Esta mañana he tenido muchas visitas. Ha venido gente que no conocía de nada a ver al personaje del belén "que da saltos" , decían. Otros, además de ver a Pascualita, que era quién saltaba como una posesa, preguntaban por la cesta de las limosnas. - Tenga, aquí tiene mi donativo junto con un papel donde están escritas mis peticiones para el Año Nuevo.
Como eran todos quienes venían con cinco euros en los bolsillos junto con los "pedidos" ilusionantes de las personas, creyentes o no, pero que habían puesto toda su fe en que se cumplieran, puse a los pies del belén una bolsa de Mercadona y desde ese momento, las peticiones y el dinero no dejaron de caer en ella.
Esa gente estaba convencida de que si el pastor, o lo que fuera, daba saltos en su presencia, los deseos se cumplirían. Pero Pascualita estaba de capa caída. Le dolería la cabeza después de los porrazos que se dio el día anterior. A mi, lo que más me dolió, fue no poder salir de casa. Contínuamente tenía que ir a abrir la puerta. A mediodía llegó la Cotilla. - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Vaya, el día ha sido concurrido por lo que veo! - ¡Avíseme cuando quiera montar uno de sus negocios! La gente, al principio tenía cara de susto porque yo no sabía nada y parecía tonta. - Si solo lo parecías, ya tienes mucho ganado.
Por la tarde volvió Bedulio. En cuanto llamó a la puerta tuvo que apoyarse contra la pared para no caer al suelo de la impresión. - Me han mandado a ver qué pasa aquí. Tenemos la casa vigilada y
hemos visto mucho movimiento de personas... - La gente quiere ver al abuelito primero para pedir le favores. No se da cuenta de que el alma es autónoma... - ¿Está tu abuelo aquí? - No lo sé porque hace un rato que no lo veo. - Hay, Dios mío. Ya empezamos. - Y hemos cobrado un buen dinero, todo lícito. - ¿Dinero negro? - ¡Claro!
jueves, 29 de diciembre de 2016
miércoles, 28 de diciembre de 2016
La Cotilla monta otro negocio.
A penas he dormido. El teléfono ha sonado a altas horas de la madrugada: - ¿Diga? zzzzzzzzzzzzzz - "Soy yo, nena. ¿Se han vuelto a mover?" - ¿Hummm? - "¡Las figuritas del belén!" - Puesssss... no lo sé. - "¿Te has dormido? Que pachorra tienes. Para una vez que pasa algo diferente en tu miserable vida, ni siquiera tienes un mínimo de curiosidad para ver qué pasa." - ¡Quiero dormir!
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaa. (gritó la Cotilla minutos después de hablar con la abuela) - ¡Oh, no! ¿Es imprescindible gritar? - ¿No quieres que te salude? - Me da igual que me da lo mismo. - ¿Veis como es tonta? - Abrí los ojos como platos - ¿Con quién habla, Cotilla? - Con estos amigos que traigo para que vean el "fenómeno" que ocurre en ésta casa. Lo verán por el módico precio de cinco euros de nada. - ¡¿Me ha llenado la casa de turistas?!" - Una tiene que llegar a fin de mes y se hace lo que se puede.
Encendí la luz del cuarto y un montón de ojos estaban fijos en mi. - ¡¡¡TODOS, A LA PUTA CALLE!!! (grité fuera de mi) - Pero la Cotilla ya estaba convenciendo a los turistas para que no me hicieran caso, aunque alguno no pudo dejar de decir - Oiga, señora, que hemos pagado cinco euros...
Me levanté, furiosa, dirigiéndome a la cocina a por un vaso de agua. Me giré cuando escuché decir a la vecina - Nuestra anfitriona tendrá el gusto de invitarles a todos a cola cao y pan tostado que, a éstas horas, nos vendrá muy bien.
- ¡¡¡Yo me voy a dormir de una vez por todas!!!
Pero tuve que hacer los cola caos y tostar el pan mientras la Cotilla, auto erigida jefa de la expedición, se pavoneaba delante de su clientes. - Por favor, pasemos al comedor. - Y se plantaron todos delante del belén. Media hora más tarde, las figuritas seguían inmóviles. Los turistas murmuraban. Entonces uno dijo: - Esto es una tomadura de pelo... Vámonos.
