De buena mañana han llamado a la puerta y al abrir, un batallón de personas que esperaba en el descandillo de la escalera, ha entrado arrollándome. Un minuto después se habían ido.
Atolondrada, sin saber qué había pasado ni a qué había venido esta rápida invasión de la propiedad privada, fui hasta la cocina a por un chinchón para espabilarme, pero no pude llegar porque el comedor estaba repleto de ramos de flores, los mismos que llevaban los visitantes al entrar en casa.
El suelo, las sillas, la mesa, el parador y, sobretodo, el bidón-acuario, estaban atestados.Sonó el teléfono. Era la abuela: _ "¡Pásame a Pascualita, boba de Coria!" - No es tan fácil. Esto parece una selva tropical. Deben ser de un admirador pero no traen tarjeta... - "¡Estaba segura que no te acordarías! Es el cumpleaños de la sirena" - Ah... ¿tu has mandado éste jardín? - "Si, para mi chiquitina bonita" - ¿Quién es esa? - "¡Tu no, por supuesto!" - Te habrás gastado un dineral, a flor por año... si, como calculo, nació antes de que los egipcios inventaran los jeroglíficos... - "¡Cumple ocho añitos! Que son los que lleva con nosotras..." - Se la notaba emocionada... Incluso se le escaparon unas lagrimitas.
- Los mismos años que llevo sin comer un bocadillo de sardinas. Desde que levantara los bracitos cuando fui a ensartarla con el tenedor en la lata de sardinas en aceite ¡Que asco me dio, con aquellos bracitos blanco-verdoso-ahogado! - "Eres muy escrupulosa" (había retintín en su voz)
- Y ahora ¿cómo entro en la cocina? - Antes de colgar, la abuela me anunció que, en breve, partirían con el rolls royce hacia mi casa con el abuelito - "Guarda las flores para que no nos haga preguntas indiscretas? - ¡¡¡¿DONDE?!!! (le grité en el momento que colgó)
Ahora tengo el árbol de la calle, el balcón, y las ventanas, atestadas de ramos, cintas y flores. Hasta los gorriones se quejan, ruidosamente, viendo perturbada su intimidad.
domingo, 29 de septiembre de 2019
viernes, 27 de septiembre de 2019
En Tomás Cuc.
¡¡¡Aaaaaaaaaaayyyyyyyyyyyyy!!! ¡Los dioses me han abandonadoooooo! ¡Si monto un circo me crecen los enanoooooooooos! - ¡Abuelito, por favor, calla ya, hombre, que me tienes loca! - "¿Ves por qué te lo he mandado? Así está todo el día." - ¿Aún no ha superado lo del MAS?
Con los gritos, lloros y lamentos de Andresito apenas nos oíamos y hablábamos a grito pelado. - ¿Qué dice la Momia? - "Nada. Se ha encerrado en su habitación con los cubanitos culitos-respingones, ha puesto la música a tope y encantada de la vida. Esa sí que sabe."
- ¿Por qué berrea tu marido? - "Poco he podido entender entre tanto jaleo. Por lo visto ha perdido algo pero no sé qué." - ¡La chaveta! - "Otro que también llora cuando cree que no le veo es Geoooorge" - ¡No me digas! Menuda compenetración entre amo y criado.
Recurrimos al chinchón para que Andresito soltara la lengua y nos informara o bien, se durmiera un buen rato y nos dejara ver, tranquilamente, el programa de la Esteban. Optó por lo primero después de meterse media botella de licor entre pecho y espalda.
- Toda la culpa la tiene mi secretario que sabe muchos idiomas pero todos los habla con acento mallorquín... ¡snif!... Me dijo que: el Tomás Cuc ha perdido un Potosí. - "¿Y?" - Pues eso pensé yo ¿Y? - "¿Quién es ese tío?" - Ah, yo que sé. - "¿No se lo preguntaste?" - Estaba con mis cosas de la política ¿para qué iba a preguntarle?
