- "Nena, creo que Andresito se está volviendo viejo y me apena porque tendré que cambiarlo por otro" - ¿Quiéres cambiar al abuelito por otro más joven? - "Claro. Para momias ya me basta con mi suegra" - No me parece justo esto. - "No he pedido tu opinión. He hecho un comentario" - Me da igual lo que sea pero no quiero quedarme sin él. - No sé porque dices está viejo si todos los días vais a El Funeral a bailar y beber y él no se queda atrás. - "¡Que va! Es el más bailón del grupo de jubilatas. Pero el otro día nos pusieron una multa de 200 euros por su culpa." - ¿Conducía él? - "No, Geoooorge, pero no tuvo culpa de nada porque solo es un mandado. Fuímos con el rolls royce a dar una vuelta por la Sierra de Tramuntana y se le ocurrió a tu abuelito buscar setas sin bajarse del coche. Le dijo a Geooorge que fuera despacito para poder verlas" - !Que gracioso es!
"Ibamos a paso de tortuga y llevándo una carabana de coches detrás. Parecíamos la procesión del Jueves Santo. De repente aparece un coche de la policía ¡y nos multa por no correr! ¿Has vito una incongruencia más grande? Pues, hala, 200 euros menos que tenemos" - ¿Pero encontrásteis setas? - "¡No! Y pagó la multa"
- No veo dónde está el problema por el que quieres cambiarlo. - "¡Que pagó la multa! Pareces tonta" - Abuela no te precipites, el abuelito solo tiene unos años más que tu... no es tan mayor y seguro que tiene cuerda para rato. - "Bueno, le daré una semana más pero, como siga tirando el dinero tan alegremente, le doy los ocho días y lo mando a tomar viento"
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaa! en la puerta hay un municipal que quiere hablar con vosotras ¿qué habéis hecho? - Nada, que sepamos. - La abuela fue en su busca y poco después el Jefe de Bedulio entraba con ella en el comedor - "¿Quiére un chinchón, señor? Yo sí. Tengo la boca seca" - Yo también la tengo seca (apostilló la Cotilla y yo no me quedé atrás) - Viendo correr la botella delante de sus narices el Jefe acabó claudicando. - Quiero saber qué está pasando en ésta casa que le afecta tanto a Bedulio. -"El hombre es un poquito especial" - ¿Qué quiere usted decir? - "Que a nosotras, que vivímos aquí, no nos pasa nada." - Dice que tienen una gallina enana. - "¿Está prohibído? - No, no. Solo quiero saber si es verdad. - Yo no la he visto nunca (saltó la Cotilla) - No tenemos ninguna.
En este momento, la kika saltó, de los brazos de la retatarabuela a los ojos del Jefe, propinándole fuertes picotazos... aunque él no se enteró. Pascualita la observaba desde el borde del acuario y se enfadó al ver que el hombre no reaccionaba, lo consideró una ofensa para su nueva amiga y enmendó el entuerto lanzándole un chorrito de agua envenenada a los ojos del Jefe que, inmediatamente, corrió, lloró, gritó, saltó y a punto estuvo de sacar la pistola y liarse a tiros con nosotras. Menos mal que no atinó a cogerla y se fue corriendo, a trompicones, escaleras abajo.
También la Cotilla se marchó por si el ánima del primer abuelito (creía ella) tenía intención de atacarla también a ella. Ese fue el momento de repantingarnos y beber el chinchón tranquilamente.
miércoles, 30 de noviembre de 2016
martes, 29 de noviembre de 2016
¿Una rama desconocida?
Media noche sin dormir pensando en lo que pasó con Bedulio y en el momento en que cojo el sueño, me llama la abuela. - "¡Nenaaaaa, aún no he podido pegar ojo! Me tiene preocupada lo del Municipal" - Lo mismo me pasa a mi y justo cuando estaba cogiendo el sueño, se te ocurre llamarme. - "Antes no podía hacerlo. Estábamos en El Funeral pasándolo pipa ¡Que fiesta hemos montado en memoria de Enriqueta María! Han venido todos sus maridos a la colocación de la foto en la Pared de los Finados..." - ¿Cuántos tenía? - "Siete. ¿Te das cuenta, boba de Coria unas tanto y otras tan poco. A ver si espabilas y tomas nota " - ¿Para qué quiero tantos? - "Porque en la variación está el gusto. Mírame a mi, ya llevo tres"
Cuando colgó el teléfono me adormecí pero, de pronto mi sexto sentido me dijo que algo no cuadraba en la conversación con la abuela. Así que volví a quedarme tendida en la cama y los ojos abiertos como un búho.
