- "Tengo a Andresito, todo el día de acá para allá, buscando un marchante de arte" - ¿También vas a "sacarle" un cuadro? -"De momento no. Quiero vender el yeso cuando me lo quite el médico" - ¿Esa mamarrachada? - "¿Tú entiendes de arte? ¡No! Pues calla la boca, alma de cántaro" - Nadie en su sano juício comprará esa porquería. - "¿Te juegas algo?" - A la Cotilla. Si ganas, te la quedas y dejará de darme a mi la vara.
Naturalmente esto no cuajó y acabamos apostando que, quién ganara, invitaría a la otra a cenar en El Funeral, amigas incluídas... Ya he empezado la hucha por si acaso... Y pensado qué amigas podría llevar en caso de ganar me he dado cuenta de que... no tengo amigas y ahora estoy echa polvo, depresiva y llorosa.
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaa! ¿No me ves distinta? - No, Cotilla. - Mira bien... He cambiado de look... ¡Llevo una coleta! - ¿Esos cuatro pelos atados que le cuelga por la espalda, es una coleta? Menuda imaginación. - Estás faltona hoy ¿eh? ¿Qué pasa? ¿Te has peleado con tu abuela? - Quiere vender el yeso del brazo a un marchate de arte. - ¡Que lista es esta mujer! Yo voy a hacer lo mismo. - ¿Romperse un brazo? - No. Vender arte. En los contenedores se encuentran muchas cosas por las que los millonetis pagarían el oro y el moro. ¡Que pena no haberlo pensado antes! Hasta luego.
Estuve sola el resto del día y ni eso me consoló de mi desconsuelo por no tener amigos. Bebí unas copitas de chinchón en un mano a mano con Pascualita y poco a poco, nos fuimos entendiendo. No había desconfianza entre nosotras, solo risas y más risas. Ni siquiera encendí la estufa porque no teníamos frío. Estaba decidido: llevaría a Pascualita a la cena en plan amiga. Se lo comenté a la sirena e hizo la señal de OK con sus deditos. ¡Y a Pepe también lo llevaría!
Llamaron a la puerta y a duras penas llegué hasta ella. Por un extraño fenómeno que no acertaba a entender, la puerta de la calle se alejaba de mi a medida que me acercaba a ella. Y el timbre parecía más estridente que nunca. Me dio por reír. Mi primer abuelito había venido a vistarme y estaba de guasa. Mejor, era lo que mi ánimo decaído necesitaba ¡alegría!
En el rellano de la escalera estaba el butanero - Pensaba que no estaba en casa. Ya me iba. - Lo miré de arriba abajo... Era un buen especímen de hombre... - Oiga ¿quiere hacerme... ¡hip!... un favor? - ¿Qué le entre la bombona? - Bueno... ¡hip!... es una forma jajajajajaja ... de decirlo... ¡hip! - Y cerré la puerta tras él.
sábado, 7 de febrero de 2015
viernes, 6 de febrero de 2015
Claro que he ido a ver a la abuela. La he llamado para decirle que mandara a Geooorge a recogerme. Hace tanto frío que no me apetecía andar por la calle. Me ha dicho que quién algo quiere, algo le cuesta (refiriéndose a la Torre del Paseo Marítimo, la jodía) - "Así que pon un pie delante del otro y te vienes para acá ¡Y no te olvides de Pascualita!"