La abuela reflexionó un buen rato. - "Por más que pienso... no conozco a ningún Cuc..." - El abuelito rompió a llorar ¡otra vez!. Sí que lo conoces, sí... ¡snif!... Dile a Geoooorge que te lo escriba en inglés.
Obediente, el mayordomo escribió: Thomas Cook. - ¿Entiendes ahora mi desesperación? ¡Se han arruinado y nos han dejado con el culo al aireeeeee....! Tendremos que cerrar los hoteles. Los proveedores no quieren servirnos si no les pagamos antes... ¡Y me quedo sin partido políticooooo!
Harta de oírlo, Pascualita, que llevaba rato escondida en el barco hundido, salió a la superficie a toda velocidad y lanzó, con precisión, un chorrito de agua envenenada en plena cara del abuelito. - ¡Ahora si que berreaba, gritaba, lloraba, moqueaba, saltaba, se daba golpes por las paredes... con razón!
Con los gritos, lloros y lamentos de Andresito apenas nos oíamos y hablábamos a grito pelado. - ¿Qué dice la Momia? - "Nada. Se ha encerrado en su habitación con los cubanitos culitos-respingones, ha puesto la música a tope y encantada de la vida. Esa sí que sabe."
- ¿Por qué berrea tu marido? - "Poco he podido entender entre tanto jaleo. Por lo visto ha perdido algo pero no sé qué." - ¡La chaveta! - "Otro que también llora cuando cree que no le veo es Geoooorge" - ¡No me digas! Menuda compenetración entre amo y criado.
Recurrimos al chinchón para que Andresito soltara la lengua y nos informara o bien, se durmiera un buen rato y nos dejara ver, tranquilamente, el programa de la Esteban. Optó por lo primero después de meterse media botella de licor entre pecho y espalda.
- Toda la culpa la tiene mi secretario que sabe muchos idiomas pero todos los habla con acento mallorquín... ¡snif!... Me dijo que: el Tomás Cuc ha perdido un Potosí. - "¿Y?" - Pues eso pensé yo ¿Y? - "¿Quién es ese tío?" - Ah, yo que sé. - "¿No se lo preguntaste?" - Estaba con mis cosas de la política ¿para qué iba a preguntarle?
La abuela reflexionó un buen rato. - "Por más que pienso... no conozco a ningún Cuc..." - El abuelito rompió a llorar ¡otra vez!. Sí que lo conoces, sí... ¡snif!... Dile a Geoooorge que te lo escriba en inglés.
Obediente, el mayordomo escribió: Thomas Cook. - ¿Entiendes ahora mi desesperación? ¡Se han arruinado y nos han dejado con el culo al aireeeeee....! Tendremos que cerrar los hoteles. Los proveedores no quieren servirnos si no les pagamos antes... ¡Y me quedo sin partido políticooooo!
Harta de oírlo, Pascualita, que llevaba rato escondida en el barco hundido, salió a la superficie a toda velocidad y lanzó, con precisión, un chorrito de agua envenenada en plena cara del abuelito. - ¡Ahora si que berreaba, gritaba, lloraba, moqueaba, saltaba, se daba golpes por las paredes... con razón!
jueves, 26 de septiembre de 2019
Dichoso MAS.
El abuelito ha entrado de cabeza en una depresión de caballo. Ultimamente está muy sensible. Ya le he dicho a la abuela que vaya eligiendo la foto que más le guste para poner en la Pared de los Finados de El Funeral porque, al paso que va, nos dirá hasta luego Lucas más pronto que tarde.
El berrinche actúal es debido a que no se le ocurrió a él ponerle el nombre MAS Yenca a su proyecto político. Ha tenido que ser un jovencito de los madriles el "creador" y por eso se lo llevan los demonios.
Se ha presentado en casa con cara larga, ojos tristones y arrastrando los pies. Solo ha faltado que Geoooorge le llevara en brazos. - Ay, nena, que pruebas más dolorosas me manda la vida... Con la ilusión que me hacía tener mi partidito político, presentarme a las elecciones como cabeza del mismo y codearme con los primeros espadas de la política nacional, pero... ay, no se me ocurrió la puñetera palabra MAS...
