sábado, 7 de diciembre de 2013

La abuela estaba cosiendo. - ¿Preparando el ajuar todavía? - "El ajuar lo pone Andresito que para eso tiene dinero. Estoy haciéndole una faja a Pascualita" - ¡No me digas! ¿Y cuándo has visto tú una sirena con faja? - "¡Ni yo ni nadie, pazguata. Pero te aseguro que entrará en el termo de los chinos el día de mi boda.- Eso, y yo tengo que ir con ese especie de mini-botijo, sin poder lucir a gusto mis galas. - "No te tires faroles que no llevarás un Dior" - Me lo comprará mi futuro abuelito. - "¡Alto ahí! En la cartera de tu futuro abuelito YA MANDO YO. Y no pienso malgastar un euro en caprichos ajenos. Solo en los míos" - ¡Serás egoístaaaa! - "Naturalmente"

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaa! ¿Alguna vez me he quedado en babia... como si pareciera que estoy tonta? - Sí. - Le pregunto a tu abuela - "Si" - Pues yo no me he dado cuenta... El otro día entendí que si dabas sangre te pagaban 67 euros. Negocio redondo, me dije, porque encima te dan de merendar... pero resulta que no es así. Que la sangre la das por la cara. - "Es una cosa voluntaria" - Pero yo tengo muy poca voluntad y muchas penurias. - ¡Ya estamos llorando! - ¡Pues yo entendí eso y me he puesto como una furia cuando he ido a informarme bien - "¿Al final has dado sangre o no?" - ¡No! Será la Cruz Roja, en Madrid, quién cobrará 67 euros por bolsa de plasma a las clinicas que la pidan... ¿Y yo? ¿Qué me parta un rayo? ¡Pues no doy! -¡Que interesada es usted, Cotilla! No piensa en los demás. - Si después de todo lo que me chupa el Pinocho mayor del Reino, encima doy sangre, se me caerá el vestido de tu boda de escuchimizada que me quedaré.

Con una copa de chinchón en la mano y la barriga llena después de una buena comida, la abuela dijo - "Nos han convertido en extras de una película de miedo" - ¿Cobraremos? - "Están llenando las calles de asesinos y violadores y no sabemos cuando nos atacarán. A los Pinochos solo les falta colocarse a la puerta de las cárceles y despedirlos con un beso cariñoso" - Dicen que hacen sitio para meter a los corruptos ¡Hay tantos! - También tendrían que meter a los ineptos que solo saben amargarnos la vida. - "Si nos ponemos así, no bastará el sitio" - (La Cotilla se fijó en una cosa) ¿Has empezado una labor nueva?... ¿Qué es esto tan pequeño? - "Una faja" - Jajajajajaja Te quedará una cintura de avispa. - "No es para míiiiii" - ¿Para tu nieta? ¡Ni llevándola a Lourdes le cabrá! - "Tampoco es para ella" - Entonces... (la Cotilla nos miraba con los ojos como platos) ¿Para mí? (dijo, compungida) Pero si no estoy gorda... ¡Tú lo que quieres en que no pueda hincharme de comer en tu boda, mala amiga!

viernes, 6 de diciembre de 2013

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaaaaa! - Se ha equivocado de casa. - ¿Seguro?... ¿No es el primer piso?... - Depende. - ¿De qué? - De si se va o se queda. - Me quedo y te hago compañía... Nos hemos equivocado las dos... ¿qué haces tú aquí? - Acabo de cambiarle el agua al canario y me vuelvo a la cama. Es fiesta. - ¿En qué quedamos? ¿Me he equivocado de casa o no? (la Cotilla se había puesto en jarras) - Déjeme en paz.

