A la abuela le ha dado por hacer punto de cruz y lleva enfrascada más de tres horas con un tapetito que quiere regalar a Pascualita por su cumpleaños. - ¿Para qué lo va a querer la sirena? No sabrá qué hacer con él. - "¿Ya estás celosa?" - ¿Yoooooo? No tengo otra cosa que hacer... Pero ¿dónde has vito tu a una sirena con tapate? - "En ningún sitio, boba de Coria, pero a partir de ahora la veré cada vez que venga por aquí." - ¡Muy graciosa!
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Haces labores? - "Para entretenerme..." - Estás perdiendo facultades... hasta hace poco te entretenías yendo a El Funeral... ¿Te pesan los años?
Huy, huy, huy. Me retiré un poco de ellas por si salpicaba la sangre. - "Ayer estrené zapatos con un tacón de 10 centímetros y no paré de bailar hasta que echaron el cierre a la cafetería. Anda, mejora eso si puedes." (El rencor asomaba a sus ojos)
Para calmar la tensión del momento, la vecina cambió de tema. - Venía pensando en aquellos tiempos en que volabas... ¿Te acuerdas? - "¡Ostras, síiiiiiiiii! Que tiempos aquellos." - ¿De qué va ésta historia? (indagué) - "Cuando se estrenó Peter Pan quedamos impactadas viéndolo volar. ¡Quería ser como él!"
Empezaron a recordar, entusiasmadas. - "Un feriante guapísimo, me dijo que me haría volar cada vez que yo quisiera y la Cotilla dijo, ¡A mi también! y él dijo: Pues, vale". - "Entonces me camelaba al pescadero que tenía el puesto más grande y mejor surtid del mercado. Comía langosta casi a diario" - Después de ver la película le hablé del chico de la feria. No tendría que haberlo hecho porque, en cuanto vio a tu abuela ya no nos hizo caso a las demás. Por eso no me explico como siendo su nieta,
no liguas ni la mahonesa. - ¡No empecemos Cotilla!
¡Vaya si empezó! la típica discusión por el dichoso biznieto, se alargó más de una hora y me estaba quedando sin saber lo de los vuelos. La Cotilla se asomó al balcón, miró en todas direcciones y viendo que Bedulio no estaba a la vista, se fue corriendo. - Abuela, sigue... - "Uf,! se me ha hecho tarde..." - Toma un chinchón tranquila y después te vas. - Le di una buena copa y a Pascualita, que se había enganchado a la copa y no había manera de separarla: - "Pues eso, mujer, que el feriante me daba unos porros que me llevaban de punta a punta del Firmamento" - ¡Abuela! - "Yo no sabía de qué eran aquellos cigarrillos!" - Eso no me lo creo ni harta de vino. - ¡Vaya, es lo mismo que me dijo tu primer abuelito antes de pasar al mejor vida!" - ¿Estabas casada? - "¡Claro!" - ¿Y te arrimabas al pescadero? - "Se arrimaba él" - ¿Y al feriante? - "Era tan guapo..." - ¿El abuelito lo sabía? - "Lo supo poco tiempo" - ¿Qué quiéres decir? (me tapé la boca con las manos para no gritar porque acababa de darme cuenta de una cosa horrible) ¡¿Por eso... el abuelito vaga por ahí transformado en alma en pena? - A la abuela le brilló el colmillo y dijo: - "Pues... sí" - Y Pascualita hizo la señal de OK.
viernes, 29 de septiembre de 2017
jueves, 28 de septiembre de 2017
La tila.
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿dónde quieres que guarde la tila? - ¿Qué tila? - Esta que traigo. - Y dejó una caja grande de cartón llena de cajas con bolsitas de tila, en la mesa de la cocina. - ¿De dónde ha sacado esto? - Estaba junto a un contenedor del súper.. - Que cosas más raras encuentra en esos sitios... Esta caja está sin abrir. - Las multinacionales solo saben derrochar dinero... ¿Lo meto en la despensa? - ¿Seguro que estaba para tirar? ¿Lo ha preguntado antes de cogerla? - ¿Para que me tomen por tonta? Lo he cogido y me he venido para acá. - Creo que Bedulio no tardará en venir.- Voy a hacer como que no te he oído... porque no me gusta lo que se supone que me has llamado, sin decirlo..
La abuela llegó en ese momento. - "Bedulio me ha dicho que te diga, si es que estabas aquí, que te espera en la calle para preguntarte algo" - ¡¡¡Se lo dije!!! - Ya bajaré cuando las ranas críen pelo. - ¡Es por la tila, abuela! Mira que caja se ha "encontrado" - "Ay, que bien me va a venir porque estoy de los nervios a medida que se acerca el domingo" - ¿Qué pasa el domingo? - Las dos amigas fijaron sus asombrados ojos en mi. - "Será el 1-O" - ¿Y? - "Nena ¿nos estás vacilando?"
