El rolls royce, conducido por Geoooorge, ha llegado temprano, para variar y, aunque había un montón de sitios para aparcar, lo ha hecho dónde siempre, en la parada del bus. Cuando lo he comentado con ellos han dicho: ¡Lógico! Los ingleses son muy tradicionales. - Y aquí paz y después, gloria.
Los abuelitos venían hablando, de sus cosas, pensé yo, pero no. O sí, según se mire aunque no me he atrevido a preguntarlo delante de la abuela porque tiene una mano muy rápida repartiendo pescozones. Me dediqué a escuchar mientras Geoooorge, como buen mayordomo, preparaba cola caos y cafés con leche, colocaba las ensaimadas, recién hechas, en una bandeja desde donde esparcían un aroma que provocaba que los jugos gástricos de mi estómago dieran saltos de alegría.
- ¿Tú que opinas, nena? (me preguntó Andresito) - Me hice la despistada. - Perdona pero no estaba escuchando - "¡Fíjate. Ni eso sabe hacer!" (saltó la abuela. Siempre tan "simpática") - Vamos a pintar la Torre del Paseo Marítimo y discrepamos sobre los colores que pensamos dar a las habitaciones y los salones... Por ejemplo, tu abuela quiere pintar la Biblioteca de naranja fosfi. Ya sabes que es su color favorito pero creo que no es apropiada para ese lugar. Distraería la atención ¿no crees?
¡A mi que me importa cómo lo pintéis! (pensé pero dije) - Blanco estaría bien porque, para llenar esa habitación de color solo hace falta la imaginación del que esté allí leyendo. - !Vaya, nena! me acabas de sorprender gratamente con tu comentario. - "No te hagas ilusiones. Le habrá dado un tiento al chinchón"
Entonces quise darle una lección a la ingrata de la abuela. - Piensa en los hombres primitivos, abuelito. Ellos nos enseñaron que menos es más en lo tocante a pintar, o decorar, sus cuevas. Posar sus manos llenas de pintura sobre la piedra, dejando sus huellas impresas, es un dechado de sencillez y buen gusto. - ¡¡¡Bravo, bravo!!! La nena tiene toda la razón. Eso quiero en las paredes de nuestra casa: sencillez.
Unas horas más tarde, la abuela me llamó. Estaba furiosa. - "Te podrías haber metido la lengua donde tu sabes, boba de Coria. ¿Mi casa sencilla? ¡¿Cuándo he sido yo sencilla y más ahora que soy rica?! Vete preparando para dar asilo familiar a tu puñetero abuelito" - ¡Y colgó, dejándome muy preocupada!
Esa noche se presentó Andresito, con lágrimas en los ojos: - Tu abuela ha tirado por la calle de en medio y les ha dicho a los pintores que nada de rodillos para pintar las paredes ¡de toda la casa! Y las han llenado con las huellas de sus manos en todos los colores del Arco Iris. Incluyendo dorados y plateados de purpurina.
Pascualita debía estar escuchando porque oímos sus chapoteos al dar saltos mortales con tirabuzón, por el éxito de su amiga. - ¿Qué ha sido eso, nena? - Mi primer abuelito celebrando que ahora te toque a ti aguantar lo que, hace años, aguantó él. - Andresito suspiró: - Aaaayyyy, y lo que me queda... - Eso.
sábado, 7 de julio de 2018
viernes, 6 de julio de 2018
Empieza el trajín de Julio.
- "¿No has escuchado nunca la frase: las bicicletas son para el verano?" - Pues... ¿por qué son solo para el verano? Vaya tontería. Yo veo que la gente las monta en todas las Estaciones del año. - "Te estás yendo por los cerros de Ubeda, boba de Coria. ¿Has oído la frase sí o no?" - Puede... ¿quién la dijo? ¿Uno que vendía bicicletas? Menuda vista comercial tenía el tío. Tendría que haber dicho: Las bicicletas son para todo el año y se hubiese asegurado las ventas de los doce meses... - "¡Calla de una vez, jodía! Es el título de un libro e hicieron también una película basada en la guerra civil..."
- ¡Ah, de yankys contra sudistas. Creo que las he visto tod... ¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así, abuela? - "Porque te oigo y no me extraña que no encuentres novio y por tu culpa, voy a quedarme sin mi bisnieto. La guerra civil española, borrica." - Esas son cosas de tus tiempos. Yo no había nacido aún ¿cómo quiéres que sepa algo? ... Por cierto ¿de qué estamos discutiendo?
