Mientras nos comíamos un kebab con Pascualita, en la cocina de casa, la abuela me ha contado su último encontronazo con Andresito. - Lleváis una mala temporada últimamente. ¿A qué es debido, abuela? - "Me he dado cuenta de que fue una tontería casarme. Antes era libre. Hacía lo que me venía en gana sin tener que dar cuentas a nadie. Entra y salía, bailaba, tenía amigos que no paraban de lanzarme piropos. Era la alegría de El Funeral... y ahora..." - Ahora haces lo mismo, solo que con dinero en el bolsillo. - "Visto así... Pero no hay aventura en mi vida. Ni riesgo. Quiero un collar de oro: solo tengo que abrir la boca y ya lo tengo. Y así todo... Antes me pasaba el día haciendo cuentas para que me llegara el dinero y poder ahorrar un poco para darme un caprichito. Y disfrutaba horrores con él... ahora esta ilusión la he perdido... "
- ¡Pobre niña rica! (dije con ironía) - "Gracias por lo de niña" - Es un dicho, abuela. ¿Estás harta de ser rica? Pásale el puesto a la Cotilla. - "¡Sí, hombre!" - Creo que lo que te pasa es que te estás haciendo viej... esto... ejem... ¿quiéres un chinchón? ¡¡¡Aaaaaaaaayyyyyyyyyyy!!!
La abuela fue implacable. Es cierto que cada día es más vieja pero no ha perdido ni tanto así de reflejos Me dio tal pescozón que hice palmas con las orejas, pegué contra la pared, reboté y caí por la ventana que tenía abierta para orear la casa. Menos mal que el árbol de la calle evitó que me matara contra la acera. Pero caer, caí, aunque a cámara lenta y gritando como una descosida.
Me cogió Bedulio que estaba haciendo la ronda y, casualmente, pasaba bajo el árbol - ¡Oh, no! - dijo cuando me vio y me tiró al suelo. Apresuró el paso y desapareció de mi vista al doblar la esquina.
Las piernas aún me temblaban cuando entré en casa. La abuela se estaba tomando un chinchón delante de la tele donde los paniaguados de siempre discutían con voces barriobajeras. -"Llamaré a
Blas el parado para que haga acopio de velas porque se le presenta una buena ocasión para conseguir euros extras para los gastos de Navidad: En Cataluña, un conceller ha recomendado a los farmacéuticos que pongan una vela, se supone que al santo correspondiente, para ver si cobran lo que les debe la Generalitat. Imagina que funciona y la moda se extiende. Quién tenga más velas, hará su agosto... Como cambian los tiempos. Antes, esto de las velas al santo lo recomendaban los curas"
¡Avemaríapurísimaaaaaaaaaa! ¿Dónde puedo meter todas éstas velas? - La Cotilla venía cargada con velas de todos los grosores y tamaños. - "¿Has oído la noticia de Cataluña, verdad?" - Siiiiiiiiiiii Y no me van a coger en bragas. Tengo velas para dar y tomar. Estaban en un almacén, con las puertas abiertas para que quién pasara se sirviera. Y eso he echo. - Y puso cara de no haber roto nunca un plato. - ¡Ya!
martes, 24 de noviembre de 2015
lunes, 23 de noviembre de 2015
Epidemia de sorderas.
Mientras Pascualita y yo desayunábamos, ha llegado la abuela. En la solapa del abrigo llevaba un pin grande con un NO A LA GUERRA muy visible. Y otro en el gorro de lana. - "Hoy el grajo vuela bajo..." - No sé... - "porque hace un frío del carajo" - Que ordinaria, por Dios. - "Pero si es un dicho muy antiguo, boba de Coria" - La Momia no lo diría nunca porque es una señora - "Desde que tiene ese novio jovencito, ha echado las patas palante y no se corta un pelo. Asegura que decir lo que le viene en gana, es salud y le alarga la vida. Tendré suegra para rato. Y es una alumna muy aplicada porque aprende rápido todo lo que le enseño" - Que no será nada bueno. - "Por supuesto. Esa es la sal de la vida, sosaina."
Pascualita no nos quitaba ojo. Parecía contenta de tenernos a las dos juntas. Me acordé del abuelito Roberto y puse su cabeza en la mesa, junto a la sirena. Inmediatamente, saltó dentro de su taza de cola cao y pringó al jibarizado. Entonces un sentimiento de familia se agarró a mi cuello y estuve a punto de llorar de emoción. Eramos aquel primer núcleo familiar al que se habían ido añadiendo elementos como Andresito, el Médico, Bedulio, la Momia... La Cotilla era el grano molesto que venía en el lote de la abuela.
- "He comentado con Andresito lo de la epidemia de las cárceles. Le he hecho jurar que irá a enterarse de lo que pasa porque, si lo encierran a él, sabrá que medicina preventiva llevarse allí" - No sabía nada. - "¿Es que no ves la tele? De momento solo son dos, que yo sepa, pero como esto se extienda, las ventas de sonotones subirán como la espuma. Primero fue Matas el atacado de sordera. Aunque, en un momento dado bajó la guardia y demostró que oía lo que quería. Ahora es Díaz Ferrán, el de Viajes Marsans, el que se ha quedado como una tapia." - ¿No será una sordera premeditada para confundir al personal que lo juzga?