Salieron, camino de la escalera, en fila india y cuando el último fue a traspasar el portal de casa, los tres Niños Jesús se pusieron a llorar. A partir de ese momento el comedor se convirtió en un campo de batalla. Cogí a Pascualita por si debía defenderme y se me escurrió de las manos cayendo en el belén. A partir de ahí, saltó de un sitio a otro, disfrutando como una bendita. Los gritos, carreras, moqueos, etc. se sucedieron. Los vecinos aporreaban la puerta gritando que nos calláramos. Mientras tanto, las ovejas balaban, los perros ladraban, San José tarareaba ... ¡Y Bedulio apareció en el marco de la puerta, pálido y descangallado. En cuanto me vio, gritó: ¡¡¡YO NO QUERÍA VOLVER!!!
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaa. (gritó la Cotilla minutos después de hablar con la abuela) - ¡Oh, no! ¿Es imprescindible gritar? - ¿No quieres que te salude? - Me da igual que me da lo mismo. - ¿Veis como es tonta? - Abrí los ojos como platos - ¿Con quién habla, Cotilla? - Con estos amigos que traigo para que vean el "fenómeno" que ocurre en ésta casa. Lo verán por el módico precio de cinco euros de nada. - ¡¿Me ha llenado la casa de turistas?!" - Una tiene que llegar a fin de mes y se hace lo que se puede.
Encendí la luz del cuarto y un montón de ojos estaban fijos en mi. - ¡¡¡TODOS, A LA PUTA CALLE!!! (grité fuera de mi) - Pero la Cotilla ya estaba convenciendo a los turistas para que no me hicieran caso, aunque alguno no pudo dejar de decir - Oiga, señora, que hemos pagado cinco euros...
Me levanté, furiosa, dirigiéndome a la cocina a por un vaso de agua. Me giré cuando escuché decir a la vecina - Nuestra anfitriona tendrá el gusto de invitarles a todos a cola cao y pan tostado que, a éstas horas, nos vendrá muy bien.
- ¡¡¡Yo me voy a dormir de una vez por todas!!!
Pero tuve que hacer los cola caos y tostar el pan mientras la Cotilla, auto erigida jefa de la expedición, se pavoneaba delante de su clientes. - Por favor, pasemos al comedor. - Y se plantaron todos delante del belén. Media hora más tarde, las figuritas seguían inmóviles. Los turistas murmuraban. Entonces uno dijo: - Esto es una tomadura de pelo... Vámonos.
Salieron, camino de la escalera, en fila india y cuando el último fue a traspasar el portal de casa, los tres Niños Jesús se pusieron a llorar. A partir de ese momento el comedor se convirtió en un campo de batalla. Cogí a Pascualita por si debía defenderme y se me escurrió de las manos cayendo en el belén. A partir de ahí, saltó de un sitio a otro, disfrutando como una bendita. Los gritos, carreras, moqueos, etc. se sucedieron. Los vecinos aporreaban la puerta gritando que nos calláramos. Mientras tanto, las ovejas balaban, los perros ladraban, San José tarareaba ... ¡Y Bedulio apareció en el marco de la puerta, pálido y descangallado. En cuanto me vio, gritó: ¡¡¡YO NO QUERÍA VOLVER!!!
martes, 27 de diciembre de 2016
El Belén.
Creo que estoy paranóica perdida. He pasado junto al Belen y las figuritas se han movido. Vale que le he dado algún que otro tiento a la botella de chinchón, pero no tiene nada que ver una cosa con la otra. Otras veces he bebido más y no he visto a nadie que sacara los pies del tiesto como han hecho las figuritas de barro.
Tiene que haber otro motivo... ¿Habré puesto juntos a enemigos enfrentados? Sí es así lo siento. Por si las moscas ya les he pedido perdón pero no puedo conocer la vida y milagros de cada figurita.
Durante cerca de una hora he estado observando sus caras de cabreo... y no he dado con la solución, de modo que me he tirado la parte de responsabilidad que me pueda corresponder, a la espalda y tira millas me he dicho.
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. - La voz cantarina de la Cotilla me ha devuelto a la realidad. - ¿A qué viene ésta alegría? ¡No me lo diga! ¿Ha tenido otra extraordinaria sesión de sexo duro? - ¡Durísimo, boba de Coria! ¡Y a mis años!... que no son muchos, no te vayas a creer.
Mientras yo despotricaba contra el Universo entero, la Cotilla dio un respingo mirando el Belen. - ¡¿Esto qué es?! - El Belén de toda la vida, con pastores, animalitos, la Sagrada Familia... - ¡Para! y sobre todo, no bebas cuando trabajes... ¡Has puesto cuatro Niños Jesús! - Ya sabemos que si el embarazo se efectúa in vitro pueden nacer más de un crío... - En éste caso solo fue uno. - Eso ocurrió hace 2016 años, mediante un palomo. No había telediario que contara lo que, en realidad sucedió ¿Quién nos dice que, ante tamaña rareza en el momento de la concepción, nacieran cuatrillizos?