- "He recordado la frase porque ahora estamos en verano y vamos a ir en bicicleta, todos los días, hasta la playa, para fortalecer los músculos de las piernas y prepararnos para cuando empiece el Tour de Francia, que ya queda poco" - ¿No pensarás que nos apuntemos a esa carrera?... - "No es eso. Como viendo el tour se duerme tan ricamente la siesta, es necesario tener las piernas fuertes para que nos sigan aguantando a pesar de las horas que nos tiraremos repantingadas en el sofá"
- ¿Cuándo empezamos? - "Mañana. Temprano" - ¿Qué hora es, para ti, temprano, abuela? - "Las seis de la mañana" - ¡Otra vez, nooooooo! - "No puede ser más tarde. Pedalearemos una hora, vendremos a ducharnos y desayunar para estar listas, delante de la tele, y ver el primer encierro de los San Fermines." - "Y no podemos pedalear DESPUES, del encierro? - "NO. Hará mucho calor"
Mientras hablaba la abuela trasteó en su bolso hasta encontrar lo que buscaba: un maillot amarillo de ciclista, a la medida de Pascualita. Y una especie de culotte transformado en falda para la medio sardina también. - ¿Se lo pondrás para ver la carrera? - "También pero, sobre todo, para ir en bicicleta" - ¡Oh, no! Pues no seré yo quien lleve el termo de los chinos al cuello. - "Ya lo creo, porque yo me colgaré el termo del chinchón y tú puedes quedarte sin probarlo, alma cándida"
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! ¿Sin probar qué?... Os he oído al entrar. - ¡Menudo radar tiene usted en esa cabeza! La abuela quiere que yo lleve el termo de Pasc... aaaa... de paseo ... - ¡Pascual otra vez! ¿Pero es que no puedes arrancar a éste hombre de tu vida? ¡¡¡Pobre Andresito!!! Menos mal que aquí estoy yo para consolarlo (dramatizó, la Cotilla) - "Sí, pobrecillo. ¡¡¡Menos mal!!! jajajajajajaja"
- ¡Ah, de yankys contra sudistas. Creo que las he visto tod... ¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así, abuela? - "Porque te oigo y no me extraña que no encuentres novio y por tu culpa, voy a quedarme sin mi bisnieto. La guerra civil española, borrica." - Esas son cosas de tus tiempos. Yo no había nacido aún ¿cómo quiéres que sepa algo? ... Por cierto ¿de qué estamos discutiendo?
- "He recordado la frase porque ahora estamos en verano y vamos a ir en bicicleta, todos los días, hasta la playa, para fortalecer los músculos de las piernas y prepararnos para cuando empiece el Tour de Francia, que ya queda poco" - ¿No pensarás que nos apuntemos a esa carrera?... - "No es eso. Como viendo el tour se duerme tan ricamente la siesta, es necesario tener las piernas fuertes para que nos sigan aguantando a pesar de las horas que nos tiraremos repantingadas en el sofá"
- ¿Cuándo empezamos? - "Mañana. Temprano" - ¿Qué hora es, para ti, temprano, abuela? - "Las seis de la mañana" - ¡Otra vez, nooooooo! - "No puede ser más tarde. Pedalearemos una hora, vendremos a ducharnos y desayunar para estar listas, delante de la tele, y ver el primer encierro de los San Fermines." - "Y no podemos pedalear DESPUES, del encierro? - "NO. Hará mucho calor"
Mientras hablaba la abuela trasteó en su bolso hasta encontrar lo que buscaba: un maillot amarillo de ciclista, a la medida de Pascualita. Y una especie de culotte transformado en falda para la medio sardina también. - ¿Se lo pondrás para ver la carrera? - "También pero, sobre todo, para ir en bicicleta" - ¡Oh, no! Pues no seré yo quien lleve el termo de los chinos al cuello. - "Ya lo creo, porque yo me colgaré el termo del chinchón y tú puedes quedarte sin probarlo, alma cándida"
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! ¿Sin probar qué?... Os he oído al entrar. - ¡Menudo radar tiene usted en esa cabeza! La abuela quiere que yo lleve el termo de Pasc... aaaa... de paseo ... - ¡Pascual otra vez! ¿Pero es que no puedes arrancar a éste hombre de tu vida? ¡¡¡Pobre Andresito!!! Menos mal que aquí estoy yo para consolarlo (dramatizó, la Cotilla) - "Sí, pobrecillo. ¡¡¡Menos mal!!! jajajajajajaja"
jueves, 5 de julio de 2018
¡Menudo despertar!
He quedado con la abuela para ir a caminar con ella. Dijo que vendría temprano a buscarme y que no la hiciera esperar. Se ve que tenemos conceptos diferentes sobre lo que es "temprano" porque me ha pillado durmiendo a pierna suelta y me he llevado la primera bronca del día... a las cinco y media de la mañana.
Estábamos en plena confrontación cuando ha llegado la Cotilla. - ¿Qué le has hecho a tu abuela, boba de Coria? - ¡Nada! - "Le dije que estuviera preparada y a la muy vaga, la he encontrado durmiendo ¡Es una irresponsable! ¡Así no encontrarás novio nunca!"
Llamaron a la puerta. (Riiiiinnng) - Vaya a abrir, Cotilla. - No puedo, he acabo mi jornada laboral. - ¡Pero está vestida y acaba de entrar! - ¿Esta es mi casa? ¿No, verdad? No soy quién para abrir puertas ajenas. - Y no se movió del sitio. - ¡Ves tú, abuela, que también estás vestida! (el timbre sonaba como si se hubiese atascado y no paraba: Riiiiiiiiiiiiiing) - "He venido a buscarte, no hacer de criada. Si quieres una te la pagas como hago yo con Geoooorge"
- ¿No ves que aún estoy en la cama y ahí fuera se están poniendo nerviosos? - "Veo que sigues tumbada cuando ya tendríamos que estar andando camino de la playa" - ¡Pero si aún no han puesto las calles! -
El Riiiiiiiiiiiiing, Riiiiiiiinga me ponía de los nervios, en cambio las dos amigas parecían no oírlo.
