lunes, 31 de mayo de 2021

El mazacote.

 La abuela me ha llamado para decirme: - "Nena, hay unas baldosas de la cocina que se mueven. Hemos llamado a un albañil para que las arregle. Nos cobrará caro pero he pensado que si la argamasa la pones tu, será más barato" - ¿Y que sé yo de argamasas? - "¡No me digas que has tirado el arroz de ayer" jajajajajajaja. - Ya vale de cachondeo, abuela.

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! te traigo un regalo, boba de Coria ¿Cómo te has quedado? - Patidifusa. ¿Qué es? - ¡Un kilo de arroz para que vayas practicando! jajajajajajaja - ¡Fuera de mi casa! - No puedes echarme porque me declararé okupa. 

Sin tiempo a reponerme de la rabieta, llamaron a la puerta. Era Bedulio con la libreta de multas en la mano. - ¿Qué he hecho ahora? (pregunté) - El mazacote de arroz que tiraste anoche a la basura, ha hecho un agujero en el fondo del contenedor ¡Y es de los nuevos! jajajajajaja

Así están todo el día. Y no son ellos solos, también están los de casa con la guasa a cuestas cuando creen que no los veo. Por ejemplo, la cristalera del balcón abre un poco la puerta y la cierra de golpe diciendo: - ¡Todo el mundo al suelo que nos ataca el mazacote!

El árbol de la calle grita (¡grita el jodío!) "¡Ay, ay, aaaaayyyy, el arrocito me rompe los piños con lo caros que me costarooooon!"

Mi primer abuelito ha inundado el piso con lágrimas de risa a mi costa. - ¿Ya está bien, no? - Lo siento, lo siento pero es que cada vez que me acuerdo de tu paella ¡jijijijijijijijijijijijijiji! ¡Hasta los mocos ¡me cuelgan! ¡Que arroz, por Dios, qué arroooooz!

Me he refugiado en la salita con Pascualita, para no oírlos. Ella, por lo menos, no habla. Puse la televisión para evadirme del tema pero la alegría dura poco en casa del pobre. En el telediario nacional han dicho que: -  Ayer una vecina de Palma (¡y salía mi foto!) hizo la peor paella de la Historia. Hemos enviado al corresponsal en aquella ciudad en su busqueda para que nos cuente, en primera persona, como se puede... jijijiji... hacer algo... jijijijiji ¡asi! JAJAJAJAJAJAJAJA.



 

domingo, 30 de mayo de 2021

La paella.

 Me he levantado con el ánimo de hacer una paella. La primera que hago porque siempre he comido las de la abuela pero, debido a que ahora nos vemos menos a causa de la pandemia, si quiero comer arroz tendré que apañármelas.

- No tiene ningún secreto, Pascualita, a pesar del ritual que montan algun@s. Tampoco hace falta usar una paellera. Eso es puro marketing de los vendedores de artículos de menajes para el hogar. Unicamente hace falta arroz, agua, y lo que le quieras añadir y tenga por la nevera. 

Mientras desayunábamos le he expuesto mi plan para la comida de hoy a la sirena, más que nada para refrescarle el cerebro que, en cuanto a menús, lo tiene algo descuidado. Claro, yo abro latas y ahí hay poca receta que explicar. De todas maneras, no es que se haya puesto a bailar flamenco al saber que iba a guisar yo.

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaaa! - ¡Ostras, Cotilla, que pelado más actual lleva! - Menos guasa que como encuentre al bicho que me hizo ésto, se le acabará la vida deportiva en un santiamén. 

La miré desde todos los ángulos, aguantándome la risa. Si supiera que el bicho está muy cerca de ella, en mi bolsillo, se caería de espaldas. 

- Voy a hacer paella ¿qué le parece? - Gracias por decírmelo, Voy a coger sitio en el comedor social... ¡Hasta más ver! - Quedé un poco chafada pero recordé que, en sus principios, seguro que alguien dudó del arte de los grandes chefs. En fin, todo artista tiene que pagar el precio de sentirse incomprendido hasta que, de repente, el arte se abre a la luz.

-  Bueno... la paella no ha salido como la de la abuela porque ella lleva muchos años de rodaje entre los fogones.. Y arroz, lo que se dice arroz, llevaba aunque ahora no lo parezca... Agua también y salsafrán, un montón. Gambas no... Se me ha olvidado poner algo de carne pero sí le he puesto dos latitas de atún con su aceite y todo. Tal vez, pero solo tal vez, tendría que haber cortado el pimiento y el tomate en lugar de ponerlos enteros... y quizás lo de la paellera no sea cosa del marketíng porque ahora me costará sacar "el cemento armado·" de la olla de barro donde lo he cocinado... 