Un ratito después, ambas se tomaban unas tilas bien cargadas. - "¡No me puedo creer que seas tan tonta y encima te esfuerces para serlo más!" - ¿Qué he echo ahora? - El uno de octubre habrá jaleo en Cataluña, boba de Coria. - "Intentarán que haya un referendum ilegal y puede pasar de todo, aunque esperamos que no ocurra nada malo" - La televisión parece una película de Berlanga. Gentes, que la mayoría, debe tener familia en Cataluña, jalean a la guardia civil con gritos de ¡A por ellos! como si fuesen a repeler un ataque de los indios en las llanuras de Oklahoma. - ¿Así? Pues no he visto nada de eso... - ¡Porque solo miras lo de la Esteban!
- "No quiero que pase nada malo" - Tengo miedo por ellos y por nosotros. - "Ay, Cotilla. Mucha testosterona sale por la boca de extremistas de ambos bandos y eso no es bueno... Voy a tomarme otra taza de tila ¿quiéres?"
Llamaron a la puerta. Bedulio estaba en el rellano de la escalera. - Dile a la Cotilla que salga, que esto ya pasa de castaño oscuro. - Pasa y diselo tu que yo me estoy enterando de lo de Cataluña... Según mi abuela, debes ser el único guardia al que no han mandado para allá. Los maleantes de toda España están encantados con lo del domingo mientras hacen su agosto en septiembre... Dicen que, a río revuelto, ganancia de pescadores... ¿no?
En dos zancadas se plantó ante la Cotilla y cuando iba a detenerla a Pascualita le dio por dar saltos mortales en el acuario. Aquellos ¡CHOFS! le pusieron la carne de gallina, se le erizó el cabello, le temblaron la barbilla y las piernas y, como en un acto reflejo, se tomó de golpe las dos tilas, recién preparadas, de las amigas. Para imprimir más suspense al momento, grité - ¡¡¡PARA YA, ABUELITO!!! - Esto bastó para que el Municipal saliera corriendo escaleras abajo, no sin antes meterse un buen puñado de sobrecitos de tila en el bolsillo.
La abuela llegó en ese momento. - "Bedulio me ha dicho que te diga, si es que estabas aquí, que te espera en la calle para preguntarte algo" - ¡¡¡Se lo dije!!! - Ya bajaré cuando las ranas críen pelo. - ¡Es por la tila, abuela! Mira que caja se ha "encontrado" - "Ay, que bien me va a venir porque estoy de los nervios a medida que se acerca el domingo" - ¿Qué pasa el domingo? - Las dos amigas fijaron sus asombrados ojos en mi. - "Será el 1-O" - ¿Y? - "Nena ¿nos estás vacilando?"
Un ratito después, ambas se tomaban unas tilas bien cargadas. - "¡No me puedo creer que seas tan tonta y encima te esfuerces para serlo más!" - ¿Qué he echo ahora? - El uno de octubre habrá jaleo en Cataluña, boba de Coria. - "Intentarán que haya un referendum ilegal y puede pasar de todo, aunque esperamos que no ocurra nada malo" - La televisión parece una película de Berlanga. Gentes, que la mayoría, debe tener familia en Cataluña, jalean a la guardia civil con gritos de ¡A por ellos! como si fuesen a repeler un ataque de los indios en las llanuras de Oklahoma. - ¿Así? Pues no he visto nada de eso... - ¡Porque solo miras lo de la Esteban!
- "No quiero que pase nada malo" - Tengo miedo por ellos y por nosotros. - "Ay, Cotilla. Mucha testosterona sale por la boca de extremistas de ambos bandos y eso no es bueno... Voy a tomarme otra taza de tila ¿quiéres?"
Llamaron a la puerta. Bedulio estaba en el rellano de la escalera. - Dile a la Cotilla que salga, que esto ya pasa de castaño oscuro. - Pasa y diselo tu que yo me estoy enterando de lo de Cataluña... Según mi abuela, debes ser el único guardia al que no han mandado para allá. Los maleantes de toda España están encantados con lo del domingo mientras hacen su agosto en septiembre... Dicen que, a río revuelto, ganancia de pescadores... ¿no?
En dos zancadas se plantó ante la Cotilla y cuando iba a detenerla a Pascualita le dio por dar saltos mortales en el acuario. Aquellos ¡CHOFS! le pusieron la carne de gallina, se le erizó el cabello, le temblaron la barbilla y las piernas y, como en un acto reflejo, se tomó de golpe las dos tilas, recién preparadas, de las amigas. Para imprimir más suspense al momento, grité - ¡¡¡PARA YA, ABUELITO!!! - Esto bastó para que el Municipal saliera corriendo escaleras abajo, no sin antes meterse un buen puñado de sobrecitos de tila en el bolsillo.
miércoles, 27 de septiembre de 2017
Otro que pinta y Pascualita coopera.
