jueves, 8 de enero de 2026

Frío polar.

A pesar de haberse "casi" emancipado, Pascualita sigue teniendo la pila de lavar en medio del comedor con una buena cantidad de algas marinas adornándola como siempre. Y más ahora que hace un frío que pela.

Al volver del trabajo y entrar en casa me encontré chapoteando en medio del pasillo. - ¿Qué ha pasado aquí? (me dije) - Te lo puedes figurar, nena (contestó mi primer abuelito, envuelto en sedas y damascos, elegantísimos, desde lo alto de la lámpara del comedor) - ¿Pascualita?  - ¡Claro, la tienes muy mal criada, nena! Esto lo tendrás cada día mientras duren estos días heladores de invierno. No sé cómo ha sido pero la medio sardina ha sacado fuerzas de flaqueza para abrir los grifos del agua caliente. - ¡Que frío hace, puñetas! 

Tuve un dos de mayo con ella cuando me dediqué a cerrarlos. - ¡NOOOOOOOO! - ¡Vete al mar Caribe, jodía! - Quiero quedarme aquí ¡Calentita en mi pila de lavar del comedor!

Los personajes murmuraron toda la tarde dando su opinión sobre lo que había pasado. - Si yo tuviera alas haría como los pájaros ¡irme volando! (dijo el árbol de la calle) Que mala suerte tengo porque, justo ahora, me quedo desnudito. ¡Sin hojas! Y encima dicen que soy un exibicionista. Soy un incomprendido es lo que soy...

miércoles, 31 de diciembre de 2025

¡¡¡FELIZ 2026!!!

 Se acaba el Año 2025 y empieza el segundo nuevo cuarto de siglo 21. Parece que hemos cogido carrerilla. ¿Estamos todos?... No. Falta Pascualita... snif. ¡Llaman a la puerta.

Del interfono sale la voz inconfundible del señor Li. - Hola, nena, tú tenel gambas goldas pala cenal esta noche? - Ni gordas ni flacas. No tengo gambas. -Yo pagal bien. El álbol de calle decil que tenel. - Pues cómpresela. 

Antes de colgar el telefonillo escuché la voz de la Cotilla discutiendo con el señor Li. .. ¡Anda, se están felicitando las Pascuas!

Mi primer abuelito ha aparecido sobre la lámpara del comedor. Está hecho un dandi con un sudario de Oscar de la Renta de color vino tinto - ¡Madre mía que figura tiene éste hombre! ¡Y que percha! Debe tener revolucionadas a las ánimas femeninas del Más Allá. 

La abuela llegó a casa con el rolls royce lleno de delicatesen. Al verme hablar con la lámpara del comedor palideció: - ¿ Es mi ex? - Equilicuá, dije y grité: - ¡Mira arriba! 

Por la cara de la abuela supe que el antiguo matrimonio ¡se habían visto! ¡Yujuuuuuu! ¡Dónde las dan,, las toman!

Justo entonces algo helado entró por mi escote y supe que Pascualita venía a cenar con nosotros. Y la fiesta comenzó. ¡¡¡FELIZ 2026!!! 

sábado, 20 de diciembre de 2025

Un tiranosaurio en la Seguridad Social

Los primeros días sin Pascualita fueron una liberación, sin embargo, a medida que iba pasando el tiempo se despertó la añoranza entre nosotros y, sin darnos cuenta, entramos en una suave espiral que nos atraía mucho. Es aquello de ni contigo ni sin mí. Si la sirena pie paso estaremos contentas de dárselo.

La fuerza de la costumbre me llevó el otro día a ir a la playa a llenar garrafas de agua de mar para la pila de lavar del comedor.  A través del agua salada ví el barco hundido, refugió de la medio sardina  en muchas ocasiones. La Cotilla me pilló un día suspirando y me dijo que no era más tonta porque no me entrenaba. - ¿Suspiras por esta birria de plantas? hay que echarte de comer parte...

Estuve el otro día en el Hospital disfrutando del sol mientras esperaba mi turno con el médico cuando la impresionante figura de un enorme diplodocus, transportado sobre un pedazo de camión de aquí te espero. Estaba tapado por una lona para preservar la intimidad del bicharraco... Con razón se dice que tenemos la Sanidad Pública colapsada si con un solo paciente como este ya llena un hospital.

sábado, 13 de diciembre de 2025

Catorce años de buen humor.

No me di cuenta que Pascualita se había metido en el bolsillo del delantal hasta que la vi caer de cabeza al agua de la bañera. - ¡Ay! ¿Qué es esto? (me sorprendí) - ¡Avemaría purísss...! - La Cotilla que acababa de entrar en casa y había oído mi exclamación, de repente ya estaba junto a mí en el cuarto de baño.