La abuela quedó pensando y luego se echó a reir. - "¡Hoy mismo contrataré a un actor para que enseñe a Andresito a hacerse el sordo jajajajajaja! Lo que nos vamos a reír en el juicio" - ¿Lo van a detener? - "No estaría demás. Esta medalla no la tiene todavía en su expediente de político. ¿Te das cuenta de lo poco emprendedor que es? Otros de su partido, con menos responsabilidades, llevan ya tiempo encerrados y con condenas pendientes... Si fuera ahora, no me casaría con un pusilámine como él"
- ¡Avemariapurísimaaaaaaa! ¡Anda, ya estamos todos! (la Cotilla lo dijo por el abuelito Roberto, la abuela y yo. A Pascualita no tuvo ocasión de verla porque la tiré, en cuanto oí sus pasos, al cubo de la basura. Estaba abierto y no se me ocurrió otro sitio)
Mientras se bebía una copita tras otra de chinchón, para entonarse dijo, sacó unos plátanos que llevaba en su bolsa, negros como el carbón. - Tire eso, Cotilla, que me llenará la cocina de mosquitas. - La mujer destapó el cubo de basura y sin mirar lo que hacía, echó los plátanos sobre la sirena. La reacción no se hizo esperar. Pascualita se alzó sobre su cola, tomó impulso y saltó a la cara de la Cotilla. La pobre no pudo sujetarse a tiempo y cayó de nuevo pero la Cotilla la había visto y gritó y gritó y gritó, diciendo un ¡¡¡Un fantasma!!!
La abuela le suministró chinchón para borrar el recuerdo de lo que había visto. Cuando se despertó ya anochecía y no mentó para nada el incidente con el "fantasma"
Pascualita no nos quitaba ojo. Parecía contenta de tenernos a las dos juntas. Me acordé del abuelito Roberto y puse su cabeza en la mesa, junto a la sirena. Inmediatamente, saltó dentro de su taza de cola cao y pringó al jibarizado. Entonces un sentimiento de familia se agarró a mi cuello y estuve a punto de llorar de emoción. Eramos aquel primer núcleo familiar al que se habían ido añadiendo elementos como Andresito, el Médico, Bedulio, la Momia... La Cotilla era el grano molesto que venía en el lote de la abuela.
- "He comentado con Andresito lo de la epidemia de las cárceles. Le he hecho jurar que irá a enterarse de lo que pasa porque, si lo encierran a él, sabrá que medicina preventiva llevarse allí" - No sabía nada. - "¿Es que no ves la tele? De momento solo son dos, que yo sepa, pero como esto se extienda, las ventas de sonotones subirán como la espuma. Primero fue Matas el atacado de sordera. Aunque, en un momento dado bajó la guardia y demostró que oía lo que quería. Ahora es Díaz Ferrán, el de Viajes Marsans, el que se ha quedado como una tapia." - ¿No será una sordera premeditada para confundir al personal que lo juzga?
La abuela quedó pensando y luego se echó a reir. - "¡Hoy mismo contrataré a un actor para que enseñe a Andresito a hacerse el sordo jajajajajaja! Lo que nos vamos a reír en el juicio" - ¿Lo van a detener? - "No estaría demás. Esta medalla no la tiene todavía en su expediente de político. ¿Te das cuenta de lo poco emprendedor que es? Otros de su partido, con menos responsabilidades, llevan ya tiempo encerrados y con condenas pendientes... Si fuera ahora, no me casaría con un pusilámine como él"
- ¡Avemariapurísimaaaaaaa! ¡Anda, ya estamos todos! (la Cotilla lo dijo por el abuelito Roberto, la abuela y yo. A Pascualita no tuvo ocasión de verla porque la tiré, en cuanto oí sus pasos, al cubo de la basura. Estaba abierto y no se me ocurrió otro sitio)
Mientras se bebía una copita tras otra de chinchón, para entonarse dijo, sacó unos plátanos que llevaba en su bolsa, negros como el carbón. - Tire eso, Cotilla, que me llenará la cocina de mosquitas. - La mujer destapó el cubo de basura y sin mirar lo que hacía, echó los plátanos sobre la sirena. La reacción no se hizo esperar. Pascualita se alzó sobre su cola, tomó impulso y saltó a la cara de la Cotilla. La pobre no pudo sujetarse a tiempo y cayó de nuevo pero la Cotilla la había visto y gritó y gritó y gritó, diciendo un ¡¡¡Un fantasma!!!
La abuela le suministró chinchón para borrar el recuerdo de lo que había visto. Cuando se despertó ya anochecía y no mentó para nada el incidente con el "fantasma"
domingo, 22 de noviembre de 2015
El visón.
- "Nena... nenaaaaaaa... ¡Nena!" - Con éste brusco despertar, me encontré subida a la lámpara del techo, sin saber cómo había llegado hasta allí. - La voz de la abuela retumbaba en el móvil que había quedado enredado entre las sábanas de la cama. De lo que dijo solo entendí, Visón.