Del timbre pasaron a los porrazos: - ¡¡¡PAAAAAAM, PAAAAAM!!!
De la cocina me llegó la voz de la abuela: - "¡Nenaaaaaaaaaa! ¿dónde guardas el azúcar?" - ¿Qué hacéis? - "¡Desayunar mientras te arreglas!" - ¡Guardádme algo para mojar! - "¡Vale!"
Al final no me quedó más remedio que levantarme y abrir yo antes de que tirasen la puerta abajo. Mis vecinos tiene los oídos más finos de toda la isla ¡Jesús, que finolis! - ¿Qué pasa, titis? (les embestí en plan chula barriobajera)
El guantazo no me lo esperaba y lo recibí en plena cara, dado con la mano plana: ¡¡¡PLASSSS!!! - ¡¡¡Ayayayayayayayayayayayayayayyyyyyyyy!!! ¡¿Estáis sonados?! Ahora mismo os pongo una denuncia como una casa ¡Bedulio, Bedulioooooo! (grité como si fuera a aparecer por arte de mágia... como así fue) - Llegó libreta de multas en mano. Sacó el bolígrafo del bolsillo superior de la camisa, mojó la punta con la lengua y se puso a escribir: - Por escándalo a las horas brujas de la noche y siendo reincidente muchas veces. Por hartazgo de los vecinos. Por no dejar dormir a quienes dentro de unas horas se irán a trabajar con el cuerpo dormido. Por... (¡Yo que sé a cuánto subió la multa! No la pienso pagar porque la culpa fue de la abuela. Y aunque eso se lo expliqué al Municipal, no me hizo ningún caso. Eso sí, me desquité llamándole ¡¡¡TRAIDOOOOOOR, LAMECULOOOOOOS!!! ... Por ese insignificante detalle, también me multó,
Cuando el rellano quedó vació entré en la cocina a desayunar. En la mesa estaba mi cola cao, frío pero, ni rastro de magdalenas, croasanes o ensaimadas. - ¡¡¡¿Y yo que mojo?!!! - ¡¡¡EL DEDO!!! (fue la respuesta de las dos viejas mientras se partían de risa)
Estábamos en plena confrontación cuando ha llegado la Cotilla. - ¿Qué le has hecho a tu abuela, boba de Coria? - ¡Nada! - "Le dije que estuviera preparada y a la muy vaga, la he encontrado durmiendo ¡Es una irresponsable! ¡Así no encontrarás novio nunca!"
Llamaron a la puerta. (Riiiiinnng) - Vaya a abrir, Cotilla. - No puedo, he acabo mi jornada laboral. - ¡Pero está vestida y acaba de entrar! - ¿Esta es mi casa? ¿No, verdad? No soy quién para abrir puertas ajenas. - Y no se movió del sitio. - ¡Ves tú, abuela, que también estás vestida! (el timbre sonaba como si se hubiese atascado y no paraba: Riiiiiiiiiiiiiing) - "He venido a buscarte, no hacer de criada. Si quieres una te la pagas como hago yo con Geoooorge"
- ¿No ves que aún estoy en la cama y ahí fuera se están poniendo nerviosos? - "Veo que sigues tumbada cuando ya tendríamos que estar andando camino de la playa" - ¡Pero si aún no han puesto las calles! -
El Riiiiiiiiiiiiing, Riiiiiiiinga me ponía de los nervios, en cambio las dos amigas parecían no oírlo.
Del timbre pasaron a los porrazos: - ¡¡¡PAAAAAAM, PAAAAAM!!!
De la cocina me llegó la voz de la abuela: - "¡Nenaaaaaaaaaa! ¿dónde guardas el azúcar?" - ¿Qué hacéis? - "¡Desayunar mientras te arreglas!" - ¡Guardádme algo para mojar! - "¡Vale!"
Al final no me quedó más remedio que levantarme y abrir yo antes de que tirasen la puerta abajo. Mis vecinos tiene los oídos más finos de toda la isla ¡Jesús, que finolis! - ¿Qué pasa, titis? (les embestí en plan chula barriobajera)
El guantazo no me lo esperaba y lo recibí en plena cara, dado con la mano plana: ¡¡¡PLASSSS!!! - ¡¡¡Ayayayayayayayayayayayayayayyyyyyyyy!!! ¡¿Estáis sonados?! Ahora mismo os pongo una denuncia como una casa ¡Bedulio, Bedulioooooo! (grité como si fuera a aparecer por arte de mágia... como así fue) - Llegó libreta de multas en mano. Sacó el bolígrafo del bolsillo superior de la camisa, mojó la punta con la lengua y se puso a escribir: - Por escándalo a las horas brujas de la noche y siendo reincidente muchas veces. Por hartazgo de los vecinos. Por no dejar dormir a quienes dentro de unas horas se irán a trabajar con el cuerpo dormido. Por... (¡Yo que sé a cuánto subió la multa! No la pienso pagar porque la culpa fue de la abuela. Y aunque eso se lo expliqué al Municipal, no me hizo ningún caso. Eso sí, me desquité llamándole ¡¡¡TRAIDOOOOOOR, LAMECULOOOOOOS!!! ... Por ese insignificante detalle, también me multó,
Cuando el rellano quedó vació entré en la cocina a desayunar. En la mesa estaba mi cola cao, frío pero, ni rastro de magdalenas, croasanes o ensaimadas. - ¡¡¡¿Y yo que mojo?!!! - ¡¡¡EL DEDO!!! (fue la respuesta de las dos viejas mientras se partían de risa)
miércoles, 4 de julio de 2018
La maestra Cotilla.
