jueves, 27 de noviembre de 2025

Es raro...

Ahora que falta poco para Navidad parece que en el Ayuntamiento se han puesto las pilas para tener las calles límpias. Sabemos que es casi imposible algo así, entre otras cosas porque tras la patrulla que va limpiando, sale tras ella otra que se dedica a ensuciar. 

¿Estamos pagando doble? ¿Tienen miedo de perder el trabajo si las calles quedan impolutas y no hará falta tanto servidor de la escoba? 

Comentando éste episodio nos dieron las tantas. Menos mal que me di cuenta de la tardanza y corrí a prepararme la comida: bote de fabada ... Cuando acabé de comer vi la fecha de caducidad. Llevaba dos meses caducada pero no creo que me pase nada porque tengo un estómago a prueba de bombas.

La tarde fue tranquila en el trabajo y me olvidé de la fabada. 

Más tarde salí a pasear con Pascualita. No me extrañó que no hiciera frío porque hemos tenido un tiempo raro este mes. Se levantó el viento y llenó las calles de arena. Inmediatamente, unas escobas independientes recogieron la arena y la amontonaron formando una pirámide altísima.

Se oyó la voz de mi primer abuelito: - ¿No tendría que haber sido nieve en lugar de arena lo caído, nena? - Puede que sí. Debe ser cosa de la fabada... - Miré en derredor. Todo un ejército de soldados egipcios y nubios, con escobas a la espalda, aguardaban la òrden de sus superiores para volver a la ribera del Nilo. Entonces pensé: - ¿Seguro que todo esto no es cosa de  la fabada?

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