La he encontrado echa unos zorros. Estaba tumbada en una butaca abatible, con unas ojeras hasta los tobillos, el brazo en cabestrillo parecía un cuadro abstracto, todo pintarrajeado con bolígrafos de distintos colores y carmín de muchos tonos. - ¡Vaya guarrada, abuela! ¿quién te ha echo esto? - "Mis amigos durante la fiesta de la boda. Y no grites que me retumba la cabeza" - Seguro que te bebiste hasta el agua de los floreros. - "El agua la tiré y les metí chinchón jejejejeje aaaaayyyyyy" - ¿Qué tal fue la boda? - "Como todas" - Que poco entusiasmo. - "Mientras los casaba Mateo guardamos la compostura" - ¿Mateo? - "El Alcalde"
Andresito le trajo una mantita a su mujer. Al verme se le iluminaron los ojos - Ya sabía que vendrías, picarona. - Entonces la abuela empezó a quejarse - "Aaaaaaayyyyyyyyyy que dolooooooor. Es insufribleeeee. Menos mal que se rompió mi brazo porque tú, cariño, no lo hubieses resistidoooo. Aaaaayyyyy ¿Te das cuenta de lo poco que me quejo, maridito?" - Eres muy valiente, mi amor ¿Quiéres que te traiga algo? - Pues... no sé jijijiji Me da apuro pedírtelo pero... me gustaría tanto que me lo vieras puesto..." - Dime que es. (dijo, babeando, mi abuelito) - Una gargantilla preciosa que vi el otro día en la calle de la Argentería... ¿Te viene de paso?" - Andresito, que ya no babeaba tanto, dijo que sí - "Es una que está expuesta en el mostrador, de oro blanco con un rubí de colgante. Verás que bien me sienta... Aaaaaaayyyyyyyy... Con éste dolor no tengo ilusión por nada. ¿Te acordarás de comprarla?"
La Cotilla vino a media mañana. -¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaa! Haces mala cara ¿es por lo del brazo? - "Es la resaca de ayer... Mira como tengo los pies ¡hinchados como botas! No paré de bailar en toda la noche..." - Ni de empinar el codo (dije yo que seguía tomando nota mentalmente de la estrategia de la abuela para sacarle una joya a su marido) - Dile a Geoooorge que vaya encendiendo la plancha que traigo gambas de las gordas para hacer un aperitivo (dijo la Cotilla) - ¿Las ha comprado? - Esta nieta tuya no es más tonta porque no se entrena ¡¿Con mi pensión?!... Son del contenedor del super y están frescas.
Cuando Geooorge las sirvió, la Cotilla arrugó la naríz y esperó a que el mayordomo saliera para decir en voz baja. - Faltan gambas. - "¿Cuántas?" - Cinco ¡Que cabrón el inglés! - " No te enfades que en el pecado lleva la penitencia".
Efectivamente, media hora después se lo llevaba una UCI móvil camino del hospital. Las gambas estaban frescas por el frío pero no ERAN frescas. A nosotras no nos pasó nada después del atracón que nos dimos porque, gracias a la Cotilla, tenemos el estómago a prueba de bomba.
La he encontrado echa unos zorros. Estaba tumbada en una butaca abatible, con unas ojeras hasta los tobillos, el brazo en cabestrillo parecía un cuadro abstracto, todo pintarrajeado con bolígrafos de distintos colores y carmín de muchos tonos. - ¡Vaya guarrada, abuela! ¿quién te ha echo esto? - "Mis amigos durante la fiesta de la boda. Y no grites que me retumba la cabeza" - Seguro que te bebiste hasta el agua de los floreros. - "El agua la tiré y les metí chinchón jejejejeje aaaaayyyyyy" - ¿Qué tal fue la boda? - "Como todas" - Que poco entusiasmo. - "Mientras los casaba Mateo guardamos la compostura" - ¿Mateo? - "El Alcalde"
Andresito le trajo una mantita a su mujer. Al verme se le iluminaron los ojos - Ya sabía que vendrías, picarona. - Entonces la abuela empezó a quejarse - "Aaaaaaayyyyyyyyyy que dolooooooor. Es insufribleeeee. Menos mal que se rompió mi brazo porque tú, cariño, no lo hubieses resistidoooo. Aaaaayyyyy ¿Te das cuenta de lo poco que me quejo, maridito?" - Eres muy valiente, mi amor ¿Quiéres que te traiga algo? - Pues... no sé jijijiji Me da apuro pedírtelo pero... me gustaría tanto que me lo vieras puesto..." - Dime que es. (dijo, babeando, mi abuelito) - Una gargantilla preciosa que vi el otro día en la calle de la Argentería... ¿Te viene de paso?" - Andresito, que ya no babeaba tanto, dijo que sí - "Es una que está expuesta en el mostrador, de oro blanco con un rubí de colgante. Verás que bien me sienta... Aaaaaaayyyyyyyy... Con éste dolor no tengo ilusión por nada. ¿Te acordarás de comprarla?"