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! - ¡La madre que la parió, Cotilla. Que susto me ha dado! - Esta noche he podido convertirme en una asesina de lo más siniestra matando a la vecina, hacerla cachitos y preparar hamburguesas para dárselas al Blas el parado, para que las venda en el paseo de la playa de Can Pastilla. Y con los huesos y unas cuantas verduras, preparar un caldo de los que levantan un muerto (nunca mejor dicho) y congelarlo para que en invierno y pueda venderlo en la Plaza de España a los jubilados que van a dar de comer a las palomas, a un euro el vaso de plástico.
Serían sobre las tres de la madrugada cuando me ha gritado su saludo en mi oreja durmiente. Ha faltado poco para que, del salto que he dado, me quedara colgada de la lámpara. Esta mujer no tiene miramiento alguno. Va a lo suyo y a los demás que les en morcilla.
- No tienes ni idea de lo instructivo que es trabajar en la calle. Se oyen comentarios de todos los colores y eso te prepara para distinguir lo real del fraude. - ¡¿Me ha despertado para decirme esto?! - ¿Tú sabes quién construyó las Pirámides de Egipto? - Yo no fui, se lo aseguro. Y ahora que hemos aclarado el asunto ¡largo de aquí!
- Ya sé que no fuíste tu, alma de cántaro porque tu cabeza no tiene capacidad para cobijar un cerebro a la altura de aquellas gentes... - ¿Me está llamando tonta? ¡Encima! - Tu abuela me ha pedido que te instruya un poco en los Misterios del Universo, a ver sí así encuentras un científico que te aguante, aunque sea por tu conocimientos académicos made in Cotilla y acaba haciéndote un bisnieto.
Me di media vuelta en la cama e intenté agarrarme al sueño destrozado que iba alejándose rápidamente. - Fueron los extraterrestres. - ¡Eso ya lo se! - ¿Pero, de qué planeta? ¡No tienes ni idea! - ¿De la Tierra? - ¿Ves cómo necesitas de mis conocimientos? No te esfuerces en entrenarte porque ya eres suficientemente tonta ¡De Plutón, boba de Coria! De ahí vinieron los constructores de las Pirámides.
Pensé en ir en busca de Pascualita y tirársela a la vecina pero me dio pereza levantarme. También pensé que si dejaba de interrumpirla se daría prisa y acabaría en seguida con su "clase de Historia" La monotonía del rollo que me estaba soltando me recordó al soniquete de la Letanía y me dormí tan ricamente... zzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
La sensación de que alguien quería lanzarme desde lo alto de la Gran Pirámide, con muy malas intenciones por cierto, fue causada por el zarandeo que me estaba dando la Cotilla - ¡¿Te has enterado de algo, boba de Coria?...! - Que... síiiiiiiii... - A ver si es verdad ¿cómo se llamaban los Arquitectos plutonianos? ¡¿Me oyes?! - Abrí los ojos legañosos y cacareé: - ¡¡¡EL DUO DINAMICO!!!.
Serían sobre las tres de la madrugada cuando me ha gritado su saludo en mi oreja durmiente. Ha faltado poco para que, del salto que he dado, me quedara colgada de la lámpara. Esta mujer no tiene miramiento alguno. Va a lo suyo y a los demás que les en morcilla.
- No tienes ni idea de lo instructivo que es trabajar en la calle. Se oyen comentarios de todos los colores y eso te prepara para distinguir lo real del fraude. - ¡¿Me ha despertado para decirme esto?! - ¿Tú sabes quién construyó las Pirámides de Egipto? - Yo no fui, se lo aseguro. Y ahora que hemos aclarado el asunto ¡largo de aquí!
- Ya sé que no fuíste tu, alma de cántaro porque tu cabeza no tiene capacidad para cobijar un cerebro a la altura de aquellas gentes... - ¿Me está llamando tonta? ¡Encima! - Tu abuela me ha pedido que te instruya un poco en los Misterios del Universo, a ver sí así encuentras un científico que te aguante, aunque sea por tu conocimientos académicos made in Cotilla y acaba haciéndote un bisnieto.