- No des nada por perdido, abuelito. Como dicen los taurinos, hasta el rabo todo es toro. Quizás te beneficie el no tener esa palabra tan de moda ahora. Así serás MAS auténtico, MAS creíble, darás MAS confianza... - ¡¿Lo ves, tú también la usas?! - ¿Ah, sí?
Me lo llevé a la salita y seguimos la charla entre copa y copa de chinchón mientras, en el comedor, Pascualita jugaba al despiste con Geoooorge que se había sentado a deshojar la margarita del Brexit: me gusta, no me gusta..., tirándole buchitos de agua envenenada a la cara. El pobre inglés no sabía qué estaba pasando porque la puñetera sirena se escondía rápidamente, entre las algas del bidón-acuario.
Antes de que Andresito cayera en un amago de coma etílico, ya estaba convencido de lograr todos los votos de sus familiares, amigos y conocidos por parte suya y de su madre la Momia. El hueso duro de roer estaba en la parte de la abuela llena de sindicalistas, jubilados cabreados y proletarios muy concienciados... menos cuando jugaba España o en Semana Santa.
El berrinche actúal es debido a que no se le ocurrió a él ponerle el nombre MAS Yenca a su proyecto político. Ha tenido que ser un jovencito de los madriles el "creador" y por eso se lo llevan los demonios.
Se ha presentado en casa con cara larga, ojos tristones y arrastrando los pies. Solo ha faltado que Geoooorge le llevara en brazos. - Ay, nena, que pruebas más dolorosas me manda la vida... Con la ilusión que me hacía tener mi partidito político, presentarme a las elecciones como cabeza del mismo y codearme con los primeros espadas de la política nacional, pero... ay, no se me ocurrió la puñetera palabra MAS...
- No des nada por perdido, abuelito. Como dicen los taurinos, hasta el rabo todo es toro. Quizás te beneficie el no tener esa palabra tan de moda ahora. Así serás MAS auténtico, MAS creíble, darás MAS confianza... - ¡¿Lo ves, tú también la usas?! - ¿Ah, sí?
Me lo llevé a la salita y seguimos la charla entre copa y copa de chinchón mientras, en el comedor, Pascualita jugaba al despiste con Geoooorge que se había sentado a deshojar la margarita del Brexit: me gusta, no me gusta..., tirándole buchitos de agua envenenada a la cara. El pobre inglés no sabía qué estaba pasando porque la puñetera sirena se escondía rápidamente, entre las algas del bidón-acuario.
Antes de que Andresito cayera en un amago de coma etílico, ya estaba convencido de lograr todos los votos de sus familiares, amigos y conocidos por parte suya y de su madre la Momia. El hueso duro de roer estaba en la parte de la abuela llena de sindicalistas, jubilados cabreados y proletarios muy concienciados... menos cuando jugaba España o en Semana Santa.
miércoles, 25 de septiembre de 2019
¡Que día , por favooooor!
Pascualita está revolucionada. No para quieta en el bidón-acuario. Tengo que estar todo el día pendiente de ella porque, en cuanto la pierdo de vista, salta al suelo y me cuesta la misma vida encontrarla.
Repta a toda velocidad, como esos bebés que parece que les han dado cuerda y yo ya no estoy para estos trotes... No se trata de la edad porque todavía estoy en edad de merecer pero no estoy acostumbrada a correr tras medias sardinas que se esconden bajo los muebles o dentro de los cajones.
Me he pasado la mañana llamándola: ¡¡¡PASCUALITAAAAAAAAAAAAAA!!! - y como el que oye llover. Y encima, como no habla, ni taconea, no tengo más pista que seguir que el rastro de agua que deja en el suelo. Pero como hace tanto calor, se evapora en un periquete.
