jueves, 31 de octubre de 2024

Cuidado con el señor Li.

- ¡Tengo que esconder a Pascualita!  Una vez que el señor Li le ha puesto el ojo encima, corre peligro. Ella está tan pancha, saltando dentro de la taza de Cola cao que es su modo, peculiar de desayunar. Le da lo mismo que el señor Li sepa que existe. Confía, creo yo, en su dentadura de tiburón y su saliva venenosa pero no estoy tranquila. Ella es el nexo que une la Prepreprepreprepreprepreprehistoria con la Historia. 

Es un ejemplar único que hay que preservar, a pesar de su mal carácter. He pensado ponerle un vigilante al señor Li para que no vaya a cogerme desprevenida y se lleve a la sirena. ¿Y quién mejor para ello que Pepe el jibarizado?

Cuando lo he propuesto a los personajes les ha dado un ataque de risa. Una hora después del despliegue de gritos, silbidos, aplausos y zapateados, se hizo el silencio en casa. El comensal de las treinta monedas de la Santa Cena, mirándome con el ceño fruncido, ha dicho: - ¿En serio, boba de Coria? ¿Ese llavero mordisqueado? ¡¿Y YO?!... Y así pasó con el resto de la tropa. Que mala es la envidia

Estábamos en plena discusión cuando escuché: - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaaa! Cualquiera diría al verte que estás dando un mitin, nena jajajajaja - La Cotilla llegó en plena discusión y tuve que disimular aunque no pudiera, ni verlos ni oírlos. - Con el susto que me ha dado, casi se me cae el llavero... - ¿Aún tienes esa porquería? - En dos zancadas llegó hasta mi. Cogió a Pepe el jibarizado y lanzó a la pobre cabeza hueca, al cubo de la basura.

En cuanto se encerró en su cuarto recuperé a Pepe el jibarizado. Lo coloqué en el balcón y dándole un golpecito, le dije: - ¡Hale, a trabajar! - Y no he visto nunca un llavero más feliz.

 

miércoles, 30 de octubre de 2024

Pascualita está en peligro.

¡Cuatro noches llevo sin dormir! Eso no hay cristiano que lo aguante. Y no es por la tos. Que va. Si no, por culpa del señor Li. El hombre ha llegado a la edad de la jubilación y se ha propuesto observar todo cuanto se le ponga a tiro. Cosa que no pudo hacer nunca porque tenía que vigilar la tienda de los chinos que regentaba, Y como su rostro no es picasiano, tenía los ojos al mismo nivel que el resto de los mortales solo que más oblícuos y no le servían para ver dos cosas a la vez que estuviesen en diferentes sitios.

Sé estas cosas porque me las contó. Dijo: mi quelel sel jubilata español. - ¡Anda la osa! (exclamé) ¿Y eso? - Jubilata español obselval oblas calle. Ponel blazos detlas espalda y clitical tlabajo. También milal a ti, boba de Colia. - A mi ¿por qué? - Yo vel que tu hablal con albol de tu casa. - ¡Ostra! (tendré que tener cuidado con el señor Li-jubilado) 

Concretamente, esta mañana, lo he visto sentado en la parada del bus y enfocando con unos prismáticos a mi balcón. - ¡Que peligro tiene el chinoooooo, Pascualita! - De repente me encontré siendo prisionera en mi propia casa y no me gustó. Tendría que hablar con el Municipal Bedulio

Un revoloteo unido al fru frú de la seda, me anunció la llegada del ánima de mi primer abuelito. - ¿A qué vienen esas caras serias? (dijo) -  El señor Li nos espía... ¡Pero que sudario tan bonito! - Voy echo un pincel porque me visitará mi amor platónico ¡la Momia! - Pero ya ha... - ¿Muerto? nooo jajajajajajaja aunque cada vez es más transparente.

Un grito eufórico nos trasladó al presente. El señor Li gritaba, eufórico: - ¡Sí, sí, sí! ¡Nos vamos a Madlid!... Esto no estal bien. ¡Otla vez!: ¡Sí, sí, sí! ¡La gamba golda está ¡¡¡AQUI!!! En casa de la boba de Colia habel GAMBA GOLDAAAAAA ¡¡¡YO VEL!!!

lunes, 28 de octubre de 2024

Toses y más toses.

Era tan temprano que aún no habían puesto las calles cuando, un inesperado ataque de tos, me despertó bruscamente. Y empezó el Concierto para Gargantas Irritadas en Fa Mayor. Por el poco éxito que tuvo, no aplaudió nadie pero sí que se quejaron todos, especialmente Pompilio - Con lo difícil que es coger un calcetín con su dueño dentro, si encima están espabilados por culpa de tus toses, me juego el pellejo.