Pascualita está desquiciada y esta mañana, al pasar junto al acuario, me ha saltado encima. ¡Que susto me ha dado la media sardina esa! Ha caído al suelo y se ha ido reptando como una posesa, a la cocina. - ¿Quiéres desayunar? Ven que te coja. - Me incliné para cogerla y pero me contube a tiempo al ver que sacaba a pasear sus dientes de tiburón. -Como no te coja Pepe tendrá que hacerlo tu señor padre. - Encima de fea es orgullosa la tía. - Arqueó la cola de pez y haciendo palanca, saltó sobre la mesa de la cocina. - ¡Cuando quieres, puedes, muchacha! (grité entusiasmada)
La abuela entró con Geooorge a la zaga y como éste hombre suele quedarse en la cocina, cogí a Pascualita y la metí, deprisa y corriendo, en la caja de las patatas. - "¡¿Qué ha pasado aquí?!" (gritó al ver la "obra de arte" de la Cotilla. - Pregúntale a tu amiga que ha sido la "artista"
La abuela paseó la mirada por toda la casa. - "Vaya, vaya, vaya... No está mal del todo... ¡Geooooorge! ves a buscar pintura ¡Rápido! - ¿Qué vas a hacer? - "Arreglar éste entuerto" - A ver si es verdad. El otro día entré en una óptica a que me miraran los ojos - ¿Qué le pasa? me preguntó el encargado - Lo veo todo negro... ¿Es grave, doctor?
Geooorge llegó con un cargamento de botes de pintura de diversos colores. Luego retiró muebles, cuadros, calendarios navideños de bomberos buenorros con muy poca ropa, sillas y todo cuanto estorbaba. Después se entretuvo mezclando colores. Una vez hecho ésto, se puso a pintar. Y mientras nosotras nos relajábamos apurando copas de chinchón on the rocks. - ¿Por qué pinta en espiral? - "Porque es inglés" - Ah....
A mediodía abrimos unas latas y nos pusimos como el Kiko. Luego dormimos una larga siesta. - Un grito desgarrador nos sobresaltó. ¿Pascualita y el inglés se acaban de conocer? Eso parecía. Corrimos hacia el comedor. El pobre Geooooorge tenía la faz demudada - Oh, no (pensé) Ha visto a la sirena.
- "¿Qué pasa?" - Madame, yo irme a your hause. ¡Aquí, fantasmas! ¡¡¡Mirar pared!!! - Lo que antes era negro se había convertido en espirales de colores fosfis: naranjas, magenta, amarillos, azul cielo... !Un mareo para la vista! y en medio de los círculos aparecía la silueta de Pascualita. - ¿Qué es ésto? - Eso querer saber mi... Ser pez. Pez saltar en pintura fresca y quedar pintado pero... ¿Qué pez? ¡¡¡¿Dónde haber un pez saltador en ésta hause?!!! Yo irme a England ¡Ya!
La abuela entró con Geooorge a la zaga y como éste hombre suele quedarse en la cocina, cogí a Pascualita y la metí, deprisa y corriendo, en la caja de las patatas. - "¡¿Qué ha pasado aquí?!" (gritó al ver la "obra de arte" de la Cotilla. - Pregúntale a tu amiga que ha sido la "artista"
La abuela paseó la mirada por toda la casa. - "Vaya, vaya, vaya... No está mal del todo... ¡Geooooorge! ves a buscar pintura ¡Rápido! - ¿Qué vas a hacer? - "Arreglar éste entuerto" - A ver si es verdad. El otro día entré en una óptica a que me miraran los ojos - ¿Qué le pasa? me preguntó el encargado - Lo veo todo negro... ¿Es grave, doctor?
Geooorge llegó con un cargamento de botes de pintura de diversos colores. Luego retiró muebles, cuadros, calendarios navideños de bomberos buenorros con muy poca ropa, sillas y todo cuanto estorbaba. Después se entretuvo mezclando colores. Una vez hecho ésto, se puso a pintar. Y mientras nosotras nos relajábamos apurando copas de chinchón on the rocks. - ¿Por qué pinta en espiral? - "Porque es inglés" - Ah....
A mediodía abrimos unas latas y nos pusimos como el Kiko. Luego dormimos una larga siesta. - Un grito desgarrador nos sobresaltó. ¿Pascualita y el inglés se acaban de conocer? Eso parecía. Corrimos hacia el comedor. El pobre Geooooorge tenía la faz demudada - Oh, no (pensé) Ha visto a la sirena.