Empezaba a amanecer cuando di en el clavo. No lo pensé ni un segundo y llamé a la abuela. - ¿Alo? - ¿Geoooorge? - Yes. - Que se ponga la abuela, plis. - No poder. - ¿Por qué? - Madame dormir como lirona. - ¡¿Y qué?! (me empezaba a cabrear) - Madame pagar mi. Yo obedezco. - ¡¡¡Pero ella me despierta cuando le da la gana!!! - Madame decir: ajo and agua. ¿Qué querer decir?
Más tarde, al ir a desayunar, encontré a Pascualita y a la kika apoyadas en el borde del acuario. La gallina se subió a mi hombro y la sirena se dejó llevar a la cocina. Allí las junté con Pepe e hice las presentaciones. Me nos mal que no me vio nadie y me libré de la camisa de fuerza. Después Pascualita le enseñó a su nueva amiga, lo divertido que es tomarse un cola cao saltando dentro de la taza y poniéndolo todo perdido. La kika no se lo pensó dos veces y también se lanzó. La tatarabuela, sentada sobre la lámpara de la cocina, sonreía beatíficamente.
A mediodía se presentó la abuela. - "Dice Geooorge que lo has molestado de buena mañana" - ¿Molestado? ¡La madre que lo parió! - "¿Qué querías?" - Saber cuánto tiempo has estado sin dormir ésta noche. - "¿Para eso le has hecho salir de su cama? Pues... unos diez minutos" - ¡Me dijiste que no habías podido pegar ojo! - "Y era verdad. Al venir de juerga suelo dormirme en cuanto me meto en la cama y hoy... ya ves, diez minutos más tarde"
¿Por qué crees que Bedulio ha visto a los fantasmas? ¿Será de una rama desconocida de nuestra familia? - "No tengo ni idea. Habrá que enterarse y después brindaremos con chinchón" - A la kika le gusta. - "A lo largo de mi vida he conocido gallinas borrachas" - ¿En serio? - ¡Avemariapurísimaaaaaaaa! He oído que vamos a brindar ¡Me apuntoooooo!
Cuando colgó el teléfono me adormecí pero, de pronto mi sexto sentido me dijo que algo no cuadraba en la conversación con la abuela. Así que volví a quedarme tendida en la cama y los ojos abiertos como un búho.
Empezaba a amanecer cuando di en el clavo. No lo pensé ni un segundo y llamé a la abuela. - ¿Alo? - ¿Geoooorge? - Yes. - Que se ponga la abuela, plis. - No poder. - ¿Por qué? - Madame dormir como lirona. - ¡¿Y qué?! (me empezaba a cabrear) - Madame pagar mi. Yo obedezco. - ¡¡¡Pero ella me despierta cuando le da la gana!!! - Madame decir: ajo and agua. ¿Qué querer decir?
Más tarde, al ir a desayunar, encontré a Pascualita y a la kika apoyadas en el borde del acuario. La gallina se subió a mi hombro y la sirena se dejó llevar a la cocina. Allí las junté con Pepe e hice las presentaciones. Me nos mal que no me vio nadie y me libré de la camisa de fuerza. Después Pascualita le enseñó a su nueva amiga, lo divertido que es tomarse un cola cao saltando dentro de la taza y poniéndolo todo perdido. La kika no se lo pensó dos veces y también se lanzó. La tatarabuela, sentada sobre la lámpara de la cocina, sonreía beatíficamente.
A mediodía se presentó la abuela. - "Dice Geooorge que lo has molestado de buena mañana" - ¿Molestado? ¡La madre que lo parió! - "¿Qué querías?" - Saber cuánto tiempo has estado sin dormir ésta noche. - "¿Para eso le has hecho salir de su cama? Pues... unos diez minutos" - ¡Me dijiste que no habías podido pegar ojo! - "Y era verdad. Al venir de juerga suelo dormirme en cuanto me meto en la cama y hoy... ya ves, diez minutos más tarde"
¿Por qué crees que Bedulio ha visto a los fantasmas? ¿Será de una rama desconocida de nuestra familia? - "No tengo ni idea. Habrá que enterarse y después brindaremos con chinchón" - A la kika le gusta. - "A lo largo de mi vida he conocido gallinas borrachas" - ¿En serio? - ¡Avemariapurísimaaaaaaaa! He oído que vamos a brindar ¡Me apuntoooooo!
lunes, 28 de noviembre de 2016
¡Bedulio las ve!
