domingo, 3 de noviembre de 2024

Historias de casa.

El árbol de la calle nos ameniza la mañana cantando con su potente voz, todo lo que le viene en gana. El repertorio ha sido muy extenso y la solución a tanta tabarra ya empieza a verse: ¡se está quedando afónico!

Pepe el jibarizado, que sigue vigilando los movimientos del señor Li, está encantado con su trabajo. Y como no tiene orejas... bueno, sí que tiene pero de adorno porque dentro no hay nada, no le ha molestado, ni poco ni mucho el cante del árbol. 

En cuanto el señor Li cambia de postura, Pepe lanza su consabido OOOOOOOOOOOOOOOOOOO y deja que su ojo-catalejo, siga dando la vuelta entera a su alrededor.

He querido saber si el señor Li ha echo borrón y cuenta nueva con la historia de las gambas gordas y he ido a sentarme en el banco, a su lado. En cuanto me ha visto ha preguntado. - Yo vel gamba golda en tu casa.  - ¿Ah, sí? ¿cuántas? - Una... Yo quelel muchas. - ¿Ha preguntado al chino del Restaurante chino si él tiene en su despensa? - No... ¿El tenel? - Ah, no sé...

El señor Li se levantó del banco, puso las manos a su espalda y caminando, xino xano, se marchó pensativo.

En casa había un gran alboroto: - ¡El de las treinta monedas ha raptado a Pascualita! - ¡Imposible (dije yo) - Mi primer abuelito me sacó de mi error: - La sirena está dentro del cuadro de la Santa Cena. 

La llamé y apareció reptando sobre las migas de pan de dos mil años. Me puse al lado del cuadro, con todos los comensales al rededor de Pascualita. Me puse yo también y salió un selfi precioso e histórico donde los haya. Se lo he mandado a la abuela.

sábado, 2 de noviembre de 2024

SOLIDARIDAD.

Estos días se cuentan historias que hablan de solidaridad con quienes han perdido vidas y haciendas. Hay mucha gente buena. Muchísima, que pone sordina a los actos que llevan a cabo. Todo lo contrario que ocurre con las gentes que disfrutan haciendo el mal. Emplean bombo y platillos para esparcir su porquería y por eso, parece que son más.

En casa, quien menos pensábamos, nos ha dado una lección de solidaridad: Pompilio. El pequeño gnomo, cuya misión en la vida es desparejar calcetines, ha entrado como una centella en el comedor. Ha frenado en seco y poniéndose de puntillas para que se le vea bien, ha gritado: - ¡Dono TODOS MIS CALCETINES PARA QUE, QUIENES LOS NECESITEN, TENGAN UN PIE CALIENTE, POR LO MENOS!

Boquiabiertos, ojipláticos, estupefactos...quedamos. Muchos pares de Ojos lo contemplaron, desde distintos ángulos, sin saber qué decir porque no tienen costumbre de hablar sino de mirar. La Boca estuvo a punto de saltar, ofendidísima, pensando que los Ojos iban a usurparle su lugar en el mundo pero no fue así. La Boca habló por los codos, que para eso está.

Los Codos, incómodos por tener que aguantar parrafadas que, ni entienden ni necesitan. Y encima, no pueden decir esta Boca es mía porque no lo tienen claro.

De repente, los personajes y yo, aplaudimos a rabiar a Pompilio que, azorado, estaba como un tomate y henchido de satisfacción. ¡Bravo por él!

viernes, 1 de noviembre de 2024

Jueves, 30 de octubre de 2024:

Todo estaba preparado para celebrar la Noche de todos los Santos. Incluso nos llegaron los rosario dulces que mandó la abuela y dimos buena cuenta de ellos Pascualita y yo. Por la calle deambulaban grupos de fantasmas, Dráculas y vampiras entre risas, chuches y maquillajes terroríficos. La noche prometía miedo... Y lo cumplió porque el cielo, que debía estar harto de ver lo mismo cada año, volcó, sin piedad, cantidades inmensas de agua sobre los pobres mortales.