- "¿Qué pasa?" - Madame, yo irme a your hause. ¡Aquí, fantasmas! ¡¡¡Mirar pared!!! - Lo que antes era negro se había convertido en espirales de colores fosfis: naranjas, magenta, amarillos, azul cielo... !Un mareo para la vista! y en medio de los círculos aparecía la silueta de Pascualita. - ¿Qué es ésto? - Eso querer saber mi... Ser pez. Pez saltar en pintura fresca y quedar pintado pero... ¿Qué pez? ¡¡¡¿Dónde haber un pez saltador en ésta hause?!!! Yo irme a England ¡Ya!
martes, 26 de septiembre de 2017
Una casa deprimente.
Entrar en casa es como hacerlo en una profunda y siniestra, sima ¡Está todo negro! ¿A ver qué hago yo ahora? La Cotilla me ha dicho que deje las paredes así hasta que "encuentre" otras cajas con pintura de color más alegre. - ¿Cree que esas cosas nacen, por generación espontánea, junto a los contenedores de basura cuando se necesitan? - Cosas más raras se han visto, boba de Coria. - Sobre todo si usted ronda por allí. - ¿Me estás queriendo decir algo?
Aquel ambiente de negritud no me animaba para seguir una discusión y solo pensaba en salir a la calle a ver el sol, los colores, en fin, la vida. - Eso es lo que tienes que hacer. Salir y que te vean. Te anuncias, te promocionas y verás como, dentro de poco, tendrás un biznieto. Si es que no sé que haríais sin mi. - No me tire de la lengua, Cotilla
Incluso Pascualita estaba mustia. Y eso que debería estar acostumbrada a la oscuridad al tener su hábitat en las profundidades del mar pero, claro, hace tanto tiempo que salió de allí que ya no lo recordará. Así que la metí en el termo de los chinos, me lo colgué del cuello y nos fuimos a la calle.
Nos sentamos en la Rambla a ver pasar la gente. Cientos de turistas que seguían a sus guías de acá para allá por la ciudad, venía hacia nosotras. La Rambla, que hasta hace poco llevaba el nombre de los Duques de Palma, temblaba con el peso de cientos de pisadas. De repente tuve miedo a que se abriera el suelo y nos tragara. Por eso me acerqué a la fuente, un elemento de mi niñez y me agarré al petril. Apenas oí el ¡chof! y no le presté atención.
Cuando el tropel extranjero hubo pasado aproveché para largarme de allí. - Hale, Pascualita, vamos a tomar un laccao. Al mirar abajo no la vi. El termo estaba vacío ¡La sirena se había fugado! Busque por el suelo, bajo las hojas caídas de los árboles, en el bolso... Temía ver en el suelo la mancha inequívoca de un cuerpecillo chafado pero, lo que vi fue igual de espantoso: La sirena flotaba, lacia, entre dos aguas. - ¡Oh, nooooo! ¡Contéstame! - La tripa de Pascualita estaba hinchada, llena de agua ¡dulce! Su horrible color a ahogado estaba más acentuado y yo me temía lo peor.
Con disimulo, la metí en mi bolso y agachándome sobre él, le hice el boca a boca. ¡Que asco! Llevo todo el día con sabor a pescado. Poco a poco fue reaccionando hasta recuperarse del todo. Yo estaba felíz y quise celebrarlo - Le pedí al camarero dos laccaos - En tazas, por favor. - Me miró como a un bicho raro. - ¿No los quiere con cañita? - No. - Se fue remugando por lo bajo contra las rarezas de la gente. Cinco minutos más tarde me estaba arrepintiendo de haber salvado a la sirena. Siguiendo con su costumbre, Pascualita saltaba dentro de la taza y el batido de chocolate salpicaba mesas, sillas y me ponía perdida la blusa blanca de volantes. Salimos corriendo de allí, antes de que volviera el camarero y me pusiera a parir por guarra.
Aquel ambiente de negritud no me animaba para seguir una discusión y solo pensaba en salir a la calle a ver el sol, los colores, en fin, la vida. - Eso es lo que tienes que hacer. Salir y que te vean. Te anuncias, te promocionas y verás como, dentro de poco, tendrás un biznieto. Si es que no sé que haríais sin mi. - No me tire de la lengua, Cotilla
Incluso Pascualita estaba mustia. Y eso que debería estar acostumbrada a la oscuridad al tener su hábitat en las profundidades del mar pero, claro, hace tanto tiempo que salió de allí que ya no lo recordará. Así que la metí en el termo de los chinos, me lo colgué del cuello y nos fuimos a la calle.