La Cotilla vino a media mañana. -¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaa! Haces mala cara ¿es por lo del brazo? - "Es la resaca de ayer... Mira como tengo los pies ¡hinchados como botas! No paré de bailar en toda la noche..." - Ni de empinar el codo (dije yo que seguía tomando nota mentalmente de la estrategia de la abuela para sacarle una joya a su marido) - Dile a Geoooorge que vaya encendiendo la plancha que traigo gambas de las gordas para hacer un aperitivo (dijo la Cotilla) - ¿Las ha comprado? - Esta nieta tuya no es más tonta porque no se entrena ¡¿Con mi pensión?!... Son del contenedor del super y están frescas.
Cuando Geooorge las sirvió, la Cotilla arrugó la naríz y esperó a que el mayordomo saliera para decir en voz baja. - Faltan gambas. - "¿Cuántas?" - Cinco ¡Que cabrón el inglés! - " No te enfades que en el pecado lleva la penitencia".
Efectivamente, media hora después se lo llevaba una UCI móvil camino del hospital. Las gambas estaban frescas por el frío pero no ERAN frescas. A nosotras no nos pasó nada después del atracón que nos dimos porque, gracias a la Cotilla, tenemos el estómago a prueba de bomba.
jueves, 5 de febrero de 2015
Ha sonado el teléfono justo cuando entraba en casa con el carrito de la compra. Era el abuelito.-¿Quiéres que te siga asesorando para la boda? - Es que no vamos a ir. - ¡Que me dices! ¿Por qué? - Estamos en Urgencias... Tu abuela se ha roto un brazo. - Vaya... ¿cuál? - El izquierdo. - ¡Uf, menos mal. No hará falta que vaya a cuidarla. - Sea el derecho o el izquierdo, sigue siendo un brazo roto (parecía enfadado) - No es lo mismo, abuelito. Con el derecho sano ella se podrá valer muy bien.
- ¿Qué le ha pasado? - Se ha empeñado en ir hasta Lluc a ver la nieve. Era muy temprano y hacía un frío que pelaba. Antes de llegar al monasterio ha visto un campo lleno de nieve virgen y ha querido estrenarla. Cuando he parado el coche se ha tirado rodando como una pelota. Luego ha echo un montón de ángeles. No quería dejar ni un trocito de nieve sin tocar y una de las veces, al abrir y cerrar los brazos, se ha dado contra una roca cubierta de nieve y se ha roto el hueso. Recuerdo cómo gritaba de dolor y aún se me ponen los pelos de punta. Daba alaridos tan fuertes que la nieve se ha desprendido de los árboles y ha provocado un alud. Menos mal que no la ha arrastrado al abismo (dijo, compungido) - Sí, hubiese sido una desgracia que, después de lo que ha trabajado la modista en el traje de neopreno, al final no se lo pudiese poner. - El abuelito me ha mirado, luego a la botella de chinchón y ha dicho- ¡Que cruz tengo contigo!
A media tarde ha llamado la abuela - "Ves preparando a Pascualita que dentro de un rato pasaré a buscarla" - ¡Abuela! ¿Vas a ir a la boda después de todo? - "He podido arreglarlo. Le he dicho a la modista que me abra la costura de la manga para que quepa el brazo enyesado... Que exagerados son los enfermeros poniendo yeso. He tenido una bronca con ellos. Les he pedido que me pusieran menos porque no me cabrían ni las pulseras ni la manga pero, como quién oye llover." - ¿No te duele? - "No. Y si me duele, me aguanto. No voy a perderme una boda de la que soy la madrina ¡Pensé que no llegaría nunca este momento (se le quedró la voz por la emoción) ¡Como tú no estás por la labor!" - ¿Mañana te dolerá? (tenía que apartar de su mente todo lo que tuviera que ver conmigo) - "Claro. No tendré otra cosa que hacer que quejarme. Y encima no podremos ir a El Funeral porque estará cerrado por resaca. Menudo día les daré a quienes tenga cerca jejejejejejeje.. ¿Vendrás?". - ¡Ni lo pienses! - "Te estás jugando la Torre del Paseo Marítimo... Que lo sepassssssssss"
- ¿Qué le ha pasado? - Se ha empeñado en ir hasta Lluc a ver la nieve. Era muy temprano y hacía un frío que pelaba. Antes de llegar al monasterio ha visto un campo lleno de nieve virgen y ha querido estrenarla. Cuando he parado el coche se ha tirado rodando como una pelota. Luego ha echo un montón de ángeles. No quería dejar ni un trocito de nieve sin tocar y una de las veces, al abrir y cerrar los brazos, se ha dado contra una roca cubierta de nieve y se ha roto el hueso. Recuerdo cómo gritaba de dolor y aún se me ponen los pelos de punta. Daba alaridos tan fuertes que la nieve se ha desprendido de los árboles y ha provocado un alud. Menos mal que no la ha arrastrado al abismo (dijo, compungido) - Sí, hubiese sido una desgracia que, después de lo que ha trabajado la modista en el traje de neopreno, al final no se lo pudiese poner. - El abuelito me ha mirado, luego a la botella de chinchón y ha dicho- ¡Que cruz tengo contigo!