He llamado a la abuela: - ¿No dices que la sirena es tu amiga del alma? ¡Pues ya estás viendo a buscarla y una vez que la encuentres te la llevas a tu casa. Yo tiro la toalla! - "Que inoportuna eres. Hoy cena en casa el señor Obispo. No puedo venir, boba de Coria" - ¡Manda a Geoooorge! - "¿Quiéres que la descubra?" - ¡Quiero que se la lleve!
He tomado varios chinchones porque tengo los nervios de punta. ¿Dónde estará éste bicho? Ya no sé dónde mirar. Y, encima, el bobo de Pepe no quiere darme una pista. Porque no tendrá ojos pero no se le escapa una al jivarizado.
De repente, me doy cuenta de que el balcón tiene la puerta entornada y me da un pálpito. - ¡Ayyyy, Dios mío! ¿A qué se ha caído a la calle? - Me asomé a la barandilla y abrí la boca para gritar su nombre a los cuatro vientos pero mi sexto sentido me lo impidió... O fue eso o que vi llegar a la Cotilla.
Un perro ladraba furioso al alcorque del árbol de la calle. Me asomé cuanto pude para verlo bien pero las ramas me tapaban la vista. Me incliné un poco más hasta que ¡me quedé basculando! - ¡Socorrooooooooooo, que me caigoooooooo!
La Cotilla levantó la cabeza. - ¿No te da vergüenza hacer tonterías a tus años? - Un vecino, que también me vio, movió la cabeza en plan "ya está otra vez la tonta esa del primero haciéndose notar" - Una vecina que iba a por el pan, me gritó enfadada: - ¡Mira que te gusta enseñar las bragas, cochina!
Entonces el perro montó una escandalera y salió huyendo con el rabo entre las patas. Y ahí fue cuándo la cabeza me pesó más que el culo y ... ¡¡¡PATAPÁN!!! ... Caí en brazos de Bedulio que pasaba por aquí haciendo su ronda.
Salté al suelo, corrí al alcorque y, como pensaba, allí estaba Pascualita. La metí en mi bolsillo mientras el Municipal me ponía a parir. - ¡Pesas más que una vaca en brazos! Aaaayyyyyyyyy... El perro cada vez lloraba más y andaba menos. Una de sus patas ya tenía el tamaño de un jamón de jabugo y seguía hinchándose... Cuando la ambulancia se llevaba a Bedulio, él me amenazó: - ¡¡¡Volveré y te pondré una multa que te cagas!!!
Repta a toda velocidad, como esos bebés que parece que les han dado cuerda y yo ya no estoy para estos trotes... No se trata de la edad porque todavía estoy en edad de merecer pero no estoy acostumbrada a correr tras medias sardinas que se esconden bajo los muebles o dentro de los cajones.
Me he pasado la mañana llamándola: ¡¡¡PASCUALITAAAAAAAAAAAAAA!!! - y como el que oye llover. Y encima, como no habla, ni taconea, no tengo más pista que seguir que el rastro de agua que deja en el suelo. Pero como hace tanto calor, se evapora en un periquete.
He llamado a la abuela: - ¿No dices que la sirena es tu amiga del alma? ¡Pues ya estás viendo a buscarla y una vez que la encuentres te la llevas a tu casa. Yo tiro la toalla! - "Que inoportuna eres. Hoy cena en casa el señor Obispo. No puedo venir, boba de Coria" - ¡Manda a Geoooorge! - "¿Quiéres que la descubra?" - ¡Quiero que se la lleve!
He tomado varios chinchones porque tengo los nervios de punta. ¿Dónde estará éste bicho? Ya no sé dónde mirar. Y, encima, el bobo de Pepe no quiere darme una pista. Porque no tendrá ojos pero no se le escapa una al jivarizado.
De repente, me doy cuenta de que el balcón tiene la puerta entornada y me da un pálpito. - ¡Ayyyy, Dios mío! ¿A qué se ha caído a la calle? - Me asomé a la barandilla y abrí la boca para gritar su nombre a los cuatro vientos pero mi sexto sentido me lo impidió... O fue eso o que vi llegar a la Cotilla.