Voy a lavarme la cara para que se me aclare la visión. Pascualita me ha dado su opinión  lanzándome, a dos manos como pedradas, puñaditos del mazacote a los ojos y a tal  velocidad que no me daba tiempo a esquivarlos... 

He llamado a la abuela y cuando ha descolgado le he soltado un lamento: - ¡Te añorooooo! - ¿Sorry?... ¿Tu ser boba of Coria? ¡¡¡HELP!!! - ¡Maldito inglés de las narices!

sábado, 29 de mayo de 2021

El dragón.

 ¡No puedo salir al balcón porque allí se ha instalado un dragón! Y no parece que tenga ganas de largarse porque lleva toda la mañana tomando el sol.

He ideado mil cosas para deshacerme de él: pisarlo, darle escobazos, tirarle un cubo de agua y que caiga a la calle, pedirle a Pepe que suelte su OOOOOOOOOOOOOOOOO y que se vaya por no aguantarlo, que se lo coma Pascualita... Pero nada me convenció porque hay que acercarse al bicho ¡y no puedo ni pensarlo! ¡Hiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!

Por la ventana de la cocina he hablado con el árbol de la calle.  - Dile que se marche, porfi. Que no es bienvenido a ésta casa. Que para bicho me basta con la Cotilla. En fin, dile lo que se te ocurra pero que desaparezca de mi vista.

La gran boca de madera inició un movimiento y dejó oír su voz. - Si no quieres verlo, la cosa es sencilla: No lo mires.- ¿Tanto cuerpo para soltar esa sandéz? Me decepcionas.

El dragón se movió y a mi se me pusieron los pelos de punta. A gritos le hablé a la vidriera del balcón: - ¡Por tu madre, no te abras! - Las risitas sardónicas de las hojitas del árbol me pusieron de mal café. - Pero si es muy chiquitín jijijijiji - Es monísimooooo jijijijiji - ¡Aayyyy, que te comeeeee! jijijijiji

Fui a por Pascualita. - ¿Tienes hambre? Mira que bocado más exquisito (y se me revolvieron las tripas) ¡Ahaaaaaaaag! Pero no te lo comas delante de mi.

Puse a la sirena  en la escoba y desde la ventana de la cocina alargué el palo hasta llegar a la barandilla del balcón. El dragón pareció interesado en la maniobra. Pascualita empezó a reptar hacia él pero el otro fue más rápido y se subió a la escoba mientras mi corazón iba a dos mil por hora. Cerré los ojos y la voz de la Cotilla me llegó desde la calle.

- ¡Se va a caer esa escoba, boba de Coria! - Vaya si se cayó y con ella Pascualita. Menos mal que aterrizó en la cabeza de la vecina a la que dejó pelona en lo que dura un parpadeo. Sus gritos se unieron a los míos cuando abrí los ojos y me encontré, cara a cara con  ¡¡¡EL DRAGOOOOOON!!!

 

viernes, 28 de mayo de 2021

Velas.

Menos mal que la Cotilla siempre tiene el suministro de velas, velitas y velones, para que  no falte luz a su querido gurú, Bárcenas. 

He entrado en el antiguo cuarto de la abuela cuando la vecina estaba de trapicheos y he cogido un buen puñado de velas que he escondido en la despensa, detrás del cesto de las patatas.

Antes de comer ha arreglado el altar a los Amigos de lo Ajeno con el cargamento que ha traído de su paso por las diferentes iglesias donde va a "limpiar" los cepillos, el resto lo ha dejado en el cuarto y, cinco minutos después la he llamado porque las albóndigas con tomate, de bote, ya estaban calentitas.

Al sentarse ha dicho: - ¿Me has cogido velas, boba de Coria? - A lo que contesté, demasiado deprisa. - ¡Cree el ladrón que todos son de su condición! - ¡¿Quién te manda entrar en mi cuarto?!" - ¡¡¡¿SU?!!! -  Hasta mi primer abuelito, desde lo alto de la lámpara, enarcó una ceja. - Ahí están mis cosas, por lo tanto ¡es mi castillo y puedo denunciarte!

