sábado, 20 de noviembre de 2021

Portero de fútbol

 Cuando los abuelitos, seguidos por GeoooooorBrexit, se fueron tarifando para su Torre del Paseo Marítimo, Andresito me dio un fuerte abrazo y dos palmaditas en la cara, diciendo: - Tu llegarás lejos, nena.

Y ésta mañana me he levantado con esta cantinela bailando en mi cerebro como si fuera Ana Paulova en el Lago de los cisnes.. Así que me he dejado arrastrar por la corriente mientras desayunaba con Pascualita, ya libre de entrar y salir del acuario cuando le venga en ganas, menos cuando esté la Cotilla, 

De repente, una gotas de cola cao, me han salpicado en la cara por los saltos de la sirena en su vaso, y he entendido el mensaje: - Vete al mar. - Hay que ver lo que llegan a saber unas dulces y ricas gotitas de nada. 

Y eso he hecho caso. Pascualita ha viajado metida en el termo de los chinos, que ya ha alcanzado la categoría de antigüedad y está a dos paso de que lo metan en un museo. Yo he ido a pie. Ha sido agradable hasta que he pisado la arena. ¡Aaaaayyyyyy, que fría!

He destapado el termo y Pascualita ha salido a ver el paisaje marítimo. Los pelo-algas se le han erizado ¿Añoranza de su hábitat? Sin pensarlo, ha dado un salto del termo a la orilla de la playa. - ¡¡¡NOOOOOOOOOOOOO!!! 

Si fuese portero de fútbol sería imbatible.Salté con la boca abierta y enganché a la sirena por los pelos llenándome la boca de arena. Escuché unos aplausos. Al volverme vi a un hombre que me dijo: - Tire esa porquería que lleva en la boca y hablemos de negocios. La contrato. Desde Iribar no había visto nada igual. 

Entonces apareció la Cotilla como por arte de mágia. - Hable conmigo. Soy su mánager. Y tú, ¡quítate esa porquería de la boca!

Volví a casa mientras ellos arreglaban mi porvenir. El teléfono sonaba cuando abrí la puerta. Era mi jefe ... ¡Y te rebajo el sueldo a la mitad! - ¿Pero...? - ¡Ni pero, ni pera! ¿Dónde se ha visto que la empleada tenga mayordomo inglés y el jefe no? - Esto me pasa por fardar.

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaa! - ¡Cotilla! ¿Voy a ser portero de fútbol? - ¡Dos reales de peseta me daba el fulano de comisión. Voy a denunciarlo. - ¿No tiene otra cosa que hacer? - Bueno... podemos tomarnos un chinchón ¿no?

 

viernes, 19 de noviembre de 2021

El amor es ciego.

Delante de una paella de marisco que olía a gloria y sabía mejor, los abuelitos reconocieron que pensaron que era un tontería, siendo tres de familia (ellos y yo) pagáramos dos facturas de la luz, ahora que está por las nubes. Y decidieron trasladarse a vivir a mi casa para pagar solo una factura.

La explicación no estuvo mal. Incluso me pareció una buena idea hasta que el chinchón tiró de la lengua a la abuela y se descubrió el pastel. -Entonces ¿yo pagaré una parte de la factura y vosotros, dos? - "¡¿Nosotro...ssss...?! ¿Por qué, vamos a ... ¡hip... !ver, boba de Cooooo... ria?" - ¿Esta es nuestra caaaa... ssssa? Noooo, nooo yyyy noooooo jajajajajaja ¡Es tuya!... (se me quedó mirando fijamente, luego volvió a arrancar) Si es tuya... ¡pagas! Si no lo... es... ¡hip!,,, no. Peeeeero... ¡hip! ¡¡¡LO ES!!! Asi que... ¡hip! ...     ¡TRACATRA, CHIMPUM... ¡hip!... TE A TOCADO!

Andresito dormitaba delante de la tele y me levanté como un rayo a apagarla. Geoooorge encendió la luz de la salita cuando nos trajo ¡más te! y un segundo después estábamos a oscuras. - ¡Mi no ver! (protestó) - ¡Ajo y agua! (contesté) - Mi no entender. - Ya aprenderás.

