sábado, 8 de febrero de 2025

Un bonito cuento.

Miré bajo mi cama y allí estaba el personaje con el que había soñado esa noche. Era un egipcio de los que aparecen en pinturas y relieves. - ¿Cómo has venido a parar aquí? - Por pura curiosidad. He visto un resquicio de la Historia abierto y me he colado. - Imagina que no encuentras el camino de vuelta ¿Qué harás entonces? - Trabajar de arquitecto.

Intenté explicarle que todo había cambiado mucho durante los milenios y se echó a reir. - El cambio grande vino antes de nosotros, por eso pudimos hacer las pirámides. - El árbol de la calle metió una de sus ramas por la ventana. - Encantado de conocerle señor egipcio. ¡Caray! que guapo! - Sí, somos guapos pero tu no te quedas corta. ¿Qué clase de árbol eres? - Un platanero y como de todo. Me encanta el hierro. 

Se enzarzaron en una conversación técnica sobre el uso de la madera y del hierro mientras yo me aburría como una ostra. El vozarrón del árbol de la calle, cantando a plena potencia El brindis de la Traviatta, acalló la conversación.

Del cuadro de la Santa Cena salieron discusiones ruidosas: - Queremos ver al egipcio, nena (dijo el comensal de las treinta monedas) 

Fue verlo y empezar a mofarse de él: - ¡Mucha pirámide pero ¿has aprendido a abrir el mar, bonito de cara? - Y cantaron a coro: - ¡Moisés, el abre-mares! ¡Igualalo si puedes, listo!

Me temí lo peor pero el egipcio ni se inmutó. Incluso llevó el ritmo con las manos. Cuando el jolgorio decreció, el personaje dijo: ¿Dónde está escrito que ocurriera ese bonito cuento? -  Mientras los comensales seguían pensando, apareció una Vespa en el comedor que se llevó al egipcio antes de que se cerrara el resquicio de la Historia.

 


viernes, 7 de febrero de 2025

El celo.

Me he enterado que el causante de quedarme sin sillas en el comedor ha sido el nuevo celo de la sirena ¡¿Pero cuando se terminará ésto?! La medio sardina lleva milenios teniéndolos pero como no hay sirenos, no sirve para nada. Y aquí estoy yo aguantando el ajetreo de sus hormonas pre, pre, pre,pre, pre...etc. etc. etc antidiluvianas, prehistóricas ... Ya no sé que más decir de tan antiquísima que es la sirena... Ahora me asalta una duda ¿Se habían inventado ya las neuronas cuando ella nació? Total, que ¿a ver dónde nos sentamos ahora?.

El chirrido de las ruedas del rolls royce frenando de golpe en la parada del bus, llegó a mis oídos con la claridad de un toque de clarín a dos palmos de mi oreja. Inmediatamente arrancó el concierto de claxons y la entrada en casa de mi segundo abuelito: Andresito.

- ¿A qué ha venido el frenazo? (pregunté y contestó Geoooorge) Bus querer ocupar su puesto en la parada. - En SU PARADA, querrás decir. - No, boba of Coria. Un rolls royce ser the King. Un bus, esperar. - Madre del Amor Hermoso ¡Estás pallá, inglés! 

Andresito estaba muy serio y no me quitaba ojo. Mandó a su mayordomo a preparar el té y, en cuanto cerró la puerta de la cocina, dijo. - ¿Así que tu abuela tiene un querido al que tú acoges en ésta casa? - Digo NO a todo (contesté) - Y se llama Pascual (siguió como el que oye llover) - Pascualita (repliqué. Me temblaba la voz)

Andresito me miró desconcertado. - ¿Una mujer? - Hombre, yo no lo diría así jejejejeje Media y va que chuta. - ¿Has bebido chinchón? - On the rock ¿Quiéres?

Mi primer abuelito, desde lo alto del riel de la cortina de la salita, aplaudió a rabiar: - ¡Bien por ese cambio de conversación, nena! - Pero no fue tan fácil: - La Cotilla me dijo... - ¡Huy, lo que diga ese bicho. Pregúntale a tu mujer. Ya sabes: Pascualita. 

jueves, 6 de febrero de 2025

No hay mal que por bien no venga.

