martes, 7 de enero de 2025

Nos ponemos a dieta.

- Como dijo María Jiménez, ¡se acabó! Las fiestas navideñas han dado paso a la época de penitencia. Ya sé que no es Semana Santa pero penaremos igual para deshacernos de toooodo lo que le hemos metido al cuerpo éstos días. Tú también,  Pascualita. 

A partir de ya, toca gimnasia, caminatas, clases de bailes regionales y lo que se tercie para quitarme esos rollos de primavera que salen en la cintura y no dejan que nos abrochemos esos jeans que, hasta hace poco, nos caían tan bien... Sí, tu también tienes nuevos michelines ¡Ahora sí que pareces una gamba gorda de las que le gustan al señor Li!

Lo que ahorre en comida lo gastaré en las rebajas porque habrá mucha verdurita y poca chicha... ¡Ay, como me arrepiento de abrir la boca a todo bocado exquisito que se me ponía a tiro. Y a ese chocolate con ensaimadas o con churros, de las tardes... hum. Se me hace la boca agua. Eso tendría que haber bebido ¡Agua! en lugar del chocolate.

¿Te ríes? Pues que sepas que tú también estás a plan. Verduras del huerto y del fondo del mar para el desayuno, almuerzo y cena jejejejeje Sabía que harías algo así: ¡escupirme veneno! pero, como ves, no me preocupa porque me he blindado contra eso con el casco de buzo que le he comprado a la Cotilla que, a su vez, había sacado de sus trapicheos.

¿Cantamos una saeta para ambientarnos, chicos? Los únicos que lo hicieron fueron los comensales de la Santa Cena porque están acostumbrados a estar caninos cenando una sola vez al año.


 

lunes, 6 de enero de 2025

Qué jodios.

Bueno, se acabó lo que se daba. Han llegado los Reyes Magos y han dejado miles de juguetes para los niños y niñas que se han portado bien... Aunque ya sea mayor, yo  me he portado bien. Mejor dicho, requetebien y ésta vez tampoco me han dejado una bicicleta en el balcón. 

Llevo años pidiéndola y, o se han acabado las existencias o pasan de mí olímpicamente. - No te quejes porque siempre te cae algún regalito, en cambio a nosotros, no nos dan ni los buenos días. - Los comensales de la Santa Cena se quejaban amargamente... - Ni un palillo de dientes se dignan a darnos. - Y seguían llorando sus pesares!

Para taparles la boca, Dios originó naufragios furibundos, transformando los restos de barcas en unas preciosas tablas de surf que nadie supo usar.

Y como todavía no se había implantado la caravana de Los Reyes de Oriente. Dios pensó que el ya había trabajado bastante y se retiró a descansar.

domingo, 5 de enero de 2025

Ya vienen por el camino...

Han venido a casa dos señores emperifollados como los pajes reales de los cuadros antiguos y no me ha quedado otra que hacerles una profunda reverencia. Tan profunda que se me ha dislocado el hueso de la cadera.

- Personen usías que no me levante pero es que acabo de descuajaringarme. vaya usted a saber qué... Pero, pasen y sirvanse unas copitas de chinchón que, con el frío que hace, les sentará de maravilla... ay, ay, ay...

Caminando con el mismo estilo de Cuasimodo, elegante aunque tirando a exótico, les precedí y se sentaron a la mesa del comedor: - Perdonen pero creo que sería mejor que se sentaran en las sillas, puestas aquí por pura comodidad.

Ansiosa, les pregunté si eran emisarios de alguien importante. -  ¡Importantísimos! - ¿Y quienes son. - No podemos dar nombres. Solo le diré que arrieritos somos y en el camino nos encontraremos.

Puestos en ésta tesitura, no me quedó más narices que abrir una lata de fabada asturiana y compartirla, cosa ésta que conquistó el corazón de los personajes de casa y les propuse cantar jotas mallorquinas hasta que los vecinos ya no pudieran aguantarlo más.

Al final se les vio el plumero a mis visitantes cuando, al dar una bonita vuelta sobre sí mismo, mostraron el refajo de sus abuela y las plumas del sombrero. Entonces le grité a Pascualita - ¡Son los pajes reales! - Corrí como un gamo con la sirena en mi regazo y conseguimos entregar las cartas de los Reyes Magos a tiempo.

 

sábado, 4 de enero de 2025

Esto es un sinvivir...

Poco a poco mi cara vuelve a la normalidad. El ojo se ha asentado en la cuenca como si no hubiera pasado nada. Y sí que ha pasado porque, de buena mañana, ha venido Bedulio a traerme una multa por la escandalera que monté unos días atrás mientras mi ojo crecía sin parar y corría por el suelo.

-  Gritaba de dolor. - No me cuentes tu vida, boba de Coria. Paga y descansarás. 

En el cuadro de la Santa Cena, los comensales se arremolinaron para ver qué pasaba. Las bolas de polvo se agruparon formando un montón en forma de Arbol de Navidad polvoriento. Quedaban monas todas marroncitas aunque un poco monótonas. Hasta que llegó Pompilio y colocó sobre "el árbol" calcetines de mil colores. 

A Doña Celos Reunidos Geyper, o sea: Pascualita, le faltó tiempo para pedir, imperiosamente, que su pila de lavar del comedor, tuviese el mismo trato que las bolas de polvo. Pompilio no se hizo de rogar y en un santiamén la pila quedó preciosa.