Un perro ladraba furioso al alcorque del árbol de la calle. Me asomé cuanto pude para verlo bien pero las ramas me tapaban la vista. Me incliné un poco más hasta que ¡me quedé basculando! - ¡Socorrooooooooooo, que me caigoooooooo!
La Cotilla levantó la cabeza. - ¿No te da vergüenza hacer tonterías a tus años? - Un vecino, que también me vio, movió la cabeza en plan "ya está otra vez la tonta esa del primero haciéndose notar" - Una vecina que iba a por el pan, me gritó enfadada: - ¡Mira que te gusta enseñar las bragas, cochina!
Entonces el perro montó una escandalera y salió huyendo con el rabo entre las patas. Y ahí fue cuándo la cabeza me pesó más que el culo y ... ¡¡¡PATAPÁN!!! ... Caí en brazos de Bedulio que pasaba por aquí haciendo su ronda.
Salté al suelo, corrí al alcorque y, como pensaba, allí estaba Pascualita. La metí en mi bolsillo mientras el Municipal me ponía a parir. - ¡Pesas más que una vaca en brazos! Aaaayyyyyyyyy... El perro cada vez lloraba más y andaba menos. Una de sus patas ya tenía el tamaño de un jamón de jabugo y seguía hinchándose... Cuando la ambulancia se llevaba a Bedulio, él me amenazó: - ¡¡¡Volveré y te pondré una multa que te cagas!!!
martes, 24 de septiembre de 2019
¡Que familia!
La Cotilla está encantada con la repetición de las Elecciones Generales porque tiene un montón de sobres, sin abrir, de las que acabamos de pasar y los piensa vender a cincuenta céntimos cada uno. - ¿Te das cuenta, boba de Coria, como quién sabe guardar, siempre tiene algo para vender? - Pero si esos sobres son gratis ¿cómo se los van a comprar? ¡Ni a perra chica!
- Cuánto tienes que aprender. Para eso están las buenas vendedoras. Fíjate en el señor Li, es capaz de venderte a su madre y ni te enteras. Te daras cuenta solo cuando la buena mujer esté en tu casa y te pida un plato de arroz con algas. ¡Claro que me comprarán sobres, boba de Coria. Soy la reina del trapicheo!
Otro que está contento con las nuevas elecciones es el abuelito. - Esto ocurre por algo, nena. - Porque los políticos son unos inconscientes. Si los hubiesen encerrados a todos juntos, a pan y agua, verías que rápido se hubieran puesto de acuerdo. - No es eso, mujer. Ha sido el Destino que lo ha querido así para que salgan nuevos partidos porque los demás ya están muy vistos y desfasados. Y ahí entro yo: ¡Voy a formar un partido y lo llamaré "La Yenca"!
- ¡Ostras! Con ese nombre ¿dará confianza al elector? - Naturalmente. No podrá llamarse a engaño: daremos una de cal y otra de arena según nos convenga. Así siempre tendremos la razón. - Ya, pero... - ¡No te preocupes! está todo pensado. Si ayer dijimos blanco y hoy negro, haremos honor a nuestro nombre: ¡delante, detrás, un, dos, tres!
- ¿Qué color llevaréis? - El verdemar. - Que mono... - Y práctico porque es un poco indefinido: unos lo ven verde, otros lo ven azulito. - Creo que te votaré, abuelito... Y cuando vivas en la Moncloa ¿me regalarás la Torre del Paseo Marítimo?
La abuela, de momento, disfruta a su manera... Se ha vestido de luto y ha contado a sus amigas millonetis, que ha "perdido" a su bisnieto. Lo sé porque me he encontrado con una de ellas y le ha faltado tiempo para darme el pésame
En cuanto se me ha pasado el acaloramiento de la sorpresa, he llamado a la abuela. - ¡Cómo sigas diciendo estas cosas contaré a todo el mundo que era un pulpo! - "Tú ves diciendo éstas cosas y acabarás con una camisa de fuerza"
He decidido encerrarme en casa. He hecho acopio de pipas de girasol, almendras, nueces, tabletas de chocolate, leche...para sobrevivir, tranquila, una temporadita junto con... ¿mi amiga? Pascualita.