Los abuelitos se pasaron la tarde durmiendo bajo el montón de mantas que les fue echando el mayordomo y yo aproveché para saludar a mi primer abuelito que venía envuelto en un sudario de pura lana de oveja, oveja incluída. - ¿También hace frío en el Más Allá? - Aquí tenemos temperatura neutra, vamos, que ni chicha ni limoná.

- ¿Has oído la caradura que tiene la abuela? - Aspiró profundamente y se tragó todo el aire de a casa. Corrí a abrir ventanas mientras,  a gritos, ordenaba a la cristalera que hiciera lo mismo. - Al expulsar el aire, que no le hacía falta para nada, el abuelito, soñador, dijo: - ¡Que mujer! Por cosas como éstas me enamoré de ella.

 

jueves, 18 de noviembre de 2021

La factura.

 Sin comerlo ni beberlo los abuelitos se han instalado en casa. En la mía. En la de mi menda lerenda. - ¿Por qué, abuela? - "¿Cómo que por qué? pues... porque la Torre del Paseo Marítimo es muy grande para nosotros dos" - Tres. El mayordomo también cuenta. - "¡Por supuesto! Un mayordomo inglés es una joya que debe compartirse y en esta casa, pequeñita, jiijiji ¡Huy, perdona pero, a veces me da la risa floja... Pues eso, que aquí limpiará menos y guisará más" - ¿Tendré que limpiar yo? Pues vaya negocio que voy a hacer. - "¿Y lo que fardarás diciendo que tienes un mayordomo pata negra a tu servicio, qué? ¿eh?" 

Ahí me vine arriba. Es terapeútico hacer florecer la envidia cochina en los demás, sobre todo en esos del quiero y no puedo. Uno de ellos es mi jefe. ¡En cuanto llegue al trabajo se lo suelto y veré como se vuelve amarillo-verdoso y se le ponen los dientes largos!

Desde que están los abuelitos en casa ni se oye cantar al árbol de la calle, ni se abren y cierran cristaleras ni ventanas, ni los invitados a la Cena comen con la boca abierta esparciendo migas por todo. Pepe el jibarizado no dice ni pío y Pascualita vive recluída en el barco hundido. 

El único que sigue con su desfile de modelos junto a la lámpara del comedor, es mi primer abuelito. Esta mañana, mientras Geoooorge nos servía un te con pastas, Andresito le ha hecho carantoñas a la abuela y ella le ha dado un morreo tal que he llegado a pensar que se habían enganchado por las prótesis dentales.

¡Madre mía la que ha montado mi primer abuelito! Los celos se lo comían. Gritaba, blasfemaba, echaba espuma por la boca ¡era una cosa seria! Para rematar la jugada Doña Celos reunidos Jeyper se ha encelado a su vez al ver a su galán penando por su viuda. 

La lámpara se ha balanceado hasta el techo, ha dado contra él y se han roto las bombillas. Ahí me he enfadado yo... y no sé por qué, he relacionado la llegada de los abuelitos con la factura de la luz

Señalándolos, he gritado: - ¡Ese es el motivo! ¡La factura!- La sonrisa beatífica de ambos me enervó: - ¿A qué si? - Andresito parecía contento cuando le decía a su mujer: - ¿Lo ves cariñito? Ya te dije yo que la nena no es tan tonta como parece.

 

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Abrete, Sésamo

Hay personas a las que les das un dedo y te toman el brazo. Esto es lo que le ha pasado al viento. Se ha creído que todo el monte es orégano y, cuando menos me lo espero, abre la ventana de la cocina y pasa sin llamar.

- ¡Toda la culpa es tuya, doña Abrete Sésamo! - Buena cosa he dicho. Ahora la ventana está ofendidísima porque dice que la he humillado, rebajado, avergonzado y todo lo que termina en ADO. - ¡¿Yoooooo?! - ¡No soy una Cueva sino una ventana civilizada y con Crimalit! - Pues atiende a tu trabajo que para eso te pago. - ¡¿Qué?! - Es una forma de expresarme... Como todo el mundo sabe, las ventanas no cobran.