A media tarde ha llamado la abuela - "Ves preparando a Pascualita que dentro de un rato pasaré a buscarla" - ¡Abuela! ¿Vas a ir a la boda después de todo? - "He podido arreglarlo. Le he dicho a la modista que me abra la costura de la manga para que quepa el brazo enyesado... Que exagerados son los enfermeros poniendo yeso. He tenido una bronca con ellos. Les he pedido que me pusieran menos porque no me cabrían ni las pulseras ni la manga pero, como quién oye llover." - ¿No te duele? - "No. Y si me duele, me aguanto. No voy a perderme una boda de la que soy la madrina ¡Pensé que no llegaría nunca este momento (se le quedró la voz por la emoción) ¡Como tú no estás por la labor!" - ¿Mañana te dolerá? (tenía que apartar de su mente todo lo que tuviera que ver conmigo) - "Claro. No tendré otra cosa que hacer que quejarme. Y encima no podremos ir a El Funeral porque estará cerrado por resaca. Menudo día les daré a quienes tenga cerca jejejejejejeje.. ¿Vendrás?". - ¡Ni lo pienses! - "Te estás jugando la Torre del Paseo Marítimo... Que lo sepassssssssss"
miércoles, 4 de febrero de 2015
Me ha llamado Andresito. quiere pedirme opinión sobre la ropa que tiene que llevara a la boda del chico de El Funeral. Estoy asombrada ¿Me han echo su asesora de Imagen?... Si es así tendré que cobrarles porque no es un trabajo cualquiera. Se requiere experiencia y conocimiento de la moda... Vaya, tendré que
despedírme de mi jefe. Que digo despedirme ¡Le tiraré el dinero del finiquito a la cara! jajajajajaja ¡Voy a ser rica! Me entrevistarán en el Vanity Faire. Seré famosa y hasta la realeza me pedirá consejo sobre lo que debe o no, llevar... Por lo pronto, al abuelito le cobraré 10 euros... Me parece poco... 12 euros...
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaa! ¿Que rumías entre dientes, alma de cántaro? - Un respeto que está hablando con una Asesora de Imagen, Cotilla. - ¿Eres tú? Pues mira, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, conviene que vayas a la iglesia del barrio y mires de arreglar la imagen de San Roque. El escultor tuvo la ocurrencia de poner un perro con rabo. Hay que cortárselo y que quede bien... ¿En que pensaría este hombre cuando lo hizo? Todo el mundo sabe que el perro de San Roque no tiene rabo, porque Ramón Ramírez se lo ha cortado. - No entiende nada, Cotilla... ¿Cuánto podría cobrarle al cura? - Lo menos 50 euros. La mitad para mi.
El abuelito llegó con varios trajes: un smoquin, un traje de domingo y otro de charro mejicano. _ ¿Cuál elegirías tu? - La decisión fue rápida - Viendo cómo va a ir la abuela, el de charro es el más apropiado. - Eso ha dicho ella también... ¿No es demasiado grande el sombrero? - Ponte una boina. - ¿Has bebido? - ¡¡¡Abuelito!!!