Me di media vuelta en la cama e intenté agarrarme al sueño destrozado que iba alejándose rápidamente. - Fueron los extraterrestres. - ¡Eso ya lo se! - ¿Pero, de qué planeta? ¡No tienes ni idea! - ¿De la Tierra? - ¿Ves cómo necesitas de mis conocimientos? No te esfuerces en entrenarte porque ya eres suficientemente tonta ¡De Plutón, boba de Coria! De ahí vinieron los constructores de las Pirámides.
Pensé en ir en busca de Pascualita y tirársela a la vecina pero me dio pereza levantarme. También pensé que si dejaba de interrumpirla se daría prisa y acabaría en seguida con su "clase de Historia" La monotonía del rollo que me estaba soltando me recordó al soniquete de la Letanía y me dormí tan ricamente... zzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
La sensación de que alguien quería lanzarme desde lo alto de la Gran Pirámide, con muy malas intenciones por cierto, fue causada por el zarandeo que me estaba dando la Cotilla - ¡¿Te has enterado de algo, boba de Coria?...! - Que... síiiiiiiii... - A ver si es verdad ¿cómo se llamaban los Arquitectos plutonianos? ¡¿Me oyes?! - Abrí los ojos legañosos y cacareé: - ¡¡¡EL DUO DINAMICO!!!.
martes, 3 de julio de 2018
¡Vaya dos!
La Cotilla sigue sin hablarnos pero no deja de venir por casa y sigue comiéndose todo lo que cree que le toca. He pensado cambiar la cerradura de la puerta de la calle para que no entre más pero la abuela, apelando a la caridad cristiana que supone que tengo, me ha dado un sermón sobre lo feo que es abandonar viejas a la puerta de las iglesias.
- No había pensado hacer nada de eso... - "¿Te gustaría que te lo hicieran a ti llegado el momento?" - No pero... Te digo que... - "La mirada acusadora de sus ojos cansados, ojerosos, llorosos, te seguiría hasta tu último suspiro" - Vale, abuela pero, yo no... - "Nunca pensé que pudieras caer tan bajo" -
No había manera de interrumpirla. A veces pilla carrerilla y no deja meter baza, así que tuve que gritar e imponerme: - ¡¡¡VALE, YA, JODÍA!!!
El pescozón me llegó sin esperarlo y reboté contra el cristal de la vitrina hasta que se rompió. Ahora llevo un collarín cervical y un montón de pequeñas cicatrices en la cara, causadas por pequeñas esquirlas de cristal... Pero logré que la abuela se callara.
De vez en cuando me mira de reojo. Creo que está arrepentida de lo que me ha echo... - ¿No crees que deberías pedirme perdón, abuela? (la animo a que lo haga) - "¿Yooooooo? ¡La culpa es tuya! Si ves que discutimos ¿para qué te pones tan cerca de la vitrina, alma de cántaro? Ahora mismo tengo un disgusto muy grande porque ese cristal ha estado conmigo desde que me casé con tu primer abuelito... y ahora ya no existe... snif... lo has roto... snif... Era como de la familia... snif... Esta vitrina jamás será la misma... snif... ¡Que cruz tengo contigo!"
- ¡No me dejabas hablar, abuela! Quería decirte que nunca he pensado echar a la Cotilla a la calle. Y en caso de que lo hiciera, viviría contigo en la Torre del Paseo Marítimo como amiga de tu infancia que es... - "¡Lo sabía! ¡Quiéres endosármela!" - Pero... pero... ¿y todo ese sermón que me has soltado... ?
La Cotilla entró hasta la cocina. Encontró una ensaimada del día anterior y se la zampó. Cogió la jarra de chinchón on the rocks de la nevera y se repantingó en una butaca de la salita. - "¿Sigues enfadada? ¡que cansina eres, jodía!" - La Cotilla abrió una bolsa de pipas y encendió la tele para ver un partido del Mundial de fútbol, dos minutos después, roncaba como un angelito.
La abuela no aguanta ésta situación. Zarandea a su amiga hasta que abre los ojos. - "¡Háblame!" - ¡Quiero mi pisapapeles! - "¡Anda y que te den morcilla!" - Es también: ¡quiero un bocadillo de morcilla!
- No había pensado hacer nada de eso... - "¿Te gustaría que te lo hicieran a ti llegado el momento?" - No pero... Te digo que... - "La mirada acusadora de sus ojos cansados, ojerosos, llorosos, te seguiría hasta tu último suspiro" - Vale, abuela pero, yo no... - "Nunca pensé que pudieras caer tan bajo" -
No había manera de interrumpirla. A veces pilla carrerilla y no deja meter baza, así que tuve que gritar e imponerme: - ¡¡¡VALE, YA, JODÍA!!!
El pescozón me llegó sin esperarlo y reboté contra el cristal de la vitrina hasta que se rompió. Ahora llevo un collarín cervical y un montón de pequeñas cicatrices en la cara, causadas por pequeñas esquirlas de cristal... Pero logré que la abuela se callara.