Creo que he destapado la caja de los truenos porque las ventanas, las puertas y la cristalera del balcón han hecho causa común y andan todo el día de asamblea en asamblea. Mientras, el viento juega por casa al escondite consigo mismo y se lo pasa en grande 

 Pascualita está helada con tantas corrientes de aire y he tenido que calentar agua de mar y echársela al acuario. Solo me faltaba ver a la sirena tiritando, con los labios azulados y ojeras hasta la punta de la cola ¡Que miedo! 

Mis nervios se han disparado y campan por la casa bailando, unos, zapateados y otros rock and roll del duro. 

El árbol de la calle me llamó: - Te invito a tomar un te en mis ramas. - ¿No puede ser un cola cao? - Vaaaaaale... - El cola cao llevaba trampa porque iba acompañado de una bronca y una serie de consejos laborales. Este árbol cree, firmemente, que desciende del sabio Salomón ¡El esqueje que lo parió!

Menos mal que mi primer abuelito ha venido a alegrarme las pajarillas con un elegante sudario al estilo egipcio que le sentaba como un guante. 

Estaba tan distraída con él que no me enteré de la llegada de la Cotilla y mucho menos, que entrase en la salita cargada de velas, velitas y velones.

La llamita que saltó (gracias al viento) de la vela a las cortinas hizo una llamara de alegría y gritó: - ¡Logrado. Ya soy mayor!!

Corrí a por el acuario y lo vacié contra la cortina que ardía muy ufana. A Pascualita la cacé al vuelo pero se me escurrió de las manos. La última vez que la vi estaba sobre la cabeza de la Cotilla dejándola monda y lironda.

martes, 16 de noviembre de 2021

Torrijas.

¡¡¡ PAPAM !!! - La ventana de la cocina se abrió de par en par por la fuerza del viento que empujaba para entrar y chafardear mientras Pascualita y yo desayunábamos tranquilamente.

A causa del susto se me alteraron los nervios e iban como locos saltando a la comba por mi cuerpo como niños bulliciosos. Acabé enfadándome y tuve que poner orden: - ¡Os voy a meter en vereda, descastados! Hale, todos en fila de a uno y desfilando, que es gerundio.

Fue mano de santo aunque me dio un poco de repelús. Por fin los nervios se fueron templando y todo volvió a su lugar, salvo el viento que campaba por casa como Pedro con la guitarra. 

Tras el vendaval se coló de rondón un aroma exquisito a torrija recién hecha. Pascualita me miró relamiéndose los labios. - ¡A mi también me apetecen! La receta debe estar en algún cajón del cantarano de la abuela.

Pascualita me ayudó en la búsqueda y acabamos dando con ella pero la medio sardina ¡se la comió! - ¡Nooooooo! ¿cómo hago ahora las torrijas?

Recurrí a la abuela. - Madame ir a El Funeral. - ¿Tu sabes hacerlas, inglés? - Mi no saber. - Valiente mayordomo estás hecho, GeoooorgeBrexit. 

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaa! Uf, vengo cargada de pan duro. - ¿Para qué, Cotilla? - ¿Para qué va a ser? Para venderlo. Es que no tienes espíritu comercial ¡Que cruz tiene tu abuela contigo! - ¿Quién le comprará eso? - Quien tiene gallinero, o cerdos, o quiera hacer migas, o torrijas, o... - ¡Claro, se hacen con pan duro! Tráiga para acá unos cuantos mendrugos... - ¡Quieta, parada!. Esto se paga.

Me bloqueé. - Todos los días comiendo a la sopa boba en MI CASA ¿y quiere que le pague? - Una cosa es una cosa y la otra los negocios, nena. No confundas los términos.

Le pedí la llave de casa. Cuando la Cotilla salía para no volver jamás, soltó una maldición: - Arrieritos somos y en el camino nos encontraremos.

Me sonó tan mal aquello que respondí: - Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. - Y le devolví la llave. Pascualita aún no me ha perdonado.

lunes, 15 de noviembre de 2021

¡Pues que lo diga!

Valiente trifulca hay entre la escoba y la fregona. De repente les ha entrado la prisa por demostrar cuál es la mejor en su trabajo.