- ¿Y esta concentración de burros y bueyes junto al portal? - Los parientes del buey y la burra que dieron calor a los críos no quisieron separarse de ellos en plena Nochevieja... - Angel anunciador solo hubo uno... y aquí hay dos. - ¿Quién puede certificarlo? - ¿No has encontrado un Angel más feo para colocar sobre el establo? - ¿También le encuentra defectos a eso? - Es que no para de moverse y saltar de cabeza al río. Se va a matar porque el agua es de papel de plata. - Ya, jejejejejejeje.
- ¿Ese pastor no es San José? - Sí, lo he puesto aquí porque se le ve fornido y llevará el rebaño de ovejas con mano firme. - ¿Y quién es el impostor que ocupa su puesto en el pesebre. - El pastor de las ovejas, pero es un alfeñique y no aguantaría la caminata hasta aquí. Lo que me extraña son las caras de cabreo de las ovejas. - ¡Ostras! ¡Nos miran! - Creo que se han declarado en huelga de patas caídas. - Lógico, el pastor San José las lleva a paso de carga.
- ¿Qué habrá dicho María al tener tanto crío de golpe y estando de prestado en el pesebre? - No creo que se queje porque, dentro de unos días, recibirán regalos cuadruplicados, entre ellos cuatro cofres con oro. - ¡Menuda suerte! ¿Te imaginas que yo quede embarazada y me regalen lo mismo? - Páseme el chinchón, Cotilla, que se me hace muy cuesta arriba imaginarla pariendo.
Tiene que haber otro motivo... ¿Habré puesto juntos a enemigos enfrentados? Sí es así lo siento. Por si las moscas ya les he pedido perdón pero no puedo conocer la vida y milagros de cada figurita.
Durante cerca de una hora he estado observando sus caras de cabreo... y no he dado con la solución, de modo que me he tirado la parte de responsabilidad que me pueda corresponder, a la espalda y tira millas me he dicho.
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. - La voz cantarina de la Cotilla me ha devuelto a la realidad. - ¿A qué viene ésta alegría? ¡No me lo diga! ¿Ha tenido otra extraordinaria sesión de sexo duro? - ¡Durísimo, boba de Coria! ¡Y a mis años!... que no son muchos, no te vayas a creer.
Mientras yo despotricaba contra el Universo entero, la Cotilla dio un respingo mirando el Belen. - ¡¿Esto qué es?! - El Belén de toda la vida, con pastores, animalitos, la Sagrada Familia... - ¡Para! y sobre todo, no bebas cuando trabajes... ¡Has puesto cuatro Niños Jesús! - Ya sabemos que si el embarazo se efectúa in vitro pueden nacer más de un crío... - En éste caso solo fue uno. - Eso ocurrió hace 2016 años, mediante un palomo. No había telediario que contara lo que, en realidad sucedió ¿Quién nos dice que, ante tamaña rareza en el momento de la concepción, nacieran cuatrillizos?
- ¿Y esta concentración de burros y bueyes junto al portal? - Los parientes del buey y la burra que dieron calor a los críos no quisieron separarse de ellos en plena Nochevieja... - Angel anunciador solo hubo uno... y aquí hay dos. - ¿Quién puede certificarlo? - ¿No has encontrado un Angel más feo para colocar sobre el establo? - ¿También le encuentra defectos a eso? - Es que no para de moverse y saltar de cabeza al río. Se va a matar porque el agua es de papel de plata. - Ya, jejejejejejeje.
- ¿Ese pastor no es San José? - Sí, lo he puesto aquí porque se le ve fornido y llevará el rebaño de ovejas con mano firme. - ¿Y quién es el impostor que ocupa su puesto en el pesebre. - El pastor de las ovejas, pero es un alfeñique y no aguantaría la caminata hasta aquí. Lo que me extraña son las caras de cabreo de las ovejas. - ¡Ostras! ¡Nos miran! - Creo que se han declarado en huelga de patas caídas. - Lógico, el pastor San José las lleva a paso de carga.
- ¿Qué habrá dicho María al tener tanto crío de golpe y estando de prestado en el pesebre? - No creo que se queje porque, dentro de unos días, recibirán regalos cuadruplicados, entre ellos cuatro cofres con oro. - ¡Menuda suerte! ¿Te imaginas que yo quede embarazada y me regalen lo mismo? - Páseme el chinchón, Cotilla, que se me hace muy cuesta arriba imaginarla pariendo.
lunes, 26 de diciembre de 2016
La Cotilla tiene una noche loca.