De vez en cuando me mira de reojo. Creo que está arrepentida de lo que me ha echo... - ¿No crees que deberías pedirme perdón, abuela? (la animo a que lo haga) - "¿Yooooooo? ¡La culpa es tuya! Si ves que discutimos ¿para qué te pones tan cerca de la vitrina, alma de cántaro? Ahora mismo tengo un disgusto muy grande porque ese cristal ha estado conmigo desde que me casé con tu primer abuelito... y ahora ya no existe... snif... lo has roto... snif... Era como de la familia... snif... Esta vitrina jamás será la misma... snif... ¡Que cruz tengo contigo!"
- ¡No me dejabas hablar, abuela! Quería decirte que nunca he pensado echar a la Cotilla a la calle. Y en caso de que lo hiciera, viviría contigo en la Torre del Paseo Marítimo como amiga de tu infancia que es... - "¡Lo sabía! ¡Quiéres endosármela!" - Pero... pero... ¿y todo ese sermón que me has soltado... ?
La Cotilla entró hasta la cocina. Encontró una ensaimada del día anterior y se la zampó. Cogió la jarra de chinchón on the rocks de la nevera y se repantingó en una butaca de la salita. - "¿Sigues enfadada? ¡que cansina eres, jodía!" - La Cotilla abrió una bolsa de pipas y encendió la tele para ver un partido del Mundial de fútbol, dos minutos después, roncaba como un angelito.
La abuela no aguanta ésta situación. Zarandea a su amiga hasta que abre los ojos. - "¡Háblame!" - ¡Quiero mi pisapapeles! - "¡Anda y que te den morcilla!" - Es también: ¡quiero un bocadillo de morcilla!
lunes, 2 de julio de 2018
De vuelta a Palma.
¡Lo que sudamos para quitarle el Torico a la Cotilla! Se defendía como gato panza arriba. - "Hay que devolverlo o no nos dejarán salir de la ciudad!" - ¡Ni hablar! A ésto le saco treinta euros por lo menos, en una noche de trapicheo. - Tenemos los billetes para mañana y no podemos perderlos, Cotilla ¡Que suelte el toro le digo, coñe!
No había manera de hacerla entrar en razón y optamos por la vía drástica. En plena pelea por la posesión de la pequeña estatua, la abuela echó a Pascualita sobre su amiga. Harta ya de tanto grito, la sirena se agarró con fuerza a la cabeza de la Cotilla y en un santiamén, la dejó pelona a base de tirones y mordiscos. Entonces sí que sus gritos se escucharon hasta en el hall del hotel.
La Cotilla corría como una posesa, saltando sobre las camas, pisoteando el sofá. Nosotras corríamos tras ella, gritando: - "¡¡¡PARA YAAAAAAAAA, JODÍA!!!" - Finalmente le hice un placaje y rodamos por el suelo. En ese momento arranqué a Pascualita de la oreja donde se había sujetado con los dientes de tiburón, para no caerse.
El alarido fue espectacular. Enseguida le dimos chinchón a morro y acabó dormida como un bebé mondo y lirondo. Nosotras fuimos al Ayuntamiento a entregar el símbolo de Teruel. Nos lo agradecieron infinito. Alcalde y concejales no paraban de hacernos reverencias e invitarnos a todo evento festivo que se celebrara ese año.
No faltó, sin embargo, el personaje desconfiado. El tío de colmillo retorcido que quiere saberlo todo al dedillo y no ceja hasta lograrlo. - Perdón, señoras... jejejejejeje ¿dónde han dicho que han encontrado al Torico...jejejejejeje
No lo habíamos dicho, evidentemente. Ni siquiera nos lo habíamos planteado y no teníamos respuesta que dar. - "Pues... el caso es que lo encontró mi nieta... ¿verdad, Nena?" (¡La madre que la parió! pensé) - Creo que sí... - ¿No sabe si la encontró usted misma? jejejejejejeje - ¡Claro que lo sé! ... pero no conozco los nombres de las calles... - Descríbamela. - ¿A quién...? - A la calle, o el sitio. Diga lo que recuerde jejejejejeje - El listillo me estaba poniendo a cien. - ¿No le basta con que lo hayamos traído, caballero? Pues, hale, pónganlo en lo alto de la columna y aquí paz y después gloria.
Cogí a la abuela del brazo, levantamos la cabeza y muy dignas, salimos a la calle a que nos diera el aire, que menudo sofoco llevábamos.
Esta mañana, al salir del hotel con las maletas, nos han avisado que nos esperaba un coche para acompañarnos hasta Valencia para tomar el avión de regreso a Palma. - "¡Que amables son ustedes!" (la sonrisa de la abuela era esplendorosa) - No ha sido cosa nuestra, sino del Ayuntamiento... - "¡Oh, dele las gracias a la Corporación en pleno, de nuestra parte! Seguro que nos han puesto un rolls royce ... " - Es la guardia civil. - ¿Cómo... dice? (dije yo) - El Alcalde ha dicho que será más seguro para la ciudad que la guardia civil no las pierda de vista hasta que su avión despegue con ustedes a bordo.
