La abuela me ha dicho que Andresito lleva varios días en cama reponiéndose del soponcio que le dio cuando el novio de su madre dijo que le llamara papá. - ¿No exagera un poco el abuelito? - "Yo opino lo mismo pero él dice que es una ofensa gravísima a su señor padre, que en gloria esté, a su hijo el Médico y a él mismo. ¿Cómo va a llamar papá a alguien más joven que él? Un padre siempre es mayor que el hijo pero aquí todo va contra natura.
La Momia, por otra parte y haciendo caso de los consejos de mi abuela, está pensando, muy firmemente, en adoptar una recién nacida que venga a colmar de felicidad a la nueva pareja... ¡¿Y yo qué? ¿Acaso no les alegro la vida? No necesitan nietos nuevos porque la Torre del Paseo Marítimo será mía ¡Faltaría más!
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaa! - La Cotilla se ha transformado. No parece ella. Camina sobre unos stilettos verde fosfi que tiran de espaldas. Su andar es tambaleante pero le pone empeño y no tardará en hacerlo como una modelo profesional. Una mini falda roja le permite enseñar muslamen... en el caso de que lo tuviera. Pero se le ve el último tanga que ha encontradado en contenedores de basura de los barrios altos de la ciudad. Da vértigo mirarla.
Pascualita, sentada sobre el acuario, mira asombrada a la Cotilla cuando anda como un pato mareado, agarrándose a los muebles para no caer y romperse los meniscos. ¿Adónde va de ésa guisa? (le pregunté, mientras me tragaba la risa. - A visitar al futuro papá de Andresito. - ¿Piensa tirarle los tejos? - En la guerra y en el amor, todo vale. - En esto estuvo de acuerdo Pasculita que, haciendo el signo de OK, decidió pasarse al bando enemigo. Y contra todo pronóstico, me roció con agua envenenada para tenerme entretenida casi una hora saltando, gritando de dolor, corriendo como una loca al rededor de la mesa del comedor.
domingo, 8 de noviembre de 2015
viernes, 6 de noviembre de 2015
Felicidades, Chacho.
- Estoy más aburrida que una ostra. Al final será verdad lo que dice la abuela: que soy masoquista. Ahora que vivo sin el temor de que entren, cuando menos me lo espero, el vecino de arriba o la Cotilla, los echo de menos.
Pascualita no quiere desayunar conmigo como hemos hecho siempre. Que picajosa es la birria esta. Así que vago por casa como alma en pena, deseando oír el ¡avemariapurísimaaaaaaaaaaa! de la vecina. Sus cabreos antes mis negativas de dejarle montar altares de los Amigos de lo Ajeno o sus historias sobre trapicheos y robos de cepillos clericales. ¡¡¡Quiero que alguien llame a mi puertaaaaa. Soy un ser humanoooooo!!!
Y como por arte de mágia, la puerta de la calle se abrió y entró la abuela vestida con uno de sus llamativos vestidos minifalderos repletos de plumas y lentejuelas, sumado a sus vertiginosos zapatos de tacón rojo pasión. - "Arréglate que nos vamos de cumpleaños" - ¡Ay, abuela, que alegría verte! - "¡Prohibído tocar! He venido porque me lo ha mandado mi suegra. Esta tarde da una fiesta a su amigo por su cumpleaños. Y no quiero que malpienses"
- No sé a qué viene esto. - "Que no vayas a traducir la palabra AMIGO por QUERIDO" - Yo no hago éstas cosas, abuela... Eres tú quién lo hace. - "Que sepas que Andresito no está de acuerdo en que su madre tenga un novio a éstas alturas de su larga vida. Dice que es un infanticidio lo que está haciendo su madre con éste crío" - ¿Es un crío? - "¡Solo tiene 70 años! En parte Andresito tiene razón pero, por otro, ¡bien que hace! y el día que se vaya al otro barrio podrá decir, orgullosa ¡que me quiten lo bailao!
- ¿Setenta años? ¿A eso le llamas crío? Has perdido la prespectiva: es un abuelo. - "¿Es mentira que, al lado de tu abuelastra, el hombre es un guayabo? Entonces..." - ¿Por qué tengo que vestirme ahora si la fiesta es por a tarde? - "Para ver lo que te pones porque, hija, tienes el gusto en los talones ¡por Dios!"
Llegué a la Torre del Paseo Marítimo y desde la calle escuché la música que salía por los balcones abiertos. Tenía un ritmo endiablado. Al entrar Geooorge me recibió con un chinchón on the rocks que fue el primero de muchos. Saludé a mi familia, en la que estaba hasta el Médico, preocupado por su abuela... por su salud mental. El mayordomo me informó que el cumpleañero aún no había llegado, lo que era un fastidio porque se le estaba pasando la sopa que, como buen inglés, había echado al caldo a la hora indicada.
Por fin llegó. Era un hombre guapo. Con razón la Momia parecía beber los vientos por el. En seguida le pidió para bailar y él no se hizo de rogar. Fueron los reyes de la pista, girando al compás de la música de los años 60 del siglo pasado. Andresito los miraba con el ceño fruncido. Se le veía incómodo por la situación y celoso. Al cabo de un rato se acercó para librar a su madre de semejante Tenorio: - Deje que baile un rato con mi madre... Perdone, pero he olvidado su nombre. - Y el feliz cumpleañero. abrazándolo, le dijo: ¡Llámame papa!