Nos sentamos en la Rambla a ver pasar la gente. Cientos de turistas que seguían a sus guías de acá para allá por la ciudad, venía hacia nosotras. La Rambla, que hasta hace poco llevaba el nombre de los Duques de Palma, temblaba con el peso de cientos de pisadas. De repente tuve miedo a que se abriera el suelo y nos tragara. Por eso me acerqué a la fuente, un elemento de mi niñez y me agarré al petril. Apenas oí el ¡chof! y no le presté atención.
Cuando el tropel extranjero hubo pasado aproveché para largarme de allí. - Hale, Pascualita, vamos a tomar un laccao. Al mirar abajo no la vi. El termo estaba vacío ¡La sirena se había fugado! Busque por el suelo, bajo las hojas caídas de los árboles, en el bolso... Temía ver en el suelo la mancha inequívoca de un cuerpecillo chafado pero, lo que vi fue igual de espantoso: La sirena flotaba, lacia, entre dos aguas. - ¡Oh, nooooo! ¡Contéstame! - La tripa de Pascualita estaba hinchada, llena de agua ¡dulce! Su horrible color a ahogado estaba más acentuado y yo me temía lo peor.
Con disimulo, la metí en mi bolso y agachándome sobre él, le hice el boca a boca. ¡Que asco! Llevo todo el día con sabor a pescado. Poco a poco fue reaccionando hasta recuperarse del todo. Yo estaba felíz y quise celebrarlo - Le pedí al camarero dos laccaos - En tazas, por favor. - Me miró como a un bicho raro. - ¿No los quiere con cañita? - No. - Se fue remugando por lo bajo contra las rarezas de la gente. Cinco minutos más tarde me estaba arrepintiendo de haber salvado a la sirena. Siguiendo con su costumbre, Pascualita saltaba dentro de la taza y el batido de chocolate salpicaba mesas, sillas y me ponía perdida la blusa blanca de volantes. Salimos corriendo de allí, antes de que volviera el camarero y me pusiera a parir por guarra.
lunes, 25 de septiembre de 2017
La pintura.
Sonó el timbre del interfono - ¡Nena, baja a ayudarme! - ¿A qué, Cotilla? - Ya lo verás ¡Baja! - ¿Cómo sé que es usted y no alguien que viene a violarme? - ¡Deja de decir tontería y ven de una vez! - ¿Y si se me cierra la puerta mientras bajo la escalera? - ¡¿Se puede ser más gilipollas?! ¡¡¡BAJAAAAAAAAA!!!
Me encanta sacar de quicio a la vecina, será por las veces que ella me saca a mi. Me pareció que ya la tenía bastante cabreada y cedí a bajar aunque, eso sí, muy lentamente.
La mujer echaba espuma por la boca. - ¡La madre que te parió, boba de Coria! ¡Coge esas cajas y subelas! - Sin avasallar, mujer... - No sé de dónde sacó la fuerza pero me dio tal empellón que trastabillé hasta la puerta del ascensor y clavé los dientes en los buzones del correo. - ¡De prisa, deprisa!
Las cajas pesaban lo suyo y estaban llenas de botes de pintura. - ¿Esto lo ha comprado? - ¡¿A ti que te parece?! (gritó nerviosa) - Que no. - Las cajas estaban abandonadas junto a un contenedor de basura ¿no iba a dejarlas allí para que las cogiera otro? - ¿Había algún coche, camioneta, furgoneta... un vehículo apto para transportar cajas como éstas? - ¡Yo qué sé! ¿Crees que me voy fijando en todo cuando voy por la calle?.
Sonó de nuevo el interfono. Era Bedulio. - ¿Está la Cotilla? (la susodicha negaba, frenéticamente, con la cabeza) - Dice que no jajajajajajaja - ¡Abra a la autoridad! (ordenó el Municipal) - Llama al piso donde quieres ir. - ¿A dónde quiero ir? ¿A cuál va a ser? ¡Al tuyo! - ¿Ah, sí? ¿Y por qué me hablas de usted? Me desconciertas. - Porque estoy trabajando. Dígale a la Cotilla que se entregue y devuelva el material sustraído. - La vecina seguía negando. Su cabeza parecía que iba por libre. - Dice que nones jajajajajaja ¡Está para una foto!
- ¡Abra o tendré que detenerla por obstrucción a la autoridad! - ¿A mí me vas a detener? ¡Que te abra tu padre!. - Bedulio estaba perdiendo los papeles y llamaba a todos los timbres de la finca pero, a media mañana, las vecinas estaban en la compra y nadie abrió.