La abuela llamó más tarde y la puse al corriente. Luego le pregunté - ¿A santo de qué eres la madrina de la boda? ¿No tiene madre ese chico? - "Claro que tiene pero ha dicho que si vamos todos los habituales de El Funeral, ella no va" - Entonces no vayáis. - "Tenemos que ir porque la madre de la novia nos ha invitado a todos expresamente. Dice que nos necesita para bailar juntos ¡Paquito chocolatero!" - ¿Se casa la hija de tu amiga Conchi? - "Si. Y además, el dueño prefiere que no vaya su mujer y hacer negocio con nosotros porque éste no cierra el bar ni por la boda de su hijo... Toma, ves probándole este traje de plástico de los chinos, a Pascualita. Quiero que vaya a la boda echa un pincel " - ¿Y yo? - "Que yo recuerde, no te ha invitado nadie, boba de Coria
despedírme de mi jefe. Que digo despedirme ¡Le tiraré el dinero del finiquito a la cara! jajajajajaja ¡Voy a ser rica! Me entrevistarán en el Vanity Faire. Seré famosa y hasta la realeza me pedirá consejo sobre lo que debe o no, llevar... Por lo pronto, al abuelito le cobraré 10 euros... Me parece poco... 12 euros...
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaa! ¿Que rumías entre dientes, alma de cántaro? - Un respeto que está hablando con una Asesora de Imagen, Cotilla. - ¿Eres tú? Pues mira, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, conviene que vayas a la iglesia del barrio y mires de arreglar la imagen de San Roque. El escultor tuvo la ocurrencia de poner un perro con rabo. Hay que cortárselo y que quede bien... ¿En que pensaría este hombre cuando lo hizo? Todo el mundo sabe que el perro de San Roque no tiene rabo, porque Ramón Ramírez se lo ha cortado. - No entiende nada, Cotilla... ¿Cuánto podría cobrarle al cura? - Lo menos 50 euros. La mitad para mi.
El abuelito llegó con varios trajes: un smoquin, un traje de domingo y otro de charro mejicano. _ ¿Cuál elegirías tu? - La decisión fue rápida - Viendo cómo va a ir la abuela, el de charro es el más apropiado. - Eso ha dicho ella también... ¿No es demasiado grande el sombrero? - Ponte una boina. - ¿Has bebido? - ¡¡¡Abuelito!!!
La abuela llamó más tarde y la puse al corriente. Luego le pregunté - ¿A santo de qué eres la madrina de la boda? ¿No tiene madre ese chico? - "Claro que tiene pero ha dicho que si vamos todos los habituales de El Funeral, ella no va" - Entonces no vayáis. - "Tenemos que ir porque la madre de la novia nos ha invitado a todos expresamente. Dice que nos necesita para bailar juntos ¡Paquito chocolatero!" - ¿Se casa la hija de tu amiga Conchi? - "Si. Y además, el dueño prefiere que no vaya su mujer y hacer negocio con nosotros porque éste no cierra el bar ni por la boda de su hijo... Toma, ves probándole este traje de plástico de los chinos, a Pascualita. Quiero que vaya a la boda echa un pincel " - ¿Y yo? - "Que yo recuerde, no te ha invitado nadie, boba de Coria
martes, 3 de febrero de 2015
He subído al monte a por piedras para meterlas en los bolsillos del abrigo y que el viento no me lleve. Al regresar a casa he visto llegar el rolls royce de la abuela. Luego, Geooorge ha bajado una montaña de paquetes de tiendas de ropa y ha subido, con paso inseguro, detrás de mi. Le he abierto la puerta y los paquetes se han desparramado sobre el sofá de la salita.
La abuela ha subido más tarde porque se ha liado a discutir con los del atasco que se forma cada vez que viene. - "Me han echado en cara que ellos tienen más derecho que yo de aparcar ahí ¡Como si yo no pagara impuestos! Le diré a Andresito que deje de hacer tonto y se busque un entramado de abogados que le arreglen las cuentas, como le hacían a la Duquesa de Alba y nos va a salir la Declaración de la Renta a devolver".