Pascualita no quiere desayunar conmigo como hemos hecho siempre. Que picajosa es la birria esta. Así que vago por casa como alma en pena, deseando oír el ¡avemariapurísimaaaaaaaaaaa! de la vecina. Sus cabreos antes mis negativas de dejarle montar altares de los Amigos de lo Ajeno o sus historias sobre trapicheos y robos de cepillos clericales. ¡¡¡Quiero que alguien llame a mi puertaaaaa. Soy un ser humanoooooo!!!
Y como por arte de mágia, la puerta de la calle se abrió y entró la abuela vestida con uno de sus llamativos vestidos minifalderos repletos de plumas y lentejuelas, sumado a sus vertiginosos zapatos de tacón rojo pasión. - "Arréglate que nos vamos de cumpleaños" - ¡Ay, abuela, que alegría verte! - "¡Prohibído tocar! He venido porque me lo ha mandado mi suegra. Esta tarde da una fiesta a su amigo por su cumpleaños. Y no quiero que malpienses"
- No sé a qué viene esto. - "Que no vayas a traducir la palabra AMIGO por QUERIDO" - Yo no hago éstas cosas, abuela... Eres tú quién lo hace. - "Que sepas que Andresito no está de acuerdo en que su madre tenga un novio a éstas alturas de su larga vida. Dice que es un infanticidio lo que está haciendo su madre con éste crío" - ¿Es un crío? - "¡Solo tiene 70 años! En parte Andresito tiene razón pero, por otro, ¡bien que hace! y el día que se vaya al otro barrio podrá decir, orgullosa ¡que me quiten lo bailao!
- ¿Setenta años? ¿A eso le llamas crío? Has perdido la prespectiva: es un abuelo. - "¿Es mentira que, al lado de tu abuelastra, el hombre es un guayabo? Entonces..." - ¿Por qué tengo que vestirme ahora si la fiesta es por a tarde? - "Para ver lo que te pones porque, hija, tienes el gusto en los talones ¡por Dios!"
Llegué a la Torre del Paseo Marítimo y desde la calle escuché la música que salía por los balcones abiertos. Tenía un ritmo endiablado. Al entrar Geooorge me recibió con un chinchón on the rocks que fue el primero de muchos. Saludé a mi familia, en la que estaba hasta el Médico, preocupado por su abuela... por su salud mental. El mayordomo me informó que el cumpleañero aún no había llegado, lo que era un fastidio porque se le estaba pasando la sopa que, como buen inglés, había echado al caldo a la hora indicada.
Por fin llegó. Era un hombre guapo. Con razón la Momia parecía beber los vientos por el. En seguida le pidió para bailar y él no se hizo de rogar. Fueron los reyes de la pista, girando al compás de la música de los años 60 del siglo pasado. Andresito los miraba con el ceño fruncido. Se le veía incómodo por la situación y celoso. Al cabo de un rato se acercó para librar a su madre de semejante Tenorio: - Deje que baile un rato con mi madre... Perdone, pero he olvidado su nombre. - Y el feliz cumpleañero. abrazándolo, le dijo: ¡Llámame papa!
jueves, 5 de noviembre de 2015
Aislada.
Estoy fatal. La abuela no viene a verme porque teme que le contagie el constipado que cogí gracias a ella. La Cotilla no entra porque cree que he pillado la rabia. Por debajo la puerta, me echó un papel informándome que ha contactado con un taxidermista que me disecará cuando me mueras. Muérdete tu misma y te darás más prisa en estirar la pata. Este hombre trabaja muy bien y no puede perder el tiempo esperándote. He visto los animales que tiene disecados en su casa y son verdaderas obras de arte. También he hablado con el museo de Ciencias Naturales de Madrid y buscarán un hueco para exponerte.
¡Esta mujer se ha vuelto loca! - Le remití, por el mismo conducto, una respuesta. - Solo estoy constipada. Mucho. Gracias a mi abuela. Así que ya tarda en hablar con el tipo ese y le dice que de lo dicho no hay ná. - Con otro papelito me mandó la respuesta. - Dijiste que mordías y pensé, con mucho criterio, que eras un peligro público. Lo comenté con el vecino de arriba y ha jurado por sus muertos, que no volverá a poner los pies en tu casa... aunque sí que irá a verte al Museo para fardar delante de la gente diciendo que te conocía, íntimamente.
Esta afrenta no podía quedar así y deslicé otro papel bajo la puerta, camino del rellano de la escalera. - ¡¡¡¿Intimamente?!!! ¡La madre que lo parió! Dígale que como lo coja le morderé donde más duele hasta que se le quede la voz de pito. - El papel de la Cotilla decía. - El vecino de arriba se cambia de casa.
Bien está lo que bien acaba. ¡El plasta de arriba se va! Y le mandé una notificación, vía Cotilla, diciéndole a modo de despedida: - ¡Tanta gloria lleves, como descanso dejes! - Disfruto de pensar lo decaído de ánimo que debe sentirse jajajajajajaja
Otra que no quiere saber nada de mi es Pascualita. No me ha perdonado que la lanzara con furia sobre el cantarano y después sobre la cama. ¡Que rencoroso es este bicho! Salta sobre mi en cuanto me ve y estoy todo el día con la fregona en la mano porque pone el suelo perdido de agua. Tendría que pasar de ella olímpicamente pero me hace gracia y aparezco delante del acuario cada dos por tres. La pobre está reventada de tanto esfuerzo jajajajajajaja. Yo me asomo y me escondo rápidamente y se estrella contra el suelo, la pared, la mesa, a veces tiene la suerte de caer en blando sobre una silla... pero se la ve agotada.