A media mañana, cuando realmente me he levantado, la abuela y la Cotilla estaban en la cocina brindando con chinchón. - ¿Qué se celebra? - "Ha muerto Mandela" - ¿Mandela?... ¡Mandela! Pero... ¿no se había muerto ya? - Anda, lávate la cara que tienes más legañas en el cerebro que en los ojos. - ¿Y por eso brindáis? -"Pues sí. En su honor. Esta noche lo haremos de manera oficial y pondremos su foto en la pared de los finados" - Pero él no iba por El Funeral. - "Nooooooooo... pero ha sido una persona muy importante que cambió el rumbo de su País con mucha dignidad y valentía. Además era abuelo y seguro que no le haría ascos a una copita de chinchón"

Hacía tan buen día que hemos salido a dar un paseo. La abuela ha intentado meter a Pascualita, a presión, en el termo de los chinos pero los michelines han dicho que nones. Al final se ha rendido a la evidencia y sobre todo, a los dientes de tiburón que la sirena le ha enseñado. - "Es injusto que se quede en casa con el sol que hace" - Y ha dado con la solución. Una jarra de cerveza, agua de mar, Pascualita, una mochila que se ha colgado delante, una toalla para sujetar bien la jarra y carretera y manta. Hemos llegado hasta la Catedral y mientras la admiraba he comentado: - ¿Creéis que la construyeron los extraterrestres? - "¿Te has dado un golpe en la cabeza?" - ¿Y las pirámides? - "¿Quieres que te repita la pregunta?" - ¡Que cruz tienes con ésta nieta! - Pues mucha gente lo cree. Y escriben libros y dan conferencias sobre esto y se ganan sus buenos euros. - "¿Y no los corren a gorrazos?" - No, porque hay gente pa tó... Los llaman  piramidiotas. -  "¡Me gusta! y podemos aplicarlo a muchas cosas, por ejemplo... ¿Cotillidiota? jajajajajaja" - ¿Qué es eso? - "Nietidiota jajajajajaja" - ¡Eso sí que lo he entendido! jajajajaja (gritó la vecina) - Vaya ¡Que lista!

Sentadas sobre unas rocas y dejando que el agua fría nos besara los pies, no fuimos conscientes de la cantidad de gaviotas que, poco a poco, se fueron posando a nuestro al rededor, hasta que una, impaciente, levantó el vuelo y fue directa a por Pascualita que estaba como asomada a un balcón viendo el panorama. Del susto, la abuela cayó de espaldas, el agua se derramó y Pascualita rodó sobre la arena rebozándose. - La Cotilla se tiró a por ella de cabeza - ¡Una gamba gorda para el señor Le! Me la pagará a precio de oro. - ¡Suéltela ahora mismo! - ¡Ni hablar! ¡Es mía! - Cuando vio que me lanzaba hacia ella, se metió a la sirena en el escote y apretó con las manos mientras, encantada, dijo: - ¡¡¡Desapareció jajajajAaaaaaaaaaaayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy!!! - Ahora duerme la mona en el sofá de la salita aunque, antes de cerrar los ojos, ha dicho con voz pastosa. - Guuuuuuuardaaaaaaaarme a... a... a... rrozzzzzzzz.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Blás el Parado ha venido a traer la parte de las ganancias que le corresponden a la abuela en la venta de las croquetas. Parece que la cosa ha ido bien. Aunque el hombre venía un poco mohíno porque el juicio al ex President Matas ha terminado. Y si no hay juicio, no hay venta de croquetas. La abuela lo ha consolado al reecordarle que todavía faltan muchos juicios por celebrar. La época dorada de los corruptos ha traído pingües beneficios a los abogados que contratan y que se llevan calentitos los dineros de sus rapiñas, a pesar de la poca fortuna en los resultados de los juicios.

- "¿Te quedas a comer?" - Blas el Parado ha preferido irse a casa con los suyos. La abuela le ha regalado sus beneficios - "Es mi aguinaldo pero ¡por favor! ni cantes ni recites, que ya tengo bastante con los que llaman a la puerta" - Se ha ido más contento que unas pascuas. Si es que, en el fondo, la abuela es un trozo de pan... si no tenemos en cuenta que envió al abuelito al otro mundo; o que se va a casar con Andresito por puro interés y pendiendo sobre su cabeza una espada de Damócles que puede caer sobre mi futuro abuelito cuando menos se lo espere... Pero, en fin, esas son intimidades de matrimonio en las que no debo meterme... prefiero pensar en lo bonito que será abrir todas la mañanas la ventana de mi habitación en la Torre del Paseo Marítimo y tener ante mí, la Bahía.

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Es verdad lo que me ha dicho Blas el Parado? ¿Le has regalado las ganancias? ¿Y yo qué, eh? - "¿Tú qué de qué?" - ¿Te parece bonito discriminarme de esta manera? ¡Soy tu amiga y no me das nada! - "Comes aquí todos los días" - Por puro egoísmo tuyo que no quieres quedarte sola con la bobalicona de tu nieta. - "Pero si pareces un político ¡No te vas ni con agua caliente!" - Tienes suerte de que aún no he echo amistad con Madò Trepitja porque, ahora mismo, estarías más sola que la una ¡Me iré con ella y me llevará a los eventos oficiales donde me hincharé de comer canapés! - "¡Vete ahora, desagradecida! Llamaré a Bedulio y al señor Li y nos comeremos la caldereta de pescado sin tener que verte la cara" - ¿Has... has echo caldereta? Hija de mi vida, ya quisiera Arguiñano cocinar como tú. ¿Voy poniendo la mesa? Y a esos dos no les llame, así habrá más para nosotras.

Tomando el café, la Cotilla, que se había comido tres platos de caldereta y había rebañado el plato cada vez, murmuró algo entre dientes. No le presté mucha atención porque estaba pendiente de Pascualita que estaba dando buena cuenta de las sobras de la comida y poniéndose aún más ceporra. Era ya imposible que entre en el termo de los chinos. - "¿Qué dices, Cotilla?" - Nada, nada... Que me he enterado que Madò Trepitja es muy aficionada a las galletas Quely...Pero no han dicho si les mete algo dentro... Sobrasada con miel o queso a las finas hierbas... ¿Se las comerá a palo seco? Solo de pensarlo me atraganto... Me pondré otro chinchón por si acaso... ¿Eso que está en la mesa no es una gamba gorda? - "Gorda, sí pero gamba no" - dijo la abuela echándome una mirada asesina al tiempo que se pasaba, lentamente un dedo por el cuello como si fuera un cuchillo. Tragué saliva y a continuación, dos copas de chinchón. A veces la abuela da miedo.


miércoles, 4 de diciembre de 2013

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaa! Dejádme que me quede un ratito aquí porque en casa hace un frío que pela. - Pruebe a encender la estufa y verá como entra en calor. - Que más quisiera yo pero el Ministro de Industria no me deja. - Algo le habrá echo - ¡Ya estamos! siempre pensando mal de los pobres jubilados ¡Pues que yo sepa, nosotros no hemos subido la bombona de butano! - ¿No querrán que se la suba el Ministro? - No, no. ¡queremos que nos la baje! - "Déjalo, Cotilla, que encima tendríamos que darle propina... ¿Ya vienes de la calle?"

Mientras desayunábamos, la Cotilla nos comentó que la gente está de los nervios. - Fijaros que iba camino de una de las iglesias que son clientas mías, cuando he visto a un hombre tomándose un café en la calle, fumando ¿Creéis que he pensado: pobrecillo, el vicio le puede al frío?... Pues no. Me he tenido que contener las ganas irreprimibles de darle con la mano plana en todo el cogote. - "¿Por qué?" - ¡Ah!. Es la mala uva que circula entre nosotros... Unos pasos más allá dos mujeres que paseaban a sus perros, me han cortado el paso con esas correas kilométricas que llevan, mientras los animales se olisqueaban y ellas los miraban arrobadas. Me he encendido como un misto y ya iba a ponerlas a parir cuando el perro grande ha cogido al pequeño por una oreja y lo ha zarandeado. Inmediatamente las correas se han acortado y he podido pasar. De buena se han librado las dos pánfilas porque yo estaba dispuesta a hacer con ellas lo mismo que ha hecho el perro ¡Que rabia!

Mientras comíamos, ha venido el señor Li a encargar gambas gordas a la abuela. - Ahola venil Navidad y yo ganal dinerito vendiéndolas. - "No sé de donde voy a sacarlas" - Sí, sabel. Tú comel muchas y no dalme ninguna. Tú conseguil gambas goldas pala mi. - "Imposible" - ¡Tú sel egoísta! - y se marchó dando un portazo - ¡Jopé, con el chino (saltó la Cotilla) Le podríamos vender alguna de las cajas que dejen en el contenedor del súper... - ¡Ni hablar! (dije yo) No quiero salir en los periódicos por haber intoxicado a media colonia china. - Que tonta eres, hija mía. Pero si ellos comen perros... Bueno, para no desperdiciar la caja, se la mandaré a Madò Trepitja como regalo de Navidad. Con ésta gente conviene quedar bien por si un día necesito un favor - "Cotilla, tengamos las fiestas en paz. ¡Quién quiera un chinchón que levante la mano!" - La Cotilla y yo no nos hicimos de rogar... ni tampoco Pascualita que estaba escondida entre las manzanas del frutero y sacó una manita, rauda como una centella. Me sabe mal decirlo pero la abuela la está echando a perder.





martes, 3 de diciembre de 2013

La abuela está quejosa consigo misma. Ahora que tiene la boda casi encima, ha caído en la cuenta de que en diciembre hace frío, a veces MUCHO frío. Y quiere cambiarlo todo de arriba abajo. - Ya no puedes porque estáis en tiempo de descuento como en los partidos de fútbol. - "Es que nos vamos a helar" - Parece mentira que con la cantidad de inviernos que has pasado, no recuerdes que solemos ir tapadas hasta las cejas. - "Es que hacía tanto calor que no caí en ello... Pero llamaré al restaurante para que quiten todas las pijadas que encargué y pongan tazas de caldo bien caliente en plan aperitivo; arroz brut, caliente y picante, de primero; en lugar del sorbete de limón más tazas de caldo; después  lechona con patatas y de postre chocolate caliente con tarta nupcial" - ¿No te estás pasando un poco? - "Todos me lo agradecerán" - Acuérdate de poner dos o tres ambulancias medicalizadas a la puerta del restaurante por si les da un empacho a los invitados.

Llamaron a la puerta y salió la abuela a abrir porque aún voy coja. Llevaba a Pascualita en la mano, para darle calor, dijo. Aunque no lo necesita. No hay quien meta la mano en el agua de la pila bautismal de caliente que está. Ni la sirena la aguanta y se pasa el tiempo fuera. Ahora la pasea por toda la casa y no para de darle de comer: que si una miga de pan, que si un trocito de coca o un sorbito de chinchón para calentarle el estómago...  En el rellano estaba Bedulio y le entregó una tarjeta de navidad mientras le felicitaba con una sonrisa de oreja a oreja - ¡El municipal de su barrio le desea ¡Felices Fiestas! - "¡Vaya, Bedulio, que detalle!... Mira, se me saltan las lágrimas de la emoción. Me traes tantos recuerdos... Por cierto ¿a qué viene ésto? ¿Estamos volviendo 60 años atrás?" - Algo así. Piense en los recortes y congelaciones que han sufrido nuestros sueldos de funcionarios. Y ahora que llegan tiempos de gastos pedimos el aguinaldo... - "¡Pues sí que estamos buenos! Venir a pedirle aguinaldo a los jubilados que estamos más secos que la mojama... Anda, toma ¡y Félíz Navidad, hombre! ¡Hay que joderse!"

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaa! - "Hola, Cotilla. Pasa..." - ¡La jubilada más pobre de su escalera, le desea Felices Fiestas de Navidad y Año Nuevooooooooo! - "¿Me estás pidiendo el aguinaldo?" - Naturaca. - "Pídeselo a papá Rajoy antes de que se lo de a los bancos" - Cualquiera se fía de los Pinochos... Venga, que estoy esperando. - La abuela le dio dos euros - ¡Hija de mi vida, te estiras menos que un portero de fútbolin!... He dicho ¡Y Año Nuevooooooooo! - "Ten, otro euro más y se acabó"

Mientras comíamos nos contó que había ido a ver a Madò Trepitja para conocerla y agradecerle las risas que se echaba con sus salidas. Pero no pudo ser porque, en aquellos momentos, estaba en el Parlament diciendo que de dimitir ¡nones ¡Naturalmente que no tiene que dimitir! Me he puesto como una fiera cuando me he enterado que se lo han pedido. Y a grito pelado, desde la calle, le he echo llegar mi solidaridad ¡¡¡Madó Trapitja, agárrese a la silla!!! La única que nos hace reír ¿cómo se va a ir a la calle?. - Pues los de verde no se ríen mucho. - Porque no la entienden...

Tomando el café, la Cotilla se ha fijado en Pascualita - ¿Qué tienes en la mano? - "Al Niño Jesús. Le he puesto una bombona de butano de la tienda de los chinos en el Portal pero no entra en calor" - La vecina me miró, preocupada, - La azotea de tu abuela parece que no funciona muy bien. Mira que comprar el butano a los chinos. A saber qué gas será.



lunes, 2 de diciembre de 2013

Espero que tengamos un día tranquilo porque es lunes y me he levantado con el pie izquierdo. Estoy harta de tanto trajín, visitas inesperadas, redadas, sobresaltos... De momento, en la cocina solo se oye el chisporroteo del aceite donde la abuela fríe las croquetas que vendrá a recoger Blas el Parado. Hoy juzgan al ex President Matas y en la puerta del juzgado habrá expectación y aburrimiento durante la espera. Eso da hambre y como la ocasión la pintan calva, allí estará Blás dispuesto a sacarse unos euros con las mejores croquetas del mundo mundial.

Viendo a la abuela tan concentrada he pensado que le vendría bien hablar un poco y le he preguntado por Andresito, más que nada por cortesía. - "¡No me hables de cosas tristes ahora! ¿No ves que estoy trabajando?" - Inicié otro tema. - ¿No crees que la Cotilla fue muy descortés con los guardias de la redada? - "¿Porqué?" - No tuvo el detalle del aguinaldo que tuvo con los geos... A mi eso me parece discriminatorio... ¿A ti no? - "¿Te estás entrenando?" - ¿Yo? ... ¿para qué? (no sabía de qué iba la pregunta) - "¡Para ser más tonta! ¡Y déjame en paz que al final se me quemarán las croquetas!"

Entonces desvié mi atención a Pascualita. Había saltado y venía reptando hacia mi. En la pared, haciendo guardia, estaba la sombra del fraile. Ni frotándola con un estropajo de aluminio se va. Era grotesca la sirena arrastrándose como un gusano regordete, más fea que Picio (un día tendré que enterarme de quién era este tío) y sentí deseos de jugar un ratito. Puse una magdalena sobre la servilleta, ofreciéndosela y en cuanto la tuvo a mano, di un pequeño tirón y el dulce se alejó. Pascualita bizqueó perpleja y a mi me dio la risa. Repetí la operación varias veces, acercando cada vez más la servilleta al borde de la mesa y cuando, ya enfadada, la sirena saltó sobre ella... ¡se estrelló contra el suelo! ¡¡¡Aaaaaaayyyyyyyyyyy que risaaaaaaaa!!! Se me saltaron las lágrimas de tanto reir - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! - Vaya, la pesada de la vecina llegaba justo a tiempo para estropearme la diversión.

- ¿Comeremos croquetas? - "No" - ¿Son para el enchufado de Blás?... - "No empieces..." - Es que estoy entrando en la espiral navideña que me lleva, irremisiblemente, a la melancolía... Menos mal que Madò Trepitja me hace reír. - "¿Quién es esa?" - La consellera de Educación... jajajajaja Es una mujer que no miente... bueno, en según qué. Porque dijo que de Educación sabía tanto como cualquiera de nosotros ¡y es verdad! ¡No sabe nada! Ni siquiera que las siglas no se traducen jajajajajaja ¡Eso lo sé hasta yo! ¿Ves como el mundo está mal repartido? ¡¿A ver por qué no me hicieron consellera a mi?! Ahora no tendría que ir de iglesia en iglesia rascando cepillos - "No te sulfures que te subirá la tensión" - Sí, en lugar de la pensión que sería lo ideal...

- "¿Y qué pasa con Madó Trepitja?" - Pues que está tan liada con el TIL que el otro día tradujo literalmente las siglas PISA por TROPITJA (en catalán. ¡Cualquier día lo hace en inglés jajajajajaja) - "¡No fastidies" jajajajajajaja ¿Pero quién nos gobierna?" - ¿No crees que esto se merece un chinchón porque sino no hay quién lo aguante? - "¡Tienes razón!" - ¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaayyyyyyyyyyyyyyyyyyy!!! (grité con todas mis fuerzas mientras iniciaba el baile que sigue al mordisco de Pascualita) La muy traidora me mordió en el tobillo cuando yo ya me había olvidado de ella. ¡Maldita rencorosa! Sacudí la pierna violentamente y la sirena salió despedida estampándose contra el cristal de la ventana y tras ella fue Pepe. El no me había mordido pero me sirvió de arma arrojadiza para espachurrarla... A pesar del dolor y las lágrimas vi que la sombra del fraile avanzaba, inexorablemente, hacia mí ¡Y salí a toda pastilla, a pesar de la cojera, hacia el trabajo. La Cotilla dijo - Que tu nieta vaya corriendo a trabajar también se merece un brindis ¿no? - "¡Y que lo digas!"

domingo, 1 de diciembre de 2013

La ensaimada se le ha atragantado a la abuela cuando su suegra ha llamado para decirle que la policía ha estado en su casa y ahora venían hacia aquí para hacer una redada. - "¡Pero si el sarcófago lo tienes tú!" - Pero quién sale en el vídeo de las cámaras de seguridad eres tú, querida. Por eso les he dicho que lo mejor que podían hacer era hablar contigo porque yo, una pobre anciana de ciento y pico de años, no estaba para berengenales... ¿He echo bien, verdad?

- "Es excitante que hagan una redada en casa como si fuera un tugurio de película en blanco y negro.. Debería vestirme de mujer fatal para estar en consonancia con la situación" - Abuelaaaa... -Pascualita, que desayunaba con nosotras reptó por la mesa para cobijarse junto a Pepe arrastrando tras de sí un buen trozo de ensaimada. - ¡Es mía! Me estás dejando sin nada. - La jodía hizo la señal de OK mientras me sonreía siniestramente.

En pocos minutos, una cabaretera subida a unos altisimos stilettos, con las piernas embutidas en medias negras con lentejuelas, minifalda tubo, jersey dos tallas menor; unas criollas enormes en las orejas; labios rojo pasión; ojos ribeteados de negro ala de cuervo; pestañas kilométricas y el pelo coloreado como el plumaje de un loro, de punta y adornado con una cinta adornada con una hermosa pluma de pavo real, se contoneo sensualmente camino de la puerta de entrada y se apostó junto a ella - ¿Abuela?... ¿eres tú?... - En lugar de contestarme, abrió la puerta de golpe y alargó la pierna. Los policías entraron en tropel debido a la inercia de la carrerilla que habían tomado para tirar la puerta abajo. Y debido a la zancadilla, se fueron amontonando todos sobre el primero que entró y que, en esos momentos, tenía clavados los dientes en el taquillón de la entrada.

Recompuesta su marcialidad, los policías se sorprendieron ante la visión que les guiñó el ojo hasta que las pestañas se enredaron unas con otras. - ¡¿Quién es usted?! (preguntó uno porque al primero no se le entendía) -  "La abuela de la dueña de esta casa, cariño" - ¿Y esa pinta? - Voy de protagonista de novela negra... ¿Esto se supone que es una redada, no?... ¿Y qué buscan?" - El sarcófago egipcio que USTED ROBÓ en el museo. - "Fue para hacer una obra de caridad pero ya no está aquí... No tendría que decírselo pero ya que ESTO es una redada jijijijijijiji... ¡Huy, perdón... está en ésta dirección" - Pero si venimos de allí - "Pues, hala. Carretera y manta" - El hombre iba a encararse con la abuela cuando oyó a su espalda - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaa! ¿Otra vez la casa llena de gente? Si vendierais droga no estaríais tan solicitadas... ¿Qué comeremos hoy? - "Un cocido que levantaría a un muerto" - El que había clavado los dientes en el mueble, masculló - Brobrasssssssss.... Brobrosssssssss... ¿fien ef efta? -

Me acerqué a ver qué pasaba y al ver tanta gente puse a Pascualita en mi escote. Pero sentía tanta curiosidad como yo y no hacía más que asomarse. Afortunadamente, el único que la vio fue El Sindientes y por más que habló y gesticuló, nadie le hizo caso porque no lo entendían. Mientras los guardias cumplían con su deber y registraban todo, palmo a palmo, a Pascualita le entraron ganas de divertirse y a pesar de mis esfuerzos, se exhibió delante del herido, mostrando incluso su cola de pez y haciendo alarde de ella. Acabé metiéndola en el bolsillo de mi bata mientras el hombre gritaba - ¡¡¡Funa Fifena, funa fifenaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! - Con mi más cándido tono de voz, recomendé - Si yo fuera ustedes, le llevaría a un hospital. Creo que delira.