Me faltó tiempo para coger el teléfono y contestar con voz ronca y pastosa: - ¿Vas a regalarme un visón? - "No. Te he dicho que lo saques a pasear para que se ventile" - ¿Ahora? (pregunté, ansiosa) - "Mejor cuando haya sol" - Sentí que me subía la rabia garganta arriba. - ¿No puedes decirme éstas cosas a una hora más civilizada? Ahora estoy desvelada y a saber cuando me dormiré. - "Eso es problema tuyo"
Mientras me preparaba un cola cao caliente llegó la Cotilla - ¡Avemariapurísimaaaaaaaa! ¿Aún no te has acostado? - ¡Claro que sí! pero me ha despertado la abuela. - ¿Qué quería? - Que mañana le paseé el visón. - ¿Y yo, qué? - ¿Acaso es su única nieta? No, verdad. Pues, ajo y agua.
A la hora del desayuno, le conté a Pascualita que la llevaría conmigo a pasear el visón y así podríamos presumir las dos. Además, la sirena podría acurrucarse en aquella piel suave y calentita. Me miró sin parpadear ...¡porque no puede! jajajajajaja y de un saltó cayó en el fregadero que estaba lleno de agua jabonosa. De momento no le di importancia porque pensé que se había tirado de cabeza al acuario pero después me acordé que está en el comedor y no en la cocina. Cuando la saqué del agua parecía dar las últimas boqueadas. Y un momento después, sacó hasta la primera papilla junto con el agua que había tragado.
A mediodía llegamos a la Torre del Paseo Marítimo. Nos abrió Geoooorge con cara de pocos amigos: Ya ser horau que you venir here. - ¿Tú me pagas, inglés? ¿No? Pues haz un ejercicio gimnástico de contorsionismo y mete la lengua dónde te quepa? - Mi no saber que tú decir, boba de Coria. - ¡La madre que te parió! - Por toda respuesta, se irguió más si cabe y después me pasó una correa de perro, al final de la cual, había un animalito alargado y paticorto, al que no le gustó nada que lo trataran como a un chucho - Tu tomar. Tu pasear. - Y cerró la puerta en mis narices.
Pascualita y yo mirábamos al bicho que parecía impaciente por comenzar el paseo. En la puerta de la calle me di de bruces con la Cotilla. - ¡Vaya, he llegado tarde! Venía a pasear al visón. - Tal vez la abuela ha cambiado de idea y lo está paseando ella. - Alma de cántaro, este bicho que llevas de la correa ¡es un visón! - ¿Está segura? - Si, en uno de los barrios ricos donde recojo cosas de los contenedores, hay una tienda de pieles y tiene fotos colgadas de animales como éste: los visones.
Esta era la idea que tenía la abuela de airear las pieles. La llamé al móvil: - ¿Esta madrugada me has despertado para decirme que pasée a un bicho con colmillos? - "Cuidalo bien que no tengo otro?" - Pensaba que era un abrigo. ¿dónde voy yo con esto? - "Pues, a la farmacia, al súpermercado, a misa, al trabajo (no ladra), de excursión, etc. etc. etc. Es que tengo que dártelo todo mascado ¡que cruz tengo contigo!" - Y me dejó con la palabra en la boca.
Me faltó tiempo para coger el teléfono y contestar con voz ronca y pastosa: - ¿Vas a regalarme un visón? - "No. Te he dicho que lo saques a pasear para que se ventile" - ¿Ahora? (pregunté, ansiosa) - "Mejor cuando haya sol" - Sentí que me subía la rabia garganta arriba. - ¿No puedes decirme éstas cosas a una hora más civilizada? Ahora estoy desvelada y a saber cuando me dormiré. - "Eso es problema tuyo"
Mientras me preparaba un cola cao caliente llegó la Cotilla - ¡Avemariapurísimaaaaaaaa! ¿Aún no te has acostado? - ¡Claro que sí! pero me ha despertado la abuela. - ¿Qué quería? - Que mañana le paseé el visón. - ¿Y yo, qué? - ¿Acaso es su única nieta? No, verdad. Pues, ajo y agua.
A la hora del desayuno, le conté a Pascualita que la llevaría conmigo a pasear el visón y así podríamos presumir las dos. Además, la sirena podría acurrucarse en aquella piel suave y calentita. Me miró sin parpadear ...¡porque no puede! jajajajajaja y de un saltó cayó en el fregadero que estaba lleno de agua jabonosa. De momento no le di importancia porque pensé que se había tirado de cabeza al acuario pero después me acordé que está en el comedor y no en la cocina. Cuando la saqué del agua parecía dar las últimas boqueadas. Y un momento después, sacó hasta la primera papilla junto con el agua que había tragado.
A mediodía llegamos a la Torre del Paseo Marítimo. Nos abrió Geoooorge con cara de pocos amigos: Ya ser horau que you venir here. - ¿Tú me pagas, inglés? ¿No? Pues haz un ejercicio gimnástico de contorsionismo y mete la lengua dónde te quepa? - Mi no saber que tú decir, boba de Coria. - ¡La madre que te parió! - Por toda respuesta, se irguió más si cabe y después me pasó una correa de perro, al final de la cual, había un animalito alargado y paticorto, al que no le gustó nada que lo trataran como a un chucho - Tu tomar. Tu pasear. - Y cerró la puerta en mis narices.