El agua, liberada de los encorsetados cauces, corría feliz, uniéndose a otros arroyos e incrementando su fuerza de caballo desbocado. Saltaba, derrapaba en las curvas. Paredes, puentes, casas, historias familiares, coches, trenes, autocares, árboles, asfalto, personas... fueron abatidos sin piedad en un macabro akelarre que no tenía fin.

En un alarde de su poderío, el agua asesina movía con destreza la batuta, liderando un concierto de rugidos, choques de coches, gritos de seres humanos dejados de la mano de Dios. Los relámpagos rasgaban el cielo mostrando, apenas, el resultado de su locura.

El agua alcanzó alturas y velocidades nunca vista en tierras valencianas. Buscaba con ansia a sus víctimas hasta dar con ellas y destrozarlas... Las cifras de muertos van por 205. 

El caballo sigue desbocado... Pasará la noche en Mallorca, Ojalá pase de puntillas.

 

 

 

jueves, 31 de octubre de 2024

Cuidado con el señor Li.

- ¡Tengo que esconder a Pascualita!  Una vez que el señor Li le ha puesto el ojo encima, corre peligro. Ella está tan pancha, saltando dentro de la taza de Cola cao que es su modo, peculiar de desayunar. Le da lo mismo que el señor Li sepa que existe. Confía, creo yo, en su dentadura de tiburón y su saliva venenosa pero no estoy tranquila. Ella es el nexo que une la Prepreprepreprepreprepreprehistoria con la Historia. 

Es un ejemplar único que hay que preservar, a pesar de su mal carácter. He pensado ponerle un vigilante al señor Li para que no vaya a cogerme desprevenida y se lleve a la sirena. ¿Y quién mejor para ello que Pepe el jibarizado?

Cuando lo he propuesto a los personajes les ha dado un ataque de risa. Una hora después del despliegue de gritos, silbidos, aplausos y zapateados, se hizo el silencio en casa. El comensal de las treinta monedas de la Santa Cena, mirándome con el ceño fruncido, ha dicho: - ¿En serio, boba de Coria? ¿Ese llavero mordisqueado? ¡¿Y YO?!... Y así pasó con el resto de la tropa. Que mala es la envidia

Estábamos en plena discusión cuando escuché: - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaaa! Cualquiera diría al verte que estás dando un mitin, nena jajajajaja - La Cotilla llegó en plena discusión y tuve que disimular aunque no pudiera, ni verlos ni oírlos. - Con el susto que me ha dado, casi se me cae el llavero... - ¿Aún tienes esa porquería? - En dos zancadas llegó hasta mi. Cogió a Pepe el jibarizado y lanzó a la pobre cabeza hueca, al cubo de la basura.

En cuanto se encerró en su cuarto recuperé a Pepe el jibarizado. Lo coloqué en el balcón y dándole un golpecito, le dije: - ¡Hale, a trabajar! - Y no he visto nunca un llavero más feliz.

 

miércoles, 30 de octubre de 2024

Pascualita está en peligro.

¡Cuatro noches llevo sin dormir! Eso no hay cristiano que lo aguante. Y no es por la tos. Que va. Si no, por culpa del señor Li. El hombre ha llegado a la edad de la jubilación y se ha propuesto observar todo cuanto se le ponga a tiro. Cosa que no pudo hacer nunca porque tenía que vigilar la tienda de los chinos que regentaba, Y como su rostro no es picasiano, tenía los ojos al mismo nivel que el resto de los mortales solo que más oblícuos y no le servían para ver dos cosas a la vez que estuviesen en diferentes sitios.

Sé estas cosas porque me las contó. Dijo: mi quelel sel jubilata español. - ¡Anda la osa! (exclamé) ¿Y eso? - Jubilata español obselval oblas calle. Ponel blazos detlas espalda y clitical tlabajo. También milal a ti, boba de Colia. - A mi ¿por qué? - Yo vel que tu hablal con albol de tu casa. - ¡Ostra! (tendré que tener cuidado con el señor Li-jubilado) 

Concretamente, esta mañana, lo he visto sentado en la parada del bus y enfocando con unos prismáticos a mi balcón. - ¡Que peligro tiene el chinoooooo, Pascualita! - De repente me encontré siendo prisionera en mi propia casa y no me gustó. Tendría que hablar con el Municipal Bedulio

Un revoloteo unido al fru frú de la seda, me anunció la llegada del ánima de mi primer abuelito. - ¿A qué vienen esas caras serias? (dijo) -  El señor Li nos espía... ¡Pero que sudario tan bonito! - Voy echo un pincel porque me visitará mi amor platónico ¡la Momia! - Pero ya ha... - ¿Muerto? nooo jajajajajajaja aunque cada vez es más transparente.