- Cuánto tienes que aprender. Para eso están las buenas vendedoras. Fíjate en el señor Li, es capaz de venderte a su madre y ni te enteras. Te daras cuenta solo cuando la buena mujer esté en tu casa y te pida un plato de arroz con algas. ¡Claro que me comprarán sobres, boba de Coria. Soy la reina del trapicheo!
Otro que está contento con las nuevas elecciones es el abuelito. - Esto ocurre por algo, nena. - Porque los políticos son unos inconscientes. Si los hubiesen encerrados a todos juntos, a pan y agua, verías que rápido se hubieran puesto de acuerdo. - No es eso, mujer. Ha sido el Destino que lo ha querido así para que salgan nuevos partidos porque los demás ya están muy vistos y desfasados. Y ahí entro yo: ¡Voy a formar un partido y lo llamaré "La Yenca"!
- ¡Ostras! Con ese nombre ¿dará confianza al elector? - Naturalmente. No podrá llamarse a engaño: daremos una de cal y otra de arena según nos convenga. Así siempre tendremos la razón. - Ya, pero... - ¡No te preocupes! está todo pensado. Si ayer dijimos blanco y hoy negro, haremos honor a nuestro nombre: ¡delante, detrás, un, dos, tres!
- ¿Qué color llevaréis? - El verdemar. - Que mono... - Y práctico porque es un poco indefinido: unos lo ven verde, otros lo ven azulito. - Creo que te votaré, abuelito... Y cuando vivas en la Moncloa ¿me regalarás la Torre del Paseo Marítimo?
La abuela, de momento, disfruta a su manera... Se ha vestido de luto y ha contado a sus amigas millonetis, que ha "perdido" a su bisnieto. Lo sé porque me he encontrado con una de ellas y le ha faltado tiempo para darme el pésame
En cuanto se me ha pasado el acaloramiento de la sorpresa, he llamado a la abuela. - ¡Cómo sigas diciendo estas cosas contaré a todo el mundo que era un pulpo! - "Tú ves diciendo éstas cosas y acabarás con una camisa de fuerza"
He decidido encerrarme en casa. He hecho acopio de pipas de girasol, almendras, nueces, tabletas de chocolate, leche...para sobrevivir, tranquila, una temporadita junto con... ¿mi amiga? Pascualita.
lunes, 23 de septiembre de 2019
Y aquí paz y después, gloria.
Estamos desoladas después de saber que Pascualita se merendó al pulpo. La abuela sobre todo porque se había hecho la ilusión de tener el bisnieto más original del mundo porque ¿a ver que especímen podía salir de una pareja tan dispar? Pues nada, su gozo en un pozo y ahora llora su pena por los rincones de la Torre del Paseo Marítimo y su marido, Andresito, no sabe por qué.
- Nena ¿sabes si tu abuela está quejosa de mi? Está fatal y no sé si es por mi culpa, por la tuya, por la de su horrible amiga la Cotilla... - Tal vez se deba a tener que quedarse sin mayordomo inglés en cuanto entre el Brexit que, por cierto, dicen que ya está a la vuelta de la esquina. - Puede que tengas razón... no había caído en eso. Me quitas un peso de encima, nena.
Otra que está desilusionada es la Cotilla cuando se ha enterado que el negocio de los pulpos ha quedado en agua de borrajas. - Pero... yo vi pulpitos... - Usted vio lo que quiso ver, pero solo era un pequeño tentáculo. - Ya, pero detrás del tentáculo va el pulpo ¿no? Vamos, que juntos forman un pulpo... ¿dónde está? ... ¿No se los habrás vendido al señor Li? ( se puso en jarras para decirme ésto) - No, no, no. Se murieron y Santas Pascuas. - ¿De qué? - De la gripe aviar. - ¿Ah, si?... ¿La de los pollos?... ¿Y cómo la cogieron? - Ay, Cotilla ¡yo que sé! La traerían de fábrica.