Pascualita no estaba en el mejor sitio para una sirena de agua salada y empezaba a dar signos de ahogamiento. - ¡Quite de en medio que se ha caído a la bañera un pajarito del árbol de la calle y no le gusta el agua!

Tiré a la medio sardina a la pila de lavar del comedor y corrió a esconderse en el barco hundido tapándose con las algas del fondo.

- ¡Fiiiiu!. Que poco ha faltado para que la descubriera la Cotilla. Cada vez se acerca más ésta puñetera. A éste paso me va a dar un síncope. 

Cuando todos los personajes de casa nos quedamos solos discutimos  sobre lo que había pasado y llegamos a un acuerdo unánime: Pascualita debe regresar a su hábitat. Aquí puede ser descubierta por la Cotilla y entregada a la Ciencia para que la estudien como única sirena que es. -  ¡¡¡NOOOOOOO!!!

El rolls royce de la abuela aparcó en la parada del bus. Se juntó con los demás en el comedor. Pascualita saltó a los brazos de su amiga y sin mediar palabra todos rompimos a llorar.

Mi primer abuelito apareció luciendo un espectacular sudario tornasolado reflejando el color de las escamas de los peces. Gracias a él y a la eterna sirena, siempre estaremos en contacto.

Después de 14 años disfrutando de Pascualita, Lord Parkinson me conmina a dejarla. Donde hay patrón no manda marinero.

 

 

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Se hizo la Luz...

La abuela y la Cotilla pusieron  el grito en el cielo mientras montaban el Belen  sobre el aparador. - Cada día es más difícil de hacer porque es tanta la luz que hoy se usa que, a ver quien es  el guapo que puede hacer una calle en penumbra.

Las figuras llevan gafas de sol. La mula y el buey tienen pedida la hora para que les visite el oculista. El fraile escondido para que lo descubran los niños ya no tiene razón de ser porque se le ve a la legua. Y la Estrella de Belén es un chorro de luz como para iluminar Madrid.

En fin que "¡gracias Alcalde de Vigo" ... ¡No te digo!

 

martes, 9 de diciembre de 2025

Casi descubro a Pascualita...

 A dos palmos del techo apareció mi primer abuelito. - Vaya, vaya (dijo al verme) así que don Millonetis se enfada si le tocan el cochecito. - ¿Es una adivinanza? (pregunté) - Es una afirmación, nena. Espero que a tu abuela la tenga tan celosa como al rolls royce... ¡Mira, ahora llega a casa! pregúntale tu mismo.

- Mejor no me inmiscuyo en matrimonio ajeno. - Ya se lo preguntaré yo. ¡Noooooooo! - Mi primer abuelito no sabía dónde meterse. Tenía delante a las dos mujeres que cambiaron su vida para siempre. Y entonces voy y digo: - A ver, señoras, preguntad lo que queráis. 

De repente, Pacualita, recién salida de la pila de lavar del comedor saltó al escote de la Cotilla y casi estira la pata al sentir el agua fría en el cuerpo - ¡¿Qué es estoooooo?! - En aquel momento todos teníamos cara de espanto. - ESTO es Pa... pppppp fíiiioooo...

- Huy lo que he estado a punto de hacer.  Recuperé la tranquilidad. Metí a la sirena en mi escote, abrí una lata de judías con chorizo y nos sentamos a comer la abuela, la Cotilla, los comensales de la Santa Cena, solo a mirar y algunas bolas de polvo. - ¿No te quedas con nosotros, abuelito?

Al ver abrirse la puerta de la calle sin que nadie la tocara, solo Andresito quedó sentado a la mesa hablándome de su hermoso rolls royce y el  casi invisible arañazo que le causó el mayordomo Geooooorg.

lunes, 8 de diciembre de 2025

Se acabaron las carreras...

¿A qué vienen esas carreras entre cochazos? - Por lo pronto nadie lo sabe a ciencia cierta pero como es espectacular, cada vez tienen más fans. Entre éstos está Pascualita. Me lo ha dicho un  pajarito que anida en el árbol de la calle.

- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaa! Cruzar la calle  se complica más cada día. La cosa está en ver quién ocupa primero la parada del autobús. Lo que empezó siendo una tontería se está convirtiendo una tontería, como tantas pero con coches grandes - dijo la Cotilla. - Por cierto ¿sabe Andresito que a su coche lo usa el mayordomo inglés para esas cosas? - No tardé en preguntárselo. 

Andresito puso el grito en el cielo y faltó el canto de un duro para que echara al mayordomo con cajas destempladas. Al final se impuso el genio de la abuela y se quedó en casa ¡menuda es ella!

El chófer del Alcalde no era muy ducho en carreras con coches tan potentes y el coche acabó hecho añicos contra una farola. - ¡¡¡...y lo pagarás, euro a euro, de tu bolsillo, sin importarme que seas el sobrino del Alcalde.