Pascualita y yo mirábamos al bicho que parecía impaciente por comenzar el paseo. En la puerta de la calle me di de bruces con la Cotilla. - ¡Vaya, he llegado tarde! Venía a pasear al visón. - Tal vez la abuela ha cambiado de idea y lo está paseando ella. - Alma de cántaro, este bicho que llevas de la correa ¡es un visón! - ¿Está segura? - Si, en uno de los barrios ricos donde recojo cosas de los contenedores, hay una tienda de pieles y tiene fotos colgadas de animales como éste: los visones.
Esta era la idea que tenía la abuela de airear las pieles. La llamé al móvil: - ¿Esta madrugada me has despertado para decirme que pasée a un bicho con colmillos? - "Cuidalo bien que no tengo otro?" - Pensaba que era un abrigo. ¿dónde voy yo con esto? - "Pues, a la farmacia, al súpermercado, a misa, al trabajo (no ladra), de excursión, etc. etc. etc. Es que tengo que dártelo todo mascado ¡que cruz tengo contigo!" - Y me dejó con la palabra en la boca.
sábado, 21 de noviembre de 2015
El partido.
- "¡Nena, ven a la Torre del Paseo Marítimo a ver el partido Madrid-Barça que nos vamos a reír!" - No sé como Andresito no pide el divorcio. ¿Te parece bien hacerle luz de gas al pobre? - "Ya salió la soseras. ¿No sabes que reír es sano?" - Pero no a costa de los demás. - "No me río de los demás, sino de mi marido que para eso dijo: para lo bueno y para lo malo" - También lo dijiste tu y él no te hace trastadas. - "He estado haciendo memoria y resulta que yo no contesté como se esperaba. Dije: Que te crees tú eso. Lo hice imitando a Fraga que hablaba tan deprisa que no se le entendía. Así que no me siento ligada por ningún juramento y me río de Andresito cuando me viene en gana"
Llegamos Pascualita y yo cuando faltaban pocos minutos para que empezara el partido. En la mesa camilla, frente al televisor, la abuela había puesto una batería de bolsas de pipas y una botella a estrenar, de chinchón. El abuelito apareció enfundado en una camiseta del Real Madrid, la bufanda, una banderita, un pito y los colores del club pintados en la cara. - ¡Madre mía! No te falta un detalle.
La abuela salió sigilosamente y reapareció vestida de culé, con tantos complementos como su marido. Al pobre se le mudó la cara al verla. - ¡No consiento que estos colores tomen posesión de mi casa! - La abuela se hizo la sorda. Se arrellanó en la butaca orejera, cogió una bolsa de pipas y se dedicó a escupirle las cáscaras a la cara.
Me encontraba muy incómoda ante la situación que se había generado. Al oído, le pedí a la abuela que se cambiara y dejara disfrutar a Andresito. - "¿Quién le ha dicho lo contrario?" - Está a disgusto viéndo que te has pasado al enemigo. - "¿Te lo ha dicho él?" - No. - " Entonces come pipas y disfruta ¿quiéres un chinchón?" - ¿No sabía que eras del Barcelona? - "Ni yo" - ¿Eres del Real Madrid? - "Tampoco" - ¿Entonces...? - "Soy del Atlético Baleares desde que se fundó" - ¿Ya habías nacido? - "¿Qué insinúas?"
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaa! - La Cotilla miró a Andresito y gritó: ¡Hala, Madrid! - "¡Pelota!" (dijo la abuela) - ¿Ya vamos ganando? (al preguntar, arrimó su silla a la butaca del abuelito y éste se asustó) - ¡Lagarto, lagarto! ¡Echaté para allá que nos darás mal fario! - ¿Qué dices, hombre. Si siempre he sido merengona, sobre todo cuando ganamos las copas. Lástima que no pueda vender unas cuantas de las que tiene el club en sus vitrinas. Con eso me forraba.
Era tal el escándalo y la tensión que nadie se dio cuenta de que la sirena, con una pequeña bufanda blaugrana agitaba el pequeño banderín cuando lo hacíamos nosotras. Allí estábamos las tres a éste lado del sofá, tocando pitos, trompetillas y berreando como descosidas cada vez que el Barça metía un gol. Al otro lado todo eran caras largas y críticas cual negras nubes de tormenta. En ese lado no se brindaba y las bolsas de pipas estaban casi enteras. En cambio, nosotras llevábamos ya una media tajada que nos mantenía eufóricas.
Al final del partido Geoooorge nos sirvió unas pizzas y se sentó a comer con nosotras. Había sitio en la mesa porque, ni Andresito ni la Cotilla, cenaron. La abuela dirigió sus puyas contra la Cotilla. Se la veía hambrienta pero, para hacer puntos delante de mi abuelito, aguantaba el tipo. Pascualita, eufórica, escupió agua envenenada a los ojos del abuelito, de la Cotilla y de Geooorge... ¿por qué a él? Ah. Cosas de sirenas.