Desde que han "entrado" en casa los fantásmas ciudadelanos siento que somos legión, contando, además, al "ánima" de los abuelitos que tanto asustan a Bedulio. Tendré que poner un guardia urbano en el pasillo para que regule el tráfico. Con lo tranquila que estaba yo con Pascualita y Pepe, tan calladito él.
En el trabajo hice un comentario diciendo que: en casa de una vecina han ido a vivir su bisabuela, una prima (esto lo dije pensando en la kika) más su abuela y una vecina, todas muy mayores y la pobre está un poco desbordada...
La respuesta de la marisabidilla de turno, no se hizo esperar: Lo que tiene que hacer tu vecina es ir a pedir una ayuda familiar ¡pero ya! La asistenta social la informará de los trámites que debe hacer para que una mujer vaya a ayudarla con las personas mayores, todos los días. Incluso la Cruz Roja puede traerte la comida...
Me quedé con la copla y lo expuse un día que se quedaron a comer la abuela y la Cotilla, claro.
- "¿A quienes te refieres cuando dices MUY MAYORES?" (saltó la abuela que es muy picajosa con éstos temas) - A nadie. Era una manera de hablar para tirar de la lengua a mi compañera de trabajo. - La Cotilla, que es más mala que un dolor, dijo - ¡A nosotras! ¿a quién va a ser? Estás perdiendo facultades, amiga. El otro día te llamó antigua y no reaccionaste. - "No se refería a mi" - ¿A quién, si no... ¿No será al famoso Pascual? jajajajajajaja - Un día se morderá la lengua y se envenenará.
Llamaron a la puerta. Era Bedulio. - He visto el rolls royce de tu abuela mal aparcado como siempre y le traigo la multa para que la abone... - Pero si ella no tiene costumbre de hacerlo... - Por eso ha dicho el capitán que a quién sea capáz de cobrarle, le regalará una cesta de Navidad. - Pasa. Está en el comedor con su amiga.
Un alarido escalofriante heló el aire. Bedulio, fuera de si, señalaba la lámpara. - ¡¿Qué... es ... eso?!
- Este está como tu nieta (rió la Cotilla. Y deletreó): U-n-a l-á-m-p-a-r-a. - Pero él seguía con el dedo tieso y la vista fija. Gritó: - ¡No! - entonces empezó el cachondeo de las dos viejas aunque la abuela no las tenía todas consigo. - "U-n-a b-o-m-b-i-l-l-a" jejejejeje - ¡No! - U-n-a t-u-l-i-p-a - ¡No! - Así siguieron buen rato hasta que la Cotilla, harta ya del jueguecito, dijo - ¡U-n-a g-a-l-l-i-n-a! - Y Bedulio se fue despavorido. Al llegar a la puerta de la calle gritó más y salió por pies. La retatarabuela se había colocado encima.
En el trabajo hice un comentario diciendo que: en casa de una vecina han ido a vivir su bisabuela, una prima (esto lo dije pensando en la kika) más su abuela y una vecina, todas muy mayores y la pobre está un poco desbordada...
La respuesta de la marisabidilla de turno, no se hizo esperar: Lo que tiene que hacer tu vecina es ir a pedir una ayuda familiar ¡pero ya! La asistenta social la informará de los trámites que debe hacer para que una mujer vaya a ayudarla con las personas mayores, todos los días. Incluso la Cruz Roja puede traerte la comida...
Me quedé con la copla y lo expuse un día que se quedaron a comer la abuela y la Cotilla, claro.
- "¿A quienes te refieres cuando dices MUY MAYORES?" (saltó la abuela que es muy picajosa con éstos temas) - A nadie. Era una manera de hablar para tirar de la lengua a mi compañera de trabajo. - La Cotilla, que es más mala que un dolor, dijo - ¡A nosotras! ¿a quién va a ser? Estás perdiendo facultades, amiga. El otro día te llamó antigua y no reaccionaste. - "No se refería a mi" - ¿A quién, si no... ¿No será al famoso Pascual? jajajajajajaja - Un día se morderá la lengua y se envenenará.
Llamaron a la puerta. Era Bedulio. - He visto el rolls royce de tu abuela mal aparcado como siempre y le traigo la multa para que la abone... - Pero si ella no tiene costumbre de hacerlo... - Por eso ha dicho el capitán que a quién sea capáz de cobrarle, le regalará una cesta de Navidad. - Pasa. Está en el comedor con su amiga.
Un alarido escalofriante heló el aire. Bedulio, fuera de si, señalaba la lámpara. - ¡¿Qué... es ... eso?!