Pensé que, a esas horas, lo mejor era tomar un chinchón y fui a por Pascualita para compartirlo con ella. Y entonces me acordé de la vecina... ¿Dónde se había metido? Di una vuelta por el piso y la encontré en plena faena. ¡Estaba pintando de negro las paredes de casa! - ¡¿Qué hace, Cotilla? - No me enredes que tengo que gastar toda la pintura antes de que entre Bedulio a detenerme. Si no hay cuerpo del delito, no hay detención. - ¡Pero si está en las paredes! - Pero no estará en los botes. - ¡Cotilla, pareeeeeeeeeeeeeeee! - Calla, egoísta. Encima que te pinto el piso gratis, te quejas.
Me encanta sacar de quicio a la vecina, será por las veces que ella me saca a mi. Me pareció que ya la tenía bastante cabreada y cedí a bajar aunque, eso sí, muy lentamente.
La mujer echaba espuma por la boca. - ¡La madre que te parió, boba de Coria! ¡Coge esas cajas y subelas! - Sin avasallar, mujer... - No sé de dónde sacó la fuerza pero me dio tal empellón que trastabillé hasta la puerta del ascensor y clavé los dientes en los buzones del correo. - ¡De prisa, deprisa!
Las cajas pesaban lo suyo y estaban llenas de botes de pintura. - ¿Esto lo ha comprado? - ¡¿A ti que te parece?! (gritó nerviosa) - Que no. - Las cajas estaban abandonadas junto a un contenedor de basura ¿no iba a dejarlas allí para que las cogiera otro? - ¿Había algún coche, camioneta, furgoneta... un vehículo apto para transportar cajas como éstas? - ¡Yo qué sé! ¿Crees que me voy fijando en todo cuando voy por la calle?.
Sonó de nuevo el interfono. Era Bedulio. - ¿Está la Cotilla? (la susodicha negaba, frenéticamente, con la cabeza) - Dice que no jajajajajajaja - ¡Abra a la autoridad! (ordenó el Municipal) - Llama al piso donde quieres ir. - ¿A dónde quiero ir? ¿A cuál va a ser? ¡Al tuyo! - ¿Ah, sí? ¿Y por qué me hablas de usted? Me desconciertas. - Porque estoy trabajando. Dígale a la Cotilla que se entregue y devuelva el material sustraído. - La vecina seguía negando. Su cabeza parecía que iba por libre. - Dice que nones jajajajajaja ¡Está para una foto!
- ¡Abra o tendré que detenerla por obstrucción a la autoridad! - ¿A mí me vas a detener? ¡Que te abra tu padre!. - Bedulio estaba perdiendo los papeles y llamaba a todos los timbres de la finca pero, a media mañana, las vecinas estaban en la compra y nadie abrió.
Pensé que, a esas horas, lo mejor era tomar un chinchón y fui a por Pascualita para compartirlo con ella. Y entonces me acordé de la vecina... ¿Dónde se había metido? Di una vuelta por el piso y la encontré en plena faena. ¡Estaba pintando de negro las paredes de casa! - ¡¿Qué hace, Cotilla? - No me enredes que tengo que gastar toda la pintura antes de que entre Bedulio a detenerme. Si no hay cuerpo del delito, no hay detención. - ¡Pero si está en las paredes! - Pero no estará en los botes. - ¡Cotilla, pareeeeeeeeeeeeeeee! - Calla, egoísta. Encima que te pinto el piso gratis, te quejas.
domingo, 24 de septiembre de 2017
La Cotilla y sus cosas.
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Te sobran magdalenas, nena? - De las que usted trajo el otro día del contenedor del súper. No me atrevo a mojarlas en el cola cao porque se lo beberán de tan resecas que están. - Perfecto. Me las llevo. - ¿Tiene que apedrear a alguien? - Se las venderé a los turistas que pasean por Palma. - ¿Cree que por ser turistas, son tontos? Enseguida verán que quiere timarlos. - No son tan mal pensados como tú. No timo a nadie. Ellos tienen hambre a media mañana después de tanto caminar y yo les ofrezco una magdalena. - En cuanto las toquen verán que no son frescas. Incluso alguien puede perder un diente al morderlas. - ¡Ojalá, porque entonces me llevaría una comisión! - ¿De quién? - De unos dentistas con los que me comprometí a mandarle clientes a cambio de un dinerito. - ¡Cotilla! - Tengo que llegar a fin de mes, boba de Coria.
A mi me propuso que le guardara todas las sobras de comida para venderla también a los guiris. - Es una pena que cocines tan mal pero, cuando hay hambre no hay pan duro y esta gente extranjera, en cuanto les dices que es comida casera y auténtica mallorquina, no le hacen ascos a nada. - ¿Me dará una comisión? - ¡¿Cómo puedes ser tan interesada?! soy una pobre víctima de la crisis y del mal gobierno de nuestros dineros ¿y quiéres aprovecharte de ello? - ¡Oiga, que mi sueldo no llega a mileurista! - ¡Que vergüenza! - Y que lo diga. Me pagan poquísimo. - Total, para lo que haces. Iré a ver a tu jefe para que me de tu puesto y lo haré mejor que tu.
