- Bueno, ya llegó el frío. Pero no era necesario correr para ello. En Primavera se está muy bien... Ya he sacado mantas de los armarios y ésta noche la pasaremos calentitos bajo ellas. Es lo único que me gusta del Invierno... - ¡Y los churros con chocolate! - gritó Pompilio que, desde que casi se queda sin trabajo por falta de calcetines divorciados, encontró placer visitando chocolaterías y comiendo churros. - Nunca llueve a gusto de todos (se quejó el nomo)
Otro quejoso fue el árbol de la calle: - ¡Ay de mi! Con lo friolero que soy, tengo que pasar el invierno en la calle lloviendo, haga frío o calor. No tardarán en atacarme los sabañones, o el reúma, la gripe, ... Aaayyy, que malito estoy y que poquito me quejoooo...
El platanero, tan valiente él siempre, ésta vez no hizo caso cuando le advirtieron que no se despojara de su "ropa"
. Que las cosas ya no son como antes. Hay que escuchar al Cambio Climático pero no lo hizo, así que, ahora se enfrenta, desnudito, tiritando y acordándose de la madre de los tierraplanistas que dejaron su tronco liso como culito de bebé, al crudo invierno.
Para animarse, dice:
Siempre nos quedará el chocolate con ensaimadas.
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