- Este está como tu nieta (rió la Cotilla. Y deletreó): U-n-a l-á-m-p-a-r-a. - Pero él seguía con el dedo tieso y la vista fija. Gritó: - ¡No! - entonces empezó el cachondeo de las dos viejas aunque la abuela no las tenía todas consigo. - "U-n-a b-o-m-b-i-l-l-a" jejejejeje - ¡No! - U-n-a t-u-l-i-p-a - ¡No! - Así siguieron buen rato hasta que la Cotilla, harta ya del jueguecito, dijo - ¡U-n-a g-a-l-l-i-n-a! - Y Bedulio se fue despavorido. Al llegar a la puerta de la calle gritó más y salió por pies. La retatarabuela se había colocado encima.
domingo, 27 de noviembre de 2016
La familia.
Los abuelitos me contaron que, durante el viaje a Menorca, fueron dos días seguidos al Cementerio viejo de Ciudadela. - ¿Eran visitas guiadas? - "No" - ¿Un tour necrológico? - "Tampoco. Estaba muy bonito, todo lleno de flores" - ¿No había otro sitio para ir a ver flores? - "¿Tienes algo que objetar, boba de Coria?" - No.. Bueno, que fuéseis un día me parecería hasta normal, pero dos... - "Buscábamos antepasados nuestros. Encontramos el nicho y me hizo ilusión" - ¿A ti te hizo ilusión, abuelito? - Si a ella le hace ilusión, a mi también.
Que empalagosos son cuando quieren. - Te hemos traído un regalo, nena - ¡¿Qué es?!- "Una bolsa para la compra, con dragones pintados" - ¡¿Con el asco que me dan?!... Llevas una cosa en el hombro, abuela - Andresito me miró, risueño. - ¡¿Un ruiseñor con las patas verdes?! jajajajajaja ¡Que cosas tienes, nena! - Y se rieron de mi.
Al cabo de un rato el abuelito se fue y yo insistí - Abuela, es verdad lo del hombro... - "Ya lo sé. Lo llevo ahí desde que salimos del cementerio la segunda vez que fuimos. Supongo que Andresito no lo ve porque no era de su familia... Es una gallina kika que perteneció a una de nuestras antiguas abuelas y se han venido las dos conmigo" - ¡¿Qué... dos...?! (la voz apenas me salía) - "La retataratataratatarabuela y la kika. Murieron juntas, arrolladas por un carro cuyo caballo se había desbocado y juntas seguirán por toda la Eternidad" - ¡No me cuentes cuentos chinos, abuela! - "No son chinos. Son ciudadelanos ¿Ya has visto a la retatarabuela?" - ¡Noooooo! - "Está subida a la lámpara del techo ¡Yuuuuujuuuuu!" - ¡¡¡Callaaaaa!!!
La abuela no mentía. Había una mujer subida a la lámpara vestida de payesa antigua. Con la piel de gallina y los pelos de punta, corrí a por Pascualita. Ella me defendería de fantasmas, familiares o no. La puse sobre la mesa del comedor e, inmediatamente, la kika saltó hacia ella (que poco va a quedar de tí, bicho) pensé pero no fue el caso porque la sirena, tal vez por ser un animal fantástico, la vio y reptó hacia ella llena de curiosidad. No hubo ataques sino complicidad entre ellas.
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaa! - Tuve el tiempo justo para meterme a Pascualita en el bolsillo. Automáticamente fui atacada por una furiosa mini gallina. Menos mal que ni su pico ni los espolones me rozaban porque era un fantasma, pero me dio un buen susto y di un brinco hacia atrás cayendo sobre el pie de la Cotilla - ¡Aaaaaaaaaaaaaayyyyyyyyyy. Me has pisado un callo! - Y me arreó con el bolso en la cabeza. A la abuela le entró la risa pero a la retatarabuela no. Se tiró en plancha sobre la vecina y torta va, torta viene, me defendió como pudo.
La Cotilla no se enteró de nada pero yo me sentí muy orgullosa de mi antepasada. Y propuse un brindis, a pesar del dolor de cabeza. - ¡¡¡Por las antiguas abuelas!!! - La Cotilla no entendía nada. - Te la he dejado más tonta de lo que era. Ahora te llama antigua la jodía (comentó con la abuela, mientras me tendía su copa para que la rellenase otra vez)
Que empalagosos son cuando quieren. - Te hemos traído un regalo, nena - ¡¿Qué es?!- "Una bolsa para la compra, con dragones pintados" - ¡¿Con el asco que me dan?!... Llevas una cosa en el hombro, abuela - Andresito me miró, risueño. - ¡¿Un ruiseñor con las patas verdes?! jajajajajaja ¡Que cosas tienes, nena! - Y se rieron de mi.