Me miró fijamente durante unos segundos y dijo: - Después de escucharte me hacen falta unos chinchones. - ¿On the rock? - ¡No! A palo seco.
Pues, aunque no puedo decirlo, me alegré de que las ilusiones de la abuela y la Cotilla no se cumplieran porque entonces ¡si que pasaría yo a un segundo, tercero u octavo puesto en la familia!
No quiero imaginarme lo que pasó el pobre pulpo en manos de semejante monstruíto. Esta mañana ha salido del barco hundido con un trozo de tentáculo en la boca. Ha nadado hasta la superficie y mirándome con sus ojos de pez, se lo ha tragado, luego ha soltado un eructo que se han movido hasta los cimientos de la finca.
Ahora estamos las dos empardaladas delante de la tele, esperando que salga la Esteban para dormir una siesta reparadora.
- Nena ¿sabes si tu abuela está quejosa de mi? Está fatal y no sé si es por mi culpa, por la tuya, por la de su horrible amiga la Cotilla... - Tal vez se deba a tener que quedarse sin mayordomo inglés en cuanto entre el Brexit que, por cierto, dicen que ya está a la vuelta de la esquina. - Puede que tengas razón... no había caído en eso. Me quitas un peso de encima, nena.
Otra que está desilusionada es la Cotilla cuando se ha enterado que el negocio de los pulpos ha quedado en agua de borrajas. - Pero... yo vi pulpitos... - Usted vio lo que quiso ver, pero solo era un pequeño tentáculo. - Ya, pero detrás del tentáculo va el pulpo ¿no? Vamos, que juntos forman un pulpo... ¿dónde está? ... ¿No se los habrás vendido al señor Li? ( se puso en jarras para decirme ésto) - No, no, no. Se murieron y Santas Pascuas. - ¿De qué? - De la gripe aviar. - ¿Ah, si?... ¿La de los pollos?... ¿Y cómo la cogieron? - Ay, Cotilla ¡yo que sé! La traerían de fábrica.
Me miró fijamente durante unos segundos y dijo: - Después de escucharte me hacen falta unos chinchones. - ¿On the rock? - ¡No! A palo seco.
Pues, aunque no puedo decirlo, me alegré de que las ilusiones de la abuela y la Cotilla no se cumplieran porque entonces ¡si que pasaría yo a un segundo, tercero u octavo puesto en la familia!
No quiero imaginarme lo que pasó el pobre pulpo en manos de semejante monstruíto. Esta mañana ha salido del barco hundido con un trozo de tentáculo en la boca. Ha nadado hasta la superficie y mirándome con sus ojos de pez, se lo ha tragado, luego ha soltado un eructo que se han movido hasta los cimientos de la finca.
Ahora estamos las dos empardaladas delante de la tele, esperando que salga la Esteban para dormir una siesta reparadora.
domingo, 22 de septiembre de 2019
¿Luna de Miel?
Han pasado varios días y la feliz pareja no se ha dejado ver. La abuela me pregunta todos los días, varias veces, por ellos. - Siguen de Luna de Miel (le contesto) - "Pues a ver si tomas nota, boba de Coria"
Está que se sube por las paredes. Dice que la sirena le dará un bisnieto antes que yo. - Pues habrá que ver al "angelito" que salga jejejejejeje (comenté y antes de que pudiera darme cuenta, ya me había ganado un pescozón de campeonato)
Me llama, viene a casa, vuelve a llamarme... y así estamos. De repente aparece y, también de repente, desaparece. Es un culillo de mal asiento ésta abuela mía... ¡Ya está aquí otra vez! - ¡No gano para sustos! - "Mira lo que traigo para celebrar la boda" (era una botella de champan francés) - ¿Una boda? Eso es un arrejuntamiento. - "¿Qué sabes tú de las cosas del querer? ¡Vamos a brindar por una felicidad eterna!" - Tampoco te pases...