La Cotilla a venido de buena mañana, con ojeras hasta los pies, restos de serpentinas por el pelo, escupiendo confetti y con una borrachera como un piano. - ¡Avema... ¡hip!... riapuri... ¡hip!... simaaaaaaa! - Veo que ha aprovechado bien la noche. - No lo sabes... ¡hip!... bien, boba de ... ¡hip!... Coria jejejejejeje... Bueno, yo ... ¡hip! ... lo intuyo porque ... ¡hip!... no me acuerdo de nada jejejejejeje... Solo sé que... ¡hip! ... la cama no era mía jijijijijijiji - ¿De quién era? - Del que dormía ... ¡hip! a mi lado jijijijijijijiji
Los abuelitos entraron, seguidos por Geoooorge cargado con una caja de ensaimadas recién hechas. - "Nena, prepara chocolate que nos vamos a dar un atracón de buena mañana" - Lo siento pero, ahora mismo no me llega la camisa al cuerpo. - Es pura envi... ¡hip!... dia jajajajajajaja porque ¡he ligado! - "¿La mahonesa?" - ¡Noooooo. Un tío! Yo te daré un biz... ¡hip! ... nieto. - "¿Habéis... intimado?" - ¡Ya lo creo! jajajajajajaja Cuando me he ido aún tenía el... ¡hip! palo de la bandera en alto.
La abuela se volvió hacia mi. - "¿ Tú qué hacías mientras tanto? ¿No te da vergüenza?" - ¡Te está engañando, abuela! - Nooooooo, te lo juro por el biznieto de tu abuela jajajajajaja. - Alargué la mano para coger una ensaimada y recibí un manotazo que aún me pica - "Quién no trabaja, no come" - ¡Pero, abuela! - "Ni pero, ni pera"
Los que pasaron de todo fueron Andresito y Geooorge, que ya iban por la tercera ensaimada. - Mister, ¿querer un te? - Donde esté un buen chocolate a la taza, que se quite el te. - Hice el chocolate, a pesar de la envidia cochina que me dominaba, porque al paso que iban esos dos, nos estábamos quedando sin ensaimadas. La bruja de la Cotilla, gritó: - ¡Dejádme cuatro que estoy de antojos!
Harta de oirla me fui al comedor. Pascualita me miraba desde el borde del acuario. La abuela apareció con una taza de chocolate y una ensaimada para la sirena. No pude contener la rabia que sentía y le di un manotazo a la taza... pero fallé y recibió Pascualita que salió disparada por el aire. A punto estuve de cogerla pero me patinó, repetí el movimiento y la lancé a la Cotilla cuando entraba en el comedor, estrellándose contra su barriga.
La sirena clavó los dientes para no caerse. La vecina chillaba como si estuvieran matando a un gorrino. Corría de acá para allá tropezando con los muebles, las paredes y a punto estuvo de caerse por el balcón. Cuando el chinchón la durmió, nos despatarramos en el sofá. Entonces, relajadas, nos fijamos en la Cotilla. La barriga estaba tomando dimensiones descomunales. La abuela, maravillada, no le quitaba ojo - "¡Por fin, un biznieto"! - Pero, abuelaaaaa...
Los abuelitos entraron, seguidos por Geoooorge cargado con una caja de ensaimadas recién hechas. - "Nena, prepara chocolate que nos vamos a dar un atracón de buena mañana" - Lo siento pero, ahora mismo no me llega la camisa al cuerpo. - Es pura envi... ¡hip!... dia jajajajajajaja porque ¡he ligado! - "¿La mahonesa?" - ¡Noooooo. Un tío! Yo te daré un biz... ¡hip! ... nieto. - "¿Habéis... intimado?" - ¡Ya lo creo! jajajajajajaja Cuando me he ido aún tenía el... ¡hip! palo de la bandera en alto.
La abuela se volvió hacia mi. - "¿ Tú qué hacías mientras tanto? ¿No te da vergüenza?" - ¡Te está engañando, abuela! - Nooooooo, te lo juro por el biznieto de tu abuela jajajajajaja. - Alargué la mano para coger una ensaimada y recibí un manotazo que aún me pica - "Quién no trabaja, no come" - ¡Pero, abuela! - "Ni pero, ni pera"
Los que pasaron de todo fueron Andresito y Geooorge, que ya iban por la tercera ensaimada. - Mister, ¿querer un te? - Donde esté un buen chocolate a la taza, que se quite el te. - Hice el chocolate, a pesar de la envidia cochina que me dominaba, porque al paso que iban esos dos, nos estábamos quedando sin ensaimadas. La bruja de la Cotilla, gritó: - ¡Dejádme cuatro que estoy de antojos!
