Cerca de la puerta de la tienda de los chinos del señor Li, he encontrado varias cajas con botes de potaje de garbanzos y como no eran de nadie los he traído a casa... - Serían del señor Li. - ¿Por qué? Vamos a ver. - No sería la primera vez que ocurre y luego la persigue la mafia china.
- Pero si a los chinos no les gustan los garbanzos, alma de cántaro - Llamaron a la puerta - ¡No abras... por si acaso! (la Cotilla corrió a esconderse en su cuarto)
Los personajes de casa se escondieron hasta detrás de las bolas de polvo. No me quedó más remedio que dar la cara: - ¿Qué pasa en Cádiz? (pregunté a quien había llamado) - De parte del Alcalde vengo a preguntar si nos permitiría engalanar e iluminar, el platanero que está bajo su balcón.
Quedamos ojiplaticos. - ¡El Alcalde se acordaba de nosotros! Inmediatamente el árbol de la calle dijo que sí con la cabeza lo que se convirtió en un desplazamiento de nidos de acá para allá. - ¡Heyyy. Esto no es una montaña rusa! ¡Quietos todos!
Volaban pajaritos, caían en nidos ajenos, hubo divorcios, peleas sin cuento. ¡Un verdadero follón! El árbol de la calle estaba desatado .- ¡¡¡Siiiiiii!!! ¡Somos los más guapos!- Tardó mucho hasta que lograron que sus raíces se asentaran de nuevo y volviera algo de calma, con lo que se escuchó algo así: - ... y les debemos un encendido que pagaron los comerciantes y no se encendió... - ¡Es verdad!
Los vecinos empezaron a recordar: - Nuestro encendido se hizo en otra barriada... y tuvimos que usar bombillas dibujadas y colgarlas de los árboles ... - ¡Sí, nos las deben! - Solo era una... dijeron los del Ayuntamiento con la boca pequeña.
Pero el barrio ya era un clamor: - ¡Lo queremos todo!
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