El árbol de la calle está de guasa y ayuda a mantener sucio el suelo de casa llenándolo de hojas caídas. Cuantas más quitan ellas, más pone él pero, como están tan a lo suyo ni se enteran.

Otra que disfruta es la cristalera del balcón. A ella ya le han llovido críticas como: - ¡Cierra la puerta que entran hojas! - Me falta aceite y me cuesta moverme. (contesta la muy fresca)

Mi primer abuelito se ha asomado. Llevaba un sudario de camuflaje militar y ha aguantado las rachas de viento que una repentina tormenta ha traído consigo. - ¿Es un concurso? preguntó y en cuanto aquellas dos locas de la limpieza contestaron que sí, se dedicó a aplaudirlas por turnos para que la cosa fuera equitativa.

En fin, que estábamos bien entretenidos cuando un misil mar-tierra-aire se estrelló contra la cristalera haciendo un estruendo parecido a un trueno. Cuando vimos que se trataba de un ataque furioso de Pascualita aplaudimos, silbamos, pateamos y aplaudimos a rabiar. Pero una simple ojeada a la sirena nos dijo que no estaba de bromas y lo demostró mordiendo con rabia la puerta. - ¡Aaaayyyyy, jijijijijijiji Que cosquillaaaaaaaaaaaas! ¡Para, Pascualita, paraaaaaa! 

Furiosa, la medio sardina saltó al árbol de la calle dando dentelladas a diestro y siniestro. Allí los mordiscos fueron más efectivos y hubo quejas, llantos y lamentos. Por último se tiró a por mi y, tal como venía, de un revés la mandé de nuevo al acuario.

Entonces, la voz del abuelito me ilustró. - Pascualita solo quiere que cerréis la cristalera, que hace frío, coooooñe

domingo, 14 de noviembre de 2021

¡Que genio!

Estaba disfrutando de la ensaimada del domingo mientras Pascualita se comía la suya entre salto y salto a su taza de cola cao cuando empezaron los golpes.

Lo primero que pensé fue: (Ya está el vecino manitas dándole al bricolage) Como no paraba me planté en dos zancadas delante de la cristalera que, al ver mi cara encendida, se abrió rápidamente. Salí al balcón y grite. - ¡Para ya, berzotas, que es domingo!

El árbol de la calle dejó de cantar Las Mañanitas para mirarme extrañado. - ¿Berzotas se ha ido? Habrá sido enmedio de un parpadeo mío porque no lo he visto. - ¿De dónde se ha ido? (pregunté) - De tu casa... pero se siguen oyendo golpes. Así que hay más de un Berzotas... Escúcha y sigue el ritmo... ¡Es movidito Me encanta!

Creo que el árbol está pitopáusico ¿Acaso escuchamos golpes diferentes? - ¡Menuda la que tienes montada en tu casa, boba de Coria! - En casa no hay nadie salvo Pascualita pero porque está jugando con su desayuno. - Vale, si no quiéres decirme qué pasa me ofendo y Santas Pascuas, morena de verde luna. ¡Anda y que te zurzan! - Lo que yo digo: tiene la pitopáusia.

Entré en casa y casi piso a la sirena que venía reptando hacia el balcón. Al verme se levantó sobre su cola, se tapó los oídos (o lo que sea que tiene bajo cada sobaco) y me amenazó con su terrible dentadura de tiburón. 

La voz de mi abuelito primero se introdujo en mi cerebro para decirme: Mira en la despensa. - El tonillo fantasmal que usó me puso en sobreaviso de que algo raro pasaba. Armándome de valor me acerqué a la despensa enjugándome el hilillo de sudor helado que me provocaba el miedo. 

En cuanto se abrió la puerta recibí un escobazo en la cabeza que sonó a hueca. La escoba estaba histérica, dando golpes a distro y siniestro: - ¡Voy a montarte una huelga que te cagas, inútil! ¡Sácame de aqui! ¡Necesito respirar aire puro, ver la luz del día, a la gente caminando por la calle y, sobretodo, hacer ejercicio ¡¡QUIERO BARREEEEEEEEEEER !!!

Jopé, que difícil es convivir con una escoba reivindicativa.