Se me caen las lágrima de tanto reir... Ahora voy a asomarme otra vez jajajajaja ¡Aaaaaaaaaaayyyyyyy! ¡Será... será... aaaaaaaaaaaaayyyyyyyyyyyy! Me ha escupido al ojo agua envenenadaaaaaaaaaaaaaay ¡LA MATO. LA MATOOOOOOOOOOOOOO...!
¡Esta mujer se ha vuelto loca! - Le remití, por el mismo conducto, una respuesta. - Solo estoy constipada. Mucho. Gracias a mi abuela. Así que ya tarda en hablar con el tipo ese y le dice que de lo dicho no hay ná. - Con otro papelito me mandó la respuesta. - Dijiste que mordías y pensé, con mucho criterio, que eras un peligro público. Lo comenté con el vecino de arriba y ha jurado por sus muertos, que no volverá a poner los pies en tu casa... aunque sí que irá a verte al Museo para fardar delante de la gente diciendo que te conocía, íntimamente.
Esta afrenta no podía quedar así y deslicé otro papel bajo la puerta, camino del rellano de la escalera. - ¡¡¡¿Intimamente?!!! ¡La madre que lo parió! Dígale que como lo coja le morderé donde más duele hasta que se le quede la voz de pito. - El papel de la Cotilla decía. - El vecino de arriba se cambia de casa.
Bien está lo que bien acaba. ¡El plasta de arriba se va! Y le mandé una notificación, vía Cotilla, diciéndole a modo de despedida: - ¡Tanta gloria lleves, como descanso dejes! - Disfruto de pensar lo decaído de ánimo que debe sentirse jajajajajajaja
Otra que no quiere saber nada de mi es Pascualita. No me ha perdonado que la lanzara con furia sobre el cantarano y después sobre la cama. ¡Que rencoroso es este bicho! Salta sobre mi en cuanto me ve y estoy todo el día con la fregona en la mano porque pone el suelo perdido de agua. Tendría que pasar de ella olímpicamente pero me hace gracia y aparezco delante del acuario cada dos por tres. La pobre está reventada de tanto esfuerzo jajajajajajaja. Yo me asomo y me escondo rápidamente y se estrella contra el suelo, la pared, la mesa, a veces tiene la suerte de caer en blando sobre una silla... pero se la ve agotada.
Se me caen las lágrima de tanto reir... Ahora voy a asomarme otra vez jajajajaja ¡Aaaaaaaaaaayyyyyyy! ¡Será... será... aaaaaaaaaaaaayyyyyyyyyyyy! Me ha escupido al ojo agua envenenadaaaaaaaaaaaaaay ¡LA MATO. LA MATOOOOOOOOOOOOOO...!
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Dos buenas noticias.
- "Nena, estoy emocionada..." - Y yo zzzzzzz... dormida, abuela... - "Somos una pequeña roca en medio del mar... " - ¿No puedes decírmelo... mañana zzzzzzz? - "¡Las cosas en caliente! Si tengo que esperar a mañana no dormiré porque estaré pendiente del reloj" - Ya dormiré yo zzzzzzzz...
Me sentí transportada, como una cáscara de nuez, por las grandes olas de la galerna. ¡Iba a morir engullida por el mar. Vi a Pascualita allá abajo, camino de las simas más profundas y grité - ¡¡¡Ayúdame!!! - El viento era atronador. Me hundía y el agua agua entró en mi boca a borbotones ¡Me ahogaba! - Entonces la sirena me miró. ¡Fue la visión más horrible de mi vida! El pequeño monstruo venía hacia mi con la boca abierta, enseñando sus filas de dientes asesinos, dispuesta a no dejar de mi ni los huesos. Pero vendería cara mi vida. Con brazos y piernas trataban de alejarla, de partirla en dos... Un torbellino me arrastró hacia abajo... y me di una costalada contra el suelo que me ha tenido baldada todo el día.
Estaba chorreando, como si me hubiesen tirado un cubo de agua encima... Como así fue, porque la abuela sostenía uno en la mano. - "¡Que despertar más malo tienes, coñe!" - Me levanté del suelo, aturdida aún. - ¿Y Pascualita? - "Ha ido a parar encima del cantarano del manotazo que le has dado" - ¡Quería comerme! - "No caerá esa breva" - ¿Es de noche? - "¡Claro! Venga, te cuento lo que tenía que decirte y me voy a dormir" - ¡¿Me has mojado y tirado al suelo para contarme no sé que y poder dormir mientras yo quedaré desvelada toda la noche?! - "Algo así. Pero es que estoy muy orgullosa" - ¿De mi? - "No digas tonterías a estas horas. De Carme Riera, nuestra paisana y Académica de la Lengua... ¿No sabes de quién te hablo, taruga?"
Yo estornudaba sin parar - "Ahora le han entregado el Premio Nacional de las Letras ¡Es todo un honor!... ¿Ves? Ahora dormiré a gusto" - Y se fue tan pancha.