Al cabo de un rato el abuelito se fue y yo insistí - Abuela, es verdad lo del hombro... - "Ya lo sé. Lo llevo ahí desde que salimos del cementerio la segunda vez que fuimos. Supongo que Andresito no lo ve porque no era de su familia... Es una gallina kika que perteneció a una de nuestras antiguas abuelas y se han venido las dos conmigo" - ¡¿Qué... dos...?! (la voz apenas me salía) - "La retataratataratatarabuela y la kika. Murieron juntas, arrolladas por un carro cuyo caballo se había desbocado y juntas seguirán por toda la Eternidad" - ¡No me cuentes cuentos chinos, abuela! - "No son chinos. Son ciudadelanos ¿Ya has visto a la retatarabuela?" - ¡Noooooo! - "Está subida a la lámpara del techo ¡Yuuuuujuuuuu!" - ¡¡¡Callaaaaa!!!
La abuela no mentía. Había una mujer subida a la lámpara vestida de payesa antigua. Con la piel de gallina y los pelos de punta, corrí a por Pascualita. Ella me defendería de fantasmas, familiares o no. La puse sobre la mesa del comedor e, inmediatamente, la kika saltó hacia ella (que poco va a quedar de tí, bicho) pensé pero no fue el caso porque la sirena, tal vez por ser un animal fantástico, la vio y reptó hacia ella llena de curiosidad. No hubo ataques sino complicidad entre ellas.
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaa! - Tuve el tiempo justo para meterme a Pascualita en el bolsillo. Automáticamente fui atacada por una furiosa mini gallina. Menos mal que ni su pico ni los espolones me rozaban porque era un fantasma, pero me dio un buen susto y di un brinco hacia atrás cayendo sobre el pie de la Cotilla - ¡Aaaaaaaaaaaaaayyyyyyyyyy. Me has pisado un callo! - Y me arreó con el bolso en la cabeza. A la abuela le entró la risa pero a la retatarabuela no. Se tiró en plancha sobre la vecina y torta va, torta viene, me defendió como pudo.
La Cotilla no se enteró de nada pero yo me sentí muy orgullosa de mi antepasada. Y propuse un brindis, a pesar del dolor de cabeza. - ¡¡¡Por las antiguas abuelas!!! - La Cotilla no entendía nada. - Te la he dejado más tonta de lo que era. Ahora te llama antigua la jodía (comentó con la abuela, mientras me tendía su copa para que la rellenase otra vez)
viernes, 25 de noviembre de 2016
Menudo negocio.
La Cotilla, después de pasar unas horitas "limpiando" cepillos de las iglesias, a venido a casa, orgullosa del dinero ganado con el trapicheo de ésta noche. - Como se acerca las fiestas de Navidad y la gente quiere lucir palmito, se han vendido muy bien las ropas que me diste. Por cierto, podrías haberlas lavado porque algunas apestaban a sudor que tiraban patrás. - Encima que las vende baratas... - Baratas, baratas no. Algunos trajes de hombre los he vendido a veinte euros. - ¡¿Solo?! - Oye, que mis clientes son parados de larga duración, jubilados con pensiones raquíticas, emigrantes con trabajos precarios, etc. etc. - ¡Que más da! era ropa buena. - Tanto como buena... ¡ni que fuese de tus abuelitos!
Me mordí la lengua para no descubrir el pastel. - ¿El "negocio" ha dado para comer en un restaurante con 3 estrellas Michelín? (pregunté ilusionada porque siempre he deseado comer en un sitio así) - Quita estrellas, boba de Coria. - ¿No dejo ninguna?... Vaya... ¿Entonces? - Al chino del señor Li que tiene un dragón rojo colgado del techo y queda muy cuco. - La ilusión de comer en un sitio de categoría se fue por el desagüe de la realidad.
El señor Li nos recibió como si fuésemos las reinas de Inglaterra y España, con reverencias profundas que llegaron a preocuparme porque ya no está el hombre para muchas flexiones. - ¡Pasen a mi humilde lestaulante, pol favol! - ¡Señor Li, que bonito lo tiene! - ¡Glásias, glácias! Su humilde selvidol, Li, está muy contento de vel.las por mi humilde y calísimo negocio de comida de mi País. - Y mientras hablaba por los codos, reverencia va, reverencia viene. Y así todo el tiempo que estuvimos comiendo. Cada vez que pedíamos algo se inclinaba ceremoniosamente, sin perder la sonrisa ni herniarse. Nos hizo tanta gracia que no parábamos de pedir: más vino, arroz chino, pollo al como se llame, más arroz chino... Se nos caían las lágrimas de tanto reir aunque, al final, se nos congelaron en el lagrimal al presentarnos la factura. - ¡Oiga, ésto es un atraco! (gritó la Cotilla) - Vosotlas pedil, Li apuntal. Resultado: toooooooodo ésto. Ahola ¡pagal!