Que manía tiene esta mujer con denunciar. Y cuando vi que se iba decidida hacia la puerta de la calle, di mi brazo a torcer. - Vale, vaaaaaleeeee... he cogido... una velita... 

Firmes, delante de mi, inició un taconéo que no auguraba nada bueno. Mi primer abuelito me susurró: - Ojo con ésta que es mala de roer. Soy fantasma, entre otras cosas, por su culpa. - A lo que le respondí: - No te quejes que nunca has estado mejor ni  más elegante. 

Lo pensó un poco y acabó admitiendo que yo tenía razón: ¿A que me sienta bien este sudario, rojo y plisado, de Oscar de la Renta? Me lo ha hecho a medida

Mientras lo admiraba con una sonrisa beatífica en los labios, la voz cascada de la Cotilla me devolvió a la realidad. - Estoy esperando - dijo y el taconeo se convirtió en música de fondo

- Sí, he cogido unas cuantas. - ¿Cuántas? - ¡Que sé yo! ¡Ni que fuera el Gallo Kirico yendo a la boda del tio Perico!... - Carraspeando, le desvelé el motivo: - ¡Va a subir mucho la luz! La lavadora tendrá que lavar de madrugada y no voy a tener la luz encendida toda la noche mientras plancho. Y he pensado que, como a usted no le cuesta nada coger las velas en su trabajo y además, vive AQUI, es justo que coopere para reducir los gastos de casa.

- ¡Encantada! ¿Ves que bien se entiende la gente cuando se dicen las cosas claras? Ahora solo falta saber cuánto vas a pagarme por ellas.

jueves, 27 de mayo de 2021

Antojo.

 Me he levantado con antojo de ensaimada pero no se lo he dicho a nadie. Incluso no me atrevía a pensar en ello por si, al quedarme traspuesta a la hora de la siesta y con la Cotilla en casa, me da por hablar del tema, la vecina lo toma por otro camino y le llega la película montada por ella a la abuela: - ¡Tu nieta está de antojos! ¡Ves preparando la canastilla que viene el bisnieto!

El caso es que, para que se te pase el antojo, lo mejor es realizarlo. Fui al horno y compré una ensaimada, calentita, que nos hemos comido entre Pascualita y yo. ¡Hummm, que rica estaba!

Masticaba el último bocado cuando: - ¡Avemariapurísimaaaaaaaa! (la Cotilla venía por el pasillo a paso de carga y la sirena ha salido lanzada por los aires por servidora, entrando límpiamente, en el acuario, sin apenas salpicar.

- ¿Qué ha sido eso que volvaba? - Qué va a ser? ¡Nada! - Nada, no. Algo ha volado. - Pues sería un pájaro del árbol de la calle (y recriminé a la cristalera del balcón) ¡A ver si estás más atenta, jodía! Ciérrate cuando vengan gorriones al balcón y quieran entrar en casa!

- Cuando yo digo que estás para que te encierren es que tengo más razón que un santo ... (murmuró de camino al antiguo cuarto de la abuela) 

Antes de entrar, me dijo: ¡Cerraré con llave porque de los locos no me fio! - Y dio portazo.

Mi primer abuelito, vestido como el sultán de las Mil y una noches, con turbante de seda y todo, me dijo al oído. - Ten cuidado con la Cotilla que no es de fiar. - Te tengo a ti para que me defiendas. - ¿Te parece normal que hables con la cristalera del balcón delante de ella? ¿O con el mismo árbol? O con la... - ¿El ánima de mi abuelito ibas a decir? - Abrió unos ojos como platos y se echó a reir como no había hecho desde antes de estirar la pata. 

Menos mal que, a pesar de llorar de risa hasta inundar el comedor con medio metro de lágrimas, como no es real, la inundación tampoco lo fue. Pero se ganó un viajecito a través del tiempo, con Pascualita y conmigo, subidos todos en una hojita del árbol. Cuando abrimos los ojos estabamos en la copa de un árbol altísimo junto a un tio que lanzaba alaridos, muy originales, sin parar. Menos mal que la mona Chita, una mona seria donde las haya, lo frenaba diciendo: - ¡Otro grito más y te mando a por aspirinas a Sevastopol, jodío!

 

miércoles, 26 de mayo de 2021

Para luego es tarde...