Harta de oirla me fui al comedor. Pascualita me miraba desde el borde del acuario. La abuela apareció con una taza de chocolate y una ensaimada para la sirena. No pude contener la rabia que sentía y le di un manotazo a la taza... pero fallé y recibió Pascualita que salió disparada por el aire. A punto estuve de cogerla pero me patinó, repetí el movimiento y la lancé a la Cotilla cuando entraba en el comedor, estrellándose contra su barriga.
La sirena clavó los dientes para no caerse. La vecina chillaba como si estuvieran matando a un gorrino. Corría de acá para allá tropezando con los muebles, las paredes y a punto estuvo de caerse por el balcón. Cuando el chinchón la durmió, nos despatarramos en el sofá. Entonces, relajadas, nos fijamos en la Cotilla. La barriga estaba tomando dimensiones descomunales. La abuela, maravillada, no le quitaba ojo - "¡Por fin, un biznieto"! - Pero, abuelaaaaa...
domingo, 25 de diciembre de 2016
Días de empachos.
Los abuelitos han querido celebrar Nochebuena y Navidad en mi casa. Han subido seguidos de Geooorge al que no han querido dejar solos en éstas fiestas porque se encuentra, cada vez más decaído pensando que, dentro de poco, será un cuidadano de segunda categoría en cuanto su País salga del euro.
- ¿Y tenemos que aguantarle sus neuras? ¡Por mi como si se la pica un pollo! - Tienes que ser comprensiva con él, nena (dijo el abuelito) - ¡Pero si se hincharon a robarnos los tesoros que traíamos del Nuevo Mundo, después de habérselo quitado nosotros a sus dueños! Esas cosas no se olvidan. - Sobre todo los dueños de aquello. - "Dejad ya de hablar de política o no cenaréis"
La abuela se puso de tiros largos para sentarse a la mesa. Iba adornada con un montón de bolas de colores repartidas por todo el mini vestido verde. En la cabeza, un gorro de Papa Noel, en cuyo frontal tenía un letrero que se encendía y apagaba al ritmo de la respiración de quién lo llevara, felicitando las Pascuas en distintos idiomas. - ¿Vas a salir con "eso" a la calle? - "¡Claro! Represento el Espíritu de la Navidad. - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Qué hay de comer? - "Puré de verduras, alcachofas al horno y de postre una naranja" - ¿El día de Navidad? - "Debería llamarse el Día del Empacho" - Dejáros de cuentos: Repito ¿qué hay para comer? - "Pavo, percebes y cochinillo. Turrones, champan. Frutas glaseadas. Langostinos, ostras, chuletón de buey..." - Jajajajajajaja (la Cotilla aplaudía emocionada) ¡¡¡Lo sabía. Todo un banquete, sí señor!!! - Fue la primera que se sentó, poniéndose una servilleta al cuello y preguntando, ansiosa. - ¿Y para picar?
Cuando vio que no la habíamos engañado al darle el primer menú, se encabritó: - ¡¡¡QUE ES NAVIDAD!!! ¡QUIERO MANJARES! - "Esto es lo que hay y como se te ocurra pedir chocolate con ensaimadas dentro de media hora, saldrás volando por la ventana" - La Cotilla, furiosa, se levantó de un salto, cogió su bolso encaminándose a la puerta. -"¿Dónde vas?" - Donde no me maten de hambre: ¡Al comedor social!
- ¿Y tenemos que aguantarle sus neuras? ¡Por mi como si se la pica un pollo! - Tienes que ser comprensiva con él, nena (dijo el abuelito) - ¡Pero si se hincharon a robarnos los tesoros que traíamos del Nuevo Mundo, después de habérselo quitado nosotros a sus dueños! Esas cosas no se olvidan. - Sobre todo los dueños de aquello. - "Dejad ya de hablar de política o no cenaréis"
La abuela se puso de tiros largos para sentarse a la mesa. Iba adornada con un montón de bolas de colores repartidas por todo el mini vestido verde. En la cabeza, un gorro de Papa Noel, en cuyo frontal tenía un letrero que se encendía y apagaba al ritmo de la respiración de quién lo llevara, felicitando las Pascuas en distintos idiomas. - ¿Vas a salir con "eso" a la calle? - "¡Claro! Represento el Espíritu de la Navidad. - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Qué hay de comer? - "Puré de verduras, alcachofas al horno y de postre una naranja" - ¿El día de Navidad? - "Debería llamarse el Día del Empacho" - Dejáros de cuentos: Repito ¿qué hay para comer? - "Pavo, percebes y cochinillo. Turrones, champan. Frutas glaseadas. Langostinos, ostras, chuletón de buey..." - Jajajajajajaja (la Cotilla aplaudía emocionada) ¡¡¡Lo sabía. Todo un banquete, sí señor!!! - Fue la primera que se sentó, poniéndose una servilleta al cuello y preguntando, ansiosa. - ¿Y para picar?