Se quedó hasta con el último céntimo de las ventas de la Cotilla, más los pocos euros que ambas llevábamos en las carteras. Jodío chino.
Por la tarde llamó la abuela. - "¿Está lista la ropa que te dejé?..." Pues... - "Sécala aunque sea a soplidos, que ésta noche tenemos fiesta rokera en El Funeral y quiero llevar la camisa a cuadros, los vaqueros rotos que me costaron un Potosí, el ... " - Lo siento pero ha volado. - "¿Cómo?" - Una ráfaga de viento se la ha llevado toda. - "Pero si no ha hecho viento..." - Por tu barrio rico puede que no pero por mi casa parecía un huracán ¡Alucinante! - "Nena... ¿has bebido?" - Sí, señora ¡A tu salud! ¿Verdad, Pascualita?
Me mordí la lengua para no descubrir el pastel. - ¿El "negocio" ha dado para comer en un restaurante con 3 estrellas Michelín? (pregunté ilusionada porque siempre he deseado comer en un sitio así) - Quita estrellas, boba de Coria. - ¿No dejo ninguna?... Vaya... ¿Entonces? - Al chino del señor Li que tiene un dragón rojo colgado del techo y queda muy cuco. - La ilusión de comer en un sitio de categoría se fue por el desagüe de la realidad.
El señor Li nos recibió como si fuésemos las reinas de Inglaterra y España, con reverencias profundas que llegaron a preocuparme porque ya no está el hombre para muchas flexiones. - ¡Pasen a mi humilde lestaulante, pol favol! - ¡Señor Li, que bonito lo tiene! - ¡Glásias, glácias! Su humilde selvidol, Li, está muy contento de vel.las por mi humilde y calísimo negocio de comida de mi País. - Y mientras hablaba por los codos, reverencia va, reverencia viene. Y así todo el tiempo que estuvimos comiendo. Cada vez que pedíamos algo se inclinaba ceremoniosamente, sin perder la sonrisa ni herniarse. Nos hizo tanta gracia que no parábamos de pedir: más vino, arroz chino, pollo al como se llame, más arroz chino... Se nos caían las lágrimas de tanto reir aunque, al final, se nos congelaron en el lagrimal al presentarnos la factura. - ¡Oiga, ésto es un atraco! (gritó la Cotilla) - Vosotlas pedil, Li apuntal. Resultado: toooooooodo ésto. Ahola ¡pagal!
Se quedó hasta con el último céntimo de las ventas de la Cotilla, más los pocos euros que ambas llevábamos en las carteras. Jodío chino.
Por la tarde llamó la abuela. - "¿Está lista la ropa que te dejé?..." Pues... - "Sécala aunque sea a soplidos, que ésta noche tenemos fiesta rokera en El Funeral y quiero llevar la camisa a cuadros, los vaqueros rotos que me costaron un Potosí, el ... " - Lo siento pero ha volado. - "¿Cómo?" - Una ráfaga de viento se la ha llevado toda. - "Pero si no ha hecho viento..." - Por tu barrio rico puede que no pero por mi casa parecía un huracán ¡Alucinante! - "Nena... ¿has bebido?" - Sí, señora ¡A tu salud! ¿Verdad, Pascualita?
jueves, 24 de noviembre de 2016
La abuela vuelve a casa.
Los abuelitos han vuelto de sus vacaciones en Menorca y han venido derechitos a verme. Nunca pensé que harían una cosa así. ¡Me han echado de menos! Hasta he soltado una lagrimita de la emoción. Y lo ha dicho muy claro Andresito, después de darme un beso: - Ha sido tu abuela quién ha propuesto: "Antes de ir a la Torre del Paseo Marítimo, vamos a ver a la nena"
Esto me ha llegado al alma y me he colgado de su cuello. - ¡Abuela, que alegría me has dado! He llegado a pensar que no me querías como a Pascualita (susurré en su oído) - "Sabía que podía contar contigo... Ten, en esta bolsa está la ropa sucia. Mañana vendré a buscarla. Y no dejes arrugas al plancharla." - ¡Y se fueron tan panchos!
Ahora estoy deprimida. Hecha una braga...