- Eso sería un fraude, abuela. - "No. Se llama ser espabilado" - Andresito no querrá... - "Porque es tonto hasta decir basta... Pero no he venido a discutir contigo, sino a que veas cómo me sienta la ropa que he comprado" - Y a ponerme los dientes largos (dije, de mal humor) - "Naciste envidiosa. Que le vamos a hacer"
- "Tenemos una boda el jueves y no sabía que ponerme" - Pero si tienes los armarios a reventar de ropas preciosas. - "Claro, porque soy rica. Pero, a pesar de ello tengo frío y no quiero coger un resfriado que me lleve al otro mundo pegada a un klineex lleno de mocos. ¿Te imaginas, morirme sin glamour? Pero ya tengo la solución." Entre todo el baratillo de ropa cara, había varios trajes de neopreno de distintos colores, ninguno discreto.- "¿Qué te parecen? con estos no tendré frío y le quitaré el protagonísmo a la novia
jejejejeje"
- ¿No lo dirás en serio? - "El único problema que le veo es que, como voy a ser la madrina... Me lo han pedido encarecidamente y no he podido decir que no porque es el hijo del dueño de El Funeral... tendré que llevar mantilla y peineta y no sé dónde clavárla" - ¿Y tus brillos y plumas, tus volantes, tus zapatos de tacón altísimos? - "Llevaré de todo y más pero no tendré frío. La modista lo pegará todo en el neopreno. Nadie me hará sombra este día... Estoy pensando que si me ponen una especie de ensaimada de platilina en la cabeza, podré llevar la peineta con mi gracia habitual" - Abuela, veo que el ataque de Pascualita, además de hincharte los ojos, te ha estropeado el cerebro.
La abuela ha subido más tarde porque se ha liado a discutir con los del atasco que se forma cada vez que viene. - "Me han echado en cara que ellos tienen más derecho que yo de aparcar ahí ¡Como si yo no pagara impuestos! Le diré a Andresito que deje de hacer tonto y se busque un entramado de abogados que le arreglen las cuentas, como le hacían a la Duquesa de Alba y nos va a salir la Declaración de la Renta a devolver".
- Eso sería un fraude, abuela. - "No. Se llama ser espabilado" - Andresito no querrá... - "Porque es tonto hasta decir basta... Pero no he venido a discutir contigo, sino a que veas cómo me sienta la ropa que he comprado" - Y a ponerme los dientes largos (dije, de mal humor) - "Naciste envidiosa. Que le vamos a hacer"
- "Tenemos una boda el jueves y no sabía que ponerme" - Pero si tienes los armarios a reventar de ropas preciosas. - "Claro, porque soy rica. Pero, a pesar de ello tengo frío y no quiero coger un resfriado que me lleve al otro mundo pegada a un klineex lleno de mocos. ¿Te imaginas, morirme sin glamour? Pero ya tengo la solución." Entre todo el baratillo de ropa cara, había varios trajes de neopreno de distintos colores, ninguno discreto.- "¿Qué te parecen? con estos no tendré frío y le quitaré el protagonísmo a la novia
jejejejeje"
- ¿No lo dirás en serio? - "El único problema que le veo es que, como voy a ser la madrina... Me lo han pedido encarecidamente y no he podido decir que no porque es el hijo del dueño de El Funeral... tendré que llevar mantilla y peineta y no sé dónde clavárla" - ¿Y tus brillos y plumas, tus volantes, tus zapatos de tacón altísimos? - "Llevaré de todo y más pero no tendré frío. La modista lo pegará todo en el neopreno. Nadie me hará sombra este día... Estoy pensando que si me ponen una especie de ensaimada de platilina en la cabeza, podré llevar la peineta con mi gracia habitual" - Abuela, veo que el ataque de Pascualita, además de hincharte los ojos, te ha estropeado el cerebro.
lunes, 2 de febrero de 2015
- "Nena, no salgas que luego pasaré por tu casa" - ¿A dónde quieres que vaya si es de noche? - "Me da la impresión de que en tu barrio amanece más tarde que en el mío" - Será eso. Como sois ricos el sol os alumbra antes (dije con retintín) - "¿Te has levantado con el pie izquierdo?" - Con ninguno. Estoy en la cama, tapada hasta las orejas. - "Qué suerte tienes de ser pobre. Aún puedes dormir un poco más."
Naturalmente no puede porque me había desvelado. Y encima no me dijo para qué vendría a casa... Di unas cuantas vueltas en la cama pero no conseguí otra cosa que ponerme de los nervios. Entonces llegó la que faltaba para el duro: ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! Haz café que traigo croasans fresquitos.
Decidí no tirarla por la ventana porque era muy temprano y al estrellarse contra el suelo podría despertar a los vecinos, así que hice el café y mordí uno de los croasans. Estuve a punto de quedarme sin dentadura porque, más que fresquito estaba ¡helado! - No seas quejica. Se han helado con el frío de la calle... Encima que te los traigo gratis, te quejas, desagradecida.