Eché a la Cotilla de casa con cajas destempladas. Antes de darle con la puerta en las narices, me dijo: - ¿Qué pones para comer hoy? - ¡Fabada! (le grité enfadada) - Guardame lo que sobre, que todo lo mallorquín les gusta. - ¿Qué tiene de mallorquina la fabada de bote? - ¿Dónde lo has comprado? ¿Aquí, verdad? pues es mallorquina... ¿Dónde está el engaño?
Me he llevado a Pascualita a la salita con la intención de tomar un chinchón a medias y relajarme porque la vecina tiene el don de sacarme de quicio. - Que suerte tienes que no pagas nada. Tienes casa, comida y bebida gratis... ¿Por qué no nacería yo sirena? - Los ojos saltones de pez se clavaron en mi cara. Durante unos segundos, que me parecieron eternos, tuve esa mirada escrutadora encima y fue muy molesto. - Mira hacia otro lado, pesada o parpadea por lo menos... jijijijijiji... ¿A ver. Parpadea? jajajajajajajajaja ¡No puedes, bicho raro. No tienes párpados! jajajajajajaja ¡Que fea eres, jodía! jajajajajajaja ¡Uf, creo que me he pasado con el chinchón jajajajajajaja
La poderosa cola de sardina se arqueó y Pascualita salió lanzada, de abajo arriba, hacia mi naríz donde clavó los dientes de tiburón... Ahora tengo una hinchazón descomunal, apenas veo las letras del teclado del ordenador... las lágrimas me nublan las vista y el bicho sigue agarrado porque he sido incapáz de arrancarla de allí ¡Es mi naríz y me dolerá muchoooooo!... La abuela acaba de entrar... No, no ¡Noooooooooo! ¡Aaaayyyyyyyyyyy!
A mi me propuso que le guardara todas las sobras de comida para venderla también a los guiris. - Es una pena que cocines tan mal pero, cuando hay hambre no hay pan duro y esta gente extranjera, en cuanto les dices que es comida casera y auténtica mallorquina, no le hacen ascos a nada. - ¿Me dará una comisión? - ¡¿Cómo puedes ser tan interesada?! soy una pobre víctima de la crisis y del mal gobierno de nuestros dineros ¿y quiéres aprovecharte de ello? - ¡Oiga, que mi sueldo no llega a mileurista! - ¡Que vergüenza! - Y que lo diga. Me pagan poquísimo. - Total, para lo que haces. Iré a ver a tu jefe para que me de tu puesto y lo haré mejor que tu.
Eché a la Cotilla de casa con cajas destempladas. Antes de darle con la puerta en las narices, me dijo: - ¿Qué pones para comer hoy? - ¡Fabada! (le grité enfadada) - Guardame lo que sobre, que todo lo mallorquín les gusta. - ¿Qué tiene de mallorquina la fabada de bote? - ¿Dónde lo has comprado? ¿Aquí, verdad? pues es mallorquina... ¿Dónde está el engaño?
Me he llevado a Pascualita a la salita con la intención de tomar un chinchón a medias y relajarme porque la vecina tiene el don de sacarme de quicio. - Que suerte tienes que no pagas nada. Tienes casa, comida y bebida gratis... ¿Por qué no nacería yo sirena? - Los ojos saltones de pez se clavaron en mi cara. Durante unos segundos, que me parecieron eternos, tuve esa mirada escrutadora encima y fue muy molesto. - Mira hacia otro lado, pesada o parpadea por lo menos... jijijijijiji... ¿A ver. Parpadea? jajajajajajajajaja ¡No puedes, bicho raro. No tienes párpados! jajajajajajaja ¡Que fea eres, jodía! jajajajajajaja ¡Uf, creo que me he pasado con el chinchón jajajajajajaja
La poderosa cola de sardina se arqueó y Pascualita salió lanzada, de abajo arriba, hacia mi naríz donde clavó los dientes de tiburón... Ahora tengo una hinchazón descomunal, apenas veo las letras del teclado del ordenador... las lágrimas me nublan las vista y el bicho sigue agarrado porque he sido incapáz de arrancarla de allí ¡Es mi naríz y me dolerá muchoooooo!... La abuela acaba de entrar... No, no ¡Noooooooooo! ¡Aaaayyyyyyyyyyy!
sábado, 23 de septiembre de 2017
Que tabarra nos dan.
