A pesar de haberse "casi" emancipado, Pascualita sigue teniendo la pila de lavar en medio del comedor con una buena cantidad de algas marinas adornándola como siempre. Y más ahora que hace un frío que pela.
Al volver del trabajo y entrar en casa me encontré chapoteando en medio del pasillo. - ¿Qué ha pasado aquí? (me dije) - Te lo puedes figurar, nena (contestó mi primer abuelito, envuelto en sedas y damascos, elegantísimos, desde lo alto de la lámpara del comedor) - ¿Pascualita? - ¡Claro, la tienes muy mal criada, nena! Esto lo tendrás cada día mientras duren estos días heladores de invierno. No sé cómo ha sido pero la medio sardina ha sacado fuerzas de flaqueza para abrir los grifos del agua caliente. - ¡Que frío hace, puñetas!
Tuve un dos de mayo con ella cuando me dediqué a cerrarlos. - ¡NOOOOOOOO! - ¡Vete al mar Caribe, jodía! - Quiero quedarme aquí ¡Calentita en mi pila de lavar del comedor!
Los personajes murmuraron toda la tarde dando su opinión sobre lo que había pasado. - Si yo tuviera alas haría como los pájaros ¡irme volando! (dijo el árbol de la calle) Que mala suerte tengo porque, justo ahora, me quedo desnudito. ¡Sin hojas! Y encima dicen que soy un exibicionista. Soy un incomprendido es lo que soy...
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