Cuando las hinchazones habían alcanzado su punto álgido la abuela quiso llamar a la Once para buscarles trabajo y cobrar élla su sueldos. - Se lo recriminé y dijo - "Hay que estar al... ¡hip!... loro y aprovechar las ... ¡hip!... ocasiones"
Llegamos Pascualita y yo cuando faltaban pocos minutos para que empezara el partido. En la mesa camilla, frente al televisor, la abuela había puesto una batería de bolsas de pipas y una botella a estrenar, de chinchón. El abuelito apareció enfundado en una camiseta del Real Madrid, la bufanda, una banderita, un pito y los colores del club pintados en la cara. - ¡Madre mía! No te falta un detalle.
La abuela salió sigilosamente y reapareció vestida de culé, con tantos complementos como su marido. Al pobre se le mudó la cara al verla. - ¡No consiento que estos colores tomen posesión de mi casa! - La abuela se hizo la sorda. Se arrellanó en la butaca orejera, cogió una bolsa de pipas y se dedicó a escupirle las cáscaras a la cara.
Me encontraba muy incómoda ante la situación que se había generado. Al oído, le pedí a la abuela que se cambiara y dejara disfrutar a Andresito. - "¿Quién le ha dicho lo contrario?" - Está a disgusto viéndo que te has pasado al enemigo. - "¿Te lo ha dicho él?" - No. - " Entonces come pipas y disfruta ¿quiéres un chinchón?" - ¿No sabía que eras del Barcelona? - "Ni yo" - ¿Eres del Real Madrid? - "Tampoco" - ¿Entonces...? - "Soy del Atlético Baleares desde que se fundó" - ¿Ya habías nacido? - "¿Qué insinúas?"
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaa! - La Cotilla miró a Andresito y gritó: ¡Hala, Madrid! - "¡Pelota!" (dijo la abuela) - ¿Ya vamos ganando? (al preguntar, arrimó su silla a la butaca del abuelito y éste se asustó) - ¡Lagarto, lagarto! ¡Echaté para allá que nos darás mal fario! - ¿Qué dices, hombre. Si siempre he sido merengona, sobre todo cuando ganamos las copas. Lástima que no pueda vender unas cuantas de las que tiene el club en sus vitrinas. Con eso me forraba.
Era tal el escándalo y la tensión que nadie se dio cuenta de que la sirena, con una pequeña bufanda blaugrana agitaba el pequeño banderín cuando lo hacíamos nosotras. Allí estábamos las tres a éste lado del sofá, tocando pitos, trompetillas y berreando como descosidas cada vez que el Barça metía un gol. Al otro lado todo eran caras largas y críticas cual negras nubes de tormenta. En ese lado no se brindaba y las bolsas de pipas estaban casi enteras. En cambio, nosotras llevábamos ya una media tajada que nos mantenía eufóricas.
Al final del partido Geoooorge nos sirvió unas pizzas y se sentó a comer con nosotras. Había sitio en la mesa porque, ni Andresito ni la Cotilla, cenaron. La abuela dirigió sus puyas contra la Cotilla. Se la veía hambrienta pero, para hacer puntos delante de mi abuelito, aguantaba el tipo. Pascualita, eufórica, escupió agua envenenada a los ojos del abuelito, de la Cotilla y de Geooorge... ¿por qué a él? Ah. Cosas de sirenas.
Cuando las hinchazones habían alcanzado su punto álgido la abuela quiso llamar a la Once para buscarles trabajo y cobrar élla su sueldos. - Se lo recriminé y dijo - "Hay que estar al... ¡hip!... loro y aprovechar las ... ¡hip!... ocasiones"
viernes, 20 de noviembre de 2015
Entrenando.
- "Nena, tenemos que entrenarnos para que, cuando den las campanadas de las doce, no nos quedemos con el culo al aire como todos los años." - No recuerdo yo haber pillado un constipado en las partes pudendas, abuela. - "Quiero decir que siempre nos acabamos las uvas el año siguiente del que hemos empezado" - ¿En serio quieres que nos entrenemos a comer uvas a toda pastilla cuando queda más de un mes para eso? Me niego. - "Siempre poniendo pegas. ¿A qué vienen ahora? Si queremos que nos salga bien, sin atragantarnos ni nada, debemos ensayar o entrenar" - Prefiero atragantarme una sola vez. - "De eso se trata. De que no nos atragantemos. Geooorge tocará las campanadas con con un cazo y una cuchara y nosotras comeremos las uvas"
Iba a protestar porque me cabrea mucho que no me escuche y haga de su capa un sayo, cuando llegó la Cotilla - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Cuánta uva? ¿Para qué es? - "Para tomarlas cuando den las 12 el día de Nochevieja" - ¿Las vas a congelar? - "Nos las comeremos ahora. Venga, Cotilla, coge 12"
La vecina se tomó su tiempo hasta que estuvo preparada porque peló cada grano y le quitó las semillas... Yo tendría que haber echo lo mismo pero la abuela no tiene espera cuando quiere llevar a cabo algo. Las tres nos sentamos en el sofá de la salita con una uva en la mano esperando que Geooorge nos diera la salida.