Y así hicimos el viaje de vuelta. Claro que el pobre guardia civil al que le tocó acompañarnos, no olvidará ese día porque la abuela se pasó todo el trayecto sonsacando al pobre hombre: - "¿Está casado, guardia? ... ¿Tiene novia?... ¿ah, no? Vaya... - ¿Qué le parece mi nieta? ... Tiene menos años de los que aparenta... ¿no me cree? ¡Nena, saca el DNI! ... ¡Anda, se lo ha dejado en casa jajajajajajaj! ¡¡¡Que graciosaaaaaaaaaaaaaa!!! ... ¿Le gustan los niños? ... ¿Sí?... A mi los bisnietos... Mi nieta quiere tener uno... Hijo, no. Bisnieto... ¿Cómo que bisnieto no?... ¿No será usted gay?... ¿Seguro?...
Y así siguió la abuela hasta que subimos al avión y el guardia civil cayó redondo al suelo. ¡Nunca más! les dijo a sus jefes ¡¡¡NUNCA MAS!!!
No había manera de hacerla entrar en razón y optamos por la vía drástica. En plena pelea por la posesión de la pequeña estatua, la abuela echó a Pascualita sobre su amiga. Harta ya de tanto grito, la sirena se agarró con fuerza a la cabeza de la Cotilla y en un santiamén, la dejó pelona a base de tirones y mordiscos. Entonces sí que sus gritos se escucharon hasta en el hall del hotel.
La Cotilla corría como una posesa, saltando sobre las camas, pisoteando el sofá. Nosotras corríamos tras ella, gritando: - "¡¡¡PARA YAAAAAAAAA, JODÍA!!!" - Finalmente le hice un placaje y rodamos por el suelo. En ese momento arranqué a Pascualita de la oreja donde se había sujetado con los dientes de tiburón, para no caerse.
El alarido fue espectacular. Enseguida le dimos chinchón a morro y acabó dormida como un bebé mondo y lirondo. Nosotras fuimos al Ayuntamiento a entregar el símbolo de Teruel. Nos lo agradecieron infinito. Alcalde y concejales no paraban de hacernos reverencias e invitarnos a todo evento festivo que se celebrara ese año.
No faltó, sin embargo, el personaje desconfiado. El tío de colmillo retorcido que quiere saberlo todo al dedillo y no ceja hasta lograrlo. - Perdón, señoras... jejejejejeje ¿dónde han dicho que han encontrado al Torico...jejejejejeje
No lo habíamos dicho, evidentemente. Ni siquiera nos lo habíamos planteado y no teníamos respuesta que dar. - "Pues... el caso es que lo encontró mi nieta... ¿verdad, Nena?" (¡La madre que la parió! pensé) - Creo que sí... - ¿No sabe si la encontró usted misma? jejejejejejeje - ¡Claro que lo sé! ... pero no conozco los nombres de las calles... - Descríbamela. - ¿A quién...? - A la calle, o el sitio. Diga lo que recuerde jejejejejeje - El listillo me estaba poniendo a cien. - ¿No le basta con que lo hayamos traído, caballero? Pues, hale, pónganlo en lo alto de la columna y aquí paz y después gloria.
Cogí a la abuela del brazo, levantamos la cabeza y muy dignas, salimos a la calle a que nos diera el aire, que menudo sofoco llevábamos.
Esta mañana, al salir del hotel con las maletas, nos han avisado que nos esperaba un coche para acompañarnos hasta Valencia para tomar el avión de regreso a Palma. - "¡Que amables son ustedes!" (la sonrisa de la abuela era esplendorosa) - No ha sido cosa nuestra, sino del Ayuntamiento... - "¡Oh, dele las gracias a la Corporación en pleno, de nuestra parte! Seguro que nos han puesto un rolls royce ... " - Es la guardia civil. - ¿Cómo... dice? (dije yo) - El Alcalde ha dicho que será más seguro para la ciudad que la guardia civil no las pierda de vista hasta que su avión despegue con ustedes a bordo.
Y así hicimos el viaje de vuelta. Claro que el pobre guardia civil al que le tocó acompañarnos, no olvidará ese día porque la abuela se pasó todo el trayecto sonsacando al pobre hombre: - "¿Está casado, guardia? ... ¿Tiene novia?... ¿ah, no? Vaya... - ¿Qué le parece mi nieta? ... Tiene menos años de los que aparenta... ¿no me cree? ¡Nena, saca el DNI! ... ¡Anda, se lo ha dejado en casa jajajajajajaj! ¡¡¡Que graciosaaaaaaaaaaaaaa!!! ... ¿Le gustan los niños? ... ¿Sí?... A mi los bisnietos... Mi nieta quiere tener uno... Hijo, no. Bisnieto... ¿Cómo que bisnieto no?... ¿No será usted gay?... ¿Seguro?...
Y así siguió la abuela hasta que subimos al avión y el guardia civil cayó redondo al suelo. ¡Nunca más! les dijo a sus jefes ¡¡¡NUNCA MAS!!!
domingo, 1 de julio de 2018
Misterio resuelto.