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! He encontrado a tus abuelitos cuando entraban en el rolls royce y mira lo que me han dado ¡Pastisets de Ciutadella! ¿qué te han traído a ti? ¿Gin Xorigue? Ya me estás invitando. - Una bolsa... (dije, amargada) - ¡Una bolsa llena de pastisets! ¡Que suertuda eres, boba de Coria! ¿quiéres que los venda y nos repartimos las ganancias?
La pregunta de la Cotilla entró en mi mente arrastrándose como una culebra venenosa... ¿Por qué no? - Tenga, Cotilla. Es ropa que ellos ya no necesitan. Con lo que saque nos vamos de comilona a un celler. - ¡Hecho!
Para rubricar el acuerdo hemos comido unos pastisets remojado con chinchón...
Al irse la Cotilla a sus trapicheos, le di un poco a Pascualita y estuvo un buen rato relamiéndose...
Mañana será un gran día, querida abuela jejejejejejeje
Esto me ha llegado al alma y me he colgado de su cuello. - ¡Abuela, que alegría me has dado! He llegado a pensar que no me querías como a Pascualita (susurré en su oído) - "Sabía que podía contar contigo... Ten, en esta bolsa está la ropa sucia. Mañana vendré a buscarla. Y no dejes arrugas al plancharla." - ¡Y se fueron tan panchos!
Ahora estoy deprimida. Hecha una braga...
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! He encontrado a tus abuelitos cuando entraban en el rolls royce y mira lo que me han dado ¡Pastisets de Ciutadella! ¿qué te han traído a ti? ¿Gin Xorigue? Ya me estás invitando. - Una bolsa... (dije, amargada) - ¡Una bolsa llena de pastisets! ¡Que suertuda eres, boba de Coria! ¿quiéres que los venda y nos repartimos las ganancias?
La pregunta de la Cotilla entró en mi mente arrastrándose como una culebra venenosa... ¿Por qué no? - Tenga, Cotilla. Es ropa que ellos ya no necesitan. Con lo que saque nos vamos de comilona a un celler. - ¡Hecho!
Para rubricar el acuerdo hemos comido unos pastisets remojado con chinchón...
Al irse la Cotilla a sus trapicheos, le di un poco a Pascualita y estuvo un buen rato relamiéndose...
Mañana será un gran día, querida abuela jejejejejejeje
martes, 15 de noviembre de 2016
El acosador.
Tras las persianas cerradas alguien espía mis movimientos y silba. Al principio me hacía gracia pero lleva así todo el día y ya cansa. - ¡Ya vale, tío! ¡Sílbale a tu puñetera abuela! - Debe ser sordo o insensible a los insultos porque no se da por aludido. Sigue moviendo las persianas y silbando.
No negaré que me he sentido alagada cuando, ésta mañana, me he sentido observada y admirada. Y como estaba en la intimidad de mi hogar me he despendolado, primero un poco y después, tras unas copitas de chinchón a medias con Pascualita a la que he querido enseñarle cómo se liga en tiera firme, ya del todo. Ahora me doy cuenta de que tendría que haber sido más modosita porque lo mismo el tío invisible (no he querido abrir las persianas para reafirmar el misterio jejejejeje) lo ha grabado todo y me verán en el facebook hasta en Australia...
Hace horas que quiero abrir las persianas pero no me atrevo ¿Y si se cuela en casa? ¡Quita, quita! No quiero problemas con desconocidos. Me siento emparedada y noto que me ataca la claustrofobia. No puedo vivir así, alguien tiene que venir a salvarme de ésta absurda situación - ¡¡¡SOCORROOOOOOOO!!!
He llamado a los municipales y he preguntado por Bedulio. Al fin y al cabo, es un amigo. Mientras esperaba que se pusiera al teléfono le he oído discutir con quién me ha cogido la llamada: - ¡Que no me pongo! ¡Dile que he emigrado a la Conchinchina! o, mejor aún ¡¡¡que me he muerto!!!
La orden de un superior lo acercó al teléfono. - ¿Qué tripa se te ha roto ahora? - ¡Tienes que venir a casa! ¡Hay un acosador detrás de mis ventanas! - El silencio que siguió a mis palabras se volvia espeso por momentos. - ¿Bedulio... estás ahí?... - ¿Desde dónde me llamas? - ¡De casa! - ¿El acosador está en el balcón? - ¡Y detrás de las ventanas! - ¡¡¡Ya me teneis hasta las narices, tú y tus malditos fantasmas!!! - ¡Bedulio!