En cuanto sonó el primer golpe de cazo, me comí la uva, después la segunda, a la tercera me entró la risa tonta y al cuarto lloraba y babeaba, atragantada. - ¡Este inglés es tonto! ¿Por qué corres? - Mi tocar cuartous... Tu no comer hasta oír campanada. - Pues eso he echo: campanada y uva. - Pero ahora ser cuartos. - "¡Basta! empezamos de nuevo"
Así nos tiramos una hora. Tenía la tripa llena y todavía no había acertado con las auténticas campanadas. - ¡Geoooorge no lo hace bien! (protesté airadamente) - Este comentario no le cayó bien al inglés: Mi tener problemau contigou, alma de cántarou. - ¡¡¡Abuela, dile a tu mayordomo que no me insulte!!!
Dos horas después estaba mojada en zumo de uva y fui a por Pascualita para que me ayudara a comer las sobras. La coloqué en mi escote y le puse un babero de crío encima para que no la vieran los demás. Pero Pascualita se llenó pronto y el babero le tapaba la visión, así que se puso nerviosa e intentó quitarse el babero, tirando de aquí y de allá como una posesa, hasta que se impulsó con la cola y salió disparada hacia la mano de Geoooorge que empuñaba la cuchara. Allí mordió con rabia y saltó a la otra mano. Al fin y al cabo sujetaba el cazo que nos daba dolor de cabeza. También mordió.
El pobre Geooorge, acabó con las manos como guates de boxeador, corriendo al rededor de la mesa del comedor. Lloró, pataleó, bebió chinchón y se durmió como un bendito... Cuando se despertó, supo que no conduciaria el rolls royce hasta dentro de un mes, por lo menos.
Iba a protestar porque me cabrea mucho que no me escuche y haga de su capa un sayo, cuando llegó la Cotilla - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Cuánta uva? ¿Para qué es? - "Para tomarlas cuando den las 12 el día de Nochevieja" - ¿Las vas a congelar? - "Nos las comeremos ahora. Venga, Cotilla, coge 12"
La vecina se tomó su tiempo hasta que estuvo preparada porque peló cada grano y le quitó las semillas... Yo tendría que haber echo lo mismo pero la abuela no tiene espera cuando quiere llevar a cabo algo. Las tres nos sentamos en el sofá de la salita con una uva en la mano esperando que Geooorge nos diera la salida.
En cuanto sonó el primer golpe de cazo, me comí la uva, después la segunda, a la tercera me entró la risa tonta y al cuarto lloraba y babeaba, atragantada. - ¡Este inglés es tonto! ¿Por qué corres? - Mi tocar cuartous... Tu no comer hasta oír campanada. - Pues eso he echo: campanada y uva. - Pero ahora ser cuartos. - "¡Basta! empezamos de nuevo"
Así nos tiramos una hora. Tenía la tripa llena y todavía no había acertado con las auténticas campanadas. - ¡Geoooorge no lo hace bien! (protesté airadamente) - Este comentario no le cayó bien al inglés: Mi tener problemau contigou, alma de cántarou. - ¡¡¡Abuela, dile a tu mayordomo que no me insulte!!!
Dos horas después estaba mojada en zumo de uva y fui a por Pascualita para que me ayudara a comer las sobras. La coloqué en mi escote y le puse un babero de crío encima para que no la vieran los demás. Pero Pascualita se llenó pronto y el babero le tapaba la visión, así que se puso nerviosa e intentó quitarse el babero, tirando de aquí y de allá como una posesa, hasta que se impulsó con la cola y salió disparada hacia la mano de Geoooorge que empuñaba la cuchara. Allí mordió con rabia y saltó a la otra mano. Al fin y al cabo sujetaba el cazo que nos daba dolor de cabeza. También mordió.
El pobre Geooorge, acabó con las manos como guates de boxeador, corriendo al rededor de la mesa del comedor. Lloró, pataleó, bebió chinchón y se durmió como un bendito... Cuando se despertó, supo que no conduciaria el rolls royce hasta dentro de un mes, por lo menos.
jueves, 19 de noviembre de 2015
La abuela perdona a Andresito.
La abuela ha traído de vuelta a Pascualita. La sirena está acostumbrada a desayunar haciendo de su capa un sayo, poniendo perdida la cocina con sus saltos en la taza de cola cao y en la Torre del Paseo Marítimo eso no está bien visto... por parte de Geooorge que es quién tiene que limpiar luego.
- "La traigo para no discutir con el estirado del mayordomo que no entiende que estas cosas las haga la Momia, porque siempre se ha portado en la mesa como una señora" - ¿La bisabuelastra también hace eso? Será que tiene la cabeza perdida por las alegrías sexuales que le da su novio. - "¿Cómo va a ser ella, boba de Coria?" - Pero... si tu acabas de decir... - "Algo tenía que inventarme. No puedo decirle que esto lo hace una sirena... Por cierto, la tienes muy mal educada. ¿Te parece normal lo que hace?" - Lo que no me parece normal es tener una sirena, abuela. - "Pero ya que la tienes, edúcala. ¿Qué imagen dará de nosotros, los terrestres, cuando vuelva a su hábitat y les enseñe a sus congéneres, lo que ha aprendido aquí? ¡Que vergüenza!" - Tranquila, abuela, que ni tú ni yo, iremos a visitarla cuando viva en las profundidades del mar.
