Los primeros días sin Pascualita fueron una liberación, sin embargo, a medida que iba pasando el tiempo se despertó la añoranza entre nosotros y, sin darnos cuenta, entramos en una suave espiral que nos atraía mucho. Es aquello de ni contigo ni sin mí. Si la sirena pie paso estaremos contentas de dárselo.
La fuerza de la costumbre me llevó el otro día a ir a la playa a llenar garrafas de agua de mar para la pila de lavar del comedor. A través del agua salada ví el barco hundido, refugió de la medio sardina en muchas ocasiones. La Cotilla me pilló un día suspirando y me dijo que no era más tonta porque no me entrenaba. - ¿Suspiras por esta birria de plantas? hay que echarte de comer parte...
Estuve el otro día en el Hospital disfrutando del sol mientras esperaba mi turno con el médico cuando la impresionante figura de un enorme diplodocus, transportado sobre un pedazo de camión de aquí te espero. Estaba tapado por una lona para preservar la intimidad del bicharraco... Con razón se dice que tenemos la Sanidad Pública colapsada si con un solo paciente como este ya llena un hospital.
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