Me di cuenta que hacía horas que no veía a Pascualita y me dije, sarcasticamente, : - ¿A qué se la ha llevado la Cotilla al trapicheo y la cambia por un orinal de porcelana Luis XIV? 

Cinco minutos después me arrepentí de haberlo pensado porque la media sardina no aparecía por ningún lado. - ¡Pascualita... Pascualitaaaa... Pasc... - ¡Avemariapurísimaaaaaa! ¡No me digas que Pascual está aquí! ¡Por fin voy a verle la jeta al querido de tu abuela! ¡Sal, que voy a cantarte las cuarenta, estafa-viejas!

 Después recibí yo - ¿No te da vergüenza ser la Celestina de tu abuela? Llamaré a Andresito y ya puedes despedirte de la Torre del Paseo Marítimo ¡Sal, Pascual!

Ni salió Pascual ni Pascualita. Miré con disimulo aquí y allá. Pregunté, telepáticamente, a los comensales de la Santa Cena si la habían visto y fue que no. Tampoco la habían visto las bolas de polvo que corretean bajo los muebles.

Mientras la Cotilla hablaba por teléfono me pareció ver algo raro. Miré de nuevo y ¡allí estaba la sirena de los siete mares mordiendo, ferozmente, la pata de una silla del comedor! Me fijé un poco más y todas las sillas estaban comidas por los dientes de tiburón. 

La Cotilla me preguntó por qué no aparecía Pascual. - Es tímido (dije) - Según para qué ...(contestó) - Cogiéndome desprevenida se sentó en una de las sillas del comedor que se vino abajo entre craks de madera y gritos de la vecina.

Intentó levantarse apoyándose en otra silla y se desmoronó igual que todas la que tocó - ¡Ha entrado la termita en casaaaAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAYYYYYYY!

Gracias al mordisco de Pascualita, la Cotilla ha salido en televisión y varios equipos de pádel quieren contratarla. Tiene una mano descomunal que casi roza el suelo y con un poco de entreno piensan que ganarían cuantos partidos se le pusieran por delante.

miércoles, 5 de febrero de 2025

El Orangután Americano.

Ojiplática, boquiabierta, pasmada, asombrada, patidifusa, ... Así me quedé después de oir al Orangután Americano (espero que me perdonen los orangutanes de Sumatra porque el parecido entre ellos es solo por el color.

Debe reconocer que, en aquellos momentos, estaba a punto de dormirme en los brazos de Morfeo e iniciar una reparadora siesta pero me llevé una frase suya, pegada como una lapa en la frente y me dio la murga.

La bahía de Palma y las de Pollensa y Alcudia estaban atestadas de gente moviéndose como una ola, entre gritos y lamentos de gente perdida y con  miedo en el alma. - ¿Qué pasa? (pregunté) Con el bullicio se perdió la respuesta. En vista del éxito me incorporé a una cola larguísima y así fue como me encontré en las tripas del barco donde apena cabía un alma. Pero sí la de mi primer abuelito - ¡Vámonos, nena! - En aquel lugar estas palabras no tenían ningún tenían valor. 

Noté que el barco se movía y poco después, navegó. Iba tan lleno que a punto estuvo de zozobrar. - ¿A qué viene todo ésto? - Vaciamos las islas Baleares. Hay que ¡construir. construir y construir! - ¿A dónde vamos? . En medio del mar (dijo una voz grabada) y una vez allí, se abrirán las compuertas y el barco, que es de rejilla, se hundirá,

Desperté mojada de sudor, Helada de frío y con ganas de salir de allí. Miré a mi alrededor. Era mi cuarto. Allí estaba la foto del Atlético Baleares que yo había clavado, ya hace años, en la pared. Pregunté a mi subconsciente: - ¿Qué nombre ha dicho?... Baleares, Palestina... - Que más le da.

martes, 4 de febrero de 2025

Abuelos-eternos.

- Tengo frío, abuela. Estoy helada y deseando que llegue el verano. Me paso el día tiritando y en el trabajo me han echado la bronca porque pensaban que bailaba. Mi jefe ha salido de su despacho como una furia salvaje. - ¡Ya está bien de bailoteo! ¡Esto es una empresa seria y se viene a trabajar... ¡Yo que se la de cosas que me ha dicho! Pensé que iba a despedirme. Al llegar a éste punto ha funcionado la telepatía porque el Jefe ha dicho: - ¡Y no te despido porque quiero saber al entierro de qué abuela o abuelo vas a ir cuando faltes al trabajo! Has enterrado a tantos que ya vas por los de la Edad Media. Son Abuelos-Eternos. Sirven como excusa cuando se llega tarde a los sitios.