Me acosté en la antigua cama de la abuela después de secarme y tomarme un cola cao caliente con aspirinas. Mi constipado iba a más y me encontraba fatal. Poco a poco el medicamento fue haciendo su efecto y me invadió un sopor muy agradable... Entonces sonó el teléfono en mi habitación. Dejé que sonara. No me veía con fuerzas para llegar hasta allí, pero aquel timbre acabó poniéndome de los nervios, además el vecino de arriba era capaz de venir a ver qué pasaba. Así que no me quedó más remedio que responder - "¡Nena, se me ha olvidado decirte otra cosa importante!" - ¡¡¡Abuela, me estoy muriendo. Déjame en paz!!! - "Es un momento. Te lo digo y me duermo: Hoy se cumplen 93 años del descubrimiento del primer escalón que conduce a la entrada de la tumba de Tutankamón ¡¿No te parece algo extraordinario?!" - ¿El qué? - "Hay, hija. Que obtusa eres cuando quieres. Buenas noches y mañana no se te ocurra molestarme"
Cogí a Pascualita que reptaba por el cantarano y la llevé conmigo a la cama. De repente me entró tal arrebato de furia contra la abuela que, sin darme cuenta, tiré a la sirena con fuerza, sobre la cama. Esta acción fue la gota que hizo rebosar el vaso de su paciencia y me atacó impulsándose con la cola y con la dentadura de tiburón hacia afuera. Cada vez que yo intentaba meterme entre las sábanas saltaba hacia mi hecha una furia...
Ahora tengo peor cuerpo que antes porque he "dormido" en un sillón, liada con una manta. He pasado frío y encima, llevo desvelada desde las tres de la madrugada. - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaa! - ¡¡¡La que faltaba para el duro. No entre que muerdoooooo!!!
Me sentí transportada, como una cáscara de nuez, por las grandes olas de la galerna. ¡Iba a morir engullida por el mar. Vi a Pascualita allá abajo, camino de las simas más profundas y grité - ¡¡¡Ayúdame!!! - El viento era atronador. Me hundía y el agua agua entró en mi boca a borbotones ¡Me ahogaba! - Entonces la sirena me miró. ¡Fue la visión más horrible de mi vida! El pequeño monstruo venía hacia mi con la boca abierta, enseñando sus filas de dientes asesinos, dispuesta a no dejar de mi ni los huesos. Pero vendería cara mi vida. Con brazos y piernas trataban de alejarla, de partirla en dos... Un torbellino me arrastró hacia abajo... y me di una costalada contra el suelo que me ha tenido baldada todo el día.
Estaba chorreando, como si me hubiesen tirado un cubo de agua encima... Como así fue, porque la abuela sostenía uno en la mano. - "¡Que despertar más malo tienes, coñe!" - Me levanté del suelo, aturdida aún. - ¿Y Pascualita? - "Ha ido a parar encima del cantarano del manotazo que le has dado" - ¡Quería comerme! - "No caerá esa breva" - ¿Es de noche? - "¡Claro! Venga, te cuento lo que tenía que decirte y me voy a dormir" - ¡¿Me has mojado y tirado al suelo para contarme no sé que y poder dormir mientras yo quedaré desvelada toda la noche?! - "Algo así. Pero es que estoy muy orgullosa" - ¿De mi? - "No digas tonterías a estas horas. De Carme Riera, nuestra paisana y Académica de la Lengua... ¿No sabes de quién te hablo, taruga?"
Yo estornudaba sin parar - "Ahora le han entregado el Premio Nacional de las Letras ¡Es todo un honor!... ¿Ves? Ahora dormiré a gusto" - Y se fue tan pancha.
Me acosté en la antigua cama de la abuela después de secarme y tomarme un cola cao caliente con aspirinas. Mi constipado iba a más y me encontraba fatal. Poco a poco el medicamento fue haciendo su efecto y me invadió un sopor muy agradable... Entonces sonó el teléfono en mi habitación. Dejé que sonara. No me veía con fuerzas para llegar hasta allí, pero aquel timbre acabó poniéndome de los nervios, además el vecino de arriba era capaz de venir a ver qué pasaba. Así que no me quedó más remedio que responder - "¡Nena, se me ha olvidado decirte otra cosa importante!" - ¡¡¡Abuela, me estoy muriendo. Déjame en paz!!! - "Es un momento. Te lo digo y me duermo: Hoy se cumplen 93 años del descubrimiento del primer escalón que conduce a la entrada de la tumba de Tutankamón ¡¿No te parece algo extraordinario?!" - ¿El qué? - "Hay, hija. Que obtusa eres cuando quieres. Buenas noches y mañana no se te ocurra molestarme"
Cogí a Pascualita que reptaba por el cantarano y la llevé conmigo a la cama. De repente me entró tal arrebato de furia contra la abuela que, sin darme cuenta, tiré a la sirena con fuerza, sobre la cama. Esta acción fue la gota que hizo rebosar el vaso de su paciencia y me atacó impulsándose con la cola y con la dentadura de tiburón hacia afuera. Cada vez que yo intentaba meterme entre las sábanas saltaba hacia mi hecha una furia...
Ahora tengo peor cuerpo que antes porque he "dormido" en un sillón, liada con una manta. He pasado frío y encima, llevo desvelada desde las tres de la madrugada. - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaa! - ¡¡¡La que faltaba para el duro. No entre que muerdoooooo!!!
martes, 3 de noviembre de 2015
Multan a la Cotilla.
La Cotilla ha venido más enfadada que un mono. - ¡Me han asaltado! - ¡Vaya! Pues quien haya sido tiene cien años de perdón. Ya lo dice el refrán: Quién roba a un ladrón... - ¡No me vengas con monsergas! Este no tendrá perdón porque ha sido un municipal... ¡Bedulio! - ¡No me diga! jajajajajajaja. - ¿Dónde está la gracia? - Pues... no sé. ¿Qué ha pasado?
