domingo, 30 de noviembre de 2025

Menudo potaje,

    La Cotilla ha ido al Ayuntamiento donde celebraban un Pleno. - ¿Y eso? (pregunté) - Como ciudadana que soy tenía ganas de ver como era eso. - ¿Le ha gustado? - Pues... no he notado diferencia de cuando salen los políticos por la tele: uno dice blanco, otros dicen negro. Sale el famoso "y tú más".Finalmente todos recogen sus notas y móviles como cuando en el colegio se termina y cada mochuelo regresa a su olivo. - Entonces ¿la ha decepcionado? - Claro porque yo quería intervenir.

Mientras comíamos las albóndigas de lata me estuvo dando la murga con eso. Al final le dije que volviese al ayuntamiento, bien tempranito y así sería la primera en hablar.

Más tarde, mientras comíamos, tuvimos una trifulca: - ¡Me han echado del Ayuntamiento! - Contó que, en cuanto entró el Alcalde en la Sala, se puso a hablar como si no hubiera un mañana. Por más que hicieron por callarla, no hubo manera. Tanto gritó y se quejó que tuvieron que intervenir los Municipales. De pronto se escuchó:  - ¡Bedulio! menos mal que estás aquí. 

- ¡Oh, nooooooo! - gritó el municipal - A continuación se oyó un tercer grito: - ¡Pascualitaaaaa! - ¡Ostras: la abuela con Pascualita! - Por último sonó la voz de La Cotilla: - - ¡¡¡ Andresito, la adúltera de tu mujer se ha traído a su Pascual al Ayuntamiento!!!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 29 de noviembre de 2025

Tortuguitas.

Por la prensa he sabido que en una playa de Mallorca han nacido tortugas de mar. He pensado que a la sirena le gustaría verlo. No son tan antiguas como Pascualita pero sí más viejas que la tos.

A la abuela y le entusiasmó la idea de ver estos nacimientos. Así que el rolls royce, conducido por el mayordomo inglés Geooooorg, pasó a recogerme. Al hombre se le veía entusiasmado. - ¿Te gustan las tortugas? - Yes... hacer buen caldou.

Pascualita iba encantada como siempre que nos acercamos al mar. La verdad es que íbamos un poco a la remanguillé con la sirena.

El inglés aparcó donde más molestaba (le encanta el concierto de pitos) Salí del rolls royce y una gaviota que venía en vuelo rasante estuvo a punto de dejarme sin nariz. - ¡Jopé! con la tía!  - Me tiré en plancha sobre la arena para evitar males mayores y acabé rebozada como una croqueta. La voz de la abuela retumbó: - ¡Pascualita, no está, boba de Coria!

- ¡No estaba, no estaba! - ¡Buscaa!- ¡Vamos, busca, te digo! - le grité al inglés. - ¿Qué buscar? - ¡¡¡Algo que se mueve en la arena, jodío!!! - Entonces la vi. Reptaba a toda velocidad en busca de la pequeña tortuga ¡para comérsela! 

Coincidimos en tiempo y lugar la tortuga, la gaviota que volvía a las andadas. Pascualita a la que cogí de sus pelo-algas y escondí en  mi escote. La abuela, rápida cuando se trata de esconder a su amiga del alma y el tortazo que se llevó la gaviota de parte de alguno de nosotros.

Esta mañana, al levantarme de la cama, tenía un pecho que llegaba al suelo... ¡Jodía sirena! 

viernes, 28 de noviembre de 2025

¡Queremos lo que nos deben!

 Cerca de la puerta de la tienda de los chinos del señor Li, he encontrado varias cajas con botes de potaje de garbanzos y como no eran de nadie los he traído a casa... - Serían del señor Li. - ¿Por qué? Vamos a ver. - No sería la primera vez que ocurre y luego la persigue la mafia china.

- Pero si a los chinos no les gustan los garbanzos, alma de cántaro - Llamaron a la puerta - ¡No abras... por si acaso! (la Cotilla corrió a esconderse en su cuarto) 

Los personajes de casa se escondieron hasta detrás de las bolas de polvo. No me quedó más remedio que dar la cara: - ¿Qué pasa en Cádiz? (pregunté a quien había llamado) - De parte del Alcalde vengo a preguntar si nos permitiría engalanar e iluminar, el platanero que está bajo su balcón.

Quedamos ojiplaticos. - ¡El Alcalde se acordaba de nosotros! Inmediatamente el árbol de la calle dijo que sí con la cabeza lo que se convirtió en un desplazamiento de nidos de acá para allá. - ¡Heyyy. Esto no es una montaña rusa! ¡Quietos todos!

Volaban pajaritos, caían en nidos ajenos, hubo divorcios, peleas sin cuento. ¡Un verdadero follón! El árbol de la calle estaba desatado .- ¡¡¡Siiiiiii!!! ¡Somos los más guapos!- Tardó mucho hasta que lograron que sus raíces se asentaran de nuevo y volviera algo de calma, con lo que se escuchó algo así: - ... y les debemos un encendido que pagaron los comerciantes y no se encendió... - ¡Es verdad! 

Los vecinos empezaron a recordar: - Nuestro encendido se hizo en otra barriada... y  tuvimos que usar bombillas dibujadas y colgarlas de los árboles ...  - ¡Sí, nos las deben! - Solo era una... dijeron los del Ayuntamiento con la boca pequeña.

Pero el barrio ya era un clamor: - ¡Lo queremos todo! 

jueves, 27 de noviembre de 2025

Es raro...

