martes, 9 de diciembre de 2025

Casi descubro a Pascualita...

 A dos palmos del techo apareció mi primer abuelito. - Vaya, vaya (dijo al verme) así que don Millonetis se enfada si le tocan el cochecito. - ¿Es una adivinanza? (pregunté) - Es una afirmación, nena. Espero que a tu abuela la tenga tan celosa como al rolls royce... ¡Mira, ahora llega a casa! pregúntale tu mismo.

- Mejor no me inmiscuyo en matrimonio ajeno. - Ya se lo preguntaré yo. ¡Noooooooo! - Mi primer abuelito no sabía dónde meterse. Tenía delante a las dos mujeres que cambiaron su vida para siempre. Y entonces voy y digo: - A ver, señoras, preguntad lo que queráis. 

De repente, Pacualita, recién salida de la pila de lavar del comedor saltó al escote de la Cotilla y casi estira la pata al sentir el agua fría en el cuerpo - ¡¿Qué es estoooooo?! - En aquel momento todos teníamos cara de espanto. - ESTO es Pa... pppppp fíiiioooo...

- Huy lo que he estado a punto de hacer.  Recuperé la tranquilidad. Metí a la sirena en mi escote, abrí una lata de judías con chorizo y nos sentamos a comer la abuela, la Cotilla, los comensales de la Santa Cena, solo a mirar y algunas bolas de polvo. - ¿No te quedas con nosotros, abuelito?

Al ver abrirse la puerta de la calle sin que nadie la tocara, solo Andresito quedó sentado a la mesa hablándome de su hermoso rolls royce y el  casi invisible arañazo que le causó el mayordomo Geooooorg.

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