Sobre las doce del mediodía llegó la abuela. - ¡Me has tenido toda la mañana pendiente de ti! Podrías avisar que vendrías tarde. - "¿Acaso tienes algo mejor que hacer?... Traigo regalitos" - Ah, bueno. Así me callo... Si no es mi cumpleaños ni mi santo... ¿A que viene los regalos? - "A que hace frío y la pobre Pascualita puede quedarse pajarito" - ¿Pascualita?... ¿no me traes nada? - "¿A ti, por qué? Si tienes frío te tapas o te arrimas a la estufa pero la sirena no puede, por eso le traigo unos chubasqueros forrados de piel sintética que he comprado en la tienda del señor Li..." - ¡Toda la mañana de plantón y no me traes nada! - "Que cruz tengo contigo, pedigüeña"
Sin ningún miramiento, cogió a la sirena que dormía tranquilamente bajo las algas y le colocó uno de los chubasqueros. Se lo cerró con el velcro y la dejó sobre la mesa del comedor para ver qué tal le sentaba - Ya te lo digo yo (dije, llena de rencor) parece un chorizo con brazos. - "No sé a quién has salido... Está monísima" - Lo que está es cabreada.
Era verdad. Nadie despierta a Pascualita y queda impune. En un santiamén el chubasquero quedó echo trizas cuando, en un ataque de rabia, la sirena usó dientes y manos para desembarazarse de su "prisión", luego recogió los pedacitos con la boca y se los tiró a la abuela a la cara junto con un chorrito de agua envenenada. Los gritos los oyó Geoooorge que estaba en el rolls royce rodeado del concierto de pitos habitual. Subió corriendo, asustado y en seguida se unió a mi en la carrera al rededor de la mesa, para coger a la abuela y poder calmarla a base de chinchón.
Naturalmente no puede porque me había desvelado. Y encima no me dijo para qué vendría a casa... Di unas cuantas vueltas en la cama pero no conseguí otra cosa que ponerme de los nervios. Entonces llegó la que faltaba para el duro: ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! Haz café que traigo croasans fresquitos.
Decidí no tirarla por la ventana porque era muy temprano y al estrellarse contra el suelo podría despertar a los vecinos, así que hice el café y mordí uno de los croasans. Estuve a punto de quedarme sin dentadura porque, más que fresquito estaba ¡helado! - No seas quejica. Se han helado con el frío de la calle... Encima que te los traigo gratis, te quejas, desagradecida.
Sobre las doce del mediodía llegó la abuela. - ¡Me has tenido toda la mañana pendiente de ti! Podrías avisar que vendrías tarde. - "¿Acaso tienes algo mejor que hacer?... Traigo regalitos" - Ah, bueno. Así me callo... Si no es mi cumpleaños ni mi santo... ¿A que viene los regalos? - "A que hace frío y la pobre Pascualita puede quedarse pajarito" - ¿Pascualita?... ¿no me traes nada? - "¿A ti, por qué? Si tienes frío te tapas o te arrimas a la estufa pero la sirena no puede, por eso le traigo unos chubasqueros forrados de piel sintética que he comprado en la tienda del señor Li..." - ¡Toda la mañana de plantón y no me traes nada! - "Que cruz tengo contigo, pedigüeña"
Sin ningún miramiento, cogió a la sirena que dormía tranquilamente bajo las algas y le colocó uno de los chubasqueros. Se lo cerró con el velcro y la dejó sobre la mesa del comedor para ver qué tal le sentaba - Ya te lo digo yo (dije, llena de rencor) parece un chorizo con brazos. - "No sé a quién has salido... Está monísima" - Lo que está es cabreada.