Cuando vio que no la habíamos engañado al darle el primer menú, se encabritó: - ¡¡¡QUE ES NAVIDAD!!! ¡QUIERO MANJARES! - "Esto es lo que hay y como se te ocurra pedir chocolate con ensaimadas dentro de media hora, saldrás volando por la ventana" - La Cotilla, furiosa, se levantó de un salto, cogió su bolso encaminándose a la puerta. -"¿Dónde vas?" - Donde no me maten de hambre: ¡Al comedor social!
viernes, 23 de diciembre de 2016
Risas a mi costa.
Cuando a venido la abuela a casa me ha comentado que no ha podido dormir por mi culpa - "Es que era acordarme de tí, nadando como una descosida para que no te alcanzaran las pirañas jajajajajajaja y me partía de risa Al final acabó doliéndome todo el cuerpo jajajajajajajajajaja Aaaaaaaaaaaayyyyyyyyyyy Que malita estoy y que poquito me quejooooooooo"
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaa! dejad que me siente, por favor jijjijijijiji... Estoy así desde ayer. Y sin poder dormir ¡¡¡Que risa cuando algo te picó en un pie, boba de Coria ¡que cara de espanto pusiste! Incluso yo me creí que había pirañas de verdad en el agua del foso jajajajajajajaja ¡Ayyyyyyy, que arte tienes, jodía jajajajajajajaja... - "Cambia de tema, Cotilla ¡Que dolor de barrigaaaaaa jajajajajajaja" - ¡¡¡Ya vale de reírse de mi!!!
La abuela se puso seria y con cara de enfado dijo a su amiga - "¿Te das cuenta lo sosa que es mi nieta? ¡Que cruz tengo con ella!... jajajajajajajaja" - Las lágrimas que corrían por sus mejillas se llevaron por delante el maquillaje y su cara quedó como un cuadro abstracto en una mezcla de colores.
- Hoy no se lo tengas en cuenta porque, gracias a ella, el pabellón de los mallorquines quedó bien alto ¡Ganó la carrera! jajajajajajajajaja - Ay, Cotilla, ni la nombre jajajajajaja
Mi fui a tomar el aire en el balcón. Caminaba a la pata coja porque no había zapatilla que me entrara, tan grande era la hinchazón que me provocó el mordisco de Pascualita. Un rato después, ya más calmadas, quisieron congraciarse conmigo. - "¿Jugamos a las cartas?" - ¿Sin trampas? - "Vaaaaaaleeeee". - ¿Cuándo las hemos echo? (protestó la Cotilla)
Nos sentamos en el comedor y empezamos a jugar. - Al principio iba muy bien. Las tenía dominadas pero, un rato después, me di cuenta de que a mis escaleras incipientes, les faltaban cartas. Miré por el suelo pero no encontré nada sospechoso. Las amigas hicieron una escalera tras otra, sumando puntos y más puntos. Y entonces, me di cuenta. - ¡Me estáis robando mis cartas! - "¡Esa boca, nena!" - - ¡Estas las tenía yo! - ¡Eh, no se pueden cambiar las jugadas! (se quejó la Cotilla)
Harta de sus niñerías las dejé plantadas y me senté en el sofá de la salita, añorando el Tour de France y sus fantásticas y gloriosas siestas.
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaa! dejad que me siente, por favor jijjijijijiji... Estoy así desde ayer. Y sin poder dormir ¡¡¡Que risa cuando algo te picó en un pie, boba de Coria ¡que cara de espanto pusiste! Incluso yo me creí que había pirañas de verdad en el agua del foso jajajajajajajaja ¡Ayyyyyyy, que arte tienes, jodía jajajajajajajaja... - "Cambia de tema, Cotilla ¡Que dolor de barrigaaaaaa jajajajajajaja" - ¡¡¡Ya vale de reírse de mi!!!