A través del teléfono me llegó una agria discusión. - ¡Aunque me abran un expediente, no voy a ir!... ¡Está como una cabra y borracha como una cuba!... ¡De chinchón! ... ¡No me hice guardia para luchar contra fantasmas! - ¡¡¡Me da igual que sea una órden. He dicho que no voy!!!
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Por qué tienes todo cerrado, boba de Coria? - Sin soltar el teléfono le conté a la Cotilla lo que había pasado - ¡Y Bedulio no quiere ayudarme!
La vecina le dio un buen tiento a la botella - ¿Esta es la que abriste ayer?... pues para lo que queda, me la termino. - Vale. Yo tengo éste vaso lleno... ¡Anda! ¿qué haces aquí? (le dije a Pascualita) - Nena ¿cómo puede espiarte alguien tras las ventanas si vives en un primer piso y las ramas del árbol de la calle no llegan hasta aquí, ni al resto de la fachada? jijijijijijijijiji No eres más tonta porque no te entrenas ¡¡¡Es el viento que no ha parado de soplar en todo el día!!! - ¿Seguro?... ¡hip! ... - ¡Te lo juro... ¡hip! ... por Snoopy! jijijijiji ¡Y has tenido cerrado todo el día!...jajajajajajaja ¡hip! - Sus ojos bizcos se cruzaron con los de Pascualita. La Cotilla la señaló con el dedo diciendo - ¡Ahí va! ¡¡¡Una sirena!!!...¡hip!...
No negaré que me he sentido alagada cuando, ésta mañana, me he sentido observada y admirada. Y como estaba en la intimidad de mi hogar me he despendolado, primero un poco y después, tras unas copitas de chinchón a medias con Pascualita a la que he querido enseñarle cómo se liga en tiera firme, ya del todo. Ahora me doy cuenta de que tendría que haber sido más modosita porque lo mismo el tío invisible (no he querido abrir las persianas para reafirmar el misterio jejejejeje) lo ha grabado todo y me verán en el facebook hasta en Australia...
Hace horas que quiero abrir las persianas pero no me atrevo ¿Y si se cuela en casa? ¡Quita, quita! No quiero problemas con desconocidos. Me siento emparedada y noto que me ataca la claustrofobia. No puedo vivir así, alguien tiene que venir a salvarme de ésta absurda situación - ¡¡¡SOCORROOOOOOOO!!!
He llamado a los municipales y he preguntado por Bedulio. Al fin y al cabo, es un amigo. Mientras esperaba que se pusiera al teléfono le he oído discutir con quién me ha cogido la llamada: - ¡Que no me pongo! ¡Dile que he emigrado a la Conchinchina! o, mejor aún ¡¡¡que me he muerto!!!
La orden de un superior lo acercó al teléfono. - ¿Qué tripa se te ha roto ahora? - ¡Tienes que venir a casa! ¡Hay un acosador detrás de mis ventanas! - El silencio que siguió a mis palabras se volvia espeso por momentos. - ¿Bedulio... estás ahí?... - ¿Desde dónde me llamas? - ¡De casa! - ¿El acosador está en el balcón? - ¡Y detrás de las ventanas! - ¡¡¡Ya me teneis hasta las narices, tú y tus malditos fantasmas!!! - ¡Bedulio!
A través del teléfono me llegó una agria discusión. - ¡Aunque me abran un expediente, no voy a ir!... ¡Está como una cabra y borracha como una cuba!... ¡De chinchón! ... ¡No me hice guardia para luchar contra fantasmas! - ¡¡¡Me da igual que sea una órden. He dicho que no voy!!!
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Por qué tienes todo cerrado, boba de Coria? - Sin soltar el teléfono le conté a la Cotilla lo que había pasado - ¡Y Bedulio no quiere ayudarme!
La vecina le dio un buen tiento a la botella - ¿Esta es la que abriste ayer?... pues para lo que queda, me la termino. - Vale. Yo tengo éste vaso lleno... ¡Anda! ¿qué haces aquí? (le dije a Pascualita) - Nena ¿cómo puede espiarte alguien tras las ventanas si vives en un primer piso y las ramas del árbol de la calle no llegan hasta aquí, ni al resto de la fachada? jijijijijijijijiji No eres más tonta porque no te entrenas ¡¡¡Es el viento que no ha parado de soplar en todo el día!!! - ¿Seguro?... ¡hip! ... - ¡Te lo juro... ¡hip! ... por Snoopy! jijijijiji ¡Y has tenido cerrado todo el día!...jajajajajajaja ¡hip! - Sus ojos bizcos se cruzaron con los de Pascualita. La Cotilla la señaló con el dedo diciendo - ¡Ahí va! ¡¡¡Una sirena!!!...¡hip!...
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