- "Menudo rollo me has soltado, boba de Coria. Y lo que he deducido es que tienes más cara que espalda. Si quieres algo con muchas ganas, pero muchas, muchas, deséalo con fuerza y te será concedido. Hala, ya puedes ponerte a la faena si quieres que llegue el verano" - Y me colgó.

 Me faltó tiempo para ponerme el bañador nuevo, una toalla de baño en el balcón y tumbarme para tomar el sol repitiendo el mantra: - Ven, verano, ven.

Ahora estoy en la UCI con una pulmonía de campeonato por hacer caso a la dichosa abuela.

 

 

lunes, 3 de febrero de 2025

Que cansancio...

Aaaaayyyyy. Estoy despatarrada. Que cansancio, madre mía. Solo hago BOSTEZOOOOS...Si llego a saber ésto no habría mirado un video de facebook donde ¡AAAAAUUUUU...!, bailarines rusos muy aplicados me han dejado con la boca abierta ¡Que perfección! Se lo pasaré a mi bisabuelastra, la Momia ¡Con lo que le gusta bailar a ella! Antes tomare unos chinchones on the rocks para ver si me espabilo.

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaa! ¿Aún no has abierto la lata de fabada asturiana, boba de Coria? - ¡Huy, no! Estoy cansadísima. Abralo usted que a mi me ha bastado con la lección de ballet clásico... ay, ay...

La Momia me llamó, entusiasmada. - Me alegro que te haya gustado, bisabuelastra... - ¡Y lo he bailado con mis cubanitos-culito-respingones! Ahora duermen a pierna suelta... Estos jóvenes de hoy en día no tienen aguante. - Me abstuve de comentarle que yo solo lo vi y no me aguanto de pie.

De repente, dijo: - Dice tu primer abuelito que estás para el arrastre... - ¡¿Abuelito, de qué vas?! 

- Que desilusión, nena...

Haciendo de tripas, corazón, me arrastre hasta mi cama en buscar de una siesta gloriosa que compartí con Pascualita y el chinchón on the rocks.

 

domingo, 2 de febrero de 2025

No se repitió la historia.

Me entró un hambre canina y corrí a la cocina a prepararme algo. El ojo-catalejo de Pepe el jibarizado me siguió lentamente mientras yo buscaba algo que poner en el pan. Y cuando me paré frente a una lata de sardinas aceite,gritó:OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO. e inmediatamente, algo chocó contra mi: - ¡Aaayyyy! (grité)  - De un manotazo mandé al proyectil a hacer gárgaras en la copa del árbol de la calle que también se quejó: - ¡Aaaayyyy jopé ya!

Me asomé a la ventana a mirar qué era lo que me había atacado. En seguida supe quién había sido por los pio pios de los gorriones que habitan en el árbol. - ¡Pascualita. ven aquí! (dije en voz más alta de lo debido porque, desde la acera llegó la voz de la Cotilla: - ¡¿Quién es Pascualita, boba de Coria?!

Hice como que no la había oído. La sirena, que sabe que de la Cotilla no se puede esperar nada bueno, entró en casa justo antes de que yo cerrara la ventana. Cayó sobre la mesa y estuvo expectante mientras yo abría la lata. Al ver tres hermosas sardinas un recuerdo muy vívido apareció de rondón colocándose junto a mi.

Cogí un tenedor y tal como había echo 13 años antes, las deposité con cuidado sobre la rebanada de pan con tomate... y ninguna dio señales de vida. Decepcionada, pues Pascualita esperaba encontrar alguna congénere, viva y coleando para tener con quién hablar, se enfadó y en un plis plás, se comió lo que iba a ser mi merienda.

Ahora lleva horas metida en el barco hundido de la pila de lavar del comedor. Para animarla un poco he echado un buen chorreón de chinchón al agua... Creo que me he pasado y está el bicho en coma etílico.