- Toda la culpa la tiene la Prensa por contar lo de mi caída. - En ese momento sonó el teléfono. Era la abuela. - "¡En el diario sale fotografiada la Cotilla!" - Está conmigo y no le ha hecho mucha gracia. - La Cotilla se puso. - "Vas a ser una celebridad entre tus amigos durante unos días" - ¡El hazmerreir es lo que voy a ser! Bedulio me ha multado en cuanto me ha visto. Llevaba una lista de cargos contra mí ¿Te imaginas? Le he gritado que soy una mísera pensionista que no llega a fin de mes ni trapicheando y se ha hecho el sordo ¡Como una tapia! - "¿Ha quién has matado?"
- Debido a la dichosa foto me ha reconocido mucha gente... Los curas de las iglesias donde "limpio", las beatas que me han visto llevarme restos de cirios... ¿Restos? (dije yo) La mayoría están sin estrenar. - Gente que me vio arrancar flores de los parterres de las rotondas y venderlas... Personas que ahora dicen que las he engañado con mis negocios... algunos tuvieron que ir a urgencias por intoxicaciones... En fin, calumnias y más calumnias. Tengo aquí el papel de la multa. Se la daré a Andresito que tiene bueno en la política, para que me la quiten. ¡No puedo pagar mil euros!
La abuela no apareció por casa en todo el día y mientras la Cotilla parecía un tigre enjaulado, nerviosa perdida. - ¡Me voy a la Torre del Paseo Marítimo a entregarle la multa a tu abuelo! - Si no han llamado es porque no pueden. - ¡O no quieren! - ¿Le pongo un chinchón? - ¡Ni chinchón, ni leches en vinagre! - Empezaba a preocuparme porque nunca había visto a la Cotilla rechazar una copa. Finalmente cayó rendida en una butaca y se durmió.
La abuela llegó poco después - "He discutido con Andresito a cuenta de la Cotilla y me ha hecho ver que, debido a nuestro alto status, no debemos mezclarnos en robos y trapicheos de baja estofa" - Yo tenía a Pascualita en las manos porque íbamos a merendar. Al oir a la abuela se me alteró el pulso y estrujé a la sirena. Sus ojos saltones parecieron a punto de salir de las órbitas - ¿No ayudareis a tu amiga? - "No es conveniente" - ¡Abuela, reacciona! - "Es mejor estar calmada en casos así" - ¡Pero si es fiel seguidora de los desalmados que se han llevado calentito el dinero de los españoles! - "Ya. Pero no es de su alcurnia"
Se me llevaban los demonios y sin pensar, tiré contra la pared, llena de furia, a Pascualita. Afortunadamente cayó dentro de un jarrón con flores que está sobre el aparador - "¡Pascualitaaaaa!" (gritó la abuela) - ¡Lo siento, lo siento! La pobre no tiene la culpa de tu egoísmo. - Iba a por ella cuando la Cotilla, somnolienta, apareció en el comedor. - Hola... Ahora te traigo la multa... - "No hace falta. Ya está todo arreglado" - Miré a mi abuela con desprecio. - Que bajo has caído. (le dije)
La Cotilla, que no se había enterado de nada, preguntó a su amiga - ¿También te has caído? - "Yo no. Pascual... Esto... ejem... he tropezado y se me ha caído una cajita de pastillas Juanola dentro del jarrón. Nena, saca el chinchón que vamos a brindar por los mil euros que se ha ahorrado mi amiga" - ¡Y una leche! - ¿Qué le pasa a ésta? - "Que se cree todo lo que le cuenta jajajajajaja" - Esta nieta tuya no es más tonta porque no se entrena jajajajajajaja - Miré a la abuela.- ¿Me has engañado? - "¡Claro! Está todo arreglado, aunque he tenido que ponerle las peras acuarto a Andresito" - La Cotilla no cabía en sí de alegría - En justa compensación (dijo) yo te cogeré la cajita de Pastillas Juanola. - Estuve a punto de gritar ¡No! pero me acordé de que me había llamado tonta y me callé. Tampoco la abuela dijo nada y nos limitamos a esperar la escandalera que precede a un buen mordisco de Pascualita. Los favores se pagan.
- Toda la culpa la tiene la Prensa por contar lo de mi caída. - En ese momento sonó el teléfono. Era la abuela. - "¡En el diario sale fotografiada la Cotilla!" - Está conmigo y no le ha hecho mucha gracia. - La Cotilla se puso. - "Vas a ser una celebridad entre tus amigos durante unos días" - ¡El hazmerreir es lo que voy a ser! Bedulio me ha multado en cuanto me ha visto. Llevaba una lista de cargos contra mí ¿Te imaginas? Le he gritado que soy una mísera pensionista que no llega a fin de mes ni trapicheando y se ha hecho el sordo ¡Como una tapia! - "¿Ha quién has matado?"
- Debido a la dichosa foto me ha reconocido mucha gente... Los curas de las iglesias donde "limpio", las beatas que me han visto llevarme restos de cirios... ¿Restos? (dije yo) La mayoría están sin estrenar. - Gente que me vio arrancar flores de los parterres de las rotondas y venderlas... Personas que ahora dicen que las he engañado con mis negocios... algunos tuvieron que ir a urgencias por intoxicaciones... En fin, calumnias y más calumnias. Tengo aquí el papel de la multa. Se la daré a Andresito que tiene bueno en la política, para que me la quiten. ¡No puedo pagar mil euros!