Entre tos y tos conseguí decirles que yo no tenía ninguna culpa, pobrecita yo. - La Garganta salió a defenderse: - ¡Yo tampoco, pelandusca! Soy la afectada... ¡snif!... ¡snif!

Encendí la luz y descubrí que todos los personajes estaban en mi cuarto, rodeando la cama. Solo faltaba el árbol de la calle, por razones obvias pero se hizo notar cantando a viva voz el Brindis de la Traviatta ¡a esas horas brujas de la madrugada!

- ¡Fuera todos! ¡Cristalera, ciérrate o te desmonto y te pongo del revés! 

Las bolas de polvo, apelotonadas junto a la cama, intentaron tomarla al asalto. Menos mal que la escoba andaba por allí y las expulsé a escobazos. Intentó montar un mitin por hacerla trabajar a horas no laborables pero un nuevo ataque de tos, enviado por la Garganta en plan revancha, apagó las incipientes quejas.

Al final, solo Pacualita se quedó conmigo pero, antes de meterse en mi escote, se zambulló en el vaso de agua que tenía en la mesita de noche y luego, ya bien mojada y fría, aterrizó, como viene siendo su costumbre, en mi escote, la jodía.

domingo, 27 de octubre de 2024

No gano para kleenex.

Me ha dado por toser. - ¡Ya era hora que me tocara salir del anonimato! (fue la crítica que me hizo la Tos en cuando pudo hablar) Espero que no tomes jarabes antitusígenos. No son buenos para mi. - ¡Pero sí para mí! (logré decir después de estar un buen rato tosiendo) - ¡Egoísta! Pasan meses hasta que me toca salir a la palestra y, aún así, me atacas.

La palabra Egoísta levantó un murmullo entre los personajes de casa. - ¡Y tanto que lo es! Come todos los días y no se digna ofrecernos ni unas migajas (comentaron los comensales de la Santa Cena) 

- Tenéis razón (soltó el árbol de la calle, al que le gusta mucho dar la nota) Todos los días sacude el mantel que usa en la mesa del comedor, en mi copa. ¿Hecha todas las migas, sabiendo la cantidad de gorriones que anidan en mis ramas,? ¡No y mil veces, NO! Se las va comiendo por el camino como si no estuviese bastante harto con la fabada, aunque sea de bote. 

- ¡Pero, bueno...! ¿no sabéis lo pesada que es la Tos? Es insoportable. Me ataca de día o de noche, seca mi garganta. Me deja extenuada... ¿Ya no os acordáis de esto, comensales? - ¡Claro que se acordaban pero el hambre canina que pasan los pobres, hace que solo recuerden cuando comieron por última vez juntos!

Entonces llegó el que faltaba para el duro: - ¡El estornudAAAAAAAAAATCHISSSSSSSSS! 

 

viernes, 25 de octubre de 2024

Menudo constipado.

He cogido un trancazo de padre y muy señor mío. ¿Y de quién es la culpa? ¡Mía no, por supuesto!.

He ordenado a toda la tropa de personajes formar ante mi como si de un tribunal de la Inquisición se tratara: - ¡Yo sé quién ha sido! (dije)... - Bueno, entonces el resto nos podemos ir (dijo alguien mientras la fila se iba desperdigando. - ¡ALTO AHI! ¡Todos sois culpables porque TODOS dejáis el balcón abierto! - ¡Yo no! - ¡Yo tampoco! - ¡Ni yo, mira éste!....

Alguien dijo: - Quién abre y cierra el balcón es la cristalera. Esto lo saben hasta en Sevastopol. - El que habló se llevó media hora de aplausos. Luego vino el saber que quería decir esa palabra tan rara. - Me suena a Compañía de recogida de basuras cuyo dueño se llama Sevas. - Hubo otra media hora de aplausos.

Pero entre tanto jaleo se impuso una discusión familiar a cargo de las dos caras de la Cristalera. Primero fueron gritos, después vinieron los porrazos cuando una estampó la puerta contra la pared, pillando por en medio a un montón de bolas de polvo: - ¡Eh, eh, que os vais a romper! (grité)

Nubes de polvo sideral mezclado con arena del desierto del Sahara pusieron una nota de irrealidad en el ambiente: - ¡Anda, que chulo! - Chulísimo (dijo la cascarrabias de la escoba) pero me tocará barrerlo a mi.