- "Nena, me vengo a pasar el día contigo" - ¿Qué he hecho para merecer esto? - "Tener a Andresito por abuelo" - De eso tienes tu la culpa. - "¿No quiéres, para el día de mañana, la Torre del Paseo Marítimo? Pues tienes que pencar para ganártela, boba de Coria" - ¿Os habéis peleado? - "Hoy me he levantado pacífica, por eso me voy de mi casa. No hay quién le aguante desde que sabe que vendrá su jefe supremo, el Pinocho Mayor del Reino, a Palma"
Geoooorge venía cargado con los avíos de la paella y me relamí pero estuve a punto de echar a la abuela a la calle cuando le dijo a su mayordomo. - "Hoy, la paella la harás tu" - Salté como un resorte. - ¿Un inglés que votó Sí al Brexit hará la paella? ¡Me niego en redondo! - "Allá tú si no quieres comerla". - ¡Será un agravio para España! - "¿Qué tendrá que ver la velocidad con el tocino?" - ¡Que es el plato español por excelencia y lo hará un renegado europeo! - "No eres más tonta porque no te entrenas... ¿o sí?"
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaa! ¿Por qué no huélo a paella! (dijo la Cotilla) - "Porque Geooooorge no la ha empezado aún" - ¿Geoooorge?... ¿qué Geoooorge?... (miró al inglés) ¿Este? - "No conozco otro" - ¡¡¡¿ESTE?!!!... ¿Has perdido la chaveta? Si los ingleses no saben cocinar, lo sabe todo el mundo. - "Este sí sabe porque le he enseñado yo" - También enseñaste a tu nieta y mírala, no sabe freir un huevo.
Debo reconocer que la paella estuvo muy rica: me comí dos platos y la Cotilla tres. Felicité al jodío inglés con la boca muy chica y apenas oíble, más que nada para no dar mi brazo a torcer alegremente.
Nos despatarramos por el sofá y las butacas de la salita y puse la tele. - "¡Noooooooooooooooo!" - ¿Por qué, abuela? - "No dan ciclistas" - Cualquier cosa es buena para que durmamos la siesta. - "¿Cualquier cosa? ¿Rajoy y Puigdemont, por ejemplo?" - Estos son casos extremos... - "¿Quiéres escuchar hablar de Proces, urnas, independencia, sobres, insultos, amenazas, banderas por aquí y por allá...? ¿Cómo piensas dormir después? ¡Geoooorge, trae el chinchón, plis!" - ¿Vamos a brindar por todo ésto? - Si hay que brindar, se brinda (dijo una somnolienta Cotilla) - ¡Brindaremos por nosotras, para que sigamos teniendo el sentido común, más o menos (tampoco hay que exagerar) intacto, no como otrossssss..." - Vale, abuela... ¿podré repetir?
Geoooorge venía cargado con los avíos de la paella y me relamí pero estuve a punto de echar a la abuela a la calle cuando le dijo a su mayordomo. - "Hoy, la paella la harás tu" - Salté como un resorte. - ¿Un inglés que votó Sí al Brexit hará la paella? ¡Me niego en redondo! - "Allá tú si no quieres comerla". - ¡Será un agravio para España! - "¿Qué tendrá que ver la velocidad con el tocino?" - ¡Que es el plato español por excelencia y lo hará un renegado europeo! - "No eres más tonta porque no te entrenas... ¿o sí?"
- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaa! ¿Por qué no huélo a paella! (dijo la Cotilla) - "Porque Geooooorge no la ha empezado aún" - ¿Geoooorge?... ¿qué Geoooorge?... (miró al inglés) ¿Este? - "No conozco otro" - ¡¡¡¿ESTE?!!!... ¿Has perdido la chaveta? Si los ingleses no saben cocinar, lo sabe todo el mundo. - "Este sí sabe porque le he enseñado yo" - También enseñaste a tu nieta y mírala, no sabe freir un huevo.
Debo reconocer que la paella estuvo muy rica: me comí dos platos y la Cotilla tres. Felicité al jodío inglés con la boca muy chica y apenas oíble, más que nada para no dar mi brazo a torcer alegremente.
Nos despatarramos por el sofá y las butacas de la salita y puse la tele. - "¡Noooooooooooooooo!" - ¿Por qué, abuela? - "No dan ciclistas" - Cualquier cosa es buena para que durmamos la siesta. - "¿Cualquier cosa? ¿Rajoy y Puigdemont, por ejemplo?" - Estos son casos extremos... - "¿Quiéres escuchar hablar de Proces, urnas, independencia, sobres, insultos, amenazas, banderas por aquí y por allá...? ¿Cómo piensas dormir después? ¡Geoooorge, trae el chinchón, plis!" - ¿Vamos a brindar por todo ésto? - Si hay que brindar, se brinda (dijo una somnolienta Cotilla) - ¡Brindaremos por nosotras, para que sigamos teniendo el sentido común, más o menos (tampoco hay que exagerar) intacto, no como otrossssss..." - Vale, abuela... ¿podré repetir?
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