Satisfecho su capricho, la sirena se dedicó a hacer rabiar a Pepe el jibarizado, contando lo bonita que estaba su pila. Y claro, hubo respuesta y en vez, del clásico villancico de éstos días, escuché el OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO, de una cabeza hueca pidiendo no ser discriminada.

Después de comer me eché una siesta para templar los nervios, de la que me despertaron unos gritos histéricos. La Cotilla estaba barriendo el "árbol de Navidad polvoriento" ¡en horas de descanso laboral de la Escoba!

viernes, 3 de enero de 2025

Menudo ego tiene éste¡

Las bolas de polvo se arrepienten de haber despreciado a mi ojo cuando éste se les cercó  para socializar con ellas. Creyeron que se trataba de una espía, la nueva Mata Hari. Dieron por sentado  que, por ser ojo, habría nacido para ver. En efecto, ese era su oficio pero también le gustaban otras cosas como raspar el barro seco de las katiuscas en días de lluvia.

Este ojo mío es muy aventurero. Ahora mismo sigue fuera de su órbita con la excusa de que aún no encaja en ella. Lo que le pasa es que es un Tenorio, un calavera al que no le importa dejarme tuerta. - Aún soy joven. Quiero conocer otras culturas. Otros ojos. He oído decir que los de gata son seductores a tope.

Mejor te quedas conmigo porque no hay nada peor para un ojo que encontrarse con un gato ¡Te comería! - ¡Oh! Por lo que cuentas son pura pasión desbordada. Gatitas lindas vengo a vosotras con los brazos abiertos... - ¿Qué brazos? (empleé una voz seca, autoritaria pero pasó de mi) - ¡Gatitas, titas, titaaaas! - ¿Así vas a triunfar? ¿Llamando a las gallinas? - Pero si digo titas y no cocorocó. - Tú te lo pierdes. No sabes lo rico que está un huevo frito. - Durante un largo espacio de tiempo cerró la boca y pensé que dormía. De repente giró sobre sí mismo y mirándome de frente, dijo: - He intentado imaginarme un huevo estrellado en mi cuerpo y debo decir que, llevándolo como pamela, sería el ojo más elegante que ha parido madre.

Estamos apañados.

jueves, 2 de enero de 2025

El ojo.

 Pascualita mira la pantalla del televisor donde, un montón de gentes grilladas , en bañador, saltan al agua desde los muelles, o las playas, los puentes, etc... dispuestas a pillar una pulmonía con tal de salir, aunque sea de refilón, en la tele.

Entusiasmada, aplaude con sus manitas palmeadas. - Habrán echo trastadas muy gordas para sufrir ésta penitencia. - La sirena desvió unos segundos la mirada para clavarla en mi.

Sin darme tiempo a apartarme, un buchito de agua envenenada me dio de lleno en un ojo: - ¡La madre que te parió, media sardina! ¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay! . A medida que perdía la visión, el ojo crecía y crecía hasta que... saltó al suelo y corrió a jugar con las bolas de polvo. Sin embargo éstas le dieron la espalda. - ¡Nos mira mucho! 

Corrí tras el ojo que, de un salto, cayó en la copa del árbol de la calle: - ¡Nena, nenaaaaaaaa! Quítalo que me va a echar mal de ojo! (gritó ésta)

De repente el ojo se quedó quietecito y aterrado. Se había asomado a ver la calle y sintió vértigo. Había que sacarlo de ahí. Puse a todos los personajes a pensar cómo hacerlo y fue la Fregona quien tuvo la mejor idea. 

La cogí del palo para acercarla al ojo. - ¡Sujétate al mocho! - ¿Con qué? - Me vino a la mente la figura de un astronauta flotando en el espacio mediante una sonda sujeta a la nave.  Siguiendo mis instrucciones, el ojo rodeo varias veces las cintas del mocho con el nervio que lo unía a la cuenca vacía, después tiré lentamente de la fregona y ¡listo! Luego solo tuve que esperar a que se bajara la hinchazón para devolver el ojo a su sitio.


miércoles, 1 de enero de 2025

Se da por inaugurado el nuevo calendario de la cocina.

- Bueno, ya estamos en el año 2025 de nuestra era. ¿Y ahora qué? Venga Pascualita, tu eres la experta en años, siglos, milenios y vete tú a saber qué más. Solo nos faltan los Reyes Magos y ¡listos! A empezar, de nuevo, el ciclo de la vida: guardar la vajilla buena para Fiestas de Navidad venideras. Cambiar regalos repetidos... 

Hasta que, por fin sea Santa Rutina, ora pro nobis 

. Pascualita no se dio por aludida. Bostezó y con su estilo innato, se lanzó de cabeza a la pila de lavar del comedor sin que ni una sola gota de agua salpicara el suelo. Fue ovacionada por todos los personajes de casa.

De la cocina llegó la voz de Pepe el jibarizado: OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO (¡Estoy encantadísimo, de lucir este pompón de colorines que la nena ha colgado de una anilla de servidor, el llavero. ¡Con él estoy más bonito que un San Luis!) También fue aplaudido por el respetable. 

Mientras, me senté en el sofá de la salita a esperar a que se levantara el telón del Concierto de Año Nuevo. Cuando el Danubio Azul pasó a mi lado, me dejé llevar por su corriente depositándome, suavemente, junto al espíritu del nuevo año.