La abuela no apareció por casa en todo el día y mientras la Cotilla parecía un tigre enjaulado, nerviosa perdida. - ¡Me voy a la Torre del Paseo Marítimo a entregarle la multa a tu abuelo! - Si no han llamado es porque no pueden. - ¡O no quieren! - ¿Le pongo un chinchón? - ¡Ni chinchón, ni leches en vinagre! - Empezaba a preocuparme porque nunca había visto a la Cotilla rechazar una copa. Finalmente cayó rendida en una butaca y se durmió.
La abuela llegó poco después - "He discutido con Andresito a cuenta de la Cotilla y me ha hecho ver que, debido a nuestro alto status, no debemos mezclarnos en robos y trapicheos de baja estofa" - Yo tenía a Pascualita en las manos porque íbamos a merendar. Al oir a la abuela se me alteró el pulso y estrujé a la sirena. Sus ojos saltones parecieron a punto de salir de las órbitas - ¿No ayudareis a tu amiga? - "No es conveniente" - ¡Abuela, reacciona! - "Es mejor estar calmada en casos así" - ¡Pero si es fiel seguidora de los desalmados que se han llevado calentito el dinero de los españoles! - "Ya. Pero no es de su alcurnia"
Se me llevaban los demonios y sin pensar, tiré contra la pared, llena de furia, a Pascualita. Afortunadamente cayó dentro de un jarrón con flores que está sobre el aparador - "¡Pascualitaaaaa!" (gritó la abuela) - ¡Lo siento, lo siento! La pobre no tiene la culpa de tu egoísmo. - Iba a por ella cuando la Cotilla, somnolienta, apareció en el comedor. - Hola... Ahora te traigo la multa... - "No hace falta. Ya está todo arreglado" - Miré a mi abuela con desprecio. - Que bajo has caído. (le dije)
La Cotilla, que no se había enterado de nada, preguntó a su amiga - ¿También te has caído? - "Yo no. Pascual... Esto... ejem... he tropezado y se me ha caído una cajita de pastillas Juanola dentro del jarrón. Nena, saca el chinchón que vamos a brindar por los mil euros que se ha ahorrado mi amiga" - ¡Y una leche! - ¿Qué le pasa a ésta? - "Que se cree todo lo que le cuenta jajajajajaja" - Esta nieta tuya no es más tonta porque no se entrena jajajajajajaja - Miré a la abuela.- ¿Me has engañado? - "¡Claro! Está todo arreglado, aunque he tenido que ponerle las peras acuarto a Andresito" - La Cotilla no cabía en sí de alegría - En justa compensación (dijo) yo te cogeré la cajita de Pastillas Juanola. - Estuve a punto de gritar ¡No! pero me acordé de que me había llamado tonta y me callé. Tampoco la abuela dijo nada y nos limitamos a esperar la escandalera que precede a un buen mordisco de Pascualita. Los favores se pagan.
lunes, 2 de noviembre de 2015
La Cotilla se ha caído.
He tenido que ponerme el guante de acero para quitarle el disfraz de vampiro a Pascualita. Se ha puesto hecha una fiera y ha sacado su dentadura de tiburón a pasear la jodía. Cuando se lo he contado a la abuela me lo ha recriminado - "¡Haberselo dejado, agonías!" - ¡No podía nadar bien! - "¿Y qué? ¿Creías que iba a ahogarse? ¡Es una sirena, alma cándida!" - Así me ha tenido un rato, poniéndome verde.
Cuando ha terminado de soltar burradas le he comentado que una mujer que visitaba el cementerio, se ha caido dentro de una tumba. - "Sería la de su marido y bailaba para celebrar que ahora era libre" - ¿Cómo puedes decir eso si no sabes quién es?... ¿Hicíste eso sobre la de tu primer marido? - "Hace tanto tiempo que ni me acuerdo" - ¡¡¡Abuela!!! ¿Lo hicíste? - "¿Qué más te da... Vaaaaaale. Sí, lo hice, pero no por sentirme libre, porque siempre lo he sido, sino por una apuesta ¡Y la gané!"
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaa! ... Pónme un chinchón, nena... Doble... Mejor, déjame la botella... - ¿No han ido bien los trapicheos? - He tenido un accidente. - ¿Y cómo ha quedado el coche? jijijijijiji - ¿Qué coche?... ¡¿tu eres tonta?! Me he caído dentro de una tumba. - ¡¡¡Abuelaaaaa, ha sido la Cotilla la que se ha caído!!! - "¡Que no cuente nada hasta que yo llegue!"
La Cotilla estaba encogida de dolor y repelús - "¡Cuenta, cuenta!" - He ido al cementerio a vender las flores que he cogido de un par de rotondas - ¡Cotilla! - "No la distraigas por tonterías" - Me habían echado de la puerta principal porque la tienen unos floristas en exclusiva, así que me he paseado por todo el recinto y justo cuando una mujer me pedía precios, he puesto el pie sobre una losa antigua que ha cedido y me he ido tres metros para abajo- ¡Whaaauu! ¡Que fuerte! - ¡Y que daño me he hecho! - "¡Eso es lo de menos! ¿Te has...encontrado con ... alguien allí?" - Sí. Bajo mis flores. Estaba aturdida y creí que lo que veía eran máscaras que venían a pedirme chuches. Como no decían nada les he gritado ¡Se dice: truco o trato, atontaos! Entonces han puesto una escalera de mano y me han ayudado a subir. A medio camino se ha caído una mano esquelética que se había enganchado a mi bolsillo... - ¡Aaaaaaaaaayyyyyyyy! (gritamos) "¿Y qué has hecho?" - ¡Correr escaleras arriba como una bala!... ¡Más chinchón, nena! - "¡Eso, más chinchón!"