- "¿Qué le dijiste a Andresito que llegó a casa hecho un toro? No le hizo falta la pastillita azul ¡Que alegría de hombre! Con decirte que lo perdoné" - Se puso celoso de Pascualita cuando pensó que yo hablaba de Pascual jajajajaja. - "Vaya. Creo que voy a recurrir más de una vez al tal Pascual jajajajajaja"
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaa! Acabo de tropezar con el Municipal. Le he afeado que no nos hiciera caso el día que fuímos al cuartel a poner una denuncia. Se ha echo el loco diciendo: Que pena que ese día estuviera libre de servicio ¡Encima me ha tomado por tonta! No he podido contenerme y le he arreado una patada en el culo cuando se ha girado para irse, que ha trastabillado hasta el contenedor de basura de la tienda de los chinos y se ha dado un porrazo en la barbilla. Echaba sangre como un toro de lidia. El señor Li, que ha salido al oír el golpe, ha recogido una parte en un cazo y ha dicho que mañana comerá frito de sangre con cebolletas tiernas ¡Que rico! le he dicho y me ha invitado. - " Que suerte tienes, jodía. Aunque yo estoy muy contenta con mi Andresito. Anoche estaba echo un chaval" - ¿Le habías puesto una vela a Santa Rita, patrona de los imposibles? - "Menos guasa... No te negaré que lo he echo alguna vez pero nunca ha resultado tan provechosa la vela como la receta de ayer" - ¿Qué receta es? - "Fue nombrar a Pascual y solo le faltó hacer el salto del tigre" - Si lo nombro yo ¿me hará lo mismo? - "¡¡¡Cotillaaaaaaaaaaa!!!"
- "La traigo para no discutir con el estirado del mayordomo que no entiende que estas cosas las haga la Momia, porque siempre se ha portado en la mesa como una señora" - ¿La bisabuelastra también hace eso? Será que tiene la cabeza perdida por las alegrías sexuales que le da su novio. - "¿Cómo va a ser ella, boba de Coria?" - Pero... si tu acabas de decir... - "Algo tenía que inventarme. No puedo decirle que esto lo hace una sirena... Por cierto, la tienes muy mal educada. ¿Te parece normal lo que hace?" - Lo que no me parece normal es tener una sirena, abuela. - "Pero ya que la tienes, edúcala. ¿Qué imagen dará de nosotros, los terrestres, cuando vuelva a su hábitat y les enseñe a sus congéneres, lo que ha aprendido aquí? ¡Que vergüenza!" - Tranquila, abuela, que ni tú ni yo, iremos a visitarla cuando viva en las profundidades del mar.
- "¿Qué le dijiste a Andresito que llegó a casa hecho un toro? No le hizo falta la pastillita azul ¡Que alegría de hombre! Con decirte que lo perdoné" - Se puso celoso de Pascualita cuando pensó que yo hablaba de Pascual jajajajaja. - "Vaya. Creo que voy a recurrir más de una vez al tal Pascual jajajajajaja"
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaa! Acabo de tropezar con el Municipal. Le he afeado que no nos hiciera caso el día que fuímos al cuartel a poner una denuncia. Se ha echo el loco diciendo: Que pena que ese día estuviera libre de servicio ¡Encima me ha tomado por tonta! No he podido contenerme y le he arreado una patada en el culo cuando se ha girado para irse, que ha trastabillado hasta el contenedor de basura de la tienda de los chinos y se ha dado un porrazo en la barbilla. Echaba sangre como un toro de lidia. El señor Li, que ha salido al oír el golpe, ha recogido una parte en un cazo y ha dicho que mañana comerá frito de sangre con cebolletas tiernas ¡Que rico! le he dicho y me ha invitado. - " Que suerte tienes, jodía. Aunque yo estoy muy contenta con mi Andresito. Anoche estaba echo un chaval" - ¿Le habías puesto una vela a Santa Rita, patrona de los imposibles? - "Menos guasa... No te negaré que lo he echo alguna vez pero nunca ha resultado tan provechosa la vela como la receta de ayer" - ¿Qué receta es? - "Fue nombrar a Pascual y solo le faltó hacer el salto del tigre" - Si lo nombro yo ¿me hará lo mismo? - "¡¡¡Cotillaaaaaaaaaaa!!!"
miércoles, 18 de noviembre de 2015
Andresito está celoso de Pasc...
Andresito ha sido repudiado por su mujer y se ha recogido en mi casa. Estoy orgullosa de él porque ha desmostrado que es un valiente atreviéndose a decirle a la cara, a la abuela, que es vieja. Pensé que lo mataba y no sutilmente, a base de venenos, sino a golpes porque cogió un cazo de la cocina y le arreó con él. Le pusieron quince puntos de sutura en la cabeza cuando lo llevé al ambulatorio. ¡Menuda sangría!
También yo estoy repudiada por haberlo ayudado - "¡Al enemigo, ni agua. Traidora!" (me gritó cuando nos íbamos) - Y la Cotilla echaba leña al fuego - ¡Que cruz tienes con éstos dos! Cuando yo sea la dueña de la Torre del Paseo Marítimo no les dejaré poner los pies allí. ¡Toma el cazo y dale otra vez!