La abuela se puso seria y con cara de enfado dijo a su amiga - "¿Te das cuenta lo sosa que es mi nieta? ¡Que cruz tengo con ella!... jajajajajajajaja" - Las lágrimas que corrían por sus mejillas se llevaron por delante el maquillaje y su cara quedó como un cuadro abstracto en una mezcla de colores.
- Hoy no se lo tengas en cuenta porque, gracias a ella, el pabellón de los mallorquines quedó bien alto ¡Ganó la carrera! jajajajajajajajaja - Ay, Cotilla, ni la nombre jajajajajaja
Mi fui a tomar el aire en el balcón. Caminaba a la pata coja porque no había zapatilla que me entrara, tan grande era la hinchazón que me provocó el mordisco de Pascualita. Un rato después, ya más calmadas, quisieron congraciarse conmigo. - "¿Jugamos a las cartas?" - ¿Sin trampas? - "Vaaaaaaleeeee". - ¿Cuándo las hemos echo? (protestó la Cotilla)
Nos sentamos en el comedor y empezamos a jugar. - Al principio iba muy bien. Las tenía dominadas pero, un rato después, me di cuenta de que a mis escaleras incipientes, les faltaban cartas. Miré por el suelo pero no encontré nada sospechoso. Las amigas hicieron una escalera tras otra, sumando puntos y más puntos. Y entonces, me di cuenta. - ¡Me estáis robando mis cartas! - "¡Esa boca, nena!" - - ¡Estas las tenía yo! - ¡Eh, no se pueden cambiar las jugadas! (se quejó la Cotilla)
Harta de sus niñerías las dejé plantadas y me senté en el sofá de la salita, añorando el Tour de France y sus fantásticas y gloriosas siestas.
jueves, 22 de diciembre de 2016
¡La carrera!
La abuela se ha presentado con todos los amigos de El Funeral en el castillo de Bellver. - Cuanto te agradezco que hayáis venido a darme ánimos. - "No te dejes llevar por tus paranoias. ¡Venimos a ver sangre! Estamos hasta las narices de programas de televisión con niños guisando mejor que Arguiñano, cantantes que nos dejan sordos, series americanas donde los actores repiten siempre los mismos gestos. Y aunque también se ve sangre, es de pega"
Mientras se me erizaba el vello, los de la tercera edad gritaban como posesos - ¡¡¡QUEREMOS SANGRE REAL!!! - Unos guardias les amenazaron con hacer una redada y llevarlos a todos a la cárcel si se metían con la realeza - ¡Y se quedarán sin ver el espectáculo, abuelos! - La última palabra soliviantó los ánimos - ¡¡¡Abuelos lo serán vuestros puñeteros padres!!! - Los que llevaban bastones los blandieron, incluso algunos tacatacas se transformaron en pequeños tanques dispuestos a pisar callos.
Los guardias bajaron el tono. - Hablábamos de la realeza... - ¿Nosotrooooooooosssssssssss? Que mal entendéis las cosas ¡Queremos sangre auténtica. No kepsup, jodíos!
De repente, por los altavoces, sonó una diana floreada, jaleada por la concurrencia y los primeros nadadores se subieron al borde del foso y al grito de ¡YA! que soltó la Cotilla, se lanzaron al agua. Inmediatamente el agua pareció bullir y un grito, horrorizado, salió de todas las gargantas: ¡¡¡PIRAÑAS!!!
Los nadadores se atropellaban unos a otros. Ninguno quería ser el último. Y sobre todo los mallorquines, no querían que les ganara un forastero. Al llegar a la meta saltaron raudos fuera del agua. Estaban golpeados, incluso algunos sangraba y la gente rugió como hacían los romanos en el Circo.
Cuando me tocó nadar temblaba como un flan y los gritos de los de El Funeral no me animaron mucho: - ¡¡¡QUE SE LA COMAN, QUE SE LA COMAAAAAAAN!!! - La voz cantante la llevaba mi abuela como si fuese una directora de orquesta.
Subida al petril del foso junto a mis competidores, paseé la mirada en derredor por si no volvía a ver la luz del sol. De repente el agua empezó a bullir de nuevo y la gente a cantar: - ¡¡¡Comer, comeeeer. comer, comeeeer para poder creceeeeeeer!!! - Sin pensarlo dos veces nos tiramos de cabeza al agua. Nadábamos como si se nos fuése la vida en ello... por la cuenta que nos tenía. De pronto algo me rozó ¡y mordió el dedo gordo! Me puse histérica, pataleando, gritando, llorando, pasando por encima de los otros concursantes, aplastando cabezas, tirando de pelos, orejas... - ¡¡¡Me comen, socorrooooo!!!