Descorchó la botella y echó un generoso chorro al agua del bidón-acuario, luego llenó dos copas... - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! ¿No me invitáis? ¿Qué se celebra? ¿Se casa ésta?" ("ésta" era yo)
- "Se ha casado una amiga pero no la conoces. Nena , trae otra copa" - Y brindamos dos veces, porque no quedaba más champan, y sin pronunciar el nombre de "la amiga"
Como dos copas nos supieron a poco, seguimos brindando con chinchón . Después la Cotilla comentó lo rara que era yo (para variar) porque, aunque el anterior acuario ha dado paso al gran bidón-acuario, seguíamos teniendo ese trasto vacío de peces. - Que sosaina es ésta nieta tuya ¡Que cruz tienes con ella! - Calló de repente... - !Vaya!, ahora sé porque no tienes peces jajajajajajaja ¡Tienes pulpos! ¡Has montado un criadero de pulpos! Se lo diré a mis clientes de trapicheo y haremos negocio con ellos, aunque habrá que esperar a que crezcan un poco más ¡Me has sorprendido favorablemente, nena!
En cuanto la Cotilla se fue, dos pares de ojos, abiertos como platos, inspeccionaron el agua, las algas, las piedras... - "¡Allí!" (gritó la abuela señalando al pequeño jardín de poseidonia)
Pequeños restos de tentáculos se movían suavemente entre las algas. La abuela y yo nos miramos alarmadas. El grito salió de ambas gargantas a la vez: ¡¡¡PASCUALITAAAAAAAA!!!
Está que se sube por las paredes. Dice que la sirena le dará un bisnieto antes que yo. - Pues habrá que ver al "angelito" que salga jejejejejeje (comenté y antes de que pudiera darme cuenta, ya me había ganado un pescozón de campeonato)
Me llama, viene a casa, vuelve a llamarme... y así estamos. De repente aparece y, también de repente, desaparece. Es un culillo de mal asiento ésta abuela mía... ¡Ya está aquí otra vez! - ¡No gano para sustos! - "Mira lo que traigo para celebrar la boda" (era una botella de champan francés) - ¿Una boda? Eso es un arrejuntamiento. - "¿Qué sabes tú de las cosas del querer? ¡Vamos a brindar por una felicidad eterna!" - Tampoco te pases...
Descorchó la botella y echó un generoso chorro al agua del bidón-acuario, luego llenó dos copas... - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! ¿No me invitáis? ¿Qué se celebra? ¿Se casa ésta?" ("ésta" era yo)
- "Se ha casado una amiga pero no la conoces. Nena , trae otra copa" - Y brindamos dos veces, porque no quedaba más champan, y sin pronunciar el nombre de "la amiga"
Como dos copas nos supieron a poco, seguimos brindando con chinchón . Después la Cotilla comentó lo rara que era yo (para variar) porque, aunque el anterior acuario ha dado paso al gran bidón-acuario, seguíamos teniendo ese trasto vacío de peces. - Que sosaina es ésta nieta tuya ¡Que cruz tienes con ella! - Calló de repente... - !Vaya!, ahora sé porque no tienes peces jajajajajajaja ¡Tienes pulpos! ¡Has montado un criadero de pulpos! Se lo diré a mis clientes de trapicheo y haremos negocio con ellos, aunque habrá que esperar a que crezcan un poco más ¡Me has sorprendido favorablemente, nena!
En cuanto la Cotilla se fue, dos pares de ojos, abiertos como platos, inspeccionaron el agua, las algas, las piedras... - "¡Allí!" (gritó la abuela señalando al pequeño jardín de poseidonia)
Pequeños restos de tentáculos se movían suavemente entre las algas. La abuela y yo nos miramos alarmadas. El grito salió de ambas gargantas a la vez: ¡¡¡PASCUALITAAAAAAAA!!!
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