Cuando ha terminado de soltar burradas le he comentado que una mujer que visitaba el cementerio, se ha caido dentro de una tumba. - "Sería la de su marido y bailaba para celebrar que ahora era libre" - ¿Cómo puedes decir eso si no sabes quién es?... ¿Hicíste eso sobre la de tu primer marido? - "Hace tanto tiempo que ni me acuerdo" - ¡¡¡Abuela!!! ¿Lo hicíste? - "¿Qué más te da... Vaaaaaale. Sí, lo hice, pero no por sentirme libre, porque siempre lo he sido, sino por una apuesta ¡Y la gané!"
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaa! ... Pónme un chinchón, nena... Doble... Mejor, déjame la botella... - ¿No han ido bien los trapicheos? - He tenido un accidente. - ¿Y cómo ha quedado el coche? jijijijijiji - ¿Qué coche?... ¡¿tu eres tonta?! Me he caído dentro de una tumba. - ¡¡¡Abuelaaaaa, ha sido la Cotilla la que se ha caído!!! - "¡Que no cuente nada hasta que yo llegue!"
La Cotilla estaba encogida de dolor y repelús - "¡Cuenta, cuenta!" - He ido al cementerio a vender las flores que he cogido de un par de rotondas - ¡Cotilla! - "No la distraigas por tonterías" - Me habían echado de la puerta principal porque la tienen unos floristas en exclusiva, así que me he paseado por todo el recinto y justo cuando una mujer me pedía precios, he puesto el pie sobre una losa antigua que ha cedido y me he ido tres metros para abajo- ¡Whaaauu! ¡Que fuerte! - ¡Y que daño me he hecho! - "¡Eso es lo de menos! ¿Te has...encontrado con ... alguien allí?" - Sí. Bajo mis flores. Estaba aturdida y creí que lo que veía eran máscaras que venían a pedirme chuches. Como no decían nada les he gritado ¡Se dice: truco o trato, atontaos! Entonces han puesto una escalera de mano y me han ayudado a subir. A medio camino se ha caído una mano esquelética que se había enganchado a mi bolsillo... - ¡Aaaaaaaaaayyyyyyyy! (gritamos) "¿Y qué has hecho?" - ¡Correr escaleras arriba como una bala!... ¡Más chinchón, nena! - "¡Eso, más chinchón!"
domingo, 1 de noviembre de 2015
La Santa Compaña.
¡Que dolor de cabeza! No puedo ni apoyarla en la almohada... La culpa la tiene la fiesta que montaron anoche en El Funeral y el alcohol que bebí... porque me lo daban y yo no sé decir que no. Nos los pasamos genial aunque apenas reconocí a nadie tras sus máscaras o maquillajes, a cual más espeluznante. Muchos deberían haber ido de pulpos porque me encontraba sus manos por todo ¡Que energía tienen estos abuelos!... Creo recordar que estuve debajo de una mesa con un zombi-pulpo pero no tengo ni idea de lo que hacíamos allí.
Pascualita también disfrutó del jolgorio. Ataron la cinta que la sujetaba a una de las palas del ventilador del techo y volaba como un vampiro. Se hicieron apuestas para ver quién era capaz de bajarla de allí. Le dije a la abuela que eso era muy peligroso porque podrían partirla en dos pero me echó con cajas destempladas - "¡Déjala que se divierta, agonías, que eres una agonía con patas!"
Creo haber visto algunos dedos hinchadísimos, carreras, llantos pero era tanto el jaleo, entre la música a toda pastilla y las risas, que todos hablábamos a gritos. Así que me desentendí de la sirena . Sabe guarsarse sola... Al final nadie la cogió porque, a quién no le dolía la espalda, le dolían las rodillas y dejaron el desafío por imposible. Pero Pascualita siguió dando vueltas sobre nuestras cabezas durante horas.
Ahora duerme envuelta en las algas del fondo del acuario y tiene un color amarillo-morado que da asco. Tal vez se mareó... no lo sé porque cuando se lo he preguntado me ha tirado un chorrito de agua envenenada sin mucha convicción de acertarme.
Los abuelitos, la Momia, Geooorge y la Cotilla han venido a medio día. Menos mal que ya me había tomado varios cafés e ibuprofenos. Habían encargado una paella para comer en mi casa. - "Ha sido tal el miedo que he pasado esa noche que ni guisar puedo" (Empezó a contar la abuela) - ¡Ay, déjate ya de miedos!. - "No hablo de bromas sino de la Santa Compaña que ha pasado delante de casa, flotando sobre el mar en calma e iluminada por la luna y sus lúgubres cirios" - Que sepas que ya he llenado mi cupo de sustos. - "Eso creía yo también hasta que, de madrugada me he asomado a la ventana a que me diera el aire. Por el paseo Marítimo seguían pasando zombis, vampiros y demás ralea, la mayoría dando tumbos y hablando a gritos. Poco a poco llegó el silencio y fue entonces cuando vi el gran desfile de espectros, deslizándose a dos palmos del agua del mar. Uno tras otro, con velas encendidas como fuegos fátuos. Lo que me puso los pelos de punta fue que conocí a muchos de ellos" - ¿Amigos de Andresito? - "Estaban Gil y Gil, la Familia Real catalana al completo..." - ¿Quiénes? - "Los Pujol-Ferrusola e hijos" - ¡Jopé! - "Los invitados de la boda de la niña de Aznar. Matas y compañía. Munar y los suyos. Rato, Luis Bárcenas (lo siento, Cotilla) - ¡No comprendo que hacía allí mi gurú! - "Conocidos y desconocidos. Los valencianos. Los de Madrid. De Andalucía. De Galicia. De Castilla la Mancha, etc. etc. etc. La procesión era larguísima y aterradora. Animas en pena que vagaban con hábitos de penitentes."