Un grito eufórico nos trasladó al presente. El señor Li gritaba, eufórico: - ¡Sí, sí, sí! ¡Nos vamos a Madlid!... Esto no estal bien. ¡Otla vez!: ¡Sí, sí, sí! ¡La gamba golda está ¡¡¡AQUI!!! En casa de la boba de Colia habel GAMBA GOLDAAAAAA ¡¡¡YO VEL!!!

lunes, 28 de octubre de 2024

Toses y más toses.

Era tan temprano que aún no habían puesto las calles cuando, un inesperado ataque de tos, me despertó bruscamente. Y empezó el Concierto para Gargantas Irritadas en Fa Mayor. Por el poco éxito que tuvo, no aplaudió nadie pero sí que se quejaron todos, especialmente Pompilio - Con lo difícil que es coger un calcetín con su dueño dentro, si encima están espabilados por culpa de tus toses, me juego el pellejo.

Entre tos y tos conseguí decirles que yo no tenía ninguna culpa, pobrecita yo. - La Garganta salió a defenderse: - ¡Yo tampoco, pelandusca! Soy la afectada... ¡snif!... ¡snif!

Encendí la luz y descubrí que todos los personajes estaban en mi cuarto, rodeando la cama. Solo faltaba el árbol de la calle, por razones obvias pero se hizo notar cantando a viva voz el Brindis de la Traviatta ¡a esas horas brujas de la madrugada!

- ¡Fuera todos! ¡Cristalera, ciérrate o te desmonto y te pongo del revés! 

Las bolas de polvo, apelotonadas junto a la cama, intentaron tomarla al asalto. Menos mal que la escoba andaba por allí y las expulsé a escobazos. Intentó montar un mitin por hacerla trabajar a horas no laborables pero un nuevo ataque de tos, enviado por la Garganta en plan revancha, apagó las incipientes quejas.

Al final, solo Pacualita se quedó conmigo pero, antes de meterse en mi escote, se zambulló en el vaso de agua que tenía en la mesita de noche y luego, ya bien mojada y fría, aterrizó, como viene siendo su costumbre, en mi escote, la jodía.

domingo, 27 de octubre de 2024

No gano para kleenex.

Me ha dado por toser. - ¡Ya era hora que me tocara salir del anonimato! (fue la crítica que me hizo la Tos en cuando pudo hablar) Espero que no tomes jarabes antitusígenos. No son buenos para mi. - ¡Pero sí para mí! (logré decir después de estar un buen rato tosiendo) - ¡Egoísta! Pasan meses hasta que me toca salir a la palestra y, aún así, me atacas.

La palabra Egoísta levantó un murmullo entre los personajes de casa. - ¡Y tanto que lo es! Come todos los días y no se digna ofrecernos ni unas migajas (comentaron los comensales de la Santa Cena) 

- Tenéis razón (soltó el árbol de la calle, al que le gusta mucho dar la nota) Todos los días sacude el mantel que usa en la mesa del comedor, en mi copa. ¿Hecha todas las migas, sabiendo la cantidad de gorriones que anidan en mis ramas,? ¡No y mil veces, NO! Se las va comiendo por el camino como si no estuviese bastante harto con la fabada, aunque sea de bote. 

- ¡Pero, bueno...! ¿no sabéis lo pesada que es la Tos? Es insoportable. Me ataca de día o de noche, seca mi garganta. Me deja extenuada... ¿Ya no os acordáis de esto, comensales? - ¡Claro que se acordaban pero el hambre canina que pasan los pobres, hace que solo recuerden cuando comieron por última vez juntos!

Entonces llegó el que faltaba para el duro: - ¡El estornudAAAAAAAAAATCHISSSSSSSSS!