Pascualita la emprendió a dentelladas contra el polvo y acabó tosiendo como yo y con las pestañas llenas de legañas de tanto lagrimeo... porque la sirena tiene pestañas. Postizas pero pestañas al fin y al cabo. Se las regaló la abuela y desde entonces no se las ha quitado.

Bueno, ¿qué hacemos? - dijo el comensal de las treinta monedas de plata. - Invítanos a comer buñuelos, ricachón. - Y como se las sabe todas, dijo: - Mis monedas no son de curso legal. No puedo invitaros... Cuanto lo siento. - ¿Y tú, nena? -  Justo en ese momento me dio un ataque de tos que duró hasta que cada uno nos fuimos a nuestras cosas...

 

jueves, 24 de octubre de 2024

Uno de noviembre. Dia de rosarios dulces.

 Se va acercando el día... ¡Huy, que ilusión! Tengo que llamar a la abuela para recordárselo, que ya está mayor y a veces tiene fallos de memoria... Pero ésto que quede entre nosotros porque es capaz de borrarme del testamento.

Los personajes de casa, todos muy serios, juraron y requetéjuraron que jamás saldría de sus bocas palabra alguna con referencia a los ¡¡¡FALLOS DE MEMORIA POR SER UN VEJESTORIO!!! refiriéndose a la abuela.

La casa retumbó bajo la potencia que dieron a sus voces los personajes, para que resultara más verosímil. - Vale, vale (dije temerosa de que las palabras rebasaran las paredes y una vez libres, se dejaran caer en cualquier sitio desde dónde otros podrían copiarlas e ir extendiéndolas por toda Palma.

Un escalofrío recorrió mi espalda cuando escuché: - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! ... ¿Con quién hablas, boba de Coria? - Con nadie, Cotilla ¿No ve que estoy sola? - Me ha parecido oír que hablabas de tu abuela... ¿No has dicho algo de recordarle...? - ¡Basta ya, mujer ¡No hay nadie!

Cambió de tema: - ¿Vas a ir a la fiesta de Haloui de El Funeral, nena? - No sé... - ¡Yo sí! Iré de bruja. ¡Y me llevaré la escoba! - ¿La de casa? - No, la del vecino... ¡¿A tí que te parece?! - Entonces se llevará también la fregona ¿no? - ¡No! La fregona es moderna ¡No tiene pedigrí¡ - 

Ríos de lágrimas caían a los pies de la fregona y me enfadé- ¡No hace falta ofender, Cotilla! - Mientras la vecina iba en busca del chinchón on the rocks a la nevera dijo: - Estás como una chota.

Llamó la abuela: - "Para que luego digas que no me acuerdo de ti, nena. He encargado dos Rosarios dulces para el día de Todos los Santos. El más grande es para Pascualita... ¿Oído, cocina? - Oído...

 

miércoles, 23 de octubre de 2024

¡Viva el Obispo!

Bedulio llamó al interfono. - Abre, boba de Coria, que te traigo una multa de las gordas. - Vale, te abro pero recuerda que mi primer abuelito está conmigo. - ¡Ya estamos!... Mejor te la dejo en el ascensor y tu ya la cogerás.

- ¡No te vayas! Dime a santo de qué es la multa - Te ha denunciado el Obispo... - ¡Jopé! - por el grito del otro día. La vibración se ha cargado dos vitrales y abrió una raja que va a lo largo del gran rosetón y ... - ¡Para, para! Yo no he sido. Si tengo la voz de grillo. - Todos los vecinos del barrio la han reconocido... yo también. 

La conversación a través del interfono se convirtió en un toma y daca entre el "yo no fui" y el "tú fuiste".  

Poco a poco la entrada de la finca se fue llenando de vecinos jubilados que daban sus opiniones en voz alta. La cosa se fue calentando y más de uno se llevó un garrotazo.  La Escandalera estaba a sus anchas subiendo por el hueco de la escalera hasta la azotea donde, dos vecinas que tendían sus coladas también opinaron y acabaron tirándose de los pelos.

A todo ésto, la multa estaba en el ascensor y nadie se digno cogerla por si se le pegaba en la mano y luego a ver cómo demuestras que no es tuya.

Yo no me asomé al descansillo por si las moscas. Los personajes de casa me daban ánimos. - No te preocupes que al final, aunque pagues, saldrás ganando tú. A ver ¿cuántos de tus vecinos y vecinas han recibido algo del Obispo? Nadie... ¡N.A.D.I.E!  ¡Solo tú! ¡La nena! ¡La envidiada! ¡¡¡OEOEOEOEOEOEOEOEOEOEOEOEOE!!!

Al final acabé bailando la Raspa, más contenta que unas Pascuas.