La Cotilla lleva dos días pegada al bolso. No lo deja ni para ir al baño. - "Que ínfulas te han entrado desde que estamos en Teruel. Hasta imitas a la Reina de Inglaterra yendo con el bolso a todos lados." - Me he dado cuenta de que ya tengo una edad en la que hace señora ir así. Mis años hippys ya pasaron a la Historia (ha dicho y se ha quedado tan pancha)
Naturalmente, tanto apego al bolso nos ha mosqueado. Además parece que pesa y suda la gota gorda. - Deje que se lo lleve un ratito, Cotilla (intento ser amable pero descubre mi intención de mirar dentro) . - ¡Que nooooo!
Por fastidiarla y descubrir su secreto, nos pasamos el día caminando de la Ceca a la Meca. Y tenemos a la Cotilla sudando como un pollo, con medio metro de lengua afuera y sin soltar el bolso. La abuela decide emborracharla. - "Será la única manera de saber qué guarda"
Volvemos al hotel con una botella de chinchón. - ¿Habéis comprado hielo? - "Naturalmente, querida amiga" (la abuela se está pasando con sus florituras y la otra acabará sospechando que hay gato encerrado)
Después de comer preparo una jarra de chinchón on the rocks bien fresquito y nos acoplamos frente al televisor a ver piernas de tios buenos y quejicas, jugando al fútbol. Poco a poco, el sopor de la siesta se adueña de nosotras y dormimos tres horas a pierna suelta hasta que unos porrazos en la puerta nos despiertan. - ¡¡¡No pueden tener leones en la habitación o pagarán un suplemento disuasorio!!!
Abro para ver qué pasa. El Director del hotel me aparta y entra. - ¡Los clientes están asustados y quieren irse! Menos mal que fui domador de fieras en mi juventud y puedo capear ésta situación... ¿Dónde están? - "¿De qué habla éste tío?" - De las fieras que se han tirado tres horas rugiendo ¡Tendrán hambre, digo yo!
A Pascualita, asomada al escote de la abuela, no le gustan los despertares bruscos e intuyendo que el recién llegado es el causante de su mal genio, se impulsa con su cola de pez y cae en plena cara del Director. Y se arma la marimorena.
Cuando consigo arrancar a la sirena, que mastica un trocito de nariz del pobre hombre, éste parece un Ecce Homo. Sangra como un toro de lidia. Grita y corre dando vueltas por la habitación. Llora, salta, moquéa... En fin, un asco.
La Cotilla, que bebió más chinchón que nosotras, toma al Director por alguien que viene a robarnos y se lía a bolsazos con él. Al segundo golpe cae como un saco de patatas. - "¡Para, que lo has matado!" - ¡Menos mal! ¡Quería mi pisapapeles! - ¡¿Eso es lo que guarda en el bolso?! - La abuela lo sacó, triunfante: - "¡¡¡EL TORICO!!!"
Naturalmente, tanto apego al bolso nos ha mosqueado. Además parece que pesa y suda la gota gorda. - Deje que se lo lleve un ratito, Cotilla (intento ser amable pero descubre mi intención de mirar dentro) . - ¡Que nooooo!
Por fastidiarla y descubrir su secreto, nos pasamos el día caminando de la Ceca a la Meca. Y tenemos a la Cotilla sudando como un pollo, con medio metro de lengua afuera y sin soltar el bolso. La abuela decide emborracharla. - "Será la única manera de saber qué guarda"
Volvemos al hotel con una botella de chinchón. - ¿Habéis comprado hielo? - "Naturalmente, querida amiga" (la abuela se está pasando con sus florituras y la otra acabará sospechando que hay gato encerrado)
Después de comer preparo una jarra de chinchón on the rocks bien fresquito y nos acoplamos frente al televisor a ver piernas de tios buenos y quejicas, jugando al fútbol. Poco a poco, el sopor de la siesta se adueña de nosotras y dormimos tres horas a pierna suelta hasta que unos porrazos en la puerta nos despiertan. - ¡¡¡No pueden tener leones en la habitación o pagarán un suplemento disuasorio!!!
Abro para ver qué pasa. El Director del hotel me aparta y entra. - ¡Los clientes están asustados y quieren irse! Menos mal que fui domador de fieras en mi juventud y puedo capear ésta situación... ¿Dónde están? - "¿De qué habla éste tío?" - De las fieras que se han tirado tres horas rugiendo ¡Tendrán hambre, digo yo!
A Pascualita, asomada al escote de la abuela, no le gustan los despertares bruscos e intuyendo que el recién llegado es el causante de su mal genio, se impulsa con su cola de pez y cae en plena cara del Director. Y se arma la marimorena.
Cuando consigo arrancar a la sirena, que mastica un trocito de nariz del pobre hombre, éste parece un Ecce Homo. Sangra como un toro de lidia. Grita y corre dando vueltas por la habitación. Llora, salta, moquéa... En fin, un asco.
La Cotilla, que bebió más chinchón que nosotras, toma al Director por alguien que viene a robarnos y se lía a bolsazos con él. Al segundo golpe cae como un saco de patatas. - "¡Para, que lo has matado!" - ¡Menos mal! ¡Quería mi pisapapeles! - ¡¿Eso es lo que guarda en el bolso?! - La abuela lo sacó, triunfante: - "¡¡¡EL TORICO!!!"
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