Ahora que falta poco para Navidad parece que en el Ayuntamiento se han puesto las pilas para tener las calles límpias. Sabemos que es casi imposible algo así, entre otras cosas porque tras la patrulla que va limpiando, sale tras ella otra que se dedica a ensuciar. 

¿Estamos pagando doble? ¿Tienen miedo de perder el trabajo si las calles quedan impolutas y no hará falta tanto servidor de la escoba? 

Comentando éste episodio nos dieron las tantas. Menos mal que me di cuenta de la tardanza y corrí a prepararme la comida: bote de fabada ... Cuando acabé de comer vi la fecha de caducidad. Llevaba dos meses caducada pero no creo que me pase nada porque tengo un estómago a prueba de bombas.

La tarde fue tranquila en el trabajo y me olvidé de la fabada. 

Más tarde salí a pasear con Pascualita. No me extrañó que no hiciera frío porque hemos tenido un tiempo raro este mes. Se levantó el viento y llenó las calles de arena. Inmediatamente, unas escobas independientes recogieron la arena y la amontonaron formando una pirámide altísima.

Se oyó la voz de mi primer abuelito: - ¿No tendría que haber sido nieve en lugar de arena lo caído, nena? - Puede que sí. Debe ser cosa de la fabada... - Miré en derredor. Todo un ejército de soldados egipcios y nubios, con escobas a la espalda, aguardaban la òrden de sus superiores para volver a la ribera del Nilo. Entonces pensé: - ¿Seguro que todo esto no es cosa de  la fabada?

miércoles, 26 de noviembre de 2025

!Que pesados!

 Pascualita, a pesar de los millones de años que lleva encima, no acaba de gustarle el frío y cada dos por tres tengo que poner más agua caliente en la pila de lavar del comedor. Si no, le entra una tiritona tan exagerada que mueve hasta los cimientos de la finca.

Mi primer abuelito ha traducido el guirigay que es el idioma sirenil: - Dice que fue tanto el frío que pasó durante la Era Glaciar que no soporta el más pequeño escalofrío. Y como no quiero quedarme sin casa tengo que mantener el agua calentita.

Por cierto, que mi primer abuelito ha venido echo un esquimal de lo más tradicional, vistiendo un sudario de piel de morsa. Mira que le tengo dicho que use piel sintética pero los grandes modistos, que ya se han ganado el cielo, han dicho que donde esté lo auténtico que se quite lo demás. Lo que tiene de malo esto es que el olor persiste a través del tiempo. Menos mal que perdí el olfato hace años, anticipándome al Covi.

De la cocina llegó la voz, perentoria,  de Pepe el jibarizado: - OOOOOOOOOOOOOOOOO - ¿Qué quiere? (preguntaron las bolas de polvo a coro) - ¡¡¡EL LLAVERO QUIERE MAS AGUA CALIENTEEEEE!!!

 

 


lunes, 24 de noviembre de 2025

Pascualita disfruta.

El mayordomo inglés de los abuelitos y el chófer del bus se pelean por ver quien aparcará primero en la parada, poniendo en peligro la vida de los vecinos de mi calle. Antes de decidirse a cruzarla, miran y remiran por si aparecen a lo lejos las siluetas de uno de los dos coches, o ambos a la vez. Si es así, se oye el acelerón de los motores y el griterío de quienes buscan la acera, cueste lo que cueste.

El chófer que gana pinta una estrella en los bajos de la carrocería del vehículo. Y durante días se festeja al ganador. Andresito no sabe nada de ésto. Bueno se pondría si supiera lo que hacen con su adorado rolls royce. La abuela se pica más que nadie y amenaza a Geoooorge, el mayordomo, con bajarle el sueldo si pierde tres veces seguidas.

Esta tarde salimos a dar una vuelta por Palma y ver el encendido de las luces navideñas. A pesar del frío que hacía no nos quedó más remedio que caminar entre el gentío que abarrotaba las calles. Pascualita nunca había tenido tanta gente al rededor y no dudó en aprovechar el anonimato lanzando mordiscos a troche y moche. 

Tardamos mucho tiempo hasta encontrar una mesa libre en la que tomar chocolate con ensaimadas.

Al día siguiente los periódicos se hacían cruces ante tanta orejas, narices, manos, brazos, caras... de gente que arrastraba enorme trozos de su cuerpo entre quejidos y sollozos... Quién aconsejaba tomar botellas enteras de chinchón on the rocks para combatir el dolor? ¿Una agencia de publicidad promocionando el chinchón?

La Cotilla fue la única que recordó que, alguna vez, a ella le pasó algo así. - Sí, hija, sí, Cómo no.

 

viernes, 21 de noviembre de 2025

Tactacatacataca... Así suenan los dientes

 Esta mañana, en casa, hemos amanecido todos y todas con una peculiaridad bien visible : un enorme carámbano colgado de la nariz. - ¡Que mal he dormido ésta noche! (se han quejado algunos) - ¡Que frío he pasado y todo por la pereza de levantarme a buscar de una manta...( han dicho otros)

La cuestión es  que, de una manera u otra, todos hemos festejado la llegada del invierno pero la más ruidosa ha sido Pascualita. ¿Por qué? porque a amanecido envuelta en hielo, como duerme dentro de la pila de lavar del comedor, de lo que presume en verano pero en cuanto le abrimos la puerta al frío no hay quién le gane a tiritonas.

- ¡Ay que frío, que frío ¡¡¡QUE FRIO, SEÑORES!!! - Así está todo el día - ¡Calla ya que eres más seguido que una gotera! - Mira que has tenido tiempo de habituarte después de haber soportado millones de años. - Como decía mi abuela: Tens fret? Idó estreny es culet.