Vi a la abuela, asomada, gritando y señalando el agua. Redoblé mis esfuerzos mientras el dolor me traspasaba. Alguien pasó sobre mi, hundiéndome. Abrí los ojos para ver a mis enemigos y allí estaba ella ¡¡¡PASCUALITA!!!
Una vez en casa, con un dedo más hinchado que una berenjena y todavía temblando, agarraba con fuerza la botella de chinchón mientras la abuela y la Cotilla intentaban arrebatármela. - "Si nos la das te diremos la verdad" - Negué con la cabeza y bebí a morro otra vez. - "No había pirañas, boba de Coria. Metimos tubos haciendo burbujas a la salida y la llegada de la carrera" - ¡Lo que nos hemos reído! (cloqueó la Cotilla) - "Y quién tú sabes, se ha tirado al agua para jugar contigo" jejejejeje - La Cotilla se puso seria. - ¿Pascual otra vez? que promíscua eres, jodía.
Mientras se me erizaba el vello, los de la tercera edad gritaban como posesos - ¡¡¡QUEREMOS SANGRE REAL!!! - Unos guardias les amenazaron con hacer una redada y llevarlos a todos a la cárcel si se metían con la realeza - ¡Y se quedarán sin ver el espectáculo, abuelos! - La última palabra soliviantó los ánimos - ¡¡¡Abuelos lo serán vuestros puñeteros padres!!! - Los que llevaban bastones los blandieron, incluso algunos tacatacas se transformaron en pequeños tanques dispuestos a pisar callos.
Los guardias bajaron el tono. - Hablábamos de la realeza... - ¿Nosotrooooooooosssssssssss? Que mal entendéis las cosas ¡Queremos sangre auténtica. No kepsup, jodíos!
De repente, por los altavoces, sonó una diana floreada, jaleada por la concurrencia y los primeros nadadores se subieron al borde del foso y al grito de ¡YA! que soltó la Cotilla, se lanzaron al agua. Inmediatamente el agua pareció bullir y un grito, horrorizado, salió de todas las gargantas: ¡¡¡PIRAÑAS!!!
Los nadadores se atropellaban unos a otros. Ninguno quería ser el último. Y sobre todo los mallorquines, no querían que les ganara un forastero. Al llegar a la meta saltaron raudos fuera del agua. Estaban golpeados, incluso algunos sangraba y la gente rugió como hacían los romanos en el Circo.
Cuando me tocó nadar temblaba como un flan y los gritos de los de El Funeral no me animaron mucho: - ¡¡¡QUE SE LA COMAN, QUE SE LA COMAAAAAAAN!!! - La voz cantante la llevaba mi abuela como si fuese una directora de orquesta.
Subida al petril del foso junto a mis competidores, paseé la mirada en derredor por si no volvía a ver la luz del sol. De repente el agua empezó a bullir de nuevo y la gente a cantar: - ¡¡¡Comer, comeeeer. comer, comeeeer para poder creceeeeeeer!!! - Sin pensarlo dos veces nos tiramos de cabeza al agua. Nadábamos como si se nos fuése la vida en ello... por la cuenta que nos tenía. De pronto algo me rozó ¡y mordió el dedo gordo! Me puse histérica, pataleando, gritando, llorando, pasando por encima de los otros concursantes, aplastando cabezas, tirando de pelos, orejas... - ¡¡¡Me comen, socorrooooo!!!
Vi a la abuela, asomada, gritando y señalando el agua. Redoblé mis esfuerzos mientras el dolor me traspasaba. Alguien pasó sobre mi, hundiéndome. Abrí los ojos para ver a mis enemigos y allí estaba ella ¡¡¡PASCUALITA!!!
Una vez en casa, con un dedo más hinchado que una berenjena y todavía temblando, agarraba con fuerza la botella de chinchón mientras la abuela y la Cotilla intentaban arrebatármela. - "Si nos la das te diremos la verdad" - Negué con la cabeza y bebí a morro otra vez. - "No había pirañas, boba de Coria. Metimos tubos haciendo burbujas a la salida y la llegada de la carrera" - ¡Lo que nos hemos reído! (cloqueó la Cotilla) - "Y quién tú sabes, se ha tirado al agua para jugar contigo" jejejejeje - La Cotilla se puso seria. - ¿Pascual otra vez? que promíscua eres, jodía.
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