- ¡Menuda pesadilla! - "¡Era real! ¡Que miedo, que miedo!" - ¿Y qué has echo? - "Cerrar la ventana de golpe y recurrir al chinchón" - Madame despertar a mi. Yo susto (dijo Geoooorge) - ¿Tu has visto el desfile, inglés? - ¡Mi no mirar! - De repente me pareció ver pasar una sombra pero no dije nada porque ya había bastante psicosis en el ambiente. El timbre de la puerta nos devolvió a la realidad. - ¡La paella! (grité) - Abrí, recogí el pedido, pagué y cerré. Entonces solté un alarido que debió ponerle los pelos de punta a todos los vecinos, paellero incluído.
Tirada en el suelo estaba Pascualita-vampira, con un ala rota. Aún respiraba. La metí en seguida en el acuario y cayó hasta el fondo.
- "Nena ¿no comes?" - Abuela ¿es posible que un vampiro, que no lo es, haga un vuelo, que no puede hacer y se estrelle contra una puerta que está muy lejos de su hábitat natural? - La abuela abrió de para en par los ojos y dijo, categórica. - "¡No!" - Pues ha ocurrido. - Quién no probó bocado fue ella.
Pascualita también disfrutó del jolgorio. Ataron la cinta que la sujetaba a una de las palas del ventilador del techo y volaba como un vampiro. Se hicieron apuestas para ver quién era capaz de bajarla de allí. Le dije a la abuela que eso era muy peligroso porque podrían partirla en dos pero me echó con cajas destempladas - "¡Déjala que se divierta, agonías, que eres una agonía con patas!"
Creo haber visto algunos dedos hinchadísimos, carreras, llantos pero era tanto el jaleo, entre la música a toda pastilla y las risas, que todos hablábamos a gritos. Así que me desentendí de la sirena . Sabe guarsarse sola... Al final nadie la cogió porque, a quién no le dolía la espalda, le dolían las rodillas y dejaron el desafío por imposible. Pero Pascualita siguió dando vueltas sobre nuestras cabezas durante horas.
Ahora duerme envuelta en las algas del fondo del acuario y tiene un color amarillo-morado que da asco. Tal vez se mareó... no lo sé porque cuando se lo he preguntado me ha tirado un chorrito de agua envenenada sin mucha convicción de acertarme.
Los abuelitos, la Momia, Geooorge y la Cotilla han venido a medio día. Menos mal que ya me había tomado varios cafés e ibuprofenos. Habían encargado una paella para comer en mi casa. - "Ha sido tal el miedo que he pasado esa noche que ni guisar puedo" (Empezó a contar la abuela) - ¡Ay, déjate ya de miedos!. - "No hablo de bromas sino de la Santa Compaña que ha pasado delante de casa, flotando sobre el mar en calma e iluminada por la luna y sus lúgubres cirios" - Que sepas que ya he llenado mi cupo de sustos. - "Eso creía yo también hasta que, de madrugada me he asomado a la ventana a que me diera el aire. Por el paseo Marítimo seguían pasando zombis, vampiros y demás ralea, la mayoría dando tumbos y hablando a gritos. Poco a poco llegó el silencio y fue entonces cuando vi el gran desfile de espectros, deslizándose a dos palmos del agua del mar. Uno tras otro, con velas encendidas como fuegos fátuos. Lo que me puso los pelos de punta fue que conocí a muchos de ellos" - ¿Amigos de Andresito? - "Estaban Gil y Gil, la Familia Real catalana al completo..." - ¿Quiénes? - "Los Pujol-Ferrusola e hijos" - ¡Jopé! - "Los invitados de la boda de la niña de Aznar. Matas y compañía. Munar y los suyos. Rato, Luis Bárcenas (lo siento, Cotilla) - ¡No comprendo que hacía allí mi gurú! - "Conocidos y desconocidos. Los valencianos. Los de Madrid. De Andalucía. De Galicia. De Castilla la Mancha, etc. etc. etc. La procesión era larguísima y aterradora. Animas en pena que vagaban con hábitos de penitentes."
- ¡Menuda pesadilla! - "¡Era real! ¡Que miedo, que miedo!" - ¿Y qué has echo? - "Cerrar la ventana de golpe y recurrir al chinchón" - Madame despertar a mi. Yo susto (dijo Geoooorge) - ¿Tu has visto el desfile, inglés? - ¡Mi no mirar! - De repente me pareció ver pasar una sombra pero no dije nada porque ya había bastante psicosis en el ambiente. El timbre de la puerta nos devolvió a la realidad. - ¡La paella! (grité) - Abrí, recogí el pedido, pagué y cerré. Entonces solté un alarido que debió ponerle los pelos de punta a todos los vecinos, paellero incluído.
Tirada en el suelo estaba Pascualita-vampira, con un ala rota. Aún respiraba. La metí en seguida en el acuario y cayó hasta el fondo.
- "Nena ¿no comes?" - Abuela ¿es posible que un vampiro, que no lo es, haga un vuelo, que no puede hacer y se estrelle contra una puerta que está muy lejos de su hábitat natural? - La abuela abrió de para en par los ojos y dijo, categórica. - "¡No!" - Pues ha ocurrido. - Quién no probó bocado fue ella.
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