Estuve a punto de dejar que el abuelito se desangrara en la escalera y arrastrar a la Cotilla por el pelo, escaleras abajo pero, entonces recordé que el dueño de la Torre del Paseo Marítimo es él e hice lo más conveniente para mis intereses.
Al regresar, no había nadie en casa pero encontré una nota sobre la mesa de la cocina: "Quédate con tu a-b-u-e-l-i-t-o. Yo me quedo con Pascualita" - Salté como un resorte: ¡De eso nada! ahora mismo voy a buscar a Pasc... - En este momento Andresito entró en la cocina. - ¿Qué tiene ese Pascual que no tenga yo? Todas estáis locas por él y ahora me abandonas para ir a buscarle. - Porque... es psiquiatra... y tal vez pueda ayudar a la abuela... - ¡Te prohíbo que lo lleves a mi casa! - Pero es que... - ¡Ni pero, ni leches! Prefiero que tu abuela me ponga los cuernos en terreno neutral - ¿Los cuernos? ¿Con Pascual? jajajajajaja ¡No puede ser, abuelito! jajajajajaja - ¿Por qué? (dijo, enfadado) ¿Tan feo es? - Eso sí. Más fea que Picio. - Tu abuela no es fea. - Hablo de Pasc... - ¡Calla! Ni lo nombres. - Vale.
Yo me moría de ganas de ir a rescatar a Pascualita de las garras de la abuela y me inventé excusas. - Voy a bajar la basura. - Déjalo. Después vendrá Geooorge y lo hará. - Oh, no hace falta que lo molestes. - No es molestia, para eso le pago. - ¡Anda! No me acordaba que la vecina del octavo me mandó a la farmacia pero, con todo lo que ha pasado, me he olvidado. - Tranquila. Irá Geooorge. - Es casi la hora de mi clase de boleros y no puedo faltar... y Geooorge no puede ir por mi jejejejeje - Tengo miedo de quedarme solo , por si me muero (lloriqueó y me sacó de mis casillas) - ¡Tengo que salir, abuelito! ¡La abuela se ha llevado a mi sirena y tengo que ir a rescatarla! - Mira que dices tonterías al cabo del día, nena, pero esta se lleva la palma ¿No es más fácil decir que vas a ver a tu novio? Anda, ves, alma de cántaro... ¿cuándo me lo pesentarás? - ¿Eh?
También yo estoy repudiada por haberlo ayudado - "¡Al enemigo, ni agua. Traidora!" (me gritó cuando nos íbamos) - Y la Cotilla echaba leña al fuego - ¡Que cruz tienes con éstos dos! Cuando yo sea la dueña de la Torre del Paseo Marítimo no les dejaré poner los pies allí. ¡Toma el cazo y dale otra vez!
Estuve a punto de dejar que el abuelito se desangrara en la escalera y arrastrar a la Cotilla por el pelo, escaleras abajo pero, entonces recordé que el dueño de la Torre del Paseo Marítimo es él e hice lo más conveniente para mis intereses.
Al regresar, no había nadie en casa pero encontré una nota sobre la mesa de la cocina: "Quédate con tu a-b-u-e-l-i-t-o. Yo me quedo con Pascualita" - Salté como un resorte: ¡De eso nada! ahora mismo voy a buscar a Pasc... - En este momento Andresito entró en la cocina. - ¿Qué tiene ese Pascual que no tenga yo? Todas estáis locas por él y ahora me abandonas para ir a buscarle. - Porque... es psiquiatra... y tal vez pueda ayudar a la abuela... - ¡Te prohíbo que lo lleves a mi casa! - Pero es que... - ¡Ni pero, ni leches! Prefiero que tu abuela me ponga los cuernos en terreno neutral - ¿Los cuernos? ¿Con Pascual? jajajajajaja ¡No puede ser, abuelito! jajajajajaja - ¿Por qué? (dijo, enfadado) ¿Tan feo es? - Eso sí. Más fea que Picio. - Tu abuela no es fea. - Hablo de Pasc... - ¡Calla! Ni lo nombres. - Vale.
Yo me moría de ganas de ir a rescatar a Pascualita de las garras de la abuela y me inventé excusas. - Voy a bajar la basura. - Déjalo. Después vendrá Geooorge y lo hará. - Oh, no hace falta que lo molestes. - No es molestia, para eso le pago. - ¡Anda! No me acordaba que la vecina del octavo me mandó a la farmacia pero, con todo lo que ha pasado, me he olvidado. - Tranquila. Irá Geooorge. - Es casi la hora de mi clase de boleros y no puedo faltar... y Geooorge no puede ir por mi jejejejeje - Tengo miedo de quedarme solo , por si me muero (lloriqueó y me sacó de mis casillas) - ¡Tengo que salir, abuelito! ¡La abuela se ha llevado a mi sirena y tengo que ir a rescatarla! - Mira que dices tonterías al cabo del día, nena, pero esta se lleva la palma ¿No es más fácil decir que vas a ver a tu novio? Anda, ves, alma de cántaro... ¿cuándo me lo pesentarás? - ¿Eh?
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