- El cava sigue en la nevera... El Gordo de la Lotería de Navidad ha caído en Logroño ¿Pero no tenía que ir derechito a Valencia para paliar los desastres de la Dana y alegrar a sus gentes? Otra tradición que falla más que una escopeta de feria.
Pascualita estaba pendiente de mis palabras mientras yo le soltaba la retahíla de arriba.
La sirena hizo la señal internacional de empinar el codo. Si es que, cuando quiere se le entiende todo. - Noooo... el cava es para la próxima vez aunque no nos vendrían mal unos tientos a la botella de chinchón. Las manitas palmeadas aplaudieron como si, de repente, fuésemos millonarios.
Llamó la abuela: - "¿Qué, cómo ha ido el sorteo?" - Como siempre: cero patatero (y por educaciòn, pregunté) ¿Y vosotros qué tal? - "Bueno... algo nos ha tocado... Nada. Calderilla" - Entonces, como telón de fondo, escuché algo así como: ¡hip! ¡hip! ¡Hurra! ¡Viva Logroño, cooooñe!... - ¿Tienes la tele puesta, abuela? - "¿Eh?... Andresito, baja la tele que molesta a la nena jijijiji" - ¡Si está apagada, cariño!
Como por arte de magia, mis tripas se revolucionaron y entendí lo que pasaba: - ¡NOS HA TOCADO EL GORDOOOO! - "¿A ti también?" - La voz de la abuela sonaba a serpiente de cascabel. - "¿A quién conoces en Logroño, boba de Coria?" - A nadie (pensé) ¿No vas a repartir... - "Te regalaré un SI, SEÑOR y un CALLE USTED y vas que chutas, pardilla"
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