 Acababa de comer y cogí a Pascualita para ver juntas el Giro de Italia repantingada en el sofá de la salita. Suelo ver el principio y el final de la carrera, lo que acontece entre estos dos puntos me lo paso durmiendo profundamente. ¿Para qué sino están echas las repeticiones en el deporte? Para los siesteros.

Durmiendo, toqué un botón del mando de la tele (¿por qué los harán tan sensibles?) y en pantalla apareció algo que llamó la atención de la sirena que, tensando el cuerpo , saltó hacia adelante y se estrelló contra el televisor. 

Desperté de sopetón, asustada, pensando que me había perdido la llegada a meta del ganador de la etapa ciclista cuando vi a la sirena medio grogui, en el suelo. - ¿Qué te ha pasado? - Sacudió la cabeza para despejarse ¡menudo golpe se dio la pobre!

Sentadas, de nuevo, en el sofá, Pascualita intentó una nueva huída hacia adelante pero pude retenerla. Por fin me fijé en la pantalla... ¿dónde estaban los ciclistas? En su lugar salían bichos a cada cuál más raro mientras el locutor hablaba de los seres que habitan en la grandes profundidades del mar ¡Por eso había saltado Pascualita! Esos eran sus parientes o la comida que había comido durante miles de años... 

Llamé a la abuela. - ¡Voy a llevarla a la playa para que vuelva a su casa! - "¡Ni hablar del peluquín! ¿Qué pasa con mi asma?" - ¡Tienes medicinas y... - "Y no hay más que hablar" (me interrumpió) Además, se la puede comer la ballena del otro día. O el tiburón del año pasado. O... " - Con el genio que se gasta ésta, di mejor que se los comerá ella - "Es muy pequeñita..." - ¡Excusas! Esta sabe latín, arameo, y todo lo que se le ponga por delante. ¡Me voy a la playa! - "¡¡¡NOOOOOOOO!!!"

- Vale, abuelaaaa... Entonces ¿va a ser para mi la Torre del Paseo Marítimo el día de mañana. Sí o no? - "¡¿Qué?!" - Me estoy poniendo las zapatillaaaaaassss. - "¡¡¡Sí, sí, sí...!!!" - ¿Ante notario? - "¡QUE SI, JODÍA!"


martes, 25 de mayo de 2021

Nacer cada día.

- Sueño que nazco todos los días ¿En tu mil millonaria vida ¿te ha pasado alguna vez, Pascualita? - El modo despectivo de darme la espalda  quería decir: ni lo sé, ni me acuerdo, ni me importa, boba de Coria. - Y claro, me enfadé. - ¡No sé para que te pregunto, media sardina!

Como si no fuera con ella, se zambulló hasta el fondo del acuario y, suavemente, se posó sobre la arena dejándome con la palabra en la boca.

Fue mi primer abuelito, vuelto a la lámpara del comedo después de unos días de berrinche quien, telepáticamente, me dijo: - Me pasó en los días previos a mi marcha, forzada por las dos brujas que frecuentan tu casa... con esto no te digo ná pero te lo digo tó, boba de Coria.

 - ¿Y a santo de qué viene lo de nacer a diario.? - Significa que buscas un lugar adecuado para  pasar la Eternidad. - ¿Y lo has encontrado? - ¡Parece mentira que me lo preguntes, nena! ¿Acaso no ves lo a gusto que estoy en la lámpara del comedor?

La mandíbula de abajo se me desencajó y rozó mis pies. - ¿Quiéres pasar la eternidad subido a MI lámpara del comedor?  Que pocas aspiraciones tienes, abuelito - Estoy feliz con lo que tengo: a ti, a MI lámpara, a los mejores modistos que han existido. De vez en cuando asusto a la Cotilla. Y a tu abuela, aunque con ella me cuesta más porque tiene más conchas que un galápago.  Y a Bedulio ¡Como disfruto con éste hombre cuando le veo salir por pies escaleras abajo solo con que le insinúes que estoy presente! ¡¡¡Estoy en el mejor sitio del mundo!!!

De repente vi subir un chorrito de agua, del acuario hacia el techo aunque no llegó tan lejos. Se estrelló contra un ojo de mi primer abuelito que, aún siendo fantasma, gritó, berreó, lloró y voló como un loco al rededor de la lámpara.

Es que Pascualita es muy suya y no soporta que gritemos cuando ella reposa, tranquilamente, en su "casa" ... Por cierto, al abuelito se le está poniendo el ojo como el reloj de la Puerta del Sol de grande.