Era verdad. Nadie despierta a Pascualita y queda impune. En un santiamén el chubasquero quedó echo trizas cuando, en un ataque de rabia, la sirena usó dientes y manos para desembarazarse de su "prisión", luego recogió los pedacitos con la boca y se los tiró a la abuela a la cara junto con un chorrito de agua envenenada. Los gritos los oyó Geoooorge que estaba en el rolls royce rodeado del concierto de pitos habitual. Subió corriendo, asustado y en seguida se unió a mi en la carrera al rededor de la mesa, para coger a la abuela y poder calmarla a base de chinchón.
domingo, 1 de febrero de 2015
- "Nena, tu abuelito ha perdido la chaveta y por más que la ha buscado no la encuentra" - Es duro vivir contigo, abuela. Reconócelo. Hay que ser de una pasta como la mía... - "¡Oye (su voz sonaba entre el asombro y el enojo) - Tienes un genio endiablado y mandas más que un capitán general... - "¿A qué viene eso?" - Alguien (yo) tiene que abrirte los ojos para que retifiques.... ¿cuánto crees que puede aguantar un hombre como el abuelito antes de darte una patada en el culo? - "¡Que idea acabas de darme! No te muevas de aquí que ahora vengo"
Entró en casa como el caballo de Atila: pisando fuerte pasillo adelante y arreándome un sopapo en cuanto me tuvo delante. - ¡¡¡Abuelaaaaaa!!! - "Ni abuela, ni leches. Te tengo dicho que no bebas hasta la hora de la comida, boba de Coria ¡y date la vuelta!" - Entonces me pegó una patada en la retaguardia que fui a dar con los dientes en el aparador.
Pascualita, subió rauda hasta el borde del acuario. Cuando me vio trastabillar por todo el comedor hasta estrellarme, aplaudió a radiar, luego hizo la ola la muy hija de su madre. - ¿Ves como tienes mal genio? - "Intento explicarte que Andresito, con la que está cayendo, quiere que vayamos de viaje a la nieve a esquiar y tu me sales echando bilis por los poros"
Tuve que invitarla a desayunar cola cao con ¡dos ensaimadas! Me va a arruinar ésta mujer. Luego nos explicó (a Pascualita y Pepe más que a mí) que no quiere ir a pasar frío sino a una playa desierta de arena dorada, en los Mares del Sur. - ¿Y si os sube el colesterol estando allí, qué haréis? - "El amor bajo un cocotero" - Con el meneo os puede caer un coco en la cabeza. - "Mientras no sea la mía..." - Por allí habrá tiburones... - "¡Calla ya, agonías! ¿Cómo podéis aguantarla?" (preguntó a nuestros amigos) - Pascualita saltó, inesperadamente hacia mi mano y me mordió. Retiré la mano y tiré a Pepe. Mientras la cabeza rodaba por el suelo de la cocina, yo daba saltos mortales gritando como una posesa.
Un rato después,la abuela salía de casa con un escueto bikini amarillo en el bolso. - "Cuando Andresito me lo vea puesto, nos vamos, fijo, al Caribe"
Entró en casa como el caballo de Atila: pisando fuerte pasillo adelante y arreándome un sopapo en cuanto me tuvo delante. - ¡¡¡Abuelaaaaaa!!! - "Ni abuela, ni leches. Te tengo dicho que no bebas hasta la hora de la comida, boba de Coria ¡y date la vuelta!" - Entonces me pegó una patada en la retaguardia que fui a dar con los dientes en el aparador.
Pascualita, subió rauda hasta el borde del acuario. Cuando me vio trastabillar por todo el comedor hasta estrellarme, aplaudió a radiar, luego hizo la ola la muy hija de su madre. - ¿Ves como tienes mal genio? - "Intento explicarte que Andresito, con la que está cayendo, quiere que vayamos de viaje a la nieve a esquiar y tu me sales echando bilis por los poros"
Tuve que invitarla a desayunar cola cao con ¡dos ensaimadas! Me va a arruinar ésta mujer. Luego nos explicó (a Pascualita y Pepe más que a mí) que no quiere ir a pasar frío sino a una playa desierta de arena dorada, en los Mares del Sur. - ¿Y si os sube el colesterol estando allí, qué haréis? - "El amor bajo un cocotero" - Con el meneo os puede caer un coco en la cabeza. - "Mientras no sea la mía..." - Por allí habrá tiburones... - "¡Calla ya, agonías! ¿Cómo podéis aguantarla?" (preguntó a nuestros amigos) - Pascualita saltó, inesperadamente hacia mi mano y me mordió. Retiré la mano y tiré a Pepe. Mientras la cabeza rodaba por el suelo de la cocina, yo daba saltos mortales gritando como una posesa.
Un rato después,la abuela salía de casa con un escueto bikini amarillo en el bolso. - "Cuando Andresito me lo vea